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Leer El Mundo de Dios y el Diablo (Novela) Capítulo 1133 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Jody, con una mirada gélida, le espetó al otro príncipe: —Georgie, Yue Zhong es mi invitado. Si te atreves a tocarlo, no te lo perdonaré. Georgie, con una expresión de disgusto en el rostro, rugió con voz autoritaria: “¡Hermano Jody! ¡Estos no son más que plebeyos! ¿Quiénes demonios son? ¡Cuando termine con ellos, te los devolveré! ¿Qué esperan ustedes dos? ¿Acaso quieren que los arroje a la jaula del leopardo?”. Dado que el Emperador del Sacro Imperio de Sirio había vivido tantos años, sus hijos eran innumerables. De hecho, podrían haber formado un regimiento de soldados. Entre ellos había de todo tipo. Comparado con Jody, Georgie era un cultivador talentoso, que alcanzó el nivel máximo de Tipo 6 a los 65 años. Entre los numerosos hijos del Emperador, era considerado el más talentoso y gozaba del cariño del Emperador George. Debido a su edad, al tiempo que dedicaba a entrenar y a la sobreprotección del Emperador George, era extremadamente déspota y arrogante. Tenía tendencias lujuriosas y era violento; trataba a los plebeyos como basura. Su actitud era muy diferente a la de Jody. Cada vez que se encontraban, intentaba humillarla. Yue Zhong y Aisha se habían convertido así en el blanco de su humillación. Dado que la energía en el Mundo del Gran Dios era abundante, la mayoría de los cultivadores vivían muchos años. Un cultivador de Tipo 6 normal solía tener más de 600 años. 65 años se consideraba joven según los estándares de la Tierra. “¡Perdónenos, Alteza!”. Al oír la amenaza de Georgie, los dos soldados sintieron un escalofrío y se abalanzaron rápidamente sobre Yue Zhong y Aisha. de Ciudad Guha, Georgie hacía lo que le placía y había asesinado a muchos a manos de sus enemigos. Los dos guardias no querían sumarse a la lista de víctimas. “¡Lárguense de aquí!”, rugió Jody con la mirada furiosa, transformándose en dos sombras y arremetiendo contra los guardias. Ambas siluetas les lanzaron puñetazos. Los dos guardias eran de nivel máximo Tipo 5 y poseían las armaduras mecánicas más avanzadas, además de una vasta experiencia en combate. Aunque Jody los sometió a una presión considerable, no fueron derrotados al instante. Georgie soltó una carcajada arrogante, agitando las manos: “¡Jajaja! ¡Hermano Jody, eres un inútil! ¡Ni siquiera puedes con mis guardias! ¡Vayan todos! ¡Traigan a esos dos! ¡No le hagan daño a mi hermano Jody! ¡Solo denle una lección, jajaja!”. “¡Sí, Alteza!”, respondieron a gritos los guardias que estaban detrás de Georgie, lanzándose contra Yue Zhong. Lina dio un paso al frente, con el rostro gélido, y ladró: “Georgie, detente. Yue Zhong también es mi invitado. ¿¡Quieres hacerle daño a mi invitado!?”. Una mujer madura del séquito de Georgie, con maquillaje recargado y una figura escultural, soltó una carcajada sarcástica: “Lina, son solo dos plebeyos. ¿De verdad merecen tu ira? Hace poco compré un par de gemelos. Son muy divertidos. Dale esos dos a Georgie y te regalo los otros dos. ¿Qué te parece? Son de un clan noble, por si te interesa saberlo”. A Georgie le encantaba jugar con las mujeres, y no dejaba escapar a ninguna que se fijara en él. Quienes lo seguían eran de la misma calaña, entregados a sus placeres. Para estos ricos vividores, solo los de noble cuna y realeza eran personas. Los plebeyos eran seres inferiores y podían ser asesinados sin remordimiento alguno. A Aisha la reconocieron fácilmente como una campesina, sin el menor aire de nobleza. Yue Zhong también vestía ropa informal y tenía un aspecto común, por lo que los consideraron presas fáciles. Un joven delgado, de rostro cetrino y con un aire melancólico entre las cejas, soltó una risita: “Alteza Georgie, esa mujer parece decente. Cuando termine, ¿podría entregármela? Quiero adiestrarla para que sea una perra de verdad”. Georgie se rió con picardía: “¡Ja, ja, ja, sin problema! ¡En cuanto termine, se la daré! ¡Ja, ja!”. El rostro del hombre reflejaba alegría y lujuria mientras le daba las gracias a Georgie: “¡Gracias, alteza!”. Otra belleza del grupo, vestida con un revelador traje de cuero que dejaba al descubierto gran parte de su piel, sonrió con sorna y sugirió: “El hombre tampoco está nada mal. Cuando lo adiestre para que sea un buen perro y lo lleve a la perrera, que vea cómo los otros perros se acuestan con la hembra. ¿No sería interesante?”. “¡Eso es!”