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Leer El Protagonista Oculta Su Fuerza (Novela) Capítulo 48 online gratis en español

🏴 Grupo: Sin Traductor✍️ Traducción: Sin Traductor
Capítulo 47 — Reunión de tormentas (3)   Cuando regresó al edificio de Cosmomancia, la atmósfera dentro del observatorio había cambiado por varias razones. — Finalmente has llegado. Altugius se acercó y gritó con voz ronca apenas Sungchul entro en el edificio. Sungchul asintió y miró hacia un lado. La hamaca de Leonard había sido plegada. En vez de eso, estaba sentado en el suelo, erguido y con pinta de estudioso, con un libro en la mano. paro de estudiar, dejando de mirar el libro que tenía en la mano para darle a Sungchul una mirada atroz. Sungchul ignoró su mirada y continuó moviéndose hacia Altugius. — ¿Me llamaste? Altugius asintió. Sungchul sintió que el hombre ante él se veía 10 años mayor de lo que era hace unos días. No era por su salud física, sino que parecía extremadamente agotada. — Te he distanciado por razones personales, pero he decidido enseñarte en serio a partir de ahora. Altugius le entregó a Sungchul un collar. Era un medallón que representaba la forma de un planeta en la órbita del sol con un rayo de luz que golpeaba su centro. — Esta es la insignia de la escuela de Cosmomancia. Póntelo. Sungchul hizo lo que se le dijo. — En realidad es un medallón impresionante, pero no parece que encaje con tu atuendo. Parecía que el estilo de Sungchul que parecía ropa de obrero no le gustaba mucho a Altugius. — Primero lo primero, creo que deberías ponerte un uniforme adecuado. Para ser honestos, me ha estado molestando eso desde hace un tiempo. No había forma de que Sungchul lo supiera, pero Altugius fue referido como el Profesor Tigre, ya que él cumplía estrictamente con la moralidad estudiantil. Leonard que había estado escuchando su conversación dejó salir una risa. Altugius giró la cabeza y le fulmino con la mirada. — De todos modos, tenemos un invitado no deseado aquí. Altugius señaló con el dedo la cara de Leonard. — ¿Qué es lo que está haciendo esta extraña criatura que nunca he acogido como un discípulo aquí? * " El escalofriante sarcasmo resonó por todo el observatorio. La expresión de Leonard cambió inmediatamente. Había creído que Altugius lo había aceptado, ya que Altugius nunca había dicho nada de su presencia aquí, pero ahora parecía que el profesor había estado aguantando pacientemente su presencia para tener la oportunidad de echarlo cuando llegó Sungchul. — Debí haber matado a este cabrón... Sus entrañas estaban hirviendo de ira, pero ya era demasiado tarde. Se puso de rodillas y se puso una expresión tensa con la esperanza de invertir su situación. — ¡Lo siento, maestro! No podría estar más arrepentido. Todo se debió a los planes de Fregius... — No necesito nada de ti. Vete inmediatamente. Altugius era despiadado. Mientras extendía su mano, un brillante bastón con 5 gemas diferentes incrustadas en él apareció de su Almacenamiento del Alma. — ¿O estás preparado para tener un Gauntlet conmigo? Independientemente del estatus de Leonard dentro de la escuela como un ser fuerte, no sería capaz de enfrentarse a Altugius que dejó atrás una leyenda. Leonard quedo pálido y luego se giró para escapar mientras parloteaba algo ininteligible, gritando mientras se retiraba del edificio. Altugius dejó salir una risa refrescante después de ver esta escena. — ¡No vuelvas! ¡Estás expulsado! "Este viejo. ¿Esta era su personalidad original? Fue inesperado. El anciano que siempre le daba la espalda tenía una personalidad magnánima. — Ese chico es un seguidor de la Calamidad. También deberías saber quiénes son, ¿no? Sungchul asintió. — Malditos tontos. Verdaderos degenerados. Quería matarlo, pero al recordar que era mi discípulo, me dejaría un mal sabor de