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Leer El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 34 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La espesa niebla blanca ocultó las figuras de Wang Yaoliang y sus tres acompañantes; los hombres de negro no lograban discernir su posición. Más de diez artefactos espirituales se hundieron en la bruma blanca, pero dio la sensación de que golpeaban contra un algodón suave, perdiendo por completo su fuerza letal. "¡Es un talismán de formación! Maldición, ataquen con hechizos mágicos." Maldijo uno de los hombres de negro, y de inmediato comenzaron a murmurar conjuros. Los quince hombres de negro se dividieron en tres pequeños grupos. Sus cuerpos se iluminaron respectivamente con luces espirituales rojas, azules y amarillas, cinco personas por cada color. Una gran cantidad de luz de fuego, luz azul y luz amarilla surgió sucesivamente en el aire, condensándose en una gigantesca bola de fuego del tamaño de una casa, una lanza de agua transparente de unos cinco o seis zhang de largo, y una enorme roca amarilla de dimensiones similares. Su coordinación era sumamente experta, evidencia clara de que habían sido entrenados meticulosamente para esto. "¡Vayan!" La gigantesca bola de fuego, la lanza de agua y la enorme roca amarilla se estrellaron una tras otra contra la niebla blanca. Resonó una serie de explosiones y la bruma se disipó ligeramente. "No se contengan, usen todas las técnicas que tengan a disposición." Todos incrementaron la intensidad de sus ataques. Bolas de fuego, lanzas de agua y rocas gigantes emergieron incesantemente, hundiéndose en la niebla blanca entre un clamor constante de detonaciones. Dentro de la niebla blanca, Wang Yaoliang fruncía el ceño, con el rostro plagado de preocupación y zozobra. Ese talismán de formación de rango superior de primer nivel, correspondiente a la Matriz de Niebla Acuática de las Siete Estrellas, había sido extraído del tesoro del clan por Wang Mingyuan y entregado a Wang Yaoliang especialmente para su protección. La Matriz de Niebla Acuática de las Siete Estrellas era una formación de rango superior de primer nivel orientada a la defensa. Al tratarse de un talismán de formación —una fusión entre una matriz y un talismán tradicional—, en su máximo límite solo era capaz de desatar el setenta por ciento del poder de la formación original. A decir verdad, era la primera vez que Wang Yaoliang utilizaba un objeto semejante. Desconocía por completo cuánto tiempo podría resistir el ataque conjunto de quince cultivadores en la etapa de Refinamiento de Qi. Después de todo, el precio de estos talismanes era exorbitante y, al estar siempre a cargo de custodiar el clan desde dentro, nunca había tenido la necesidad ni la oportunidad de emplear uno. Ya se había preparado para el peor de los escenarios: aun si le costaba la vida, no permitiría que esos bandidos le arrebataran el mineral de metal místico que llevaba consigo. "Mingwei, tú dominas la Técnica de Escape Subterráneo. Si la matriz se rompe, toma de inmediato el mineral de metal místico y huye hacia la Montaña Loto Verde." Ordenó Wang Yaoliang a un hombre de mediana edad, alto y delgado, entregándole tres bolsas de almacenamiento amarillas. "Noveno tío, quédese tranquilo. Mientras yo viva, los bienes estarán a salvo; si se pierden, será únicamente porque he muerto." Garantizó Wang Mingwei, golpeándose el pecho con expresión sumamente solemne. Tras dudar un instante, sugirió: "Noveno tío, ¿por qué no lleva usted las cosas de vuelta a la Montaña Loto Verde? Nosotros nos quedaremos aquí para retener a los asaltantes." Wang Yaoliang agitó la mano y replicó: "Los bandidos son quince y su base de cultivo es muy superior a la de ustedes. Si se quedan, será un sacrificio inútil. Este noveno tío ya está viejo; en el futuro, la familia dependerá de su generación. Mingwei, si no logro volver con vida, te encomiendo que cuides de Changping y los demás. Ya soy un saco de huesos viejos, no le temo a nada, excepto a que tras mi muerte no haya nadie que vele por mi nieto." El rostro de Wang Mingwei se tensó y lo consoló: "Noveno tío, no sea tan pesimista, no nos pasará nada. El clan ya debió recibir el mensaje y seguramente llegarán los refuerzos muy pronto. Sin embargo, puede dar por hecho mi promesa: en el peor