Leer El Pico del Loto Verde (Novela) Capítulo 139 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Wang Changsheng maniobraba cuatro marionetas de Rango 2 para mantener a raya a los generales espectrales y a los cadáveres óseos en Establecimiento de la Fundación, impidiendo temporalmente que se acercaran. Sin embargo, la multitud de engendros era tan abrumadora que la energía espiritual de las piedras espirituales alojadas en el interior de los autómatas estaba a punto de consumirse por completo.
Wang Changsheng retiró las marionetas de Rango 2, extrajo el Estandarte de Hielo Misterioso y comenzó a ondearlo con frenesí. El paño resplandeció al instante y una densa marea de frío punzante barrió los alrededores, congelando a toda prisa el suelo contiguo.
No conforme con ello, lanzó al aire una perla azul que giró sobre su propio eje, despidiendo incontables motas de luz azulina que se transformaron en un abundante caudal de agua clara que se dispersó sobre la tierra.
"¡Apresúrense a ejecutar hechizos de atributo agua para empapar el suelo!", ordenó Wang Changsheng con voz apremiante.
Acto seguido, sacudió el Estandarte de Hielo Misterioso con una violencia inusitada: una vasta corriente de vaho blanco brotó hacia el frente y, al contacto con aquel frío sepulcral, el agua se congeló a ritmo vertiginoso. En un abrir y cerrar de ojos, una gruesa y sólida capa de hielo cubrió una extensión de más de diez zhang de radio alrededor del grupo.
Wang Mingzhan y los suyos ejecutaban hechizos acuáticos o activaban talismanes de agua para anegar la superficie sin descanso.
Wang Changsheng agitaba el estandarte sin escatimar fuerzas; el vaho blanco continuaba manando en oleadas incesantes, engrosando el estrato congelado y ensanchando su perímetro. Varios cadáveres óseos que entraron en contacto con el frío polar quedaron petrificados en el acto, incapaces de mover un solo hueso.
Aun aquellos esqueletos que no terminaron sepultados bajo la escarcha vieron su movilidad severamente entorpecida. Los espectros poseían cuerpos incorpóreos, pero el frío penetrante que desprendía el terreno congelado mermaba en cierta medida la soltura de sus desplazamientos.
Entre aullidos grotescos, varios cadáveres óseos en Establecimiento de la Fundación abrieron las mandíbulas y vomitaron torrentes de fuego blanco ceniciento sobre la superficie helada, derritiéndola a simple vista.
Un destello despiadado cruzó los ojos de Wang Changsheng; sacudió el asta del Estandarte de Hielo Misterioso y un rayo de luz blanca se elevó hacia las alturas, condensándose en una masa de nubes negras de varios cientos de zhang de envergadura. Tras arremolinarse furiosamente en el cielo, una densa lluvia de conos de hielo comenzó a bombardear el suelo en picada.
Como una implacable granizada azotando un cercado de cañas, resonó una andanada de impactos sordos: más de una decena de cadáveres óseos fueron alcanzados por los proyectiles congelados, cayendo desplomados varios de ellos mientras otros veían frenada su marcha en seco.
Pese a la cantidad abrumadora de conos de hielo, los cadáveres óseos y los espectros continuaron abalanzándose contra Wang Changsheng y los suyos como posesos enfurecidos.
El maná en el cuerpo del joven se drenaba con rapidez vertiginosa, tornándole el rostro mortalmente pálido.
Echó un vistazo a la cuchilla verde que estaba a punto de desprenderse del talismán tesoro en manos de Wang Ruyan y, apretando los dientes, sacudió el estandarte con ímpetu renovado: entre agudos silbidos desgarradores, densas andanadas de agujas de hielo blanco salieron disparadas, atravesando limpiamente a varias decenas de apariciones de bajo rango.
Tras una serie de alaridos agónicos, decenas de cuentas Yin del tamaño de frijoles cayeron tintineando sobre el suelo.
Los métodos ofensivos de los generales espectrales y de los cadáveres óseos en Establecimiento de la Fundación eran limitados; apoyándose en el poder del Estandarte de Hielo Misterioso, Wang Changsheng contenía a duras penas las arremetidas, aunque su semblante se demacraba a cada segundo que pasaba.
El aspecto de Wang Mingzhan y de los demás miembros de la cuadrilla tampoco presagiaba nada bueno: sus reservas de poder mágico se hallaban al borde del agotamiento total.
"¡Sable de Sonido Verde, surge!", exclamó de pronto Wang Ruyan con voz clara.
Una pequeña cuchilla voladora verde que despedía una sobrecogedora fluctuación espiritual brotó desde el talismán y barrió en arco hacia las entidades circundantes.
Entre chillidos desgarradores, por doquier donde cruzaba el filo verde arrasaba como un vendaval que descuaja maleza seca, decapitando y aniquilando a espectros y cadáveres óseos sin distinción.
