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Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 9 online gratis en español

—Hola, ¿podría darme su nombre?—Dijo la recepcionista, era alguien bastante joven como para trabajar aquí. —Me llamo Iván Radien de la familia Imperial.—Dije con total seriedad. Cada vez que mencioné mi residencia o de la familia de donde provengo la gente comienza a mirarme y a susurrar evitando a mis espaldas. —¿Oye, él no es el hijo mediocre de la familia imperial?—Susurraba una mujer a su amiga. —Escuché que aún no tiene su habilidad única y que su padre lo desheredará.—Mencionó un viejo que pasó a unos pocos metros de mí. —Vaya, tiene todos los recursos y no es capaz de reemplazar a su padre en el título. Qué deshonra. Me daría vergüenza.—Dijo un señor que iba con su mujer e hijos. Estaba acostumbrado a los susurros y quejas sobre los supuestos rumores de la gente. En sí no me afecta ya que como dice el dicho: "perro que ladra, no muerde." Aunque tengo que admitir que por más que no me afecten los comentarios, aún siento esa sensación de que se sienten como punzadas, pero de las que se sienten en la carne, como si me quemaran lo que dicen de mí. Quizás sea mi propia inseguridad atormentándome... —Aquí tiene su certificado, joven Radien. Y descuide...—La joven se acercó a mí.—...Solo siga entrenando y podrá lograrlo.—Dijo con un tono entusiasta y una sonrisa cálida. Pensar que una mujer que no se deja llevar por los rumores me muestra un pequeño destello dentro de todas estas voces que opacan mi mente al intentar evadirlas. —Gracias. Me hacía falta oír algo así. Cuídese y que tenga buen día.—Dije mientras salía por la puerta principal de la casa de certificación. ¡Hhhh...! ¡Aaah...! —Necesitaba esa carga de aire en mí. Muy bien, ahora manos a la obra. Mañana tengo mi primer día en la academia Imperial. Dejé las impurezas en ese suspiro, enderecé mi espalda y caminé hasta mi casa, un camino largo. A veces me gustaría que este camino a casa fuese algo más pacífico y eterno para así poder disfrutar el hermoso cielo celeste... … … —Hola, madre, ya llegué.—Dije con una voz más contenida. —Hola, hijo. ¿Cómo te fue con tu certificado estudiantil?—Dijo mi madre con un tono de emoción. —La verdad me fue bien. Fue un simple trámite y me demoré porque quise quedarme a ver el atardecer.—Respondí algo tímido. —Me alegra oír eso, hijo mío. Y te quería decir que tu padre quiere verte. Parece que quiere contarte algo muy serio.—Dijo mi madre con cierto grado de preocupación. Al ver la cara de mi madre pude deducir que estaba preocupada. No tanto, pero sí tenía ese cierto aire denso. —¿Sabes dónde está mi padre ahora mismo?—Pregunté. —Está en su oficina haciendo el papeleo con Jasper. Lentamente subí las escaleras y me dirigí hacia el pasillo de la derecha. Pero al entrar en el corredor y mirar la puerta del fondo en donde estaba la oficina de mi padre podía notar una cantidad exorbitante de maná, un maná que pegaba como olas de calor. _"No me cabe duda. Ese es mi padre. Pero ¿qué lo tendrá tan molesto para que libere su flujo de maná por el pasillo?"_—Caminé algo aterrado pensando lo peor. Quizás me estaba esperando para así expulsar toda su ira o quizás me hará entrenar hasta vomitar. Cada paso que daba era como caminar hacia mi sentencia de muerte. Mi espalda gozaba de un leve sudor frío que la recorría lentamente. Estaba frente a la puerta. Suspiré y la abrí lentamente. ¡Clac! ¡Shhh! La puerta no hizo sonido alguno. La puerta se abrió al completo. Al entrar no se veía nada con claridad. Una fuerte cortina de maná recubría toda la habitación como si se tratase de una neblina muy densa. Al fondo se encontraban dos siluetas. Una estaba parada dando lo que parecían ser instrucciones mientras que el otro estaba escribiendo en papeles encima del escritorio. —Padre, ¿podrías bajar la intensidad de tu maná por favor? Mi padre dirigió su mirada hacia mí. Unos ojos con un fuerte tono verde en las pupilas, su barba rubia perfilada y su peinado hacia atrás que mostraba elegancia y un toque algo rebelde. En el preciso momento bajó la intensidad de su maná haciendo que la habitación pasase de ser que estuviésemos dentro de una llama de fuego a una oficina normal. Mi padre con su típica mirada penetrante me observa y vuelve a observar su papeleo. —Joven Iván, ¿cómo le fue con su certificado?