de los casos, cuidaremos bien de Changping." Al escuchar esto, Wang Yaoliang abandonó cualquier preocupación que aún albergara en su corazón. El estruendo ensordecedor de las explosiones no cesaba. Bajo el asedio de los quince cultivadores en Refinamiento de Qi, la niebla blanca se disipaba de forma continua y su área de cobertura se reducía a cada segundo. Casi medio ke después, tras un estallido masivo, la bruma blanca se esfumó por completo, exponiendo las figuras de Wang Yaoliang y sus tres compañeros. Wang Yaoliang sostenía varios talismanes fuertemente sujetos en cada mano, y los otros dos miembros de la familia Wang adoptaron la misma postura. Sin pronunciar palabra alguna, arrojaron los talismanes de frente contra sus enemigos. Más de diez talismanes detonaron en feroz sucesión, transformándose en bolas de fuego, flechas de agua, púas de tierra y rocas contundentes que llovieron sobre los quince hombres de negro. Los asaltantes se apresuraron a invocar gruesos escudos protectores y manipularon sus artefactos espirituales para interceptar y contrarrestar la lluvia mágica. Por un instante, el clamor de las detonaciones sacudió el ambiente mientras las luces espirituales chocaban y se entrecruzaban. Aprovechando la caótica oportunidad, los labios de Wang Mingwei se movieron con sutileza; un resplandor amarillo envolvió su cuerpo, hundiéndolo en la tierra hasta desaparecer de la vista. Sin embargo, en cuestión de segundos, un alarido horrendo y desgarrador brotó desde las profundidades del suelo. "Maldición, algo le pasó a Mingwei." El rostro de Wang Yaoliang palideció drásticamente; supo en su interior que la situación era nefasta. El suelo emitió de pronto un destello amarillo cegador, y un escorpión gigante de ese mismo color, de casi un zhang de tamaño, emergió de la tierra. Entre sus dos enormes pinzas sostenía el cadáver sin vida de Wang Mingwei. El pecho de Wang Mingwei había sido perforado de lado a lado por una de las aterradoras pinzas, y su cráneo presentaba varios agujeros que manaban sangre a borbotones. "Hmph, ya estábamos preparados para que intentaran escapar bajo tierra." Se burló uno de los hombres de negro con una sonrisa gélida, sin poder evitar que una evidente presunción asomara en su mirada. "Déjense de habladurías. Los refuerzos de la familia Wang llegarán pronto, terminen con esto rápido." Apenas cayeron esas gélidas palabras, una mujer vestida de negro manipuló unas inmensas tijeras rojas de casi un zhang de largo para embestir letalmente a Wang Yaoliang y a los otros dos. Las tijeras rojas se abrían y cerraban en el aire con furia, desprendiendo amenazantes destellos de luz espiritual. Simultáneamente, el resto de los asaltantes impulsó sus propios artefactos espirituales al ataque. Más de diez relucientes armas mortales se precipitaron hacia ellos, creando una acometida abrumadora y aterradora. Reprimiendo por la fuerza la indignación y la desesperación en su pecho, Wang Yaoliang sacrificó un talismán que destellaba con luz amarilla. En su superficie había dibujado un patrón con forma de cuenco. Al abandonar su mano, el talismán se hizo añicos, transformándose de inmediato en una cortina de luz amarilla en forma de cuenco invertido, de aproximadamente un zhang de envergadura, que cubrió por completo a los tres cultivadores Wang. Era el Talismán de Barrera de Tierra, una protección de segundo nivel. Incluso un cultivador en la etapa de Establecimiento de la Fundación tendría que invertir un esfuerzo considerable y constante para romper esa defensa. La docena de artefactos impactaron incesantemente contra la cortina amarilla, produciendo un violento estruendo de metal contra metal. La barrera luminosa tembló con severidad, y su brillo centelleó de forma frenética, luchando por sostenerse. Bajo el control de su amo, el gigantesco escorpión amarillo corrió velozmente hacia el frente de la defensa. Sacudió el mortífero aguijón de su cola, materializando una densa lluvia de espinas negras que golpearon la barrera una tras otra como una tempestad. Wang Yaoliang no invocó ninguna de sus armas para contratacar. El enemigo era abrumadoramente superior; su única y primordial tarea consistía en defenderse, ganando todo el tiempo posible hasta la llegada de los refuerzos. Si intentaba responder con ataques, su defensa flaquearía