Leer El Protagonista Oculta Su Fuerza (Novela) Capítulo 131 online gratis en español
🏴 Grupo: Sin Traductor✍️ Traducción: Sin Traductor
Capítulo 130 – Coloso (1)
Sungchul miró a su alrededor. Las casas flotantes en el agua estaban fijadas con innumerables cadenas y cuerdas entrelazadas entre sí y aseguradas, Sungchul sabía del tamaño aproximado del Coloso. Si un ser colosal de tamaño comparable a una montaña se levantase, esta ciudad sería literalmente destruida.
– ¿Qué debemos hacer ahora?
Preguntó Bertelgia con nerviosismo.
–No se puede evitar.
Ni siquiera conocía a la gente de Panchuria, y la gente de esta ciudad no era de per si muy virtuosa. Todo esto quería decir que Sungchul no se molestaría si algunos de ellos caían al agua y se ahogaran.
En cualquier caso, tampoco había nada que pudiese hacer al respecto. Tenía que esperar hasta que el Coloso apareciera, ya que Sungchul prefería no participar en una batalla submarina, pero no se sentía bien sin hacer nada mientras esperaba que decenas de miles de personas fueran enterradas en el mar. Por lo mínimo, tenía que ser diferente a esos aristócratas que harían la vista gorda mientras bebían alcohol. No, tenía que diferenciarse de ellos. Si no, se convertiría en el mismo tipo de persona que Martin Breggas o Aquiroa.
"“…”
Sungchul notó la enorme cadena entre las dos orillas del río que recorría la ciudad y la mantenía sólidamente en su lugar. Si la cortaba, la ciudad podría ser capaz de evitar su trágico destino incluso si aparece el Coloso. Las casas flotantes eran barcos y podrían resistir cierto grado de turbulencia una vez liberadas de las restricciones que las mantenían en su lugar.
“Debería usar eso aquí.”
Sungchul sacó una espada enorme de su Almacenamiento de Alma. Era una hoja extraña que había sido apisonada para que tuviese el aspecto de un cuchillo de carnicero, más que a una espada. Su nombre era Krumbui. Fue una de las armas que utilizó cuando se unió a la rebelión para liberar a los pueblos del continente que sufrían bajo la tiranía del Sagrado Reino de Rutheginea. Una vez que levantó la espada, una extraña luz surgió de ella y se pudo escuchar la voz de un hombre, un tanto tranquila y de corazón puro.
– Ha pasado un tiempo, Traidor. ¿Bajo qué presunción me has desenvainado una vez más?
Bertelgia miró a su alrededor sorprendida, pero solo estaban Sungchul y ella a la vista. El que había hablado era su espada. Krumbui era una espada con conciencia, una Espada de Ego.
–Ya no trabajo para ti.
La escarcha empezó acumularse en el filo de la espada volviéndose opaco como un viejo cuchillo de cocina.
–Woah! ¿Qué cosa es esa?
Bertelgia habló sorprendido. Contestó Krumbui al instante.
– ¿Que pasa contigo? Tú eres un libro que habla.
Sungchul agarró a Bertelgia que quería empezar a discutir y la metió en su bolsillo antes de volver la mirada a la gran espada que tenía en la mano y luego dijo calmadamente.
–Tendrás que trabajar conmigo por el momento.
– ¿La razón es?
–Para salvar a gente inocente.
Sungchul miró hacia las turbulentas olas y los miles de hogares flotando sobre esas aguas.
– ¿Esto es Panchuria? Ha pasado un tiempo –dijo el cuchillo–.
– La ciudad pronto será destruida. Si no cortamos la cadena que sostiene la ciudad, el agua se tragará a innumerables personas.
–Tu torpe sentido de la justicia es el mismo de siempre
Krumbui respondió sarcásticamente, pero en contra a su sarcasmo, el filo de la espada recuperó su contorno.
– Es sólo por esta vez.
–No te necesito para mucho de todos modos.
Sungchul saltó repentinamente a una casa flotante con Krumbui en una mano.
¡Boom!
Era una casa bastante grande, pero el impacto del aterrizaje hizo que se hundiese y temblara. Una vez que Sungchul aterrizó en el techo, corrió a través de las tejas para llegar a las grandes cadenas que sostenían el centro de la ciudad.
