Leer El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 159 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En la Ciudad Canglan había cinco establecimientos que gozaban de la clientela más próspera: el Pabellón de las Cien Fragancias, el Taller de la Obra Celestial, la Sala de los Talismanes Espirituales, el Pabellón de las Píldoras de Jade y el Pabellón de las Nubes Celestiales.
El Pabellón de las Cien Fragancias era un mesón cuyo vino espiritual insignia, el Vino de Ginseng de Jade y Abeja Verde, poseía la virtud de purificar los meridianos y transmutar la médula. Si los cultivadores en Refinación de Qi consumían este brebaje con regularidad, podían mejorar su constitución física y acelerar su velocidad de cultivo; no obstante, resultaba bastante costoso, cotizándose a trescientas piedras espirituales por jarra y requiriendo reserva previa.
Al enterarse de que el Vino de Ginseng de Jade y Abeja Verde poseía el efecto de purificar meridianos y transmutar la médula, los ojos de Wang Qingze brillaron con entusiasmo.
El Taller de la Obra Celestial era una armería que vendía diversos artefactos espirituales y artefactos mágicos, aceptando pedidos por encargo. Su especialidad más célebre eran las túnicas mágicas: abrigaban en invierno, refrescaban en verano y además brindaban protección corporal. Sin embargo, su precio era elevado: una túnica de nivel de artefacto espiritual costaba quinientas piedras espirituales, mientras que una de nivel de artefacto mágico tenía un precio base de mil piedras.
El tesoro supremo del Taller de la Obra Celestial, la Túnica de Escamas de Jade del Sol Rojo, era un prototipo de tesoro mágico tasado en la colosal suma de doscientas mil piedras espirituales, el cual nadie había comprado hasta la fecha.
La Sala de los Talismanes Espirituales comercializaba talismanes de Rango 1 y Rango 2, aceptando también pedidos por encargo.
El Pabellón de las Píldoras de Jade vendía elixires de Rango 1 y Rango 2, ofreciendo una amplia variedad y excelente calidad; además, los clientes podían reunir sus propios ingredientes para contratar a los maestros alquimistas del establecimiento y solicitarles el refinamiento de píldoras.
El Pabellón de las Nubes Celestiales comerciaba con toda clase de materias primas, abarcando insumos para la forja, la alquimia, el trazado de talismanes y la disposición de formaciones de matriz.
Satisfechos de comida y bebida, Sun Qian guio a Wang Changsheng y a los otros cinco miembros en un recorrido a pie, explicándoles con minucioso detalle la situación de cada establecimiento.
Saltaba a la vista que conocía la Ciudad Canglan a la perfección: cuánto tiempo llevaba abierto un local, su rubro principal de comercio y la escala de sus precios, todo estaba a su alcance.
Tres shichen después, Wang Changsheng y su comitiva se detuvieron frente a un pabellón verde de dos plantas, sobre cuya placa de la entrada relucían grabados en oro tres grandes caracteres: "Oficina de Administración".
"Qingze, quédate afuera con la joven Sun; bastará con que el sexto tío y los demás entren conmigo", dispuso Wang Changsheng antes de ingresar al edificio.
Wang Qingze permaneció en el exterior y entabló conversación casual con Sun Qian.
Sun Qian parpadeó y preguntó con curiosidad: "Compañero Wang, ¿de dónde provienen ustedes?".
Wang Changsheng ya les había advertido con anterioridad que bajo ninguna circunstancia debían revelar su verdadero origen.
"Venimos del País de Han. Hada Sun, ¿vives tú sola en la Ciudad Canglan? ¿Ganas tus propias piedras espirituales para mantenerte?".
"Mis padres también viven aquí. Al no dominar ningún oficio artesanal, solo puedo trabajar como guía para ganarme el sustento a duras penas; no como tú, que provienes de un clan de cultivo y siendo tan joven ya has alcanzado el cuarto nivel de Refinación de Qi."