. “¡Lynna, buena idea!” . “Esa es una propuesta interesante”. "..." Al oír esto, el resto del grupo soltó una carcajada desenfrenada. Provenientes de familias prestigiosas, se habían aburrido de los demás. Cuanto más traspasaban los límites y buscaban nuevas emociones, más se divertían. En Ciudad Guha, aparte del Emperador George, nadie podía controlar a esta pandilla de advenedizos. Por eso se comportaban con tanta desenfreno, actuando con tanta crueldad. El rostro de Lina se endureció aún más al sentir cómo la ira le oprimía el corazón. Su cuerpo temblaba de rabia mientras gritaba furiosa: "¡Idiotas, ¿acaso quieren morir?". Conocía el terror que inspiraban los dos que tenía detrás. Aisha quizá fuera una simple campesina, pero el poder de Yue Zhong era inimaginable; era capaz de aniquilar una horda entera de gigantes en un instante. Un experto así no era un rival fácil. Como era de esperar, una voz gélida resonó a sus espaldas, paralizándola de miedo: “Ya que buscan la muerte, pues mueran”. Detrás de Lina, Yue Zhong señaló con un dedo, y en un instante, la energía circundante se condensó en múltiples y poderosas cuchillas que segaron a los numerosos soldados que se encontraban detrás, equipados con armaduras mecánicas y curtidos en incontables batallas. En ese momento, aquellos soldados, todos al menos de nivel Tipo 5, fueron despedazados por las numerosas cuchillas, y sus cuerpos y armaduras rotas quedaron esparcidos por el suelo. Ante esta escena sangrienta, el grupo, que había estado hablando en voz alta, enmudeció, con el rostro pálido y temblando. Entre ellos, uno de los jóvenes tembló y gritó con voz ronca: “¡¿Ustedes... ustedes... se atreven... a matar... a la guardia de élite?! ¡Esto es un delito capital! ¡¿Aún no se rinden?! ¡Cuando lleguen las fuerzas del Sacro Imperio de Sirio, aniquilaremos a toda su familia!”. —¿Mi familia? ¡Qué chiste! ¡Antes de eso, vete al infierno! —Yue Zhong rió con frialdad y agitó las manos. Otra hoja de energía se formó y separó la cabeza del hombre de su cuerpo. Tras matarlo, la mirada de Yue Zhong se posó en Lynna, con una intención asesina que todos podían ver. Lynna, pálida como la nieve, temblaba y gritaba de miedo: —¡No puedes matarme! ¡No puedes matarme! ¡Mi padre, Max, es la mano derecha del Emperador! ¡Si me matas, no te lo perdonará! ¡Te perseguirá hasta el final y te hará morir de una forma horrible! —Tu padre te acompañará abajo. Ve primero y espéralo —dijo Yue Zhong con voz gélida mientras su hoja de energía la partía en dos. Acto seguido, la mirada de Yue Zhong se posó en el hombre, que, presa del pánico, se orinó encima y temblaba sin control. Se arrodilló y suplicó con reverencia: “¡No me mates! ¡Por favor! ¡Puedo darte a todas mis mujeres hermosas! ¡Perdona mi vida! ¡Mi padre, Hammond, es el Ministro de Justicia, y él tampoco lo dejaría pasar!”. Yue Zhong agitó la mano con desdén, dejando que la hoja de energía volviera a caer, partiéndolo en dos: “Que me encuentre entonces. Haré que se una a ustedes”. Al ver a Yue Zhong masacrar a tres de sus amigos sin piedad, los demás quedaron aterrados. La sensual mujer del principio se arrodilló en el suelo, como una perra, sollozando y arrastrándose hacia Yue Zhong: “No me mates... por favor... Señor... ¡perdóname! ¡Puedo ser tu perra, perdona mi vida! ¡No quise decir lo que dije antes, por favor, perdóname!”. Yue Zhong la miró con frialdad; su belleza no lograba ocultar su corazón venenoso, y sus ojos brillaron con una mirada gélida antes de que la hoja de energía le cortara la cabeza sin la menor piedad. Otro miembro déspota del grupo, con la mirada enloquecida, gritó: “¡Ya que quiere matarnos a todos, luchemos contra él! ¡No podemos dejarlo vivir!”. Con otro chasquido, la cabeza de aquel hombre fue cercenada. “¡Advertencia, advertencia! ¡Han infringido la ley 136 del Sacro Imperio de Sirio, asesinando a otros! ¡Cesen la resistencia de inmediato o actuaremos contra ustedes!”. En ese instante, los incontables robots de limpieza comenzaron a rodearlos, activando sus medidas de seguridad. Toda la Ciudad de Guha resonaba con alarmas. Al ver a los robots, el resto del grupo vislumbró una luz de esperanza. Si los robots lograban detener a Yue Zhong, tendrían la oportunidad de huir. Al ver a los robots, el príncipe Georgie, que había observado todo con expresión cenicienta, habló lentamente: “Señor Yue Zhong, fue culpa nuestra. No reconocimos su estimable persona y lo ofendimos. Por favor, disculpe nuestro error”.
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El Mundo de Dios y el Diablo (Novela) Capítulo 1133

Estás leyendo el capítulo 1133 de El Mundo de Dios y el Diablo (Novela), un novela. En un instante fue el fin del mundo. Los zombis y los monstruos mutados arrasaron a través del mundo, en el cual los seres humanos lucharon por la supervivencia. En estos últimos días de duras luchas, fue muy difícil… Este capítulo tiene publicado el 10 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Mundo de Dios y el Diablo (Novela) tiene 1196 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.