– ¡M– Mira por allí! ¿Qué es eso?
Los guardias que patrullaban a bordo de un barco de tamaño mediano se quedaron atónitos al descubrir a Sungchul.
–Es una velocidad increíble. ¿Quién es ese hombre?
– ¿Podría ser uno de los Siete Héroes de los que se rumorea?
Mientras los soldados trataban de reconstruir la identidad de Sungchul de una manera confusa, uno de los soldados veteranos que tenía mucha experiencia logró recordar el arma en la mano de Sungchul y gritó urgentemente.
– ¡Idiotas! ¡Ese es el Enemigo del Mundo!"
– ¿Qué? ¿El Enemigo del Mundo no blandía un martillo?
– ¡Idiota de mente estrecha! Ese es Krumbui. ¡Es el arma que usaba antes de robar a Fal Garaz del Reino de los Enanos!
Los guardias se levantaron sorprendidos para hacer sonar la alarma. La ciudad que había estado inmersa en una tarde de ensueño entró en alerta máxima. Se tocaban campanas de todo tipo y se empleaban todas sus herramientas para hacer ruidos disonantes en alerta de la llegada del Enemigo del Mundo. Incluso los borrachos desesperados fueron sacados de su estupor y forzados a salir de una vez por todas debido a este evento sin precedentes.
Sungchul fue testigo del caos que se extendía por la ciudad como un reguero de pólvora mientras continuaba corriendo a través de los tejados hacia el centro de la ciudad como lo había planeado. Siguiendo las cadenas y cuerdas que cruzaban toda Panchuria, Sungchul llegó al centro donde estaba la residencia del gobernador Chui. Esta casa flotante fue construida a partir de un enorme buque de guerra de cinco pisos, un punto de referencia fácilmente visible desde toda la ciudad debido a la altura relativamente baja de las casas flotantes promedio.
Sungchul aterrizó sin interrupciones en la casa del Gobernador. Los soldados que custodiaban al Gobernador no se atrevían a enfrentarlo por temor y no se les ocurría ni por asomo la idea de luchar. Un flaco oficial pateó las espaldas de sus soldados y gritó una orden.
– ¡¿Qué estáis mirando?! ¡Fuego, gusanos inútiles!
Sungchul miró al oficial con penetrantes ojos de indiferencia. El oficial que se encontró con su mirada se congeló como un ciervo atrapado en los faros antes de girarse para huir. Sungchul oscilo ligeramente al inmenso Krumbui.
Whoosh
La abrumadora ráfaga de viento azotó a los soldados haciendo que sus ropas y cabello se agitaran violentamente. Varios de sus cascos no pudieron soportar el viento y cayeron al agua del río. Sungchul entonces los miró lleno de ira y pronunció una sola y única palabra
Fuera.
La chusma panchuriana cumplió su orden obedientemente. Sungchul se paró frente a la residencia que había sido reducida a un pandemoniun y observo la cadena metálica que mantenía unida a Panchuria.
–Ugh... ¡¿Qué es?!
El Gobernador Chui corrió a su terraza en el tercer piso de su casa en pánico y descubrió Sungchul.
–¡Por favor, detén esto! ¡Comandante en Jefe del Imperio! ¡Sera el fin de Panchuria si cortas esa cadena!
"“…”
Sungchul no dio al Gobernador ni una mirada antes de levantar a Krumbui y cortar la cadena.
¡Crunch!
Era una cadena de metal del tamaño de un gran tronco de árbol, pero cuando se encontró con la afilada hoja de Krumbui y la fuerza divina de Sungchul, se partió como la mantequilla. Las innumerables casas flotantes que se mantenían unidas por la cadena temblaban como si se hubieran encontrado con un terremoto.
– ¡Uwaaaa! ¡Panchuria está acabada!
El Gobernador agarro su cabeza y miró hacia el cielo mientras gritaba desesperado, pero otro terremoto incomparablemente más grande que el anterior golpeó su casa al momento siguiente. Laurumei Chui inmediatamente se cayó de cabeza de su terraza.
–Arghhhhhhhh!
Era suficiente para una persona común morir o ser gravemente herida, pero como alguien digno del título de Gobernador, Laurumei se levantó con ligeras abrasiones y moretones. Lentamente levantó la cabeza para encontrar algo negro en su visión. No era una ocurrencia común que algo se viera bajo el agua, considerando que el agua siempre estaba embarrada.