—Preguntó Jasper. —Bien. Fue algo abrumante el oír a la gente con sus rumores y... ¡BAM! Mi padre se levantó abruptamente de su silla. Con ambas manos pegadas al escritorio por el reciente golpe que resonó por toda la habitación. —¿Crees que está bien lo que hace la gente?—Preguntó con voz seria mi padre sin siquiera dirigir su mirada hacia mí. —¿A-Ah, qué te refieres, padre? — Pregunté con timidez. —¿El que te pisoteen con tanta facilidad? ¡¿Cómo osas llevar este apellido y esconderte de todos dentro de la excusa de no tener tu habilidad despertada?!—Mi padre dirige su tajante mirada hacia mí y con un rostro no de ira, sino de decepción.—...La fuerza no viene del cuerpo o habilidad. Viene del control que tienes de tu vida y tus acciones.—Dijo mi padre con una voz mezclada de molestia y decepción. No pude responder. Siempre llegaba a la misma situación. Solo bajaba la cabeza y oía lo que decía mi padre. A veces eran gritos de ira, otros de decepción. Pero hoy fue un sermón que llevaba de fondo una gran decepción de mi... —Ve a tu habitación. No tenemos nada más que hablar por hoy. Mañana es tu primer día en la academia así que prepárate. Yo tengo mucho papeleo por hacer.—Dijo mi padre volviendo su atención a su papeleo. —Buenas noches, joven Iván.—Dijo cortésmente Jasper. —Buenas... noches.—Respondí con un tono amargo y reprimido en lágrimas que no salían y llantos que contuve por miedo a parecer "débil". Salí lentamente de la oficina de mi padre, cerré la puerta y me dirigí hacia mi habitación. —Oye, ¿por qué la cara larga?—Dijo una voz femenina. —Ahora no estoy de humor... Eclipse.—Dije con tono amurrado. —Oh, vamos. ¿Por qué no quieres jugar o hacer algo?—Preguntó Eclipse algo frustrada. —No, Eclipse. Tengo sueño y quiero prepararme para mañana.—Dije seriamente mientras me dirigí hacia mi habitación. Eclipse no respondió al instante. Eso me dejó una cierta incomodidad y algo de culpabilidad. Quizás ella solo quería animarme. —¿Quieres ver algo relajante para que mañana tengas un buen día?—Dijo Eclipse con un tono más convincente y decidido. Su mirada me convenció. Una mirada tan inocente que solo tenía el propósito de ayudar. —Bien, vayamos.—Respondí con algo más de ánimo. A ella le brillaron los ojos acompañada de una gran sonrisa. —¡Sígueme, ahora te mostraré!—Dijo emocionada tomándome de la mano y guiándome hacia lo desconocido. ... … —¡Ya llegamos!—Dijo emocionada. _"¿Para qué me habrá traído al techo de la casa?"_—El techo de la casa por suerte era plano por lo que parecía una terraza o un piso sin techo. —¿Y por qué me trajiste hasta acá?—Pregunté con una mirada de curiosidad, pero manteniendo mi seriedad. —Quiero que mires hacia...—me tomó de ambos hombros y me giró hacia atrás.—...Allá. — Dijo Eclipse. Era una vista plena del reino Aurion. La noche era preciosa. Cada constelación parecía una pincelada hecha a mano por alguien y cada estrella tenía su brillo único. El reino tenía ese icónico color anaranjado cálido. Sus faroles que transmitían un tono elegante pero relajado se sentían hasta acá. El ver la ciudad mientras sentía la sutil ventisca de la noche era helada pero no lo suficiente como para sentir frío. Era más bien refrescante y apaciguante. —¡Siiigh! Gracias, Eclipse. Necesitaba esto de alguna manera.—Dije un poco más relajado. Ella me mira y simplemente sonríe para luego volver a dirigir su mirada hacia el reino. —No te preocupes. Para eso estamos los amigos. Además sé que te gusta mirar el reino de vez en cuando.—Dijo Eclipse. —¡¿Qué?! ¡¿Cuándo te diste cuenta de eso?!—Dije completamente impresionado y avergonzado. Mis mejillas estaban levemente sonrojadas y mi mirada algo agitada por la vergüenza. —Es algo evidente. Siempre que salimos a comer algo: yo, tú y Tadeo, tú siempre te quedas anonadado mirando al cielo y los alrededores como si fuese algo nuevo para ti.—Dijo Eclipse con un tono algo burlesco —¡¿Y Tadeo también lo sabe?!—Pregunté avergonzado. —Sí, de hecho, él fue el que se dio cuenta primero.