El poder destructivo de un talismán tesoro era descomunal; aquellas aberraciones eran incapaces de oponer la más mínima resistencia y caían reducidas a la nada al primer contacto.
En menos de diez respiraciones, los enemigos que cercaban el perímetro inmediato fueron purgados por completo. No obstante, nuevas hordas de huesos y sombras continuaban brotando desde el frente; el filo verde se lanzó en medio de ellas embistiendo sin cuartel: a su paso, las osamentas se desmoronaban partidas en dos y los espectros se evaporaban entre alaridos.
El tiempo transcurría segundo a segundo; los muertos vivientes y las apariciones parecían inagotables: en cuanto una oleada era exterminada, una nueva surgía de inmediato, cubriendo el suelo de un tapiz de cuentas Yin y huesos espirituales.
Tras masacrar a una multitud de aberraciones, el resplandor de la cuchilla verde comenzó a marchitarse.
Wang Ruyan frunció el ceño con inquietud; la energía del talismán tesoro se disipaba a marchas forzadas, pero no osaba detener la ofensiva: el maná de todos los presentes estaba prácticamente en el fondo y, si permitían que las criaturas alcanzaran el cuerpo a cuerpo, la muerte sería inevitable.
Continuó maniobrando el filo esmeralda con furia implacable, partiendo por la cintura a los esqueletos uno tras otro; en cuanto una aparición rozaba la hoja, soltaba un chillido agónico y se precipitaba al suelo convertida en cuenta Yin.
En poco menos de medio cuarto de hora, el terreno quedó colmado de osamentas quebradas y esferas oscuras. Tras decapitar a dos cadáveres óseos en Establecimiento de la Fundación, la cuchilla parpadeó con violencia y revirtió a su forma original de talismán verde.
¡Puf!
El talismán ardió de forma espontánea sin mediar fuego alguno, reduciéndose a cenizas que un soplo de viento siniestro dispersó sin dejar rastro.
En un radio de varios cientos de zhang en torno a Wang Changsheng y su cuadrilla, el suelo yacía tapizado de osamentas blancuzcas y cuentas Yin, asemejando un auténtico infierno terrenal.
"¡Uuuh, uuuh!"
Un coro de aullidos deformes resonó en la lejanía, y otra marea de espectros y cadáveres óseos se abalanzó sobre ellos desde los cuatro puntos cardinales.
"Compañero Wang, esta es una Píldora de Restauración Espiritual de Rango 2; reconstituye el maná con gran rapidez", indicó Wang Ruyan extrayendo una píldora azul para entregársela.
Clavando la mirada en la horda entrante, Wang Changsheng tragó el elixir sin vacilar. Pronto brotó en su bajo vientre una caudalosa corriente de energía espiritual, y el tinte sonrosado regresó paulatinamente a sus mejillas descoloridas.
Empuñó el Estandarte de Hielo Misterioso y volvió a ondearlo con vigor, despidiendo densas andanadas de agujas de hielo blanco. Wang Ruyan, por su parte, extrajo un hulusi carmesí y comenzó a tocar una tonada: incontables motas de luz roja emergieron en el vacío, condensándose a gran velocidad en una bola de fuego colosal del tamaño de una casa, la cual se precipitó de lleno contra las apariciones.
¡Boom!
La gigantesca esfera ígnea detonó en pedazos, desatando llamaradas ondulantes.
Combinando el hielo y el fuego, Wang Changsheng y Wang Ruyan contuvieron temporalmente la embestida; sin embargo, las criaturas eran tan incontables que aniquilarlas a todas parecía una empresa imposible.
Un cuarto de hora después, ni un rastro de color quedaba en los rostros de ambos cultivadores; el brillo espiritual de los artefactos mágicos que empuñaban se había atenuado por completo.
Percibiendo su debilidad, las huestes del inframundo cargaron a la carrera hacia ellos.
Wang Changsheng liberó a toda prisa sus marionetas de Rango 2, les instaló nuevas piedras espirituales de grado medio en su interior y las maniobró para frenar a las criaturas.
Su maná se hallaba prácticamente agotado, pero por fortuna manipular autómatas consumía sentido divino, de modo que aún lograba sostener la defensa.
Wang Mingzhan y los suyos habían vaciado hasta la última brizna de su poder mágico; con los rostros descompuestos y las píldoras de restauración agotadas, los espectros aún parecían no tener fin.
Wang Changsheng se encontraba en el límite absoluto de sus fuerzas, resistiendo tan solo por pura tenacidad y entereza.
Wang Ruyan exhibía una palidez mortal, con una fina capa de sudor perlando su frente; sujetaba con ambas manos dos piedras espirituales de grado medio de atributo madera, absorbiendo su energía con premura para reconstituir su reserva mágica.
Un fragor atronador resonó desde la bóveda celeste, seguido inmediatamente por un rugido deforme: como si atendieran a un llamado superior, los espectros de las inmediaciones se arremolinaron y remontaron el vuelo hacia las alturas, al tiempo que los cadáveres óseos en tierra emprendían la carrera hacia la misma dirección.
