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Leer El profesor genio quiere una vida fácil (Novela) Capítulo 56 online gratis en español

🏴 Grupo: Eila_Juts✍️ Traducción: Eila_Juts
La actitud del director Karak cambió por completo. La ridícula fachada que había estado mostrando desapareció, y el ambiente a su alrededor se volvió peligrosamente tenso. ‘Como pensaba. El verdadero jefe final del primer año.’ Era una situación que ponía los nervios de punta, pero para negociar con un tigre, había que entrar en la guarida del tigre. "No creo que este sea el momento de conformarse. Si las cosas siguen así, la Academia Ruby acabará en manos del Ducado Rapalt o del exdirector Rudolph y sus seguidores. Y usted, director, será apartado del poder sin haber conseguido nada." Apartado del poder. Era una expresión que golpeaba directamente el punto más sensible del director Karak. La atmósfera se volvió aún más opresiva. "Qué arrogancia. ¿Crees que te has convertido en alguien especial solo porque te encargaste del vizconde Conrad y su grupo?" "No es una falsa impresión. Realmente soy alguien especial, porque puedo convertirme en sus alas, director." "¡¡!!" El director Karak se estremeció por un instante, y yo, sin apartar la mirada de sus ojos, continué. "Ya le he dicho varias veces que quiero estar de su lado, director. Ha llegado el momento de decidir. ¿Aceptará mi mano?" ‘Tampoco puedo permitirme seguir dudando. Necesito dejar clara mi posición.’ Haber llamado la atención del exdirector Rudolph ya era bastante problemático. Si seguía mostrándome ambiguo, acabarían relacionándome con la facción de Rudolph, aunque esa nunca hubiera sido mi intención. ‘Ponerse del lado de la minoría siempre implica dificultades. Pero tampoco puedo alinearme con el Ducado Rapalt. Por ahora, la mejor opción es refugiarme bajo la protección del director Karak.’ Mi plan era sencillo. Traicionar al director Karak y escapar justo antes de su caída. Era una táctica perfecta para sobrevivir en las complejas relaciones de poder. Entonces lancé el golpe definitivo. "Si aun así sigue dudando de mí, no hay nada que pueda hacer. Parece que no tiene la capacidad de aceptarme a su lado, director. En ese caso, buscaré a alguien más." "¡Ja, ja, ja, ja!" El director Karak soltó una carcajada de repente. Era una risa feroz, como una tormenta desatada, capaz de helarle la sangre a cualquiera. Y entonces... "¡Ojojo! Lo admitiré. Todo este tiempo he juzgado mal al señor Van. Profesor Alif, ¿podría entrar un momento?" Era el decano de estudiantes, una de las figuras más importantes dentro de la facción del director. "¿Qué sucede, director?" "¿Podría comenzar los preparativos para abrir una asignatura de conferencia individual para el profesor Van?" "¿Yo? Pero... ¿Concederle semejante privilegio precisamente al profesor Van…?" El profesor Alif se quedó tan desconcertado que terminó hablando sin pensar delante del propio Van. Nunca antes un profesor temporal había recibido permiso para impartir una conferencia propia. Era un privilegio que ni siquiera Balas había conseguido. "Jojojo. El profesor Van acaba de prometer que hará una gran contribución a la academia reformando a tres 'estudiantes problemáticos especiales'. Y nada menos que tres. Realmente puede hacerlo, ¿verdad, profesor Van? Si fracasa, este corazón de Karak quedará profundamente decepcionado." Aún seguía mirándome con desconfianza. Una mirada llena de dudas. No podía culparlo. Desconfiar de los demás y poner todo en duda formaba parte de la naturaleza del director Karak. Además, yo tampoco tenía intención de serle leal para siempre. Solo pensaba aprovecharme de él mientras me resultara útil, así que no me importaba. "Deje de preocuparse por cosas innecesarias y asegúrese de reservarme la mejor fecha y el mejor horario. Será una conferencia que quedará grabada en la historia de la Academia Ruby." \*\*\* Decidí buscar primero a los estudiantes. ‘¿Susan? ¿Cómo que no tiene una dirección registrada? ¿Y tampoco vive en el dormitorio?’ Un escalofrío me recorrió la espalda. No podía quitarme de encima aquella mala sensación. Sin otra opción, decidí buscar primero a los demás. Y la reacción fue, tal como esperaba, poco favorable. "Oh, ¿a quién tenemos aquí? ¿No es el Basura Van original? ¿Ha venido a buscar al Segundo Basura? Está tan borracho que ni siquiera reconocería a sus propios padres. Vuelva otro día. Aunque quién sabe si para entonces estará sobrio, ¡jajaja!" La reacción de la discípula de la Dragón Brillante no fue muy diferente. "La señorita Yulia se encuentra actualmente en medio de un entrenamiento importante y no puede recibir visitas." "¿Ni siquiera cuando su profesor ha venido a verla?" "Sí. No se harán excepciones." En ambos casos, me rechazaron en la puerta sin más. Yo simplemente asentí y me alejé. Ni siquiera intenté visitar al Tercer Príncipe, la Espada Demoníaca. "Más o menos esperaba que esto sucediera." La razón por la que hice aquellas visitas aparentemente inútiles era simple. Quería darles una oportunidad. "Parece que voy a tener que recurrir a métodos un poco más contundentes." Para eso, necesitaba el consentimiento de sus tutores. "¡Ja, ja! Pero si es el joven señor Van. Ha pasado mucho tiempo. ¿Cómo ha estado? ¿Y cómo se encuentra Su Excelencia el Duque?" En el dispositivo de comunicación apareció un hombre de mediana edad con una expresión amable y afable. Era el marqués Leming, señor de la frontera del Mar del Norte. "Me he convertido en el profesor encargado de la clase de su hijo, así que quería ponerme en contacto con usted." "Ah, ya lo había oído. Parece un trabajo bastante duro. Solo de pensar en mi hijo me empieza a doler la cabeza." "Sí. A este paso está al borde de la expulsión, así que imagino que debe de ser una gran preocupación para usted." "...¿Qué acaba de decir? ¿Expulsado? ¿Mi hijo? ¿El heredero del Marqués del Mar del Norte?" "Así es. La cantidad de normas de la academia que ha infringido es incontable. Ha cometido suficientes faltas como para haber sido expulsado varias veces." "No, eso es... ¡Romper unas cuantas reglas forma parte de la vida estudiantil! Usted también debió hacer cosas parecidas cuando era estudiante en la academia, ¿no es así?" "Por supuesto. Sin embargo, la familia Leming no es la Casa Ducal Ecclesia, ¿verdad?" "..." "Con el debido respeto, la influencia de una familia de marqueses de una región fronteriza quizá no sea suficiente para evitar la expulsión de su hijo." Al otro lado del dispositivo de comunicación, el rostro del marqués Leming, señor de la frontera norte, se puso rojo de forma visible. Justo cuando estaba a punto de levantar la voz... "¿Hasta cuándo piensa seguir consintiéndolo?" "...¿Qué?" "Puede que una generosa donación a la academia bastara para evitar la expulsión, pero ¿de qué serviría eso?" "..." "Su hijo está a punto de convertirse en adulto. Ya es hora de que asuma la responsabilidad de sus propios actos." Diecisiete años podía considerarse una edad joven. Pero no tan joven como para eludir las consecuencias de sus acciones. "Pero Wilhelm... él no va a cambiar." Era una declaración cargada de falta de confianza en su propio hijo. Y, considerando todo lo que Wilhelm había hecho en la historia original, era una preocupación completamente razonable. Wilhelm era incluso peor que la mayoría de los alborotadores famosos. "Déjelo en mis manos." "...¿En las suyas?" "¿No le dije que soy el profesor responsable de la clase de su hijo? Corregir la mala conducta de un estudiante es parte de mi deber como profesor. Sin embargo, hay una condición." "¿Está sugiriendo que utilicemos métodos extremos? ¿Golpearlo o algo por el estilo?" "No. Detesto los métodos brutales y no soy partidario de la violencia. Haga algo mucho más simple: corte todos los lazos con su hijo." "¡¡!!" Se hizo un silencio absoluto. Parecía que el marqués no había comprendido del todo lo que acababa de escuchar. "...