—Dijo Eclipse burlándose de mí. Solo pude sonrojarme y escuchar la sutil risa de Eclipse que intentaba ocultar colocando su antebrazo en su boca. Luego de charlar un rato se nos hizo tarde así que bajamos y nos fuimos a nuestros dormitorios sin que nadie se diese cuenta. —¡Fiuu! Menos mal lo hicimos de forma rápida. Ahora me cambiaré de ropa y me iré a dormir. Fui a mi closet a sacar mi pijama para irme a dormir. "De verdad que ahora me siento algo mejor. Pero esas palabras siguen pasando por mi mente..." —Hubo un silencio inquietante que me dejó pensativo. Tenía la polera del pijama en mis manos como si no supiese qué hacer. Era inquietante y frustrante. —Necesito descansar. Mañana hay mucho que hacer.—Murmuré mirando con seriedad a lo que era simplemente mi inseguridad que atormentaba mi mente. … … —Bien, me vestiré rápido para ir a la academia sino se me hará tarde.—Dije recién levantado. ¡WHOOSH! ¡CRASH! —¡¿Qué crees que haces?! ¡Ya se nos hizo tarde!—Dijo Eclipse alterada, pero a la vez seria. Estaba con su uniforme lista. Una chaqueta y camisa negra de corte formal y doble botonadura. La chaqueta igual que la camisa poseían franjas y detalles de color dorado en las solapas y los puños. Eclipse llevaba un lazo de cinta dorada en el cuello en lugar de corbata. La chaqueta combinaba con una falda de tablones corta y unas calcetas largas negras que llegaban por debajo de la rodilla. Las acompañaba con unos mocasines negros. —Calma... calma, Eclipse. Iré enseguida.—Dije mientras hacía el gesto de calmar con las manos. —Está bien. Te esperaré afuera. ¡Pero apúrate!—Recalcó Eclipse yéndose de mi habitación. De forma abrupta me dirigí a mi closet y saqué de mi perchero mi uniforme que estaba impecable y listo para usar. _"Así que hoy se decidirá si podré entrar a la academia o seré un fracaso total. No, no puedo pensar así. Tengo que hacer honor a mí y a mi legado."_—Dije con optimismo agarrando mi uniforme y comenzando a colocármelo. … … —Hasta que llegas.—Dijo Eclipse frunciendo el ceño acompañado de un gesto de cruce de brazos. —Bien, vámonos rápido.—Dije apurado. —Espero que podamos llegar a la hora correspondida. Si no llegamos ten claro que fue por tu culpa.—Dijo Eclipse agitada y molesta. Saliendo de la residencia, comenzamos a caminar con paso acelerado para no arruinar el uniforme. —Maldita sea, no vamos a llegar y todo porque alguien se demoró demasiado y además se quedó dormido. —Que sí. Si vamos a llegar...—Vi hacia adelante y había alguien familiar.—...Mira nada más quién va tarde también. A lo lejos se veía alguien igual de agitado, cuerpo atlético, pelo rojizo chillón y con un moño alto. No me cabe duda, es Tadeo. —¡Oye, Tadeo!—Grité con emoción. Para nuestra suerte era el inigualable Tadeo que giró su cabeza y nos miró con impresión. Él bajó el paso para que lo pudiésemos alcanzar. —¿Qué hacen llegando tarde? Yo pensaba que ustedes serían los más puntuales.—Dijo Tadeo algo confundido. —Sería así si es que...— Eclipse me mira de forma tajante.—...Alguien no se hubiese quedado dormido.—Dijo Eclipse. —Perdón...—Dije bajando la cabeza. —¡Jajaja! Me lo esperaba viniendo de ti y tus nervios. Pero descuida, ya estamos por llegar... Delante de nosotros había una gran cantidad de personas en las puertas de la academia. "La academia Imperial posee una infraestructura similar a la de un castillo que abarca la mayoría del centro del reino Aurion. Pero para que haya esta gran cantidad de personas, significa que las entradas deben estar repletas de estudiantes colocando sus certificados." —Por lo menos ya llegamos a la academia. Ahora solo faltaría entrar.—Dije con tono bromista. —No es tiempo para bromas, Iván... La mirada de Eclipse se desvió hacia otro lado. Miraba algo que estaba detrás de mí. —Eeh, Eclipse, ¿estás bien?—Pregunté. —¿Ella no es Jannis Vangort? ¿La mejor estudiante de segundo año que ahora pasará a tercer año? — Dijo Eclipse con un tono anonadado. Me giré para ver lo que ella veía. Y según lo que había escuchado existía una estudiante de pelo largo castaño hasta la espalda y ojos ámbar que era una prodigio en el maná y las armas de cuerpo a cuerpo que pertenecía al bajo mundo. —Sí, es ella. ¿Qué pasa con eso?—Dijo Tadeo. —¿Quién es el chico que la acompaña?—Preguntó Eclipse. Y al fijarme bien había un chico que tenía el mismo color de pelo y ojos que su hermana, pero el emanaba un aura distinta.
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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 9

Estás leyendo el capítulo 9 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 2 de marzo de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.