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Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 1 online gratis en español

Sentía una extraña sensación en el cuerpo, era un cierto hormigueo en mi torso como si me hubiesen golpeado, al igual que siento pesada la cara; quizás esté inflamada o simplemente me pesa mucho la cabeza, pero no puedo saberlo porque solo veo oscuridad. Pero al fondo de esta veo unas pequeñas estrellas. ¿Qué pasaría si me acerco a ellas? Siento que mi cuerpo quedó atrás, ese peso tan incómodo y dolores pasados quedaron atrás y mi alma se mueve con total libertad. “Al fin me saqué estas cadenas que me dejaban inmóvil. Ahora iré a descansar. ¿Será este mi fin o tan solo será un espacio donde pueda pensar en todo? No importa, ahora solo cerraré los ojos y avanzaré a este gran destello...” —¿Eh?...—Miro a mi alrededor con intriga.—¿Dónde carajos estoy?—Murmuré a mí mismo. Mi cuerpo estaba acostado, sentía un fuerte dolor en todo el cuerpo. Al ver mis manos estaban callosas... ¿Por qué estoy en una cueva?... Rápidamente levanté mi cabeza y vi que estaba en una incursión a una mazmorra. _“¿Cómo terminé en una mazmorra? Si hace un momento estaba en... no recuerdo...”—_Pensé intrigado mientras miraba incrédulo el lugar en donde me encontraba. Al parecer tengo un tipo de amnesia y no recuerdo cómo llegué aquí, y lo peor es que mi cuerpo es sumamente débil, siento dolor constante en cada lado como si con una aguja me pincharan en cada centímetro de piel. —¡HERMANO LEVÁNTATE!—Gritó una voz a lo lejos. Rápidamente me giré a la dirección en donde venía la voz y al ver a la persona vi que era una persona que se me hacía muy conocida. Pero de forma involuntaria mi cuerpo rodó rápidamente hacia la izquierda. ¡¡THUMP!! Un fuerte golpe sonó al lado mío haciendo retumbar el suelo y generando un escalofrío en mi frágil y débil cuerpo. Mi mirada se concentró en la cortina de humo que se levantó en el sitio en donde fue el golpe. Al cesar la cortina, apareció un ¿perro infernal? _“Espera un momento... ¿Un perro infernal? Es un monstruo de rango bajo de mi juego favorito... ¿Eso significa que estoy dentro de mi juego favorito?”—_Pensé preocupado, pero a la vez impresionado. Pero no había tiempo para pensar en eso, ahora la prioridad es sobrevivir ante el perro infernal, un monstruo con apariencia lobuna con un pelaje anaranjado que emana el maná como ondas de calor. El perro infernal me tenía acorralado ante una pared, no tenía escapatoria. Mi cuerpo temblaba por instinto; quizás era miedo y el estrés que este cuerpo ha sufrido a lo largo de su vida. Sin embargo, a lo lejos se veía una silueta, una silueta femenina que en un parpadeo saltó empuñando una espada con ambas manos en dirección al cuello del perro infernal. ¡¡SLASH!! Un corte, solo con un corte limpio de espada bastó para quitarle la vida a una bestia de rango D. —Hermano, ¿cuántas veces te he dicho que no te separes de mí?...—Se da la vuelta y me mira de reojo.—...Sino llegará un momento en el que no te podré defender.—Dijo la mujer mirándome con preocupación, pero con signos de molestia. Esa mujer era... Jannis Vangort, dentro del juego ella será el futuro amor del protagonista, una mujer de carácter fuerte que fue formada por una terrible infancia en el bajo mundo, en el cual fue maltratada y abandonada por sus padres dejándola a ella y a su pequeño hermano huérfanos. “Ahora que lo pienso, su hermano nunca aparece en el juego y con suerte es mencionado, pero no recuerdo su nombre.” Jannis tiene un largo, lacio y sedoso pelo color café al igual que sus ojos, un físico atractivo debido a que entrena para ser guerrera, entonces es algo obvio y siempre viste con una chaqueta gris de cierre cruzado con una polera negra, usando unos pantalones y botas negras. Sin embargo, al estar tan inmerso en mis pensamientos me separé del grupo. Corrí hasta la siguiente habitación en donde estaban peleando contra varios perros infernales. _“Al parecer es solo una mazmorra de rango D para poder conseguir materiales básicos y algo de dinero, así que no debería arriesgarme...”_—Miré mis manos callosas con preocupación.—_“...Y lo más importante, necesito saber la identidad del cuerpo en el que estoy y fortalecerme.”