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Leer El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 156 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¡Un cultivador corporal!" Un destello de sorpresa cruzó los ojos de Fang Mu, quien examinó a Wang Changsheng de arriba abajo, como si estuviera contemplando una joya invaluable. Por alguna razón, al cruzar miradas con Fang Mu, Wang Changsheng sintió un ligero escalofrío en la nuca. Se decía que los cultivadores de la senda demoníaca tenían aficiones aberrantes; este sujeto cargaba un ataúd a cuestas, ¿acaso tendría alguna perturbadora fascinación por los cadáveres? Al pensarlo, un evidente rastro de repugnancia asomó en la mirada de Wang Changsheng. Sus artefactos mágicos no igualaban en calidad a los de Fang Mu; sin embargo, al ser un cultivador corporal, podía forzar el combate a corta distancia. Lo engorroso del asunto era que Fang Mu parecía ser igualmente un cultivador corporal, pues un cultivador ordinario jamás habría resistido su golpe con semejante facilidad. Wang Changsheng soltó un potente rugido, alzó en alto el Bastón de Nubes Azules y lo descargó contra Fang Mu. Una leve sonrisa se dibujó en las comisuras de los labios de Fang Mu. Encogió ligeramente los hombros y el ataúd negro resbaló de su espalda, cayendo al suelo y abriendo un profundo foso en la tierra. Blandió su largo bastón negro y arremetió al encuentro de Wang Changsheng. El Bastón de Nubes Azules colisionó repetidamente contra el bastón negro, desatando una andanada de resonantes tintineos metálicos. La calidad del bastón negro de Fang Mu superaba visiblemente a la del Bastón de Nubes Azules, por lo que Wang Changsheng no se atrevió a prolongar el choque frontal. Su figura se desdibujó en un parpadeo y se desdobló en cuatro siluetas idénticas; el aura de cada una de ellas era exactamente igual, volviendo imposible discernir la auténtica de las ilusorias: era nada menos que el Arte de la División de Sombras de los Nueve Orígenes. Tomado desprevenido, Fang Mu no tuvo tiempo de reaccionar. Wang Changsheng descargó el Bastón de Nubes Azules directo hacia la cabeza de su oponente. Aun si Fang Mu era un cultivador corporal, su cráneo no podía estar hecho de hierro forjado, y Wang Changsheng confiaba plenamente en que aquel impacto bastaría para destrozárselo en pedazos. Una mueca de mofa curvó los labios de Fang Mu. Un deslumbrante halo de luz azabache resplandeció en la superficie de su cuerpo, dejando entrever la silueta de una cota de malla negra. Con un destello oscuro, una densa barrera de luz negra se manifestó pegada a su piel, envolviéndolo de la cabeza a los pies. El Bastón de Nubes Azules golpeó la barrera oscura arrancando un impacto sordo. Al presenciar esto, Wang Changsheng no pudo evitar maldecir por lo bajo. Que tuviera un artefacto mágico natal ya era demasiado, pero ¿también llevaba puesta una armadura defensiva de grado superior? ¡El patrimonio de este Fang Mu era ridículamente exorbitante! Con un pensamiento, Wang Changsheng ordenó a las marionetas de cuervo y águila azul que se lanzaran en picada. Las bestias marioneta se dividían fundamentalmente en tres categorías: defensivas, ofensivas y auxiliares. Las de combate se subdividían según su terreno operativo en terrestres, aéreas, acuáticas y subterráneas; aquellas de Rango 2 o superior podían desatar hechizos de nivel medio, dependiendo las artes específicas de la destreza del artesano que las forjaba. Para liberar hechizos de fuego se requerían piedras espirituales de fuego; para los de metal, piedras de metal; y las más cotizadas eran, sin lugar a dudas, las piedras espirituales de trueno. Por el momento, Wang Changsheng solo podía conseguir piedras espirituales de los cinco elementos primordiales. La marioneta de cuervo podía ejecutar el hechizo de nivel medio Corte de Cien Cuchillas; el águila azul, la Espada Espiritual de Viento; la araña, la Técnica de Red de Telaraña; el oso gigante, el Rugido del Viento Negro; y el tigre colosal, el Fuego Ardiente Llameante. En cuanto a las marionetas defensivas, todavía no estaba en condiciones de forjarlas. El cuervo abrió el pico y escupió decenas de cuchillas de fuego carmesí, mientras que el águila azul vomitó decenas de espadas de luz esmeralda, arremetiendo al unísono contra Fang Mu. Las botas que calzaba Fang Mu brillaron con un intenso fulgor azabache