Leer El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 75 online gratis en español
🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
Cuando Blackstone presenció cómo los cadáveres de los elfos sobre el suelo se desvanecían de forma pausada, supo de inmediato que las cosas andaban mal.
Y cuando las voces de los alaridos desde el exterior comenzaron a filtrarse de forma tenue, su rostro mudó de color finalmente.
"¡Malas noticias! ¡Me temo que nos han descubierto!"
Al mismo tiempo, una duda profunda brotó en el fondo de su corazón.
A fin de cuentas... ¿en dónde estuvo el problema?
A lo largo de todo el trayecto, el sacerdote Semiorco se había encargado de borrar sus huellas; ¿cómo demonios consiguieron los elfos dar con su paradero?
Y además... ¿desde cuándo esta panda de orejas largas y mentes simples sabía valerse de artimañas tácticas?
Incluso en este preciso instante, Blackstone aún sentía que le resultaba imposible de creer que estos elfos tan altivos hubieran sido capaces de caracterizarse como los Semiorcos que más aborrecían, infiltrándose de forma engañosa en sus filas ¡para asesinar de forma directa al sacerdote!
¡Aquel no parecía en lo absoluto un método que se les pudiera ocurrir a los elfos, sino más bien algo propio de los astutos humanos!
No obstante, en este preciso momento ya no le quedaba tiempo para reflexionar tanto.
Aun cuando estos extraños elfos que parecían poseer la capacidad de la inmortalidad resultaran ser débiles, Blackstone no se atrevía a apostar si tras sus espaldas se escondían sujetos todavía más poderosos.
Blackstone siempre había sido un sujeto sumamente cauteloso.
Jamás se enfrentaba a enemigos cuyo trasfondo no pudiera descifrar, y jamás mostraba todas sus cartas de golpe.
Semejante nivel de cautela incluso le había valido ser objeto de burlas en el pasado.
Sin embargo, aun así, Blackstone jamás renunció a esta cualidad que había aprendido de la raza humana.
Y los hechos demostraron que su cautela siempre estuvo en lo cierto.
Aquéllos sujetos temerarios que solían burlarse de él ya habían ascendido al reino divino a lo largo de incontables batallas.
Mientras que él aún permanecía vivo y bien.
Solo que, en esta ocasión, sentía que había caído de una forma del todo incomprensible.
Con la muerte del sacerdote, en realidad su misión ya podía considerarse un rotundo fracaso.
Por suerte, todavía le quedaba un elfo cautivo en sus manos.
Pensando en esto, giró el rostro para echarle una mirada a Demacia dentro de las celdas, con una expresión que mudó en varias ocasiones, para finalmente apretar los dientes y declarar:
"¡Llévenselos, nos retiramos por el pasaje secreto!"
No tenía la menor intención de chocar de frente contra esos extraños elfos.
Si conseguía llevarse de vuelta a los elfos capturados, sumado al secreto que lograra extraerle mediante tortura, tal vez aún conseguiría obtener el perdón del sacerdote principal.
Pensando en esto, las ganas de retirarse terminaron por apoderarse de Blackstone.
A una orden suya, los Semiorcos sacaron a rastras a Demacia y a los tres jóvenes elfos de la celda de piedra, adentrándose en otro pasaje secreto en el interior de la cueva.
Este pasaje secreto conectaba con otra cueva subterránea oculta que conducía directamente a un kilómetro de distancia.
"¡Humph, esta cuenta la saldaremos más adelante!"
Blackstone lanzó una mirada llena de rencor en dirección a la entrada de la cueva y ordenó a sus subordinados que se adentraran en el pasaje secreto.
Y tras el ingreso del último individuo, inhaló hondo e imprimió toda la fuerza de su cuerpo para golpear salvajemente la pared de piedra del túnel.
La cueva... se derrumbó de inmediato, bloqueando la vía de acceso.
Mientras que Blackstone se adentró en el pasaje secreto en el último instante antes del colapso.