_ Para sobrevivir aquí tengo que hacer una preparación muy minuciosa. Por alguna razón no puedo recordar nada más que el juego en sí, intento recordar lo que pasó antes de llegar pero solo me produce más dolor de cabeza. Miré a mi alrededor y noté una sutil indiferencia hacia mí, como si mi presencia inexistente aquí. Aprovechando está brecha me senté en un rincón de la habitación. —Llegué a mi juego favorito poseyendo a un personaje proveniente de este. Mi cuerpo ahora mismo es sumamente débil al punto que ni siquiera puedo percibir el maná con facilidad, además de mis recuerdos son inexistentes a excepción de que puedo recordar cada suceso de este juego.—Murmuré a mí mismo con incertidumbre y extrañeza… «El Rey de la Espada Imperial». Un juego que fue muy popular por varias razones dentro de ellas era su inmersiva historia dividida en cinco grandes actos que se diferenciaban entre sí. También por sus sistema de poder simple pero muy eficaz. Este consistía desde lo más básico, que era el control de maná. Cada personaje puede mejorar su capacidad de maná y el control si lo entrena de forma adecuada y constante, pero este cuerpo no es capaz ni de eso. Analicé mis manos, brazos, mi vestimenta, pero aun así no puedo recordar un personaje con esta contextura o vestimenta. “No es un cuerpo que destaque por el ámbito físico por lo que descarto ser alguien que peleé de cerca, tampoco un mago ya que no puedo usar maná…¿Quién soy?” Según el sistema el maná al igual que el oxígeno se percibe en pequeñas partículas en todo el entorno por lo que debería intentar percibirlas mediante una posición de entrenamiento que usaban los personajes para aumentar su grado de núcleo. Me senté en una especie de posición de meditación pero… _“¡¿Pero qué mierda?! ¡¿Cómo es posible que no pueda absorber partículas de maná?! ¡¿Tan mierda es este cuerpo?!”—_Pensé agitado y molesto. Había un detalle no menor, el maná cumple la función del agua dentro de un envase; si el envase no es lo suficientemente resistente para toda el agua, este se romperá. Probablemente mi cuerpo esté en ese estado en el que no puedo poseer maná. —Entonces, mi cuerpo es tan débil que tendré que ejercitarlo y así podré comenzar a formar mi núcleo de maná.—Murmuré. Al menos tenía una solución, pero el problema es que... Ya terminó la incursión. Todos los perros infernales habían sido asesinados, todos los materiales fueron recogidos y ya la mayoría habían entrado por el portal de regreso. —¿Hermano estarás ahí sentado todo el día o te tengo que mover yo?—Dijo Jannis indignada. —Sí, ya voy.—Dije de forma tímida. _“Otro problema que no consideré es ¿cuál mierda es mi personalidad? Si actúo de forma diferente a la forma habitual que actúa esta persona, todos notarán que algo no anda bien, así que tendré que ser cauteloso.”_—Pensé algo preocupado. Pero al dirigirme hacia Jannis, ella me mira un poco anonadada, como si hubiese visto algún fantasma. —¿Acabas de hacerme caso al primer llamado?—Dijo Jannis impresionada. _“¡¡Mierda, la cagué!!”_—Pensé asustado mientras corría lentamente gotas de sudor frío por mi espalda. —Eh, es que pensé que ya tenía que dejar de ser tan... ¿yo? y comenzar a esforzarme un poco más en las incursiones a las mazmorras, ¿no crees?—Dije con un poco de titubeo. La cara de Jannis cada vez era peor, pero de forma repentina. —¡Wow! Por fin ese cerebro tuyo funciona, jajaja.—Me agarra del cuello y frota con fuerza sus nudillos en mi cabeza. —Me alegra que tengas este cambio de mentalidad, pero espero que te dure y que lo demuestres con acciones y no palabras.—Me suelta y va caminando al portal con un gran saco de cuero. —Te espero del otro lado.—Dijo Jannis contenta. Y así, un gran suspiro salió de mi alma. Fue un susto inmenso; por un momento creí que iba a ser algo peor, pero por suerte este fue el mejor de los casos. —Ahora tengo que comenzar a entrenar para hacerme más fuerte y así poder sobrevivir.—Dije mientras caminaba hacia el portal. Al frente de este inhalé profundamente, exhale y así entendí que al entrar a este portal tenía que estar dispuesto a cualquier desafío, misión, entrenamiento o cualquier situación que viniese, pero de una forma u otra tenía que estar preparado. Al cruzar llegué a... “El Bajo Mundo.” Un lugar que no podría considerarse reino, pero es un distrito tan grande que parece uno. Este queda dentro de una montaña que fue fundada por unos desterrados por los nobles hace años. _“Al verla por el juego era increíble, pero el estar aquí en persona lo es aún más.”