y su cuerpo se replegó a velocidad vertiginosa hacia atrás, haciendo que los proyectiles de fuego y luz erraran el blanco. Entre incesantes retumbos estruendosos, más de una decena de profundos cráteres se abrieron en el terreno. Wang Changsheng guardó el Bastón de Nubes Azules, aferró el Estandarte de Hielo Misterioso con ambas manos y lo sacudió con fuerza; el paño resplandeció intensamente y una vasta oleada de frío blanco y punzante se desbordó, cubriendo al esqueleto gigante. El cadáver óseo se hallaba enfrascado en una encarnizada reyerta con el oso negro y la araña mecánica, mientras que Fang Mu estaba asediado por el cuervo y el águila azul, sin posibilidad de intervenir en auxilio de su criatura. Apenas el esqueleto entró en contacto con el vaho blanco, la escarcha se propagó vertiginosamente sobre su superficie, hasta dejar su cuerpo entero sepultado bajo un denso bloque de hielo. Wang Changsheng ejecutó un sello manual: la marioneta de tigre dio un formidable salto abalanzándose sobre Fang Mu, al tiempo que la araña y el oso negro se zafaban del combate para cargar en masa contra el mismo objetivo. Afrontar él solo a cinco bestias marioneta de Rango 2 sometía a Fang Mu a una presión asfixiante. Su artefacto mágico natal ostentaba una potencia colosal, pero requería de cierto tiempo para conjurar sus artes, y Wang Changsheng no estaba dispuesto a concederle el menor respiro para activar sus hechizos. Fang Mu trazó un rápido sello con los dedos y la pesada tapa del ataúd negro salió volando por los aires. Un niño de facciones delicadas y limpias saltó desde el interior del féretro. El infante vestía una armadura de hierro negro; mantenía los brazos completamente rígidos y extendidos hacia el frente, sus ojos brillaban con un rojo escarlata y dos colmillos afilados asomaban de su boca. A todas luces, se trataba de un zombi. Wang Changsheng ya se había topado con zombis en el pasado; no obstante, en sus recuerdos estas criaturas siempre lucían rostros lívidos y colmillos grotescos. Era la primera vez que contemplaba a un cadáver andante con facciones tan finas y apacibles. Los zombis se alimentaban de sangre; tanto mortales como bestias monstruosas y cultivadores constituían su presa predilecta. Lo que desconcertaba a Wang Changsheng era que, por regla general, ¿acaso los zombis no eran más formidables cuanto mayor era su complexión física? Si este zombi era tan diminuto, debió de haber perecido a una edad muy tierna. Los cultivadores de la senda demoníaca eran verdaderamente despiadados: con tal de refinar un cadáver de combate, no titubeaban en segar la vida de un niño tan pequeño. Sin darle tiempo a cavilar, el pequeño zombi se abalanzó hacia él dando saltos rígidos y veloces. Con un solo impulso de sus piernas cubría más de dos zhang de distancia. Wang Changsheng sacudió bruscamente el Estandarte de Hielo Misterioso y, entre agudos silbidos cortantes, una tupida lluvia de agujas de hielo blanco salió disparada, impactando de lleno sobre el cuerpo del niño cadavérico con secos chasquidos sordos, como si chocara contra planchas de acero templado. Incluso las agujas que dieron de lleno en el rostro del infante fueron incapaces de perforar su piel. Wang Changsheng frunció el ceño con inquietud y sacudió con fuerza el estandarte: una vasta marea de aire punzante y gélido brotó como un vendaval, interceptando al pequeño engendro que cargaba contra él. La superficie del zombi infantil se congeló a velocidad de vértigo, quedando petrificado en una escultura de hielo macizo. Fang Mu arrugó el entrecejo y sacó una pequeña calabaza negra del tamaño de una palma; tras imprimirle un sello mágico, el recipiente se expandió al contacto con el aire, dejando ver en su superficie el grabado de una llamarada. Con un brusco cambio de sellos manuales, el dibujo de fuego pareció cobrar vida propia: la tapa salió disparada y una oleada de llamas negras brotó de su interior, estrellándose contra la marioneta de oso negro. El torrente de fuego oscuro envolvió a la mole mecánica, reduciéndola a cenizas a una velocidad perceptible a simple vista. Al presenciar semejante destrucción, el semblante de Wang Changsheng mudó por completo y maniobró a sus autómatas a toda prisa para que se apartaran del alcance del fuego. Fang Mu se disponía a desplegar otros recursos cuando un lamento espectral agudo y penetrante resonó desde