– ¿Un pez?
Pero no había manera de que hubiera un pez tan grande, y pronto el Gobernador lo vio. La figura de un coloso que desplazaba el río en su totalidad para salir a la superficie.
*
Al mismo tiempo, algo estaba ocurriendo en la rama panchuriana de la Coalición de Mercantes.
– ¡Kruut Asaam! ¿Cuál es su relación con el Enemigo del Mundo?
En este lugar, los mercenarios contratados por la Coalición de Mercantes habían atado a Kruut a un pilar mientras lo avergonzaban ante los ojos de varias personas. El jefe de la rama panchuriana de la Coalición de Mercantes estaba observando el interrogatorio de Kruut con una expresión de hastió en su cara.
–Ese bastardo de Laurumei, ¿por qué no está aprovechando la oportunidad en sus ojos?
Había considerado enfrentarse a Sungchul, incluso por su cuenta. Incluso si Sungchul era alguien de gran infamia en el mundo y era considerado imposible de oponer, pero sentía que los mercenarios experimentados que había reunido de todas partes a un gran costo personal tenían una oportunidad de victoria. Sólo podía sentirse así porque nunca había visto a alguien verdaderamente poderoso. Era un paleto panchuriano que había crecido en Panchuria y sólo había visto gente panchuriana.
Como él lo veía, Sungchul era alguien a quien unos diez asesinos sobrehumanos podían cuidar fácilmente. Aunque no tenía forma de verificarlo, pero había conseguido adquirir quince asesinos sobrehumanos del bajo mundo. No dudaba que el Enemigo del Mundo mostraría su rostro si continuaba manteniendo a Kruut secuestrado. Y una vez que Sungchul finalmente apareciese, el gerente de la sucursal planeaba usar a sus asesinos para matar al hombre que había ascendido a las filas de las leyendas.
“Tal vez pueda conseguir un puesto importante dentro de la rama principal de la Coalición si logro tener éxito con esto. No, ¡incluso podría convertirme en el sucesor del Gobernador Hornecko!'
Mientras la cabeza de la rama continuaba soñando despierto, un barco se dirigía en su dirección desde el otro lado del canal evocando grandes olas.
– ¿Es el Enemigo del Mundo?
El gerente de la sucursal se levantó de su asiento con una mirada llena de expectativa, pero pronto se convirtió en decepción.
– Es Clarise Asaam. Nieta de Kruut.
Alguien cercano le susurró la respuesta al oído.
–Agarra a esa mujer también y átalos juntos.
Ordeno gerente con clara molestia presente en su voz. Pero al momento siguiente, algo saltó de detrás de Clarise causando un torrente gigantesco de agua que roció por todas partes. El río Panchuriano tembló violentamente haciendo que toda la ciudad flotante encima de él temblara con igual fuerza. Varios miles de casas flotantes temblaron terriblemente justos después de que se cortaran las cadenas que unían la ciudad.
– ¿Qué es esto?
Desafortunadamente, este no fue el final. Un poderoso terremoto, incomparablemente mayor que el anterior, sacudió toda la ciudad antes de que el anterior hubiera terminado. El gerente pudo verlo en medio del temblor. Podía ver algo montañoso saliendo de dentro del río a través de la ciudad.
"¡¿Q–Qué es eso?!"
Era la obra maestra de Eckheart. La Colosal Maquina de Guerra Contra La Calamidad Beterlgia Unidad 3 había despertada de su largo sueño de miles de años.
"“…”
Sungchul lo miró desde lejos, al coloso saliendo del agua, mientras desplazaba las casas flotantes.
“Es más grande de lo que pensaba.”
La gran cadena que sostenía la ciudad fue cortada, pero las innumerables cadenas pequeñas que se mantenían unidos a los barcos aún permanecían en su sitio.
“¿Está hecho mi trabajo?"
Sungchul agitó la cabeza ante la pregunta de Krumbui antes de volar como una flecha hacia el cumulo de cuerdas y cadenas, cortándolas de un solo golpe.
–Tu trabajo acaba de empezar.