Una docena de Semiorcos avanzaba de forma cansina a través del pasaje secreto.
Mientras tanto, Blackstone continuaba devanándose los sesos pensando en qué punto exacto había fallado.
El problema... ¿en dónde estuvo exactamente?
Había actuado con una cautela impecable, ¿cómo demonios consiguieron rastrear su paradero?
¿Acaso los miembros del pueblo que salieron de cacería fueron atrapados y terminaron revelando el secreto?
Pero... ¡esos Semiorcos eran guerreros elegidos personalmente por él, quienes preferirían la muerte antes que traicionar a la tribu!
El despliegue de los elfos resultó ser abrumadoramente veloz, tan veloz que le parecía imposible de creer...
Esto semejaba... semejaba como si alguien les hubiera estado indicando el camino paso a paso...
A lo largo de todo el trayecto, por más que Blackstone lo pensara, no lograba dar con la respuesta.
Y la comitiva de Semiorcos finalmente emergió de forma progresiva del pasaje secreto.
Al salir por la abertura oculta, su campo de visión se iluminó de golpe, regresando una vez más al interior del bosque.
Blackstone dejó escapar un suspiro de alivio.
De todos modos, al menos estaba fuera de peligro.
Pensando en esto, dejó escapar un suspiro de alivio, dejando ver una tenue pizca de satisfacción en el rostro.
Sin embargo, en ese preciso instante, la vegetación de los alrededores comenzó a sacudirse de pronto, y más de un centenar de esbeltos elfos emergieron de forma intempestiva.
La expresión de Blackstone se endureció.
Al presenciar a cada uno de esos sujetos ataviados con equipamientos suntuosos y rostros transfigurados por el entusiasmo, la comisura de sus labios empezó a convulsionar levemente, quedando sumido en un estupor absoluto.
¡¿E... Elfos?!
¿De... de dónde demonios habían salido?
¡¿Cómo sabían que se encontraban en este lugar?!
Mientras tanto, al divisar a la comitiva de Semiorcos, la expresión ya de por sí entusiasmada de los elfos se tornó todavía más eufórica:
"¡Los encontramos!"
"¡Miren! ¡Ahí está Demacia!"
"¡Las tres pequeñas ternuras también están allí!"
"¡Exterminemos a esta panda de malvados Semiorcos y rescatemos a nuestros compatriotas!"
"¡Ura—!"
Lanzaron un alarido estruendoso para luego abalanzarse con valentía hacia ellos.
Al contemplar a este grupo de elfos que peleaban sin importarles la vida, un matiz de furia cruzó por lo más profundo de los ojos de Blackstone.
Si se tratara de fuerzas en el rango Plata o Hierro Negro Superior, vaya y pase.
Sin embargo, la fuerza de estos elfos apenas alcanzaba, a lo mucho, la etapa intermedia del rango Hierro Negro Inferior; ¿con semejante poder pretendían frenarles el paso?
"¡Lárguense!"
Lanzó un bramido salvaje, empuñando su garrote con púas para despedazar a una figura que arremetía contra él, reduciéndola a un colador.
"¡Madre mía! ¡Qué bestia!"
Sus movimientos sacaron un buen susto al resto de los elfos.
Sin embargo, en ese momento, Blackstone escuchó que una voz aborrecible resonó de entre la multitud de elfos:
"¡Ese es el JEFE! ¡No peleen contra él! ¡Simplemente retengan al grueso del ejército de Semiorcos!"
¿Qué demonios significaba JEFE?
Blackstone quedó perplejo un instante.
No obstante, muy pronto cayó en la cuenta de que se referían a él.
Dado que a partir de ese momento, la totalidad de los elfos comenzó a esquivarlo, enfocándose en enredar en combate al resto de los Semiorcos.
Mientras que una cantidad aún mayor comenzó a asediar a los tres Semiorcos encargados de escoltar a los elfos cautivos.
