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Leer El Regreso de la Secta del Monte Hua (Novela) Capítulo 496 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Capítulo 496: Entonces, asegúrese de recordar (1) Quebrar. El sonido de pasos sobre un arroyo poco profundo. Quebrar. Con cada paso, el sonido se volvía más apagado. A pesar de años de entrenamiento como taoísta, el Santo de la Espada de la Flor de Ciruelo seguía siendo criticado por su falta de compostura. Pero nadie lo mencionaría ahora. Lo que pisaba no era agua, sino sangre. Su rostro estaba horriblemente contorsionado. Los cuerpos formaban una enorme pila, y la sangre corría hacia él. Mientras caminaba, sentía la sangre rozándole los tobillos. No podía aceptar aquello. "Este…" Un montón de cadáveres y un río de sangre. ¿Qué otras palabras podrían describir la escena que tenían ante sí? Le temblaban los dedos. “¿Cómo puede una persona…?” En el fondo, lo entendió. Esto era la guerra. La guerra, en última instancia, implicaba quitarle la vida a otra persona. Aun así, no pudo evitar sentir que la ira y las náuseas le subían desde el estómago. Porque la crueldad que asolaba la tierra superaba con creces lo que podía imaginar. ¿Cómo pudo un hombre matar a otro de esta manera? Aunque se aplastara una hormiga, no podría ser más cruel que esto. Apretar. Un crujido de huesos salió de su puño cerrado. Incluso las venas rojas del dorso de sus manos temblaban. Y luego… “…chupar.” Se oyó una voz débil. La mirada de Chung Myung se desvió hacia un lado. Antes de que pudiera siquiera procesarlo, su cuerpo se lanzó hacia el lugar a la velocidad del rayo. Apartó rápidamente los cuerpos apilados y tomó la mano de su sajil, que estaba inconsciente. “¡M-Myung Do! ¡Myung Do!” Mientras sostenía la mano fresca de Myung Do, infundió qi puro en su cuerpo. La voz de Chung Myung comenzó a temblar, lo cual era inusual. “Myung… Myung Do… Está bien. ¿Eh? Yo… yo…” Sin embargo, la mirada de Chung Myung, que pasó de Myung Do a la parte inferior de su cuerpo, estaba consumida por la desesperación. Puaj. Los labios que se estaba mordiendo se abrieron con fuerza, provocando que la sangre corriera. No podía ver nada por debajo de la cintura. Aunque existiera aquí un dios inmortal, rescatarlo sería imposible. Pero, ¿cómo lo expresaría? “Está bien. Todo saldrá bien, Myung Do. Déjame curarte. Myung Do, sinvergüenza. ¿De acuerdo? No te preocupes.” “… sasuk.” “¡Sí! ¡Sí! Myung Do.” En un instante, la vida comenzó a desvanecerse del rostro de Myung Do. Al borde de la muerte, jadeó desesperadamente en busca de aire, intentando decir algo. “…por favor…sa…suk.” “…Myung Do?” El rostro de Myung, jadeando con dificultad, se contrajo por la falta de aire y se transformó en una expresión de terror. “Corre… corre… no…” Chung Myung, que escuchaba con mucha atención, tenía una expresión de asombro en el rostro. ¿Quién era esta persona? Chung Myung, conocido como el Santo de la Espada de la Flor de Ciruelo, era considerado uno de los tres mejores espadachines del mundo. No, describirlo como uno de los tres mejores espadachines no era suficiente. Chung Myung era indudablemente el mejor del mundo y, además… En el Monte Hua, todo el mundo es plenamente consciente de ello. ¿Huir? ¿Por qué? ¿De quién? Pero sus preguntas duraron poco. “H… celestial… Demonio…” La mano de Chung Myung se apretó con fuerza mientras se aferraba desesperadamente a la mano de Myung Do. “…sa…suk. Espera… y vete…” Las palabras de Myung Do, que apenas respiraba, cesaron, y su mirada se volvió inexpresiva. Chung Myung negó con la cabeza, sintiendo cómo las fuerzas le abandonaban la mano. El sabor metálico le llenó la boca, y la sangre le goteaba de los labios heridos, manchándole la barbilla. “…Demonio Celestial.” La persona responsable de que presenciara todo esto. La que asesinó a su sajil. Él era el dueño de la Secta Demoníaca que gobernaba las Diez Mil Montañas, el demonio que sacudió el mundo. “¡Demonio celestial!” Chung Myung empuñó su espada al levantarse. “¡Perro asqueroso! Me aseguraré de matarte…” Fue