boca. Altugius fumo profundamente de su pipa mientras miraba hacia el techo del observatorio. No había nada interesante que ver en el techo abovedado que estaba cubierto de blanco. — ¿Cómo estuvo el Palacio de Convocatoria? Altugius sacó su pipa para de repente hacer su pregunta. — No es un lugar de ocio. Contestó Sungchul. — Eso es correcto. Es un lugar infernal. Sin embargo, es un mal necesario. La gente de tu mundo piensa muy diferente a la nuestra. Cuando llegan demasiadas personas con ideas diferentes, el mundo cambiará inevitablemente. Era una perspectiva interesante. Sungchul siempre había creído que el Palacio de Convocatoria era un rito especial de paso diseñado para filtrar lo más grande del resto, para encontrar individuos que pudieran convertirse en los salvadores del Otro Mundo. Los que fueron convocados generalmente recibirían un mejor tratamiento en cualquier lugar al que acudieran. Altugius exhaló humo mientras quitaba los ojos del techo. — Sin embargo, este lugar también se ha convertido en un infierno. No importa lo que piensen los demás. — ¿Se refiere a los seguidores de la Calamidad? — Tal vez. Tal vez no. No son la parte más importante, pero la calamidad que ellos adoran es... La calamidad nos está devorando poco a poco hasta que todos nos volvamos locos. Es suficiente para hechizar hasta al más noble de nosotros. Altugius cerró fuertemente los ojos y se puso a pensar profundamente. Poco después, sacó el volumen 2 de su depósito del alma. — Toma esto por ahora. Sungchul abrió el libro a medida que lo recibía, pero no era algo que él pudiera entender a partir en este momento. Es el libro relacionado con Meteora, el hechizo más popular núcleo de la escuela de Cosmomancia. Necesitarás superar 210 de Intuición para aprenderlo ". — ¿No es demasiado rápido este progreso? — Puede ser, pero este es un mundo peligroso. Nunca sabemos lo que va a pasar después. Primero con el director y ahora con Fregius, también podría desaparecer en cualquier momento. La voz de Altugius tembló un poco. Sungchul vio preocupación y ansiedad en su expresión. — Ha pasado un tiempo desde que vi a un estudiante testarudo como tú. algo raro de ver. Cualquiera que sea tu propósito o el de quien esté detrás de ti, es mejor renunciar a todas esas cosas sin sentido. Altugius, como Robert Danton, sospechaba que Sungchul estaba fuera de lo común con alguien apoyándolo desde las sombras. Simplemente sobrepasaba el sentido común presenciar un crecimiento tan rápido si no era así. — Por eso te regalo esto. No sabré cuándo serás capaz de hacer tuyo el hechizo, pero tampoco es asunto mío. Altugius terminó de hablar y volvió a su viejo lugar, y luego le dio la espalda una vez más. Después lanzo una inesperada sentencia final contra Sungchul que miraba fijamente a su espalda. — Ahora, vete ya que te di lo que querías. — ¿Qué quieres decir? — Esto es todo lo que puedo enseñarte. Te daré ese libro, así que tómalo y vete. Fue un acontecimiento inesperado. Sungchul se sintió un poco molesto por el desvergonzado cambio de corazón del anciano. — Este viejo... Calmó su corazón y volvió a hablar. — No puedo irme con esto. — ¿Entonces? — Lo que quiero es el Secreto. No tengo ninguna intención de irme de aquí antes de recibir el secreto de la cosmonancia. Sungchul podía sentir la magia que emitía Altugius en ese momento. Un rayo de luz disparó hacia Sungchul en ese preciso momento. Un destello cegador. Fue Resplandor. La luz del resplandor estaba ligeramente desviada de la cara de Sungchul. Era la misma magia, pero opuesta al poder mágico de Sungchul, superaba ampliamente el brillo y la potencia de fuego de su resplandor. El rayo de luz atravesó un librero alrededor del borde exterior del observatorio y dejó un agujero en la pared. "...." Sin embargo, Sungchul ni siquiera se inmutó. Altugius