y aceleraría la masacre. El tiempo fluyó con agónica lentitud. La luz de la cortina amarilla comenzó a opacarse drásticamente, parpadeando con extrema debilidad, mostrando todos los signos de un colapso inminente. "¡Rómpete!" De inmediato, los artefactos de los bandidos irradiaron una explosión de luz mágica y embistieron frontalmente la debilitada cortina con su máxima potencia. Un destello de resolución absoluta y heroísmo cruzó la mirada de Wang Yaoliang. Con fiereza, estampó un talismán dorado contra su propio pecho; la luz estalló y una deslumbrante armadura dorada se materializó, adhiriéndose como una segunda piel sobre su cuerpo. Dio un firme paso al frente, extendió por completo sus brazos como si quisiera abarcar el mundo entero, y cubrió con su cuerpo a sus dos jóvenes compañeros, gritando a todo pulmón: "¡Huyan!" La coraza dorada era producto de un Talismán de Armadura Dorada de rango superior de primer nivel. Resultaba dolorosamente inútil para resistir el impacto de más de diez artefactos espirituales asesinos en simultáneo. Al mínimo contacto frontal, todas las armas atravesaron su cuerpo sin piedad. Wang Yaoliang dejó escapar un alarido de agonía profunda. Perdiendo el control de sus músculos, se desplomó pesadamente sobre el suelo mientras un torrente grotesco de sangre brotaba a borbotones de sus heridas, tiñendo de carmesí su dorada armadura. No murió en ese mismo instante, pero su existencia había entrado ya a su etapa de agonía final. En aquel instante crepuscular de su vida, todos sus recuerdos desfilaron frente a sus ojos como un vívido carrusel de luz. Recordó la niñez, aprendiendo de memoria junto a sus primos en el Salón de las Prédicas; el vigor, la altivez y el honor que sintió en su juventud al ser proclamado como el orgullo y futura promesa del clan; la conmovedora e insuperable gratitud al recibir la Píldora del Establecimiento de la Fundación de manos de Wang Yaozong; la sincera alegría al enterarse de que este había triunfado en su lugar; el desgarro infinito y asfixiante al descubrir que su hijo había sido masacrado; la cálida sonrisa de orgullo al presenciar el avance de su nieto Wang Changping; y el éxtasis puro y febril del clan cuando se anunció el hallazgo de una veta de metal místico. Ahora, en su último aliento, su única y absoluta preocupación era saber si su familia podría defender esa mina. Dicha veta era el pilar inquebrantable que les garantizaría sobrevivir a las penurias y alzarse hacia la grandeza. Sentía una enorme e insufrible amargura, una reticencia rabiosa frente a la muerte. Quería ponerse en pie con todas sus fuerzas para desgarrar a los bandidos con sus propias manos. No obstante, su cuerpo ya no le obedecía. Con la vida escapándosele, su mirada quedó inerte y rígidamente clavada en los dos miembros de su clan. Debido a que Wang Yaoliang había funcionado como un escudo humano contra la inmensa mayoría de las armas, los dos cultivadores restantes sobrevivieron al ataque inicial. Pero a los ojos de los despiadados asesinos de túnicas negras, aquellos jóvenes no eran más que dos cadáveres que aún respiraban, algo indigno de preocuparles. Los artefactos espirituales describieron un macabro círculo en el aire y se abalanzaron de nuevo contra los sobrevivientes. "¡Hermano, ten cuidado!" El hombre de mayor edad extrajo presurosamente dos talismanes y los estampó sobre el cuerpo del joven vestido de blanco. La luz mágica resplandeció y dos densas cortinas protectoras, una cian y otra roja, envolvieron de forma instantánea al muchacho. Con un grito desgarrador, decenas de relucientes armas espirituales acribillaron el cuerpo del hombre mayor. Este perdió toda fuerza en sus rodillas y cayó fulminado sobre la tierra ensangrentada.
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El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 34

Estás leyendo el capítulo 34 de El Pico del Loto Verde (Novela), un novela. La historia arranca en una pequeña y humilde montaña espiritual conocida como el Pico del Loto Verde (Qinglian Peak). La trama no sigue a un llanero solitario con un sistema invencible, sino que relata la epopeya… Este capítulo tiene publicado el 4 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Pico del Loto Verde (Novela) tiene 307 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.