su pecho. Frunciendo ligeramente el ceño, extrajo de su túnica un pequeño disco negro del tamaño de una palma; la superficie estaba colmada de diminutos caracteres rúnicos oscuros que delineaban sutilmente la grotesca faz de un espectro. Tras aplicarle un sello mágico, la voz apremiante de un hombre brotó del artefacto: "¡Hermano mayor marcial! Hemos localizado el escondite de ese traidor. Conforme a tus instrucciones, no lo hemos alertado; apresúrate a venir cuanto antes". Al escuchar el mensaje, un destello de alegría asomó en los ojos de Fang Mu. Guardó el disco negro, volvió la vista hacia Wang Changsheng y declaró con solemnidad: "Dejémoslo aquí por hoy; volveremos a medir fuerzas en otra ocasión". "¡Qué descaro! ¿Acaso crees que puedes pelear cuando se te antoja y marcharte cuando te da la gana?", replicó Wang Changsheng con una risa burlona. Aunque la calabaza que había desatado Fang Mu poseía un poder formidable, él aún conservaba bastantes marionetas mecánicas en reserva; si se abalanzaban en tropel sobre él, no era seguro que Fang Mu pudiera contener la embestida. A Fang Mu se le movieron los ojos con picardía y propuso con seriedad: "Destruí una de tus marionetas de Rango 2 y estoy dispuesto a indemnizarte por ella. Pero como condición, debes decirme de dónde sacaste los materiales de atributo Yin que llevabas encima, en especial esas cuentas Yin. No me vengas con que las hallaste por casualidad: solo en parajes donde el Qi Yin es asfixiante surgen cuentas Yin de tan alta calidad". Wang Changsheng lo sopesó unos instantes y sentenció con voz grave: "Compénsame con tres mil piedras espirituales y te lo diré". Cambiar una simple información por tres mil piedras espirituales resultaba un negocio redondo bajo cualquier óptica. Sin titubear, Fang Mu extrajo tres mil piedras espirituales y, siguiendo las indicaciones de Wang Changsheng, las depositó sobre un lienzo de tela basta extendido en el suelo. Wang Changsheng liberó una marioneta de simio de Rango 1 de grado inferior, la cual envolvió el fardo de piedras y se lo llevó de regreso. "El Abismo Espectral. Un paraje que surgió repentinamente hace unos años; está plagado de entidades espectrales". "¿El Abismo Espectral? Detállame las circunstancias exactas de ese lugar", inquirió Fang Mu, vivamente intrigado al instante. Tras dudar un breve instante, Wang Changsheng describió a grandes rasgos la situación del Abismo Espectral. A fin de cuentas, la entrada al abismo ya había sido sellada; lo que hubiera en sus profundidades no era asunto suyo, por lo que revelárselo a Fang Mu no entrañaba peligro alguno. Al escuchar el recuento de Wang Changsheng, Fang Mu asintió para sus adentros con aprobación. "Tengo asuntos urgentes que atender; si el destino lo dispone, volveremos a combatir la próxima vez". Fang Mu ejecutó un sello manual y la calabaza negra arrojó una densa llamarada que disolvió la capa de hielo que aprisionaba al esqueleto y al pequeño zombi. Wang Changsheng mantuvo la guardia alta con el semblante tenso, invocando tres cuchillos voladores azules mientras el cuervo y el águila azul describían círculos sobre la cabeza de Fang Mu. A Fang Mu no le importó en lo más mínimo: guardó sus artefactos mágicos, devolvió al pequeño zombi al interior del féretro, se cargó el ataúd a la espalda y conjuró una nube oscura bajo sus pies que lo elevó hacia el firmamento. Wang Changsheng contempló la silueta menguante de Fang Mu con el ceño profundamente fruncido. Recogió sus marionetas y artefactos mágicos, invocó los Aros de la Luna Azul y subió a ellos de un salto. Con un destello azulino, los aros lo elevaron surcando las alturas hasta desvanecerse en el horizonte. \----- • Novela: El Pico del Loto Verde (青莲之巅 - Qing Lian Zhi Dian) • Título en inglés: Peak of the Green Lotus / Rise of Qinglian • Autor: Xiao Shiyi Mo (萧十一番) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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Estás leyendo el capítulo 156 de El Pico del Loto Verde (Novela), un novela. La historia arranca en una pequeña y humilde montaña espiritual conocida como el Pico del Loto Verde (Qinglian Peak). La trama no sigue a un llanero solitario con un sistema invencible, sino que relata la epopeya… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Pico del Loto Verde (Novela) tiene 307 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.