Leer El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 99 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Zhao Yuhui asintió con evidente satisfacción: "Buen muchacho, eres muy considerado. Esta anciana tía abuela ya está entrada en años; el porvenir de nuestras familias dependerá de ustedes, los jóvenes. Ven, ya ordené que dispusieran un banquete con todos tus platillos predilectos".
Wang Changsheng siguió a Zhao Yuhui hasta un amplio y luminoso salón. Aparte de ellos dos, Zhao Ziheng también se encontraba presente en la mesa.
Tras apurar unas copas de vino espiritual, Wang Changsheng abordó el asunto principal: "Tía abuela, ¿la prima Ningxiang ha enviado alguna carta a casa recientemente? ¿Cómo se encuentra?".
"Esa muchacha envió correspondencia en contadas ocasiones, pero el Valle del Rey de la Medicina dista enormemente de nuestro Estado de Ning y enviar cartas resulta sumamente engorroso. Por ello le insistí en que no enviara más misivas y se concentrara de lleno en el cultivo. Calculando las fechas, ya debería de haber alcanzado el noveno nivel de Refinación de Qi, e incluso cabe la posibilidad de que haya cruzado hacia el Establecimiento de la Fundación. La última carta que recibimos data de hace dos años".
Zhao Yuhui respondió con total franqueza, sin ocultar detalle alguno.
La llegada en solitario de Wang Changsheng no respondía únicamente al deseo de presentarle sus respetos, ni mucho menos a un simple interés por el bienestar de Zhao Ningxiang; sin duda, guardaba estrecha relación con el Valle del Rey de la Medicina.
"Tía abuela, ¿dispone de alguna vía para contactar con la prima Ningxiang? Tengo un asunto de suma urgencia en el que requiero su auxilio".
"¿Un favor? ¿Qué necesitas que Ningxiang haga por ti?".
Wang Changsheng era su sobrino nieto político, pero Zhao Ningxiang era su nieta de sangre; la anciana velaba ante todo por los intereses de su propia descendencia.
Tampoco faltaba a la verdad: aunque Zhao Ningxiang había logrado ser admitida en el Valle del Rey de la Medicina, el respaldo que el modesto clan Zhao podía brindarle era muy limitado. Dentro de semejante coloso, ella no era más que una discípula ordinaria.
"Descuide, tía abuela. Este nieto solo desea que la prima Ningxiang me presente a un alquimista de rango 2; jamás la pondré en un aprieto ni comprometeré su posición".
Wang Changsheng había previsto la cautela de Zhao Yuhui. Comprendía a la perfección que, en el mundo de la cultivación, únicamente los beneficios tangibles lograban mover los ánimos ajenos.
Zhao Yuhui reflexionó unos instantes y resolvió: "Hagamos esto: redactaré una carta de mi puño y letra para que vayas a buscarla directamente al Valle del Rey de la Medicina. Confiemos en que pueda ayudarte".
"Se lo agradezco de corazón, tía abuela. Tío Ziheng, ¿tiene algún recado o pertenencia que desee enviarle a la prima? Con gusto se lo llevaré".
Zhao Ziheng asintió con una mezcla de afecto y nostalgia: "Los recursos del Valle del Rey de la Medicina son colosales; no carece de lo ordinario. Acompáñame, Changsheng: entrégale una suma de piedras espirituales de mi parte junto con otra carta que le escribiré. Su madre la echa de menos día y noche".
Wang Changsheng aceptó sin vacilar. En un principio pensaba pernoctar tan solo una noche, pero al enterarse Lin Yuting —la madre de Zhao Ningxiang— de su inminente partida hacia el valle, le suplicó que permaneciera unos días más mientras confeccionaba a contra reloj una muda de ropas nuevas para su hija.
Cinco días después, la propia Zhao Yuhui despidió a Wang Changsheng a la salida del valle.
Tras dejar atrás el Valle de las Mariposas, Wang Changsheng liberó al Caballo de Escamas Verdes y montó en él de un salto.
La montura agitó las cuatro patas y emprendió el galope hacia la distancia, perdiéndose en poco tiempo entre los pliegues de la inmensa cordillera.
La Cordillera del Rey de la Medicina se extendía a lo largo de decenas de miles de li, plagada de crestas escarpadas e incontables plantas medicinales y frutos exóticos. En sus entrañas se asentaba el mismísimo Valle del Rey de la Medicina.
En la cima de un pico de varios cientos de zhang de altura, situado en la periferia de la cordillera, se alzaba un palacio de piedra verdosa de más de diez zhang de elevación. Sobre el pórtico principal colgaba una placa lacada en oro que rezaba, con trazos vigorosos y elegantes: "Pabellón de Recepción".