soltó una tos falsa y se levantó de su asiento. — Qué amigo tan codicioso. ¿No puedes conformarte con el medallón y el Meteorito? No lo dije antes, pero con el medallón, otras escuelas de Cosmomancia te aceptarán como su estudiante. — No puede ser otra cosa que el Secreto. Sungchul no se movió en absoluto. Altugius soltó un gemido. Sus ojos contenían una profunda tristeza. — La avaricia excesiva puede ser tu perdición. Como la de los seguidores de la Calamidad. — No es excesivo. Hay una razón por la que debo recibir tu secreto. — ¿Y esa razón es? Preguntó Altugius. Contestó Sungchul con firmeza y sin vacilar en su voz. — Para detener la calamidad. Los ojos de Altugius se teñían de sorpresa al oír estas palabras, pero sólo duró un poco antes de que se riera. — Eso es imposible. Nada puede detener la Calamidad. — Los Siete Héroes lo hicieron una vez. Nada es imposible. Sungchul respondió con firmeza. Altugius miró a Sungchul con emociones mezcladas hasta que finalmente se dio la vuelta. — Vete. antes de que me enfade de verdad. — No es asunto mío si te enfadas o no. Sungchul no retrocedió ni un paso. En vez de eso, avanzo. Altugius suspiró una vez más. “No quiero darte una paliza, pero supongo que tendré suprimirte con el mínimo de daño posible". Sungchul inmediatamente dejó de moverse y de repente miró hacia atrás. Altugius estaba confundido por sus abruptas acciones, pero la causa pronto se reveló. “¿Una presencia?!” Una presencia que no podía ser subestimada se sentía más allá de la puerta. Altugius sintió un escalofrío arrastrándose por su cuerpo. La presencia que sentía no era muy diferente de la que le había hecho famoso en la batalla. — Oh Dios mío, me atraparon. Qué buena intuición. La puerta que había estado firmemente cerrada se abrió. Más allá de la puerta abierta, un huésped no invitado que llevaba una túnica negra con una máscara de felino estaba esperando. Miró a Sungchul y a Altugius por turnos antes de hablar con voz agradable. — Me gustaría preguntar: ¿esta es la escuela de Cosmomancia? Al decir esto, el hombre se quitó la máscara. Se reveló un rostro llamativo con una larga cicatriz en el ojo izquierdo. Sungchul podía oler el olor de la muerte en el joven. ¿Es un asesino? una Intención asesina salió abiertamente del joven. Esto es un lujo que sólo unos pocos con absoluta confianza en su fuerza podían disfrutar. En general, la fuerza de un asesino reside en las emboscadas, ya que era natural que las debilidades de uno quedaran expuestas en batallas directas. El misterioso joven continuó mirando alternadamente a Sungchul y Altugius. — Hm. El que busco no parece estar aquí. Estaré echando un vistazo a sus poderes, si me lo permiten. Sacó un pergamino y lo rompió antes de que Altugius pudiese decir nada. En ese momento, sus ojos mostraron una formación mágica y las estadísticas de ambos hombres aparecieron ante él. Joven: Promedio. Viejo: Extraordinario. Una anécdota vino a la mente del joven. Una anécdota que se mencionaba dentro de la Cofradía del Asesino. — Ah, ¿acaso eres un hombre llamado Altugius? — Niño maleducado. ¿Cómo te atreves a venir aquí y hablar cosas tan ridículas? Altugius enderezó su blanca barba y lo reprendió con su estruendosa voz. El joven mostro una expresión de sorpresa, pero eso fue todo. — Pffft, no atormentes tanto a los jóvenes. Sólo quería charlar un poco. Altugius de repente uso Resplandor en ese instante. El brillante rayo de luz que se había disparado en ese instante había sido apuntado justo al lado de su cara. El joven, igual que Sungchul, no se movió. Sin embargo, sus reacciones fueron diferentes. El joven gruñó de ira. — ¡Oye! ¿Tratas de empezar algo aquí? Se quitó la túnica revelando docenas de armas escondidas debajo. Altugius dejó salir una risa. — ¿Eres un lacayo del Gremio de Asesinos? Es extraño