¿Qué acaba de decir?" "Y cuando digo cortar los lazos, no me refiero simplemente a dejar de mantenerlo económicamente." Lo miré con seriedad. "Lo que le estoy pidiendo es que repudie a su hijo y lo expulse de la familia." "¡¡!!" Los ojos del marqués se abrieron de par en par. Pero yo continué hablando con un tono aún más firme. "No existe otra manera de provocar un cambio en su hijo." "..." "Debe tomar una decisión. ¿Va a seguir protegiéndolo mientras continúa hundiéndose cada vez más? O… ¿Está dispuesto a recurrir a una medida dolorosa para darle una oportunidad de cambiar?" \*\*\* Tras pensarlo durante mucho tiempo, el marqués Leming aceptó mi propuesta. La noticia pronto llegaría directamente a oídos de Wilhelm. ‘Ahora también necesito el consentimiento de la Dragón Brillante. Uf... maldición.’ Era una existencia que jugaba en una liga completamente distinta a la del marqués Leming. Después de todo, su apodo era el de "Dragón Loca". Y, sobre todo, Yulia, la discípula de la Dragón Brillante, era un caso mucho más complicado que Wilhelm. Porque, para empezar, ella ni siquiera era una estudiante problemática. Su problema era exactamente el contrario. Era demasiado talentosa. ‘Es un genio que eclipsa incluso a los protagonistas principales del Departamento de Esgrima. Al menos por ahora.’ Por ejemplo, en el momento actual, las habilidades de Yulia superaban a las de Theren, heredero directo de una prestigiosa familia de espadachines y coprotagonista del Departamento de Caballeros. ‘Por cierto, ¿qué estará haciendo Theren?’ ‘Siendo el típico protagonista recto y justo, seguro que le está yendo bien por su cuenta.’ ‘Ya es bastante difícil ocuparme de mis propios problemas como para preocuparme por los de los demás.’ La Dragón Brillante era famosa por el orgullo que sentía hacia su discípula, Yulia. Por eso, no había ninguna posibilidad de que aceptara lo que yo pretendía hacer. "Tengo que hacerlo. Es todo o nada." Escribí una carta y se la envié a la Dragón Brillante. Era una carta capaz de poner a la Dragón Brillante de cabeza. "Van, ¿acaba de escribir 'campo de duelo' en esa carta?" "...Lo leíste mal." "No, no lo hice. Ahí dice claramente 'campo de duelo'." "¡Idiota, Lindon! ¡Pedazo de necio! Por muy arrogante que sea el maestro Van, ¿de verdad crees que enviaría una invitación a duelo a la Dragón Brillante?" "Bueno... visto así, tiene sentido. Por muy temerario que sea el senior Van, no haría algo tan descabellado." "......" Ignorando todo aquel alboroto, solté un suspiro. ‘...La Dragón Brillante tardará unos días en llegar volando hasta aquí, furiosa. Para entonces, debería haber resuelto el asunto de Wilhelm.’ Hice varias paradas para ocuparme de algunos asuntos necesarios. "Últimamente nos vemos bastante seguido, ¿no te parece?" "Es únicamente por negocios. No te preocupes. Emily, te juro que no tengo ninguna intención de acercarme a ti más allá de una relación comercial." "......" Dejando atrás a Emily con una expresión que parecía claramente insatisfecha, me dirigí donde Mariam. "Van, no te confundas. No acepté tu petición porque seas mi hermano. Lo hago porque creo que será beneficioso para la Ciudad Libre." "...Hace un momento no acabas de guardar algo apresuradamente en ese cajón, ¿verdad? No sería una foto mía, ¿o sí?" "¡N-No, claro que no! ¿De qué estás hablando...?! ¡¿Se supone que debería enfadarme ahora?!" "...Era una broma, pero estás haciendo que suene demasiado sospechoso." "¡Lárgate de aquí!" Después de terminar las negociaciones con Mariam, me dirigí al distrito de entretenimiento de la Ciudad Libre, el lugar donde se decía que Wilhelm pasaba la mayor parte de su tiempo. ‘Este tipo... incluso cuando sale a divertirse, elige los peores lugares.’ La Ciudad Libre, fiel a su enorme tamaño, contaba con varios distritos de ocio y entretenimiento. Y este era, sin duda, el de peor categoría. No era que fuera especialmente peligroso. Simplemente era un lugar de muy baja calidad. Sucio, descuidado y vulgar. Un sitio al que los nobles adinerados jamás se dignarían a entrar. Siguiendo las pistas sobre el paradero de Wilhelm, terminé entrando en una pequeña taberna. El lugar estaba cargado de humo de cigarrillo y las mesas estaban cubiertas de cartas de apuestas esparcidas por todas partes. "¡Ah, miren quién ha venido! ¡El Basura Van original! ¿En serio has vuelto?" "¡Segundo Basura, joven maestro, venga para acá! ¡Su padre ha venido a verlo!" Poco después apareció un muchacho con el rostro completamente enrojecido por el alcohol. Al verme, su cara se puso todavía más roja. "Aunque beber a los diecisiete años no es ilegal según las leyes imperiales, parece que has tomado bastante." Wilhelm, el famoso "Van 2.0", soltó una carcajada burlona y me señaló con el dedo. "¡Hip! ¡Saludos, profesor! ¿Mi tutor de clase? ¿Así que fuiste tú quien le dijo a mi padre que rompiera relaciones conmigo? ¿De verdad crees que me importa? ¡Ja!" "......" "¡No necesito un padre! Mira a tu alrededor. ¿Ves cuántos amigos tengo?" Wilhelm hizo un amplio gesto con el brazo, señalando a toda la escoria reunida en aquel distrito de mala muerte, como si estuviera presumiendo de algo. Por la reacción de los presentes, parecía que todos pensaban lo mismo. Que la ruptura con su familia no era más que algo temporal. ‘Seguro que, con lo blando que es el marqués Leming, terminará aceptándolo de nuevo tarde o temprano.’ Por supuesto. Yo no tenía ninguna intención de permitir que las cosas acabaran así. "¡Lárgate! No tengo ningún interés en hablar contigo. Hip." "Lo siento, pero no he venido aquí como profesor." "¿Hip? Entonces, ¿para qué viniste?" "He venido como cobrador de las deudas que debes." "..." "Y también como representante encargado de ejecutar los cargos criminales que pesan sobre ti." "...¿Hip?" Wilhelm me miró confundido, como si fuera incapaz de comprender lo que acababa de decir. "Además de la asignación que recibías del marqués, has pedido prestada una cantidad considerable de dinero a la familia Rapalt." "¡E-Eso lo pedí prestado legalmente usando mi propio crédito!" "En el momento en que tu familia te repudió, tu crédito desapareció junto con ella." "..." "A día de hoy, contando los intereses acumulados, tu deuda asciende exactamente a 75.272 peñas. Devuélvelo de inmediato." La boca de Wilhelm quedó abierta de par en par. El alcohol aún no se le había pasado, así que parecía incapaz de comprender la gravedad de la situación. "Además, hay una larga lista de actividades ilegales relacionadas contigo." "¡¿Solo porque aposté un poco?! ¡¿Qué tiene eso de grave?!" "Las apuestas ilegales son el menor de tus problemas." Saqué un documento y se lo entregué. "Aquí están todos los cargos criminales en los que estás implicado." El rostro de Wilhelm perdió todo color mientras recorría el contenido del documento con la mirada.
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Estás leyendo el capítulo 56 de El profesor genio quiere una vida fácil (Novela), un novela. Nací en la pobreza. 'Definitivamente seré feliz cuando crezca'. En medio del trabajo duro, de repente entré en un juego. Una cuchara de diamante, pero el peor personaje. '¡Que bien! Nunca lucharé en esta vida.' Pero...… Este capítulo tiene publicado el 19 de junio de 2026, Traducido por el grupo Eila_Juts. El profesor genio quiere una vida fácil (Novela) tiene 88 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.