Como una de las cuatro grandes sectas del País de Song, incontables cultivadores ansiaban estrechar vínculos con el Valle del Rey de la Medicina, y el ir y venir de quienes acudían en busca de amigos o parientes era incesante. El Pabellón de Recepción tenía como propósito exclusivo atender a dichos visitantes.
Un día, hacia el mediodía, un joven esbelto ataviado con una túnica de letrado azul se presentó ante la entrada del pabellón; no era otro que Wang Changsheng.
Le había tomado más de tres meses de viaje continuo alcanzar finalmente los dominios del Valle del Rey de la Medicina.
La resistencia de vuelo del Caballo de Escamas Verdes era limitada y la mayor parte del trayecto la había cubierto al galope por tierra firme; de haber contado con un artefacto mágico volador, el tiempo de marcha se habría reducido a una fracción.
Wang Changsheng cruzó el umbral. El interior del salón era espacioso y ventilado. En el centro descansaba una larga mesa verde tras la cual dos discípulos en la Refinación de Qi charlaban ociosamente junto a varios libros de registro.
Wang Changsheng se aproximó a paso firme y saludó con cortesía: "Disculpen, distinguidos compañeros taoístas, ¿es aquí donde se registra la búsqueda de parientes y amigos en el Valle del Rey de la Medicina?".
Tratándose de miembros formales de una gran secta, Wang Changsheng optó por mantener un tono respetuoso pese a superarles en cultivo.
Los dos discípulos no mostraron extrañeza alguna. Uno de ellos, un hombre de mediana edad, preguntó sin levantar la vista: "¿A quién busca? ¿Qué parentesco los une? ¿De qué región procede y cuál es su nombre?".
Wang Changsheng respondió con exactitud y, al mismo tiempo, deslizó cinco piedras espirituales en la mano del hombre de mediana edad mientras añadía con una sonrisa afable: "Molesto a su distinguida persona. Vengo desde el Estado de Ning por un asunto apremiante para encontrar a Zhao Ningxiang; es mi prima hermana".
"Nuestro Valle del Rey de la Medicina dista de ser un lugar pequeño; solo en la Refinación de Qi contamos con varios miles de discípulos. Localizar a una persona específica no es tarea sencilla. Lo mejor será que se hospede en el pabellón durante tres o cinco meses; cuando la encontremos, le avisaremos", intervino el otro discípulo vestido de azul, con un deje de marcada frialdad en la voz, al parecer contrariado por no haber recibido gratificación.
Wang Changsheng captó la insinuación de inmediato: extrajo quince piedras espirituales adicionales, entregando otras cinco al hombre maduro y diez al de túnica azul, y comentó con una sonrisa conciliadora: "Los dos hermanos hacen un arduo trabajo; tomen esta modesta muestra de consideración, espero no sea molestia".
Al embolsarse las piedras espirituales, el semblante de ambos mudó en sendas sonrisas de oreja a oreja.
El hombre de mediana edad suavizó el tono y declaró con deferencia: "El mayor es demasiado generoso. Habiendo aportado el nombre de la hermana menor Zhao y el pico al que pertenece, enviaremos la notificación a la brevedad posible. Por favor, instálese en el pabellón mientras aguarda. Hermano menor Chen, conduce a este mayor a sus aposentos para que descanse".
El discípulo de azul asintió complacido y guio a Wang Changsheng hasta una modesta cámara de piedra provista tan solo de un lecho de roca y dos cojines de oración verdes, carente de cualquier otro adorno.
Tras despedir al guía, Wang Changsheng trancó la puerta, tomó asiento sobre el cojín y comenzó a regular su respiración en meditación.
El dinero mueve voluntades hasta en el más allá. Habiendo recibido las piedras espirituales, los dos discípulos actuaron con admirable premura: tres días después, Wang Changsheng se encontraba cara a cara con Zhao Ningxiang.
Tras cinco años sin verse, la joven había ganado estatura; sus modales reflejaban cierta reserva y sobriedad, habiendo perdido parte de la despreocupada soltura de su adolescencia.
"Primo Changsheng... ¿¡de verdad has alcanzado el Establecimiento de la Fundación!?", exclamó Zhao Ningxiang al reparar en el cultivo del joven, con un asombro mayúsculo reflejado en la mirada.
En la actualidad, ella apenas frisaba el noveno nivel de Refinación de Qi y todavía no había dado el salto de reino.
"Por un golpe de fortuna obtuve un recurso espiritual de fundación y logré avanzar con éxito", explicó Wang Changsheng con sencillez. "Por cierto, prima Ningxiang, aquí traigo las cosas que la tía abuela, tu padre y tu madre me encomendaron entregarte".
Extrajo una bolsa de almacenamiento amarilla y se la tendió.
Zhao Ningxiang barrió el interior con su sentido divino y una expresión de genuina alegría afloró en su rostro.