Al contemplar semejante repliegue, Wang Changsheng y los suyos dejaron escapar un largo suspiro de alivio al unísono.
En las alturas del firmamento, el hombre de túnica verde abrió sus descomunales fauces y comenzó a engullir incontables sombras espectrales que se hundían en sus entrañas; su cuerpo se infló a velocidad vertiginosa hasta transformarse en una colosal entidad monstruosa de más de diez zhang de altura, coronada por un único cuerno sobre la frente.
"¡¿Qué clase de técnica secreta es esta?!", exclamaron atónitos el hombre de túnica roja y la hermosa dama de púrpura, vacilando sin osar lanzarse al ataque de forma imprudente.
Simultáneamente, una inmensa masa de cadáveres óseos convergió sobre el gigantesco pájaro de huesos; tras un destello de luz blanca deslumbrante, un colosal dragón esquelético provisto de dos alas dorsales se materializó en el vacío.
Con un rugido sobrecogedor, la gigantesca silueta espectral y el dragón óseo volaron el uno hacia el otro, con claras intenciones de fusionarse.
"¡Maldición, no permitan que se unan! ¡Parecen dominar una técnica secreta de fusión!", gritó alarmado el hombre de túnica roja.
Ejecutó un sello con las manos y una vasta marea de fuego escarlata brotó desde la calabaza roja, transformándose en un gigantesco dragón de llamas carmesíes que se abalanzó con garras y fauces abiertas sobre la colosal figura del espectro.
La hermosa dama de púrpura invocó una regla de jade violeta que se multiplicó en un mar de siluetas cortantes, arremetiendo contra la misma entidad.
El espectro gigante giró la cabeza y vomitó un vendaval de viento siniestro y grisáceo: en cuanto el dragón de fuego colisionó contra aquella ráfaga, estalló al instante en un mar de llamas dispersas, mientras que las sombras de la regla salieron repelidas con violencia hacia atrás.
Aprovechando esa fracción de segundo, la criatura aceleró el vuelo en dirección al dragón óseo.
Li Yang y el erudito de mediana edad intentaron interceptarlo a toda prisa; no obstante, los tesoros mágicos que descargaron contra el cuerpo del dragón de huesos apenas dejaron tenues marcas blanquecinas en sus costillas.
El dragón esquelético y la colosal sombra espectral se fundieron en un solo ser: su aura se disparó a ritmo vertiginoso, ¡alcanzando de golpe la etapa del Alma Espectral!
"¡Rooaaar!"
Con un rugido estremecedor, la abominación alada arremetió con garras y colmillos hacia el firmamento.
Su velocidad era espeluznante: en menos de tres respiraciones se plantó justo frente a la gran barrera dorada.
¡Boom!
Tras un estruendo demoledor que sacudió la tierra, el dragón de huesos embistió de lleno contra el muro de luz dorada.
Aferraba en su garra izquierda un cuchillo volador de intenso brillo verde, mientras que en su garra derecha empuñaba una cuchilla de hueso que resplandecía con fulgor blanco níveo. Ambas armas descargaron tajos simultáneos contra la barrera dorada, haciéndola temblar con violencia y mitigando su luminosidad.
El dragón abrió las fauces y expulsó una llamarada de fuego verde pálido contra el velo defensivo; al contacto, una densa humareda blanca se elevó entre chisporroteos, y la sección cubierta por las llamas se tornó visiblemente opaca.
El filo verde y la cuchilla de hueso blanco descargaron un golpe demoledor justo sobre el sector calcinado por las llamas verdes: la barrera dorada se estremeció violentamente hasta abrirse una brecha de varios zhang de amplitud, por la cual la bestia escapó surcando el aire hacia el exterior.
"¡Maldición, deténganlo!", gritó Li Yang alarmado, presintiendo la catástrofe.
Antes de que los cuatro maestros alcanzaran a reaccionar para cortar el paso, el dragón ya se hallaba a varios cientos de zhang de distancia, volando a una velocidad prodigiosa.
En ese preciso instante, una deslumbrante estela de luz roja irrumpió en la lejanía del firmamento, emanando una presión espiritual aterradora mientras se dirigía certeramente contra el dragón óseo en fuga.
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• Novela: El Pico del Loto Verde (青莲之巅 - Qing Lian Zhi Dian)
• Título en inglés: Peak of the Green Lotus / Rise of Qinglian
• Autor: Xiao Shiyi Mo (萧十一番)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 139 de El Pico del Loto Verde (Novela), un novela. La historia arranca en una pequeña y humilde montaña espiritual conocida como el Pico del Loto Verde (Qinglian Peak). La trama no sigue a un llanero solitario con un sistema invencible, sino que relata la epopeya… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Pico del Loto Verde (Novela) tiene 307 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.