en ese momento. La boca de Chung Myung se cerró de golpe. Simultáneamente, dejó de moverse. '¿Qué es esto?' Fue algo peculiar. Ni siquiera el propio Chung Myung podía comprender por qué se había detenido. No fue por decisión propia. Para ser precisos, su cuerpo se negó a obedecer y se detuvo por sí solo. Y ahí no terminó todo. Su cabeza comenzó a ladearse. La cabeza de Chung Myung se sacudió hacia un lado como si los tornillos oxidados de su cuerpo estuvieran siendo forzados a moverse. Y… Sus ojos perdieron el enfoque. Una figura. Sí, esa cifra. Pero…. ¿Podría considerarse eso humano? El cielo se tiñó de rojo con la puesta de sol, y la tierra quedó empapada de sangre. Un hombre caminaba lentamente por aquella tierra plagada de muerte, donde resultaba difícil respirar debido al abrumador hedor a sangre. El cuerpo de Chung Myung se estremeció. Y una oleada de náuseas lo invadió. Le dolía el estómago, lo que le dificultaba aún más respirar. Como si una inquietud desconocida se apoderara de él, empezó a sentir que la cabeza le daba vueltas. Eso… Eso no puede considerarse humano. Eso… Aquella era una fuerza intimidante, diferente a todo lo que Chung Myung había experimentado jamás. Eso no parecía encajar en el orden natural del mundo. El cielo y la tierra. Los humanos en medio. Se sentía como algo diferente, algo en medio de todo lo que conformaba el mundo, pero se negaba a conformarse al orden del mundo. Aún más potente. Podía presentirlo. No podía resistirse. Incluso sin una explicación de otra persona, ¿cómo iba a no entenderlo, aunque fuera su primer encuentro con esta entidad? Si tal cosa existía bajo el cielo, solo había un nombre para ella. “… Demonio Celestial.” El propio de la raza demoníaca. Y su gobernante. El único gobernante de la Secta Demoníaca, que conquistó el mundo, un mal que jamás volvería a presenciarse. La mirada de Chung Myung estaba absorta en el Demonio Celestial, sin saber dónde fijarse. Su extraño cabello negro crecía salvajemente, casi hasta la barbilla, y su rostro lucía pálido. Y, curiosamente, para ser miembro de la Secta Demoníaca, su ropa era blanca y sin marcas. El bordado rojo en el centro de la túnica le producía inquietud. ¿No fue divertido? El hecho de que el hombre que había masacrado a numerosas personas sin una gota de sangre en su cuerpo estuviera vistiendo una túnica blanca. ¿No fue divertido? Más bien fue absurdo. "Este…." Un sonido grave emanó de la boca de Chung Myung. Él lo entendió. Esto era un caos. Podía comprender por qué Myung Do le había rogado que huyera. Una presencia imponente, de la que el Santo de la Espada Flor de Ciruelo no podía apartar la mirada. El miedo fue suficiente para que se le encogiera el corazón. Un cuerpo que jamás se había opuesto a sus deseos ahora gritaba por dentro. Correr. Salga inmediatamente. Sin embargo, Chung Myung no corrió. No pudo correr. ¿Fue para vengarse por Myung Do? ¿Porque finalmente se le había dado la oportunidad de encontrarse con el Demonio Celestial? Sí, claro. No era propio de Chung Myung exagerar las cosas. Aunque temía que volverse loco fuera preferible, había una razón por la que Chung Myung no podía retirarse. “…mírame.” El rostro de Chung Myung se contorsionó como el de un demonio, pero aun así permaneció de pie. Continuó existiendo en una tierra donde la muerte era la única habitante, pero la mirada del Demonio Celestial no se posó en él. Este hecho no hizo sino agravar la situación de Chung Myung, haciéndola aún más intolerable. ¿Una persona que ha matado a un grupo de hormigas se centraría en una sola hormiga que intenta escapar? Quizás sí. Quizás no. Uno podía aplastarlo aún más porque no tenía importancia o ignorarlo porque no tenía importancia. Para el Demonio Celestial, Chung Myung era como una hormiga. Por lo tanto, no apartó la mirada. Porque su vida y su muerte eran insignificantes. Y… esta realidad no le sentó bien a Chung Myung, “… mírame.” Los ojos de Chung Myung estaban llenos de sangre. “¡Mírame, mocoso!” ¿Le llegó su voz? La mirada del Demonio Celestial, que estaba solo en el