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Capítulo 110 – Hacia la Tormenta (4)
Más allá de la parte oriental del bosque, el horizonte era de un rojo fuego. Tal vez era la prueba de que la batalla entre Theodore y Laevateinn estaba llegando a la siguiente etapa. Las llamas a veces emergerían a través de las nubes, mientras todo el bosque estaba lleno de un calor abrasador.
El Maestro de la Torre blanca, Orta, se sentó de brazos cruzados en un tronco frente a una cabina y observó la escena.
Sus labios, revelados bajo la máscara de color blanco, de repente se separaron. "En la última guerra, el imperio perdió dos maestros de espada. La 3ra y la 6ta, eran oponentes fuertes."
A diferencia de su voz sin emoción, Orta realmente hablaba en serio. Si él mirara hacia atrás a cuando él se encontró con la 3er Espada, él seguiría sintiendo escalofríos. Hubieron decenas de magos superiores que murieron a causa de la espada de ese hombre. La esgrima de la 6ta Espada no podía ser ignorada. Las heridas de su espada habían sido tan fuertes que nunca se desvanecieron. A partir de ese momento, Orta habían empezado a utilizar esta máscara.
Orta inconscientemente se tocó la máscara y sonrió amargamente. "Han pasado 15 años ya, bastante rápido."
Incluso si los magos y los espadachines alcanzaban el nivel maestro, era difícil que sus años de vida excedieran los 200 años. Meltor y Andras tuvieron repetidas guerras, por lo que su esperanza de vida era corta en promedio. Sin embargo, la batalla entre al reino de la magia y el imperio de la espada continuó, y la razón de eso nunca cambió.
Siempre había gente que parecía llenar los asientos vacíos.
"... La charla personal termina aquí", dijo Orta mientras se levantaba. Luego se volvió en la dirección de la cabina y la miró fijamente. No, para ser exactos, estaba mirando en un área de aire. Orta parecía alerta, como si estuviese convencido de que alguien estaba allí.
"¿No te mostraras, Maestro Espada? Si das un paso más, entonces no seré capaz de permanecer quieto."
Cualquiera podría confundirse si vieran esta escena. No había nada en el lugar en donde los ojos de Orta se estaban fijando, sólo una brisa ocasional pasando. Ninguna vida podía ocultarse allí, y no había ni siquiera un parpadeo de maná.
En este primer lugar, este era el Gran Bosque, por lo que nadie podía evitar la vigilancia de Ratatoskr en Elvenheim. Fue una hazaña imposible, incluso para el Maestro de la Torre Blanca Orta, que podía utilizar magia espacial. En ese momento, el dedo índice de Orta trazó una línea en el aire.
*¡Kaaang!*
De repente, las llamas surgieron. En el espacio vacío, dos poderes chocaron, y hubo una onda de choque.
Entonces, como los dos poderes se cancelaron, la onda de choque se expandió a través de suelo y mostró huellas de una frontera. Esto no era una coincidencia. Era sólo un paso de distancia desde el punto en donde Orta había dado la advertencia.
Simultáneamente, un voz sorprendida se escuchó, "¿¡No!?"
La voz sonaba como un eco, no dejando algún rastro de donde venía. Era como un susurro en su oído, así como un grito en la distancia. Por lo tanto, era imposible encontrar el propietario sólo por escuchar la voz.
Sin embargo, Orta estaba convencido de que él sabía y miró a un punto a dos pasos a la derecha de donde originalmente había mirado. Mientras una luz positiva brilló en los ojos de Orta, el espacio donde nada estaba presente comenzó a distorsionarse.
"... Estoy sorprendido. ¿Tú... estás realmente viéndome a mí?" Un hombre apareció en el distorsionado espacio.
Su rostro estaba cubierto con una máscara similar a la de Orta, pero el color era negro oscuro, como si fuera a desvanecerse en la oscuridad. Había una espada que no era ni larga ni corta que colgaba de su cintura. Era una espada de caballero, diseñada para ser manejada con una sola mano y adecuada para aquellos con un elegante físico.
Curiosamente, había un hombre enmascarado de pie en el bosque de los elfos.
Como la tensión aumentó, Orta abrió su boca primero. "¿3ra o 6ta, cual eres tú?"
"No lo sé. ¿Todos los maestros de espada tienen que pertenecer al imperio? Yo podría ser un maestro de espada de paso."
"... Que astuto." Orta frunció el ceño a la respuesta en broma del hombre.
El oponente era una persona no identificada y seguramente una de las Siete Espadas del Imperio pero no había manera de demostrarlo. La existencia de un maestro que no había sido expuesto al mundo exterior era molesto en muchas maneras.
En la superficie, hay un pacto de no agresión, y un tercer país no sería capaz de planificar esto en un par de días. En esta situación, Andras no sufriría pérdidas.