El tono de Sun Qian rezumaba de inocultable envidia.
Al escucharla, Wang Qingze sintió cierto orgullo en el pecho, aunque replicó con fingida modestia: "Para nada. De no ser porque mi padre ahorra en comida y ropa privándose de todo, jamás habría avanzado al cuarto nivel de Refinación de Qi tan pronto."
Decía la pura verdad: todo el Clan Wang sabía que Wang Changxing era en extremo frugal, deseando hacer valer cada piedra espiritual como si fueran cinco, y destinando todas sus ganancias a costear recursos de cultivo para Wang Qingze. No en vano los demás jóvenes de su misma generación aún se hallaban estancados en el tercer nivel de Refinación de Qi.
"Mis padres también se privan de todo, pero yo sigo en el tercer nivel de Refinación de Qi."
Wang Qingze y Sun Qian tenían edades semejantes y, sin la presencia de mayores, entraron rápidamente en confianza. Con todo, Wang Qingze grabó en su memoria las advertencias de Wang Changsheng y no reveló sus verdaderas raíces; Sun Qian tampoco insistió en indagar sobre su procedencia, pasando a conversar sobre asuntos relativos al cultivo.
Coincidentemente, ambos practicaban doctrinas de atributo agua, de suerte que congeniaron a las mil maravillas.
"¿De qué están hablando tan animadamente?", resonó de pronto la voz de Wang Changsheng.
Wang Qingze volvió la cabeza y vio salir a Wang Changsheng y a los otros cuatro parientes.
"No era nada en particular, solo comentábamos temas de cultivo. Noveno tío, ¿cómo les fue? ¿Hay locales en alquiler?".
"Por ahora no. Dentro de un mes vencerá el contrato de cinco establecimientos; si ellos no renuevan el alquiler, recién entonces podremos arrendar alguno. Por lo pronto busquemos un lugar donde instalarnos. Joven Sun, he alquilado un patio; esta es la placa de acceso, guíanos hasta allí."
Wang Changsheng extrajo una placa cuadrada de color verde y se la entregó a Sun Qian.
En la superficie de la placa estaban grabados cinco caracteres: "Trescientos setenta y dos".
Al cabo de lo que tarda en consumirse una taza de té, Wang Changsheng y los suyos llegaron ante la entrada de un apacible patio, en cuya pared izquierda lucían grabados los mismos cinco caracteres: "Trescientos setenta y dos".
"Joven Sun, ya hemos llegado a nuestro destino; puedes retirarte."
"Entendido. Vivo en el patio número doscientos ochenta y cinco; si el mayor llegara a necesitar a alguien para tareas domésticas o recados, puede buscarme allí, la paga es enteramente negociable."
Sun Qian dedicó una dulce sonrisa ofreciendo sus servicios y, habiendo dicho esto, se marchó.
El patio no era espacioso; contaba con un pabellón verde de tres pisos con ocho habitaciones en su interior. Las estancias estaban pulcras y libres de polvo, evidenciando que recibían limpieza periódica.
Wang Changsheng tomó asiento en el lugar principal, clavó la mirada en Wang Qingze e interrogó con semblante severo: "Qingze, ¿qué hablaste con ella? Cuéntamelo con total veracidad, sin omitir una sola palabra."
Había propiciado a propósito que Wang Qingze permaneciera a solas con Sun Qian para observar cómo reaccionaba ante una extraña, buscando con ello templar el carácter del muchacho.
La generación 'Yao' ya envejecía y era imperativo que la generación 'Qing' madurara cuanto antes.
Wang Qingze no osó mostrar la menor ligereza y relató todo con estricta sinceridad.
Wang Changsheng asintió con aprobación y comentó: "Bien, veo que grabaste mis advertencias en tu memoria. Al no poder alquilar una tienda de inmediato, nos hospedaremos aquí por lo pronto. Qingze, mañana mismo saldrás a buscar trabajo; la vida de tu padre no ha sido fácil y no puedes limitarte a vivir a sus expensas, tú también debes esforzarte por tu cuenta."