ver cómo tú y ese retrasado con el pelo rojo se comportan igual. Si sólo vieras cómo murió ese idiota, no te atreverías a aparecer ante mí. — Soy más fuerte que él, viejo. El joven no se echó atrás en lo absoluto. La situación estaba alcanzando rápidamente su clímax. — No está mal. Podría ser testigo de la habilidad de Altugius por cómo van las cosas. Sungchul dio un paso atrás para presenciar esta escena, pero la lucha que Sungchul deseaba no se hizo realidad. Una voz femenina desde más allá de la puerta abierta tranquilizó al joven. — Orabuni (la versión más respetuosa de Oppa, tambien se utiliza como joven maestro) Kaz**. ¿Qué esperas conseguir haciendo el tonto en un lugar como este? Otra figura con túnica negra y máscara de felino entró en el observatorio. — Parece que no está aquí de todos modos. Vámonos. — ¿Por qué estás siendo así, Myra? Sólo quería jugar un poco antes de irme. El joven hizo un escándalo, pero su temperamento se había calmado. Miró a Altugius desde el rabillo de su ojo y se giró para irse. — Lo siento, viejo. Lo arreglaremos en otro momento. Altugius se cruzó de brazos y volvió a reírse. Las dos figuras que salían del observatorio descendían a un ritmo lento por la suave pendiente de la montaña. — Ah, estoy enojado. Kaz, el hijo mayor de la familia Almeira, miró hacia el cielo mientras murmuraba. Sabía que era una tarea difícil, pero el rastro estaba más que perdido. Había esperado tener en sus manos al legendario villano cuando descubrió por primera vez al cazador de esclavos que había estado usando las monedas de oro como si fueran agua, pero el pacto encantado en el cuerpo del cazador de esclavos había arruinado todo eso. El hombre quien no pudo soportar la tortura pronunció una sola palabra: Escuela de Cosmomancía. El corazón del hombre ardió en llamas y fue sacrificado al Dios del Orden tan pronto como pronunció la oración. — Pero, ¿por qué la escuela de Cosmomancia— ? Kaz miró hacia el edificio con forma de cúpula. El Enemigo del Mundo y la Escuela de Cosmomancía. No había terreno común que encontrar. Al final había terminado visitando la escuela, pero aparte del famoso anciano, no había nadie que pudiera encajar con la descripción. — De todos modos, Myra. ¿Cómo está el lado de nuestros padres? ¿Encontraste al otro usando las monedas de oro sin marcar? Myra agitó la cabeza ante su pregunta. — Se fue. sin decir una palabra a nadie. — "....." Mmm. ¿Podría haber captado nuestro olor? — Tal vez. También podría ser una coincidencia. De cualquier manera, no hay razón para apresurarse. En medio de la conversación, una figura solitaria llamó la atención de Kaz. Era un hombre guapo con una túnica teñida de rojo. Había estado sentado en el bosque, lejos de la escuela de la cosmomancía, gritando por alguna razón. — ¿Qué demonios? ¿Quién es ese tipo? — Quién sabe. ¿No está loco? Myra lo descartó como si no le interesara, pero Kaz era diferente. — Voy a echarle un vistazo por un rato. Kaz se acercó al hombre que estaba gritando como un loco, como un niño que había descubierto un nuevo juguete interesante. — ¡PERRA! ¡¡¡Mierda!!!! La identidad del hombre sentado en el bosque gritando como loco no era otra que la de Leonard Sanctum.
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El Protagonista Oculta Su Fuerza (Novela) Capítulo 48

Estás leyendo el capítulo 48 de El Protagonista Oculta Su Fuerza (Novela), un novela. Enemigo del mundo, maldecido por todos, Kim Sungchul va en busca de impedir que la “profecía del fin” se cumpla. Pero no importaba cuánto elevará su fuerza, todavía había algunas cosas que no podía lograr con solo su… Este capítulo tiene publicado el 26 de marzo de 2018, Traducido por el grupo Sin Traductor. El Protagonista Oculta Su Fuerza (Novela) tiene 267 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.