Leer El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 176 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Prefectura de Yun, Cresta de las Nubes Blancas.
En cierto bosque espeso, Wang Yaohuan y los suyos asediaban a un gigantesco tigre azul de dos zhang de longitud y medio zhang de altura. La fiera era una bestia monstruosa de Rango 1 de grado superior; su pelaje lucía cubierto de incontables heridas y la sangre manaba sin cesar sobre la hojarasca.
Wang Changsheng observaba el combate apostado a un costado, sin intención alguna de intervenir.
Llevaban ya más de dos meses instalados en la Cresta de las Nubes Blancas. Durante ese tiempo, Wang Yaohuan y el resto de los parientes habían abatido a múltiples bestias de Rango 1 de grado superior, afinando su compenetración hasta alcanzar un grado notable de soltura.
Contando con la custodia de Wang Changsheng en las inmediaciones, ninguno de los miembros corrió peligro de muerte; únicamente dos familiares sufrieron envenenamiento leve y debieron regresar al mercado para guardar reposo.
La sincronización del grupo era cada vez más fluida: retenían a las bestias monstruosas con los autómatas mecánicos y descargaban sobre ellas un incesante bombardeo de hechizos y artefactos mágicos.
"¡Roar!".
Al percibir que la situación se tornaba desesperada, el tigre azul soltó un potente rugido y expulsó una ráfaga de ondas sónicas esmeraldas, arremetiendo a la carrera hacia la distancia para abrirse paso.
El choque entre las ondas sónicas y las artes mágicas desató una violenta detonación, levantando una densa ventisca que barrió el entorno.
Sin embargo, el felino apenas logró avanzar unos pasos cuando dos semillas verdes salieron disparadas por los aires, hundiéndose en la tierra: al instante brotaron dos gruesas enredaderas del grosor del brazo de un adulto, las cuales serpentearon como el rayo para apresar con firmeza las patas traseras de la bestia.
Un agudo silbido rasgó el aire y una colosal cuchilla de viento de dos zhang de envergadura cayó aplomada, rebanando de cuajo la cabeza del tigre.
Entre un alarido agónico, la cabeza decapitada rodó por el fango.
"Recojan los despojos; volveremos al mercado a descansar unos días antes de internarnos nuevamente en las montañas".
Ante la orden de Wang Changsheng, Wang Yaohuan y sus compañeros desollaron el cuerpo del tigre azul, guardando los materiales en sus bolsas de almacenamiento.
Wang Changsheng invocó el Esquife del Loto Azul y transportó a los suyos de regreso al mercado.
Al descender en las calles, advirtió con sorpresa que el número de cultivadores había disminuido en más de la mitad y que numerosos establecimientos comerciales mantenían sus persianas cerradas a cal y canto.
Al poner un pie en el Pabellón de las Marionetas Espirituales, una noticia estremecedora sacudió a Wang Changsheng: las cinco sectas del País de Wei habían invadido el Gran Song y ya se habían apoderado del territorio de dos prefecturas enteras. Frente al embate, las cuatro grandes sectas de Song promulgaron un decreto de reclutamiento forzoso general para todos los clanes de cultivo, prometiendo Píldoras de Establecimiento de la Fundación y Fichas de Ascensión Inmortal a quienes se distinguieran con méritos sobresalientes en la contienda.
El Clan Wang no había quedado al margen de la orden: se le exigía aportar dos cultivadores en Establecimiento de la Fundación y treinta en Refinación de Qi; de faltar un cultivador en Establecimiento de la Fundación, debían compensar la vacante enviando a cincuenta miembros adicionales en Refinación de Qi. Dichos cultivadores debían situarse como mínimo en el tercer nivel de Refinación de Qi, sin distinción de edad ni sexo. Cualquier desobediencia o desacato al decreto se castigaría bajo el cargo de colusión con el enemigo, procediéndose a la aniquilación absoluta del linaje infractor.
Si Wang Changsheng rehusaba marchar al frente, Wang Yaozong se vería forzado a acudir encabezando a un contingente de ochenta parientes; por ende, su participación resultaba insoslayable.
Tras escuchar el informe de Wang Mingcai, Wang Changsheng enarcó una ceja y preguntó perplejo: "¿Acaso las cuatro grandes sectas no habían fortificado el Mercado de la Luna Púrpura en la frontera? ¿Cómo pudieron las cinco sectas de Wei tomarlo con semejante rapidez?".