"¿Qué? ¿Noveno tío, mandarme a buscar trabajo? ¡Si yo no sé hacer nada!", exclamó Wang Qingze con el rostro desencajado como una calabaza amarga.
"Esa joven Sun es menor que tú y ya se gana sus propias piedras espirituales para sustentarse. Tú solo sabes apoyarte en tu padre y en el clan; si algún día la familia llegara a desaparecer, ¿acaso te morirías de hambre? He tratado este asunto con tu padre y él dio su total consentimiento a esta medida; debes aprender a valerte por ti mismo."
Wang Changsheng adoptaba estas medidas preventivas con visión de futuro. Con la inminente guerra entre los países de Wei y Song, nadie podía garantizar que el clan saldría indemne. Wang Qingze dependía en exceso de Wang Changxing; que no dominara ningún oficio artesanal ya era una carencia, pero ni siquiera toleraba la más mínima privación o fatiga. Y lo más crucial: sus aptitudes de cultivo eran mediocres, de modo que si aspiraba a llegar lejos en la senda inmortal, era indispensable que aprendiera a ser autosuficiente y forjara su propia entereza.
En el hogar, Liu Leyun consentía y mimaba a Wang Qingze, por lo que Wang Changsheng no intervenía demasiado; sin embargo, hallándose ahora en el mundo exterior, no pensaba tolerar sus caprichos, actuando con el pleno beneplácito de Wang Changxing.
"¡Sexto tío abuelo, pero si yo no sé hacer nada!", suplicó Wang Qingze implorando auxilio a Wang Mingzhan.
"Este asunto fue encomendado por tu propio padre a Changsheng; yo no puedo ayudarte en nada. Aplícate con docilidad a buscar un empleo y aprende a sostenerte sobre tus propios pies."
Wang Changsheng asintió solemnemente y sentenció: "Así es. No pretendo que amases una fortuna en piedras espirituales; lo que exijo es que aprendas a valerte por ti mismo. Te concedo un plazo de dos meses para encontrar un trabajo. Undécimo hermano, acompaña a Qingze en la búsqueda."
Wang Qingze mantenía el rostro apesadumbrado, con los ojos colmados de pesadumbre e inquietud.
Aunque el Clan Wang no era una estirpe de inmenso poder, Liu Leyun siempre había malcriado a Wang Qingze; Wang Changxing rara vez permanecía en casa y el muchacho jamás había probado la menor amargura en su vida. Lo más grave que había experimentado fue cuando armó alboroto en la academia del clan y Wang Changxing le propinó una tremenda paliza que lo dejó postrado en cama durante más de un mes.
"Sexto tío, decimotercer tío: acudan nuevamente a la oficina de administración dentro de medio mes para consultar si hay locales disponibles en alquiler. Decimoquinto hermano, recorre con frecuencia las calles para averiguar los precios de mercado de las bestias marioneta, los artefactos espirituales y los artefactos mágicos."
Habiendo avanzado Wang Changsheng a la etapa de Establecimiento de la Fundación, muchas de estas gestiones no requerían que las realizara en persona.
Wang Mingzhan y los otros cuatro parientes asintieron al unísono. Tras reiterar un par de advertencias, Wang Changsheng se retiró a su aposento a cultivar.
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• Novela: El Pico del Loto Verde (青莲之巅 - Qing Lian Zhi Dian)
• Título en inglés: Peak of the Green Lotus / Rise of Qinglian
• Autor: Xiao Shiyi Mo (萧十一番)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 159 de El Pico del Loto Verde (Novela), un novela. La historia arranca en una pequeña y humilde montaña espiritual conocida como el Pico del Loto Verde (Qinglian Peak). La trama no sigue a un llanero solitario con un sistema invencible, sino que relata la epopeya… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Pico del Loto Verde (Novela) tiene 307 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.