_—Pensé incrédulo e impresionado mientras miraba a mis alrededores como un niño pequeño viendo un parque. El olor. ¡Sniff! ¡Sniff!... Huele a mierda, el olor a humedad, basura y varias cosas que no podría definir con exactitud, pero es igual a cuando vas a un barrio pobre en tu ciudad y huele a orina y a heces. La mayoría de las casas estaban hechas de una madera que estaba en un estado deplorable, otras estaban hechas de lata y algunas, con suerte, de ladrillos. —Andando, hermano, que ya se hará de noche y tengo hambre.—Dijo Jannis dirigiéndose a algún lado. Yo no dije nada, pero la seguí como un hijo sigue a su madre. Caminamos por un largo rato hasta llegar a lo que sería una tienda de intercambio. En el juego, estas tiendas son comunes, ya que tú das lo que consigues en las mazmorras y te lo intercambian por objetos del mismo valor que las cosas que trajiste o simplemente por monedas. “Este era un sitio de intercambios donde se rumoreaba que hacían contrabandos en estas zonas y el mercader de aquí estafaba a la gente dando precios rarísimos a productos que valían menos que ello, incluso hasta el mismo juego te sugería ir a otro lado.” Jannis golpeó el mostrador con fuerza. Al golpearlo, la ventanilla negra se deslizó hacia el lado, apareciendo un señor calvo y con una apariencia robusta. —¿Me trajiste algo bueno esta vez?—Preguntó el señor apoyando con soberbia el mesón de su tienda. —Ve por ti mismo y dame dos kilos de carne de buena calidad. Ahí hay más de 30 monedas de cobre, así que debería alcanzar.—Dijo Jannis con una voz firme. El señor hizo una leve sonrisa, mostrando su dentadura incompleta y teniendo uno de sus dientes frontales bañado en oro, que probablemente sea falso. —Bien, tienes razón. Estas pieles de perro infernal valen más de 30 monedas de cobre, así que aquí tienes.—Coloca una bolsa de cuero húmeda en el mostrador.—Aquí tienes lo que me pediste.—Dijo el señor con cierta molestia y sequedad en su voz. —Gracias. Ahora adiós, que quiero ir a comer.—Dijo Jannis dándose la vuelta. Al terminar de hablar, agarró la bolsa y nos marchamos. Yo simplemente la seguí. —Oye, hermano, hoy comeremos carne, así que no te morirás de hambre. Y perdón por no cuidarte de la forma debida.—Dijo Jannis con un tono bajo y algo molesto. ¿A qué viene eso? ¿Cómo carajos reacciono a esto si recién llegué? Tampoco puedo no decir nada. —Descuida, no es tu responsabilidad y sé que te esfuerzas siempre por darme lo mejor, y yo también debería esforzarme junto a ti.—Respondí. Ella se para por un instante, pasa su antebrazo a la altura de sus ojos de un lado a otro. _“¿Acaso está llorando?”_—Pensé preocupado. Al momento de verla, simplemente bajé la cabeza y me mantuve en silencio. … Era una casa de ladrillos en buen estado, era solamente de un piso y desde afuera la verdad se veía impecable. Al entrar estaba el comedor conectado con la cocina, todo en una misma habitación. Estaba la mesa de madera con tan solo dos sillas, algunos muebles que tenían un poco de polvo. La cocina tenía lo justo y necesario: un horno, lavamanos y un gran mesón para poder preparar las comidas. —Hermana iré al baño a lavarme las manos y descansaré un poco.—Dije mientras caminaba al fondo del pasillo. Ella no dijo nada, pero sentía cómo me miraba la nuca con un filo como si me estuviese enterrando una daga. Abrí la primera puerta y para mi suerte... era el baño, un peso se liberó y la presión en mí desapareció al igual que la mirada punzante de Jannis en mi nuca. Y al verme al espejo... quedé impresionado. Pelo grueso color café madera y de corte moderno, estaba peinado con un flequillo grueso y uniforme que cubría la mayor parte de mi frente. A los lados tengo un corte limpio al igual que la parte de atrás. Mi rostro es delgado, pero no tengo malas facciones, mis ojos del mismo color que mi pelo. _“Vaya, pensaba que iba a ser alguien horripilante, pero al final soy bastante apuesto y viendo mis facciones, al parecer soy un adolescente, quizás tenga dieciséis años como mucho.”_—Pensé impresionado. Y ahora resolví mis dudas de mi apariencia y mi hipótesis era cierta: yo no salgo en el juego, así que soy una variable bastante peligrosa, así que tengo que mantener un margen y evitar romper eventos canónicos fundamentales para la trama. —¡Ja! Esto será todo un desafío.—Dije algo emocionado con una pequeña y sutil sonrisa.
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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 1

Estás leyendo el capítulo 1 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 2 de marzo de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.