"Se desconocen los pormenores exactos. La flecha ya está puesta en la cuerda del arco y no hay marcha atrás: Changsheng, el segundo tío tendrá que partir contigo sin remedio. Por cada cultivador en Establecimiento de la Fundación que falte, nos drenarán cincuenta miembros en Refinación de Qi; si acuden bajo la protección de un experto de su propio linaje, todavía habrá esperanza, pero si marchan solos, los nuestros no serán más que carne de cañón y mano de obra prescindible. Tres pequeños clanes que carecían de expertos en Establecimiento de la Fundación intentaron huir al amparo de la noche; fueron descubiertos por los discípulos de las cuatro sectas y sus linajes enteros fueron exterminados hasta el último hombre, confiscándoseles todos sus bienes".
Wang Changsheng frunció profundamente el ceño. Tras meditarlo largamente, dejó escapar un suspiro de resignación: "Pensaba mantenerme al margen del conflicto, pero veo que esta contienda resulta imposible de eludir. Iré de inmediato a avisar al vigésimo primer tío para que regrese conmigo a la Montaña del Loto Verde; la sede ancestral no puede quedarse sin un experto en Establecimiento de la Fundación que resguarde el hogar ante posibles malhechores".
"Imposible; el segundo tío abuelo advirtió con insistencia sobre ese punto. Dos cultivadores en Establecimiento de la Fundación de la Secta de la Nube Púrpura se encuentran apostados en la Montaña del Loto Verde en este preciso instante; si el vigésimo primer hermano regresa ahora y lo descubren, nada impedirá que lo recluten también a él. Convendría que aguarde un tiempo antes de volver, ¿qué te parece?".
"Otra vez la Secta de la Nube Púrpura... y otra vez las intrigas del Clan Lin; siguen empeñados en valerse de manos ajenas para asestar el golpe".
El semblante de Wang Changsheng se ensombreció, despidiendo un brillo gélido en su mirada.
En la pasada expedición al Abismo Espectral, las zancadillas del Clan Lin derivaron indirectamente en la muerte de Wang Minghao y de sus compañeros; ahora, ante el estallido de la guerra entre Song y Wei, el Clan Lin volvía a maniobrar contra los Wang. Debía admitirse que sus tácticas eran en extremo despiadadas: asesinaban sin dejar rastro de sangre en sus propias manos.
Convocó de inmediato a los parientes, les explicó la situación en breves palabras y abandonó con ellos la Cresta de las Nubes Blancas a toda prisa.
En la Montaña del Loto Verde, dentro del salón de deliberaciones.
Wang Yaozong forzaba una sonrisa de compromiso mientras compartía té y conversaba con un hombre y una mujer.
El sujeto era de porte distinguido, ataviado con ropas de letrado y situado en el cuarto nivel de Establecimiento de la Fundación; la mujer lucía facciones finas y compartía el mismo nivel de cultivo.
"Compañero Wang, han transcurrido más de dos meses y su Clan Wang todavía no se pone en marcha; ¿acaso pretenden desacatar el decreto?", reprochó el letrado con semblante adusto.
"El compañero Li no debe malinterpretar nuestras intenciones. Changsheng se encuentra en la Prefectura de Yun atendiendo unos asuntos de índole personal; este anciano ya envió emisarios a llamarlo y regresará en cualquier momento. Ruego a ambos compañeros un poco de paciencia y consideración", rogó Wang Yaozong reprimiendo la furia en su pecho y manteniendo una sonrisa complaciente.
"Aguardaremos un día más. Si Wang Changsheng no ha regresado al cabo de una jornada, partirás de inmediato al frente de batalla llevando contigo a ochenta cultivadores en Refinación de Qi; la situación en la primera línea es apremiante y no tolera demoras", sentenció la mujer con voz gélida.
El Clan Lin les había entregado tres mil piedras espirituales a cada uno con la consigna expresa de poner todas las trabas posibles al Clan Wang.
Lin Yuxin era una cultivadora a las puertas de la Formación del Núcleo y la recompensa era generosa, por lo que resultaba natural que aceptaran el encargo. El reclutamiento forzoso era una disposición oficial de las cuatro sectas y la cuota de miembros correspondía a órdenes superiores; no habían inventado nada fuera del reglamento, limitándose a apretar los plazos y extremar la presión sobre la familia.
"Ruego a ambos compañeros que muestren un poco de indulgencia; nuestro Clan Wang es apenas un linaje modesto y reunir a tantos miembros requiere de tiempo considerable", insistió Wang Yaozong con ademán zalamero, extrayendo diez piedras espirituales de grado medio para entregarles cinco a cada uno.
Al embolsarse las piedras espirituales, la expresión de los dos enviados se suavizó ligeramente.