mundo de sangre, se volvió hacia Chung Myung. Incluso desde la distancia, sus ojos miraban directamente a Chung Myung. Ante esa mirada, Chung Myung sintió que se le erizaba la piel. "No." No había nada en esos ojos. Sin emociones, sin voluntad, nada de eso. ¿Cómo pueden ser así los ojos de un ser humano? Lo único que vio fueron ojos vacíos. Y al cabo de un instante, el Demonio Celestial perdió el interés y reanudó su camino. Aquella rápida mirada bastó. "Eh…" Chung Myung se burló. ¿Acaso no me ve? ¿O es que no lo consideraba una amenaza? Apretó los puños. Apretó los dientes y desenvainó la espada. “Entonces me aseguraré de que lo recuerdes.” El miedo se apoderó de todo su cuerpo y sus extremidades temblaron, pero Chung Myung esbozó una leve sonrisa. “¡Me aseguraré de que me recuerdes hasta el día de tu muerte!” Con la energía renovada, Chung Myung se impulsó desde el suelo y se abalanzó sobre el Demonio Celestial. Se lanzó contra la abrumadora desesperación que se cernía sobre el mundo. Tan solo un mes antes. Los soldados de la muerte reunieron todo el poderío de las Llanuras Centrales. Ascendieron a las Diez Mil Montañas para dar muerte al Demonio Celestial. Ninguno regresó con vida. “¡Chung Myung!” Asustado Chung Myung miraba al frente con los ojos muy abiertos. "¿Estás bien?" “¿Sasuk?” “Estás sudando. ¿Te sientes mal?” Tras un breve periodo, se dio cuenta de que todo había sido un sueño. Chung Myung extendió la mano para secarse el sudor pegajoso de la frente. Estaba completamente empapado. “… maldita sea.” “…” Chung Myung soltó una maldición. Baek Cheon no preguntó por qué y simplemente observó la expresión de Chung Myung. Cualquiera que hubiera vislumbrado el rostro de Chung Myung en ese momento habría llegado a la misma conclusión. Chung Myung, que había permanecido en silencio por un momento, se puso de pie de un salto. "… esperar." "Exactamente." Y salió directamente afuera. La tierra fría y árida del Mar del Norte, un refugio temporal excavado en el suelo. Al salir por la entrada, el viento frío del Mar del Norte refrescó inmediatamente su cuerpo sudoroso. “…” Pero Chung Myung ni siquiera notó el frío mientras seguía mirando hacia el cielo oscuro. 'Demonio Celestial'. La desesperación llenó su corazón. Llegó la desesperación y se lo arrebató todo. Determinación. Chung Myung lo aceptó. Cada vez que pensaba en el Demonio Celestial, sentía como si lava fluyera por sus venas, una ira y una desesperación incontrolables. El odio era tan intenso que parecía que su cabello se volvería blanco, y el miedo se apoderaba de su corazón. El día de su muerte. Ese día, la visión de las montañas lo atormentaba. A veces en pesadillas, a veces como recuerdos. Era como un chicle que no se le quitaba del pelo. Gran sahyung, sahyung, e incluso el líder de la secta. Los rostros de aquellos que murieron sin reconocimiento jamás serían olvidados hasta el día en que Chung Myung muriera de nuevo. 'Otra vez no.' Era algo que no debería existir en este mundo. Nunca se sabe. Tal vez. ¿Qué era el Demonio Celestial? ¿Qué clase de ser era? Quien me lo arrebató todo. La vida, las emociones y los lazos. “… ¿resurrección?” Sus ojos inyectados en sangre brillaban. 'No me hagas reír. Hijo de...' No había lugar en este mundo para que el Demonio Celestial volviera a ponerse de pie. Chung Myung se encargaría de ello. Nadie se atrevería jamás. Nadie en el mundo sería capaz de arrebatarle el Monte Hua de sus manos. Nunca…
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El Regreso de la Secta del Monte Hua (Novela) Capítulo 496

Estás leyendo el capítulo 496 de El Regreso de la Secta del Monte Hua (Novela), un novela. Discípulo de la decimotercera generación de la Gran Secta del Monte Hua. Uno de los Tres Grandes Espadachines. El Santo Espadachín de la Flor de Ciruelo, Chung Myung. Después de cortar la cabeza del incomparable Demonio… Este capítulo tiene publicado el 18 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso de la Secta del Monte Hua (Novela) tiene 1164 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.