De pronto, como si se hubiera percatado de algo, la expresión de Blackstone cambió drásticamente:
"¡Malas noticias! ¡Sin duda están intentando ganar tiempo!"
Apretó los dientes y, con un movimiento reverso, masacró a palazos a varios elfos que intentaban rescatar a Demacia y a los demás, al tiempo que rugía hacia el resto de los Semiorcos:
"¡No nos entretengamos con ellos, abramos un brecha para escapar!"
Sin embargo, apenas terminadas de pronunciar sus palabras, la superficie del suelo de todo el bosque comenzó a retumbar de pronto.
"Boom..."
"Boom..."
Un sonido ensordecedor resonaba en el aire, semejante a los pasos retumbantes de un gigante.
Al escuchar este estruendo, Demacia, quien permanecía custodiado por los Semiorcos, curvó la comisura de sus labios en una tenue sonrisa.
De pronto, dejó escapar un grito atronador:
"¡Frenesí!"
Acto seguido, una imponente e impertérrita aura estalló desde lo más profundo de su ser.
En un abrir y cerrar de ojos, la cara de Demacia adoptó una ferocidad extrema mientras su anatomía completa se hinchaba varios tamaños, dejando entrever de forma tenue venas y vasos sanguíneos que se retorcían cual serpientes sobre su piel...
【Frenesí】
Se trataba de una habilidad de sacrificio supremo que había canjeado previamente, capaz de estimular la totalidad de su potencial para desencadenar una fuerza abrumadora en un instante.
Con una duración de diez minutos.
Cuyo costo final no era otro que la muerte.
Demacia recogió con un movimiento veloz una cimitarra que yacía sobre el suelo ¡y despedazó de un tajo al Semiorco que se hallaba a su lado antes de que pudiera reaccionar!
A continuación, tomó en brazos a las dos niñas élficas y le rugió a AI:
"¡Vámonos!"
Si no se lucía en este preciso instante, ¿cuándo más lo haría...?
Al presenciar cómo Demacia se zafaba del sometimiento en un abrir y cerrar de ojos, Blackstone terminó sumido en un estado de furia desmedida.
Estaba a dar un paso al frente para interceptarlo, pero de pronto, varias vides de un grosor colosal emergieron desde la superficie del suelo, bloqueando cada uno de sus movimientos...
Dichas vides poseían una tenacidad tan abrumadora que Blackstone descubrió con absoluto estupor que, dada su fuerza en el pico del rango Hierro Negro Superior (Nivel 40), ¡le resultaba del todo imposible zafarse de ellas!
Seguidamente, la sombra de una silueta descomunal proyectó su penumbra sobre la parte superior de su cabeza.
"¿Q... Qué demonios es esto?"
"¿Un... un Treant?"
A los alrededores resonaron las voces consternadas y aterrorizadas del resto de los Semiorcos.
El corazón de Blackstone se oprimió de golpe; se apresuró a levantar la cabeza, solo para contemplar una anatomía gigantesca...
Un cuerpo de más de treinta metros de altura capaz de rivalizar codo a codo con la raza de los dragones, cuyas ramas gruesas y robustas casi eclipsaban el cielo y el sol, mientras que ese par de ojos indiferentes lo contemplaban con una mirada reservada únicamente para los muertos.
En un abrir y cerrar de ojos, las pupilas de Blackstone se contrajeron de forma drástica:
"¡¿Un... Guardián del Roble?!"
Exclamó perdiendo casi por completo la voz.

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Capítulo 76
El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 75
Estás leyendo el capítulo 75 de El Juego del Árbol del Mundo (Novela), un novela. En _El Reino de los Elfos_, la Guerra Celestial de hace mil años provocó la caída del Árbol del Mundo. En un mundo gobernado por dioses verdaderos, la caída de la civilización élfica no tardó en llegar. Han pasado mil… Este capítulo tiene publicado el 9 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Nishino. El Juego del Árbol del Mundo (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.