Sacó las cartas familiares y procedió a leerlas con avidez frente a él.
Tras una breve pausa, guardó las misivas y preguntó con curiosidad: "Primo Changsheng, ¿deseas que te presente a un alquimista de rango 2? ¿Requieres que refine alguna píldora en particular?".
"Deseo solicitar la asistencia de un alquimista de rango 2 para mezclar cierta disolución espiritual. Ya he reunido todos los materiales pertinentes y la compensación que ofreceré colmará con creces sus expectativas".
Zhao Ningxiang arrugó el entrecejo con ademán dubitativo y confesó: "Primo, no soy más que una discípula en la Refinación de Qi; no tengo trato directo con ningún maestro alquimista de rango 2. No obstante, cuento con varios compañeros cercanos; preguntaré entre ellos para averiguar si alguno tiene conexiones con un alquimista de ese nivel".
"Te quedo sumamente agradecido, prima. Acepta esto como una muestra de mi aprecio; una vez concretado el asunto, te recompensaré debidamente".
Wang Changsheng extrajo diez piedras espirituales y se las ofreció.
Zhao Ningxiang frunció ligeramente sus delicadas cejas y las rechazó con un ademán de la mano: "Primo Changsheng, si en aquel entonces no me hubieses regalado aquella marioneta de rango 1, muy probablemente jamás habría conseguido superar las pruebas de ingreso al Valle del Rey de la Medicina. Guarda esas piedras espirituales".
"Si no aceptas las piedras, al menos no rechaces estas hojas de té. Este recipiente de Té Espiritual de Flores Azules posee la virtud de serenar el espíritu y concentrar la mente; tomar una taza antes de cultivar permite ingresar con rapidez en meditación profunda y reporta notables beneficios para el avance".
Wang Changsheng extrajo una lata de té de tono púrpura y se la colocó en las manos.
Zhao Ningxiang vaciló unos segundos antes de aceptarla. De repente, pareció recordar algo y preguntó con interés: "Por cierto, primo Changsheng, ¿sigues forjando bestias marioneta?".
A lo largo de estos últimos años, el clan Wang había comercializado un número considerable de marionetas mecánicas. Zhao Ningxiang había cruzado correspondencia con Zhao Yuhui en varias ocasiones y estaba al tanto de las novedades; sabiendo que él le había regalado una en el pasado, intuía que su primo dominaba ese oficio.
Wang Changsheng meditó un instante y asintió con la cabeza.
"¿Eres capaz de forjar marionetas de rango 2? Si dominas la manufactura de piezas de rango 2, conseguir que un alquimista de rango 2 acceda a ayudarte no supondrá dificultad alguna".
Al oírla, Wang Changsheng sintió un repentino interés y admitió: "Puedo forjar marionetas de rango 2, aunque mi tasa de éxito dista de ser elevada".
Durante los cinco años transcurridos en la Montaña del Loto Verde, a base de una práctica extenuante, había conseguido refinar marionetas de rango 1 superior. En cuanto a las de rango 2, comenzó a adentrarse en su estudio tan pronto como alcanzó el Establecimiento de la Fundación; sin embargo, el índice de acierto todavía era modesto.
Fabricar una marioneta de rango 2 inferior le demandaba al menos un mes completo de labor ininterrumpida, asumiendo que ningún paso saliera mal. Desde su avance, había cosechado cinco fracasos consecutivos antes de lograr coronar con éxito una sola unidad de rango 2 inferior.
El costo de elaboración era sumamente gravoso: una sola porción de materiales insumía más de trescientas piedras espirituales. Claro estaba, el precio de venta en el mercado resultaba igualmente elevado: arrancaba en las mil piedras espirituales para las de grado inferior, mientras que un artefacto de rango 2 superior de calidad destacada podía cotizarse fácilmente en cinco mil piedras espirituales.
"¡No importa que la tasa de acierto sea modesta! Con tal de que seas capaz de producirlas, basta y sobra. Aguarda en el Pabellón de Recepción mientras regreso a la secta para indagar entre los discípulos".
Wang Changsheng le dio las gracias y la acompañó en persona hasta las puertas exteriores del pabellón.
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• Novela: El Pico del Loto Verde (青莲之巅 - Qing Lian Zhi Dian)
• Título en inglés: Peak of the Green Lotus / Rise of Qinglian
• Autor: Xiao Shiyi Mo (萧十一番)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 99 de El Pico del Loto Verde (Novela), un novela. La historia arranca en una pequeña y humilde montaña espiritual conocida como el Pico del Loto Verde (Qinglian Peak). La trama no sigue a un llanero solitario con un sistema invencible, sino que relata la epopeya… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Pico del Loto Verde (Novela) tiene 307 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.