"Eres el que liberó a Laevateinn."
"No sé de qué estás hablando."
"En el momento de la delegación, liberaste al monstruo y te infiltraste en la parte más profunda de Elvenheim. Debido a Laevateinn, puedes apuntar a la red neuronal donde la brecha esté más débil. ¿Es tu propósito asesinar a los altos elfos?"
El hombre se estremeció por la verdad que surgió. Él no había dicho nada, pero el rival había atravesado a través de su plan en un instante. Era realmente una visión aterradora. Cuando la boca del hombre se cerró, fue involuntaria señal de aceptación, y Orta inmediatamente entendió que sus pensamientos estaban en lo correcto.
Está bien organizado en su propia manera. El riesgo es bajo, y no hay nada que lo conecte con Andras. Ellos no vieron el peligro, pero...
Andras probablemente no entendía completamente lo que era Laevateinn. Si lo hubiesen sabido, no hubiesen soltado un monstruo que quemaría toda la vida en el mundo material. Casi se destruyeron a sí mismos en su último esfuerzo para detener al reino de Meltor.
Andras sólo pensó que era un plan que podría asestar un golpe fatal a Meltor y a Elvenheim en cualquier dirección. Si Elvenheim se derrumbaba debido a Laevateinn, eso sería bueno. Incluso si no, podrían causar un daño masivo, y podrían asesinar a los altos elfos en el ínterin.
En Elvenheim, un país que se originó por el árbol del mundo, los altos elfos eran el punto focal y no simplemente un significado simbólico. Al menos cuatro de los altos elfos eran necesarios para mantener al árbol del mundo vivo. Si caían por debajo de eso, el árbol del mundo se debilitaría y moriría.
Si esto sucedía, en lugar de que Elvenheim jugara un papel en la guerra entre Meltor y Andras, la existencia del país en sí podría estar en peligro.
"¿Quién?"
"¿Qué?"
"Sólo idiotas usarían un cuchillo del que no saben mucho. La persona que soltó a Laevateinn y te envió aquí, quiero escuchar su nombre."
Sin embargo, el hombre se rio y sacudió la cabeza. "No sé de qué estás hablando. Y tu, ¿estarías incluso en un estado de recibir la respuesta?"
"Ya veo."
"Bueno, me di cuenta de algo." El hombre naturalmente alzó una mano a su espada.
*Wuuong-*
La espada que había aceptado la mano de su maestro gritó amenazadoramente. Una frívola actitud no pudo ser vista mientras los ojos detrás de la máscara del maestro de espada se afilaban. El hombre activó el poder detrás de la existencia de un maestro de espada, la habilidad de Aura.
Él no sabía cómo, pero su oponente había visto a través de su sigilo y se dio cuenta de todo el plan. Esto significaba que era demasiado arriesgado mantener a Orta vivo.
"Tienes que morir aquí."
La piel de un maestro de espada contiene su propio poder letal. La hojas caídas fueron destrozadas sin advertencia mientras un aura blanca se formó alrededor de la espada. La espada actual sería incluso capaz de romper las escamas de un dragón.
A pesar de enfrentarse a una hoja que podía cortar su cuello en cualquier momento, Orta abrió sus brazos sin temor alguno. El número de personas que habían presenciado luchar al Maestro de la Torre Blanca ni siquiera llegaba a 10. La máscara blanca cubrió su rostro, pero una extraña sonrisa fue revelada por debajo de ella.
"Ha pasado un largo tiempo desde que sentí esta tensión. Es bastante encantadora."
"... ¿Vas a luchar de esta manera?"
"Eso es correcto."
Habían sólo 10 metros de distancia entre los dos maestros. Para un maestro de espada, era una distancia tan corta que no era ni la mitad de un paso. El hombre pensó que estaba siendo menospreciado, y la indignación burbujeó bajo su máscara negra. Había un deseo de rendir homenaje a los enemigos que habían luchado en contra de sus superiores. Sin embargo, eso murió después de que su orgullo fuese herido.
"Estoy familiarizado con los rumores. El Maestro de la Torre Blanca, un fugitivo que no duda en mostrar su espalda en el campo de batalla... Tu mismo afirmaste que el combate no es tu especialidad, ¿no es cierto?"
"Bueno, tus palabras no están mal."
"¿En serio? Entonces..."
Muere.
No hubieron acciones preliminares. Su habilidad, 'Desaparición' lo removió del mundo. Visual, auditiva, olfativa, así como de los sentidos táctiles... todos los signos de su existencia fueron borrados. De este modo, todos sus ataques eran como emboscadas, y el frente no era diferente de la espalda.
No había ni siquiera un aleteo de maná mientras él se extendía hacia el cuello del anciano.