"Está bien; concederemos cinco días más, pero ese será el plazo límite improrrogable. Es obligatorio que envíen las tropas al frente; esta es una orden directa del tío marcial Zhao y nadie está por encima de ella".
Sumido en la impotencia, Wang Yaozong no tuvo más remedio que sonreír y asentir.
En ese instante, una voz masculina resonó desde el exterior: "Segundo tío abuelo, he regresado".
Apenas se apagó el eco de sus palabras, Wang Changsheng cruzó el umbral exhibiendo un semblante visiblemente fatigado.
Temiendo que los emisarios de la Secta de la Nube Púrpura imputaran falsos cargos a la familia para justificar represalias, había cabalgado día y noche sin descanso; cuando su poder mágico languidecía, recurría a marionetas de Rango 2 para acelerar la marcha, habiendo tardado más de medio mes en completar el trayecto hasta el hogar.
"Compañero Wang, llegas en el momento justo. Con la situación apremiante en el frente, por orden del tío marcial Zhao se recluta a dos cultivadores en Establecimiento de la Fundación y a treinta en Refinación de Qi de su clan para reforzar las líneas de combate. Mañana mismo deberán partir rumbo a la Ciudad de la Oportunidad Inmortal; quienes se retrasen recibirán castigos severos, y quienes no se presenten verán a su linaje exterminado. Nosotros permaneceremos en la Prefectura de Ning en calidad de comisarios inspectores para vigilar la retaguardia y prevenir revueltas".
Las cuatro grandes sectas apostaban inspectores en la retaguardia con un doble propósito: aplastar cualquier conato de desorden interno y advertir tácitamente a los combatientes en el frente de que, si osaban desertar a mitad del camino, sus familias en la retaguardia pagarían las consecuencias. Sometidos a semejante coacción, los cultivadores de los clanes no tenían más alternativa que luchar a muerte.
Wang Changsheng frunció el ceño e inquirió: "¿Partir mañana mismo? Compañeros de senda, ¿no podríamos postergarlo unos días más?".
"A su criterio queda; en cualquier caso, el plazo límite e improrrogable es presentarse en la Ciudad de la Oportunidad Inmortal en un lapso de dos meses. Las consecuencias de rebasar la fecha límite son de sobra conocidas por el compañero Wang. Por descontado, si combaten con bravura y abaten enemigos, no faltarán las recompensas; en la retaguardia habrá quienes velen por sus intereses, de modo que el compañero Wang puede concentrarse en luchar con el alma tranquila".
Sin margen de maniobra, Wang Changsheng no tuvo más opción que asentir y aceptar las condiciones.
Si Wang Yaozong y él unían fuerzas, sin duda estarían en condiciones de liquidar a aquellos dos enviados en el acto; no obstante, con un clan de más de un centenar de cultivadores a cuestas, huir a tierras lejanas resultaba materialmente inviable. En cada prefectura y comandancia pululaban comisarios inspectores, que no eran otra cosa que supervisores militares dispuestos a sofocar cualquier insubordinación; cualquiera que osara rebelarse en estos momentos sería ejecutado a modo de escarmiento público para amedrentar al resto, tal como había ocurrido con aquellos tres pequeños clanes aniquilados.
"Compañeros de senda, ¿piensan permanecer apostados de forma permanente en nuestra Montaña del Loto Verde?".
"Te estás dando demasiada importancia. Yo los acompañaré personalmente hasta la Ciudad de la Oportunidad Inmortal; la defensa de la retaguardia quedará en manos de otros oficiales asignados. Hablen lo que tengan que hablar; nosotros nos retiramos a descansar".
Al escuchar su respuesta, Wang Changsheng dejó escapar un hondo suspiro de alivio en su fuero interno. Si aquellos dos individuos se empeñaban en atrincherarse en el asentamiento familiar, ciertamente habría carecido de medios para expulsarlos.
Con discípulos de las cuatro sectas vigilando cada rincón de los caminos, escapar a estas alturas era una quimera imposible.
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• Novela: El Pico del Loto Verde (青莲之巅 - Qing Lian Zhi Dian)
• Título en inglés: Peak of the Green Lotus / Rise of Qinglian
• Autor: Xiao Shiyi Mo (萧十一番)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 176
Estás leyendo el capítulo 176 de El Pico del Loto Verde (Novela), un novela. La historia arranca en una pequeña y humilde montaña espiritual conocida como el Pico del Loto Verde (Qinglian Peak). La trama no sigue a un llanero solitario con un sistema invencible, sino que relata la epopeya… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Pico del Loto Verde (Novela) tiene 307 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.