Era más efectivo cortar las cuerdas y cadenas empapadas en todo tipo de escombros y suciedad del agua del río con la superficie laminada de Krumbui que con Fal Garaz. En otras palabras, el papel de Krumbui era simplemente cortar la basura.
– Mm…Mira que tener que cortar basura asquerosa en vez de la vida de los guerreros.
– Todo en nombre de salvar vidas.
Sungchul continuó cortando las diversas cuerdas que mantenían unidos a los barcos uno tras otro sin descanso. El Coloso subió de debajo de las cubiertas de los botes y los rompió al salir del agua cerca del puerto sur de la ciudad. Incontables casas que estaban conectadas entre sí por medio de cadenas fueron enrolladas antes de deslizarse de la superficie cubierta de musgo del gigante y sumergirse en el agua. Innumerables personas murieron violentamente en medio de la confusión ya que la ciudad estaba envuelta en un caos que no podía ser comparado con el momento en que Sungchul hizo su aparición.
–Ugh... ¡P–Paren esa cosa!"
El Director de la Sucursal dio una orden a sus asesinos, pero no había forma de que sus asesinos siguiesen esas órdenes en una situación así.
– ¿Cómo carajo detenemos esa cosa, idiota?
Los asesinos se subieron a un pequeño bote y remaron frenéticamente. El Gerente de la Sucursal fue testigo de cómo Clarise rompió las cuerdas que estaban atando a Kruut con sus propias manos antes de subirlo al barco del Gerente de la Sucursal.
– ¡Detén esa cosa! ¡Dije que pares!"
Ya no quedaba nadie del lado del gerente de la sucursal. Clarise miró hacia él antes de remar a gran velocidad para escapar de este lugar. El gerente de la sucursal, ahora solo, podía sentir que todo se oscurecía a su alrededor. Sintió un escalofrío subiendo por su nuca y se volvió para ver una inmensa figura que parecía alcanzar la cima de los cielos y un tsunami de casas y barcos derramándose en una ráfaga que se dirigía hacia él.
– ¡Aaahhhhhhhh!"
El torrente se tragó al gerente de la sucursal mientras Sungchul cortaba las cadenas que mantenían unidos a los barcos.
– ¡Todos, ignoren todo y escapen al agua! ¡Deprisa!
Bertelgia se aferró a la espalda de Sungchul y advirtió a todos los que vio que corrieran por seguridad. La lucha decidida de Sungchul no resultó inútil después de todo. Las casas flotantes que fueron golpeadas por el inmenso tsunami y esparcidas con la llegada del Coloso en el centro y puerto norte de la ciudad tenían suficiente flexibilidad para flotar en el agua, pero las áreas que no había logrado separar se estrellaron entre sí por las onduladas olas, sumergiéndose en las aguas hechas pedazos.
La fuerte turbulencia hizo que las linternas que iluminaban los edificios se hicieran añicos y se convirtieran en un poderoso fuego extendiéndose por el lado oeste de la ciudad. El fuego siguió creciendo con el paso del tiempo y parecía como si estuviera a punto de fluir a lo largo de todo el río. Sungchul miró en dirección al Coloso, que estaba sobre las ardientes aguas en su totalidad. Una estruendosa voz resonó en la cima del Coloso.
– ¡Demoledor! He visto tu poder, pero ¿qué tal ahora? ¿Puedes enfrentarte a este Coloso hecho para desafiar a dios?
Daltanius soltó una risa arrogante.
– Tu papel ha llegado a su fin.
Sungchul colocó a Krumbui en su Almacenamiento de Almas y sacó a Fal Garaz. Miró hacia el Coloso y recitó su mantra.
– No hay nada que no pueda manejar.
En 3 días estamos nos ponemos al día

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El Protagonista Oculta Su Fuerza (Novela) Capítulo 131
Estás leyendo el capítulo 131 de El Protagonista Oculta Su Fuerza (Novela), un novela. Enemigo del mundo, maldecido por todos, Kim Sungchul va en busca de impedir que la “profecía del fin” se cumpla. Pero no importaba cuánto elevará su fuerza, todavía había algunas cosas que no podía lograr con solo su… Este capítulo tiene publicado el 14 de agosto de 2018, Traducido por el grupo Sin Traductor. El Protagonista Oculta Su Fuerza (Novela) tiene 267 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.