*Kiiing.*
Poco después de eso, las posiciones de los dos maestros se reversieron.
*¡Fushu!*
Sangre roja fue derramada. Gotas de sangre salpicaron de la carne desgarrada y fluyeron desde el cuello. Era obvio que si el ataque hubiese estado incluso un paso más profundo, sería su cerebro, no sus oídos, lo que habría sido dañado, y él habría muerto al instante.
"Hmm, todavía estoy oxidado", Orta murmuró mientras observaba al maestro de espada, cuyo oído había cortado.
"... Tu, ¿cómo?"
"Bueno, es como has dicho. Mi magia está para siempre explorando el espacio y el tiempo, así que nunca pensé en el combate como mi especialidad." Un espeluznante luz apareció de detrás de la máscara blanca. "No es mi especialidad, pero nunca pensé que iba estar rezagado en ello."
Si a alguien en Meltor se le preguntara sobre el mago más grande, dirían Blundell Adruncus. Si a alguien en Meltor se le preguntara sobre el mago más poderoso, dirían el nombre de Verónica. Si a alguien en Meltor se le preguntara acerca del mago más misterioso, nombrarían con cautela al Maestro de la Torre Amarilla.
Esta era la razón por la que el Maestro de la Torre Blanca Orta era más peligroso que cualquier otra persona. Si había un rival al que no le pudiese ganar, iba a huir y a matar a alguien a quien le pudiera ganar. De hecho, fue Orta quien había derrotado a la 6ta Espada en la última guerra, pero nadie había sido testigo de cómo él había luchado.
Mientras el hombre de máscara negra entendió este hecho y comenzó a sudar, Orta le envió una fría sonrisa.
"El precio de no darme una respuesta es costoso. ¡No creas que serás capaz de irte con todas tus extremidades...!"
El segundo campo de batalla se dio a conocer en la parte más profunda del Gran Bosque.
* * *
Quedan dos pasos.
Los huesos de Theo ya estaban temblando. Su cuerpo físico no existia, así que era probable que su cerebro se derritiera por el calor. La protección del gobernante elemental de agua y Umbra fueron utilizados para mantener su vida, pero Theodore ya había alcanzado su límite.
Él necesitaba dar un paso más. Sin embargo, su intuición le dijo que si él tomaba este paso, seguramente moriría.
"¡Mal... dición!"
Él no tenía más remedio que ir. Él sabía que tenía que ir. Él debía ir.
Sin embargo, las plantas de sus pies no se movían.
El límite de la vida y la muerte... este último obstáculo era muy duro. Theo podría morir en el momento que diera este paso. Toda la gloria en sus manos se convertiría en cenizas. Tenía miedo de que incluso su alma se quemara.
No había forma de sacar más fuerza. La fuerza de Mitra no tenía sentido en esta tierra muerta, y él ya había movilizado el poder de Umbra a su límite. El resultado actual fue porque él también utilizó la defensa mágica en Memorizar.
Theo de alguna manera entendió que este era el límite. Este era el reino de un héroe, el reino de aquellos que superaban el miedo a la muerte y se lanzaban a la lucha. Entonces, él lo recordó.
¿Que...?
Theo ya había cruzado esta frontera una vez. Si llegara al lugar donde había dejado sus huellas, él se sentiría más cómodo. La cara de Ellenoa, por la que casi había muerto por proteger, entró en su mente. Mientras recordó el momento en el que él había luchado con Superbia, toda duda desapareció.
Él dio el tercer paso. Entonces, mientras las llamas quemaban su conciencia, Theo gritó, [¡Gluttony—!]
–¡He estado esperando!
La lengua se estiró de su mano izquierda, y en el remolino de calor y de luz que ninguna mirada podía traspasar, el némesis de un grimorio apareció. Incluso el grimorio Laevateinn, que no disponía de su propio intelecto, trató de retirarse, ya que sintió un miedo inconsciente.
Sin embargo, justo antes de que pudiera ocurrir, fue capturado por la lengua.
–¡Lo tengo!
Notas del traductor
Capítulo uno de dos patrocinados por Dagoberto Mendez. Muchas gracias y ya sabré que no te gusta el anonimato jaja.

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El Mago Devorador de Libros (Novela) Capítulo 110
Estás leyendo el capítulo 110 de El Mago Devorador de Libros (Novela), un novela. [‘Principal Magia Relámpago’ se ha consumido. Su comprensión es muy alta.] [La magia del 2do Círculo ‘Rayo’ se ha adquirido.] El mago sin precedentes que va a devorar todos los libros de magia del mundo ha aparecido. Este capítulo tiene publicado el 22 de febrero de 2018. El Mago Devorador de Libros (Novela) tiene 398 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.