Leer El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 72 online gratis en español
🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
¡Demacia había descubierto a tres jóvenes elfos en la celda del punto de avanzada de los Semiorcos!
Cuando subió la captura de pantalla al foro, los jugadores explotaron en emoción casi en un instante...
Los seres humanos son criaturas con emociones muy complejas y sienten una compasión natural hacia los más débiles.
Al mismo tiempo, la mayoría carece de resistencia ante las criaturas tiernas y adorables.
Y los jóvenes elfos encajaban a la perfección con este perfil...
Sus enormes ojos rebosaban una inocencia pura, su piel blanca y tierna parecía frágil al tacto, y sus facciones, aun sin desarrollarse por completo, poseían una ternura cien por cien angelical.
Sumado a sus ropas mugrientas, la angustia y desesperación que afloraban de tanto en tanto en sus rostros, y esa leve cautela e indiferencia que transmitían de forma involuntaria, los tres jóvenes elfos semejaban tres gatitos indefensos siendo víctimas de abusos.
En un abrir y cerrar de ojos, la compasión de todos los jugadores se desbordó por completo...
"¡Qué... qué adorables... ah... no... qué lamentable situación!"
"Aunque solo sea un juego, ¿no es demasiado excesiva esa expresión?"
"¡Esos Semiorcos se pasaron de la raya al atreverse a meterse con nuestra noble y hermosa raza élfica! ¡Cuenten conmigo para esta misión!"
"¡Demacia, quédate ahí tranquilo en un rincón y no te atrevas a ponerles una mano encima!"
Demacia: ...
"¡Vamos, vamos, vamos! ¡A rescatar a nuestros compañeros elfos!"
"¡Ya voy! ¡Ya voy!"
Uno a uno, los jugadores que ya se encontraban entusiasmados por la misión oculta se llenaron de una devoción todavía mayor.
Dentro de las percepciones de Evé, descubrió con sorpresa que el grupo original de apenas unas cuantas decenas de jugadores inscritos en la misión creció rápidamente hasta superar el centenar...
Se sumaron en masa al equipo de Demacia, desplazándose de tres en tres y de cuatro en cuatro en dirección al punto de avanzada.
Y la razón no obedecía únicamente a las recompensas de la misión, sino también a la captura de pantalla compartida por Demacia...
Al final, Li Mu se vio obligado a abrir un chat de voz grupal para asumir el mando táctico del equipo, evitando que los jugadores se abalanzaran en desorden y arruinaran los planes...
"Gente obsesionada con los niños y las niñas..."
Evé guardó silencio absoluto.
...
El sol se ocultaba en el oeste.
En la región sureste del Bosque de los Elfos, cuatro guerreros Semiorcos de rango Hierro Negro Inferior avanzaban a través del follaje.
Sostenían entre sus manos el cadáver de un ciervo del viento cornudo.
Aquel ejemplar era una bestia mágica de rango Hierro Oscuro Inferior cuya sangre poseía una gran capacidad de conducción mágica, constituyendo un material magistral para trazar matrices mágicas.
Sin embargo, dicha bestia resultaba sumamente difícil de rastrear, y los Semiorcos habían invertido una enorme cantidad de esfuerzo para lograr capturarla.
Conversaban a medida que avanzaban.
"Ah, vaya que no fue nada fácil; para cazar un solo ciervo del viento nos tomó un día entero, no sé si el señor sacerdote vaya a enfurecerse..."
"No queda de otra, la vegetación en esta zona del bosque es demasiado estéril..."
"A mi parecer, el señor sacerdote está siendo demasiado impaciente. ¿En verdad resulta necesario desplegar la matriz ahora mismo para comunicarse con el Padre Divino?"
"Jeje, eso es porque no entiendes nada. Si le reportamos el secreto a la tribu, ¿cómo se van a comparar las recompensas con entregárselo directamente a Su Excelencia el Padre Divino?"
"Eso también es verdad...."
Sin embargo, a medida que avanzaban, el Semiorco situado a la cabeza se detuvo de golpe.
"¡Esperen!"
Con rostro sombrío echó miradas a izquierda y derecha:
"Hay algo mal, esta zona está demasiado silenciosa..."
Dicho esto, olió el aire con la nariz.
Su expresión cambió drásticamente en un instante:
"¡Malas noticias, hay enemigos!"
Apenas terminó de pronunciar esas palabras, acompañado de un estruendoso "¡Ataquen!", una ráfaga masiva de fluctuaciones mágicas se propagó por el aire; bolas de fuego, cuchillas de viento, descargas eléctricas... cayeron sobre sus rostros cual lluvia torrencial.
Los cuatro Semiorcos quedaron completamente atónitos en el acto.
Soltaron a la presa a toda prisa y comenzaron a esquivar los impactos.
Aun así, debido a la abrumadora densidad de la magia, no lograron salir ilesos; en un abrir y cerrar de ojos todos resultaron heridos, y el más grave perdió un brazo de forma directa...
Y antes de que pudieran reaccionar, resonó de nuevo un grito idéntico:
"¡Carguen!"
Al compás de un estruendo multitudinario, más de una decena de figuras esbeltas emergieron de los alrededores.
Todos lucían equipamientos suntuosos, con el rostro transfigurado por la emoción, empuñando sus armas mientras arremetían contra ellos dando alaridos de "¡Ura!" y "¡A la carga!", exhibiendo una faceta tan feroz como si estuvieran contemplando a los asesinos de sus propios padres.
¿De... de dónde demonios habían salido estos elfos?
¡¿Cómo sabían que se encontraban en este lugar?!
Al contemplar a los cuatro Semiorcos con el rostro desencajado de estupor, la comisura de los labios de Li Mu se curvó ligeramente. Lanzó un hechizo de vides con total desenvoltura mientras daba órdenes al grupo:
"¡No ataquen a lo loco! Son muy fuertes, pero nosotros tenemos la ventaja numérica; ¡los desgastaremos poco a poco hasta matarlos!"
Tras decir esto, añadió una indicación más:
"¡No les peguen en la cara!"
Él y los demás jugadores llevaban ya un buen rato emboscados en este lugar.
Gracias a la comunicación con Demacia, los movimientos de los Semiorcos habían permanecido bajo el control absoluto de los jugadores.
Y si los Semiorcos pretendían trazar una matriz de sacrificio, obligatoriamente tendrían que adentrarse en el bosque para cazar bestias mágicas.
Además, las criaturas capaces de satisfacer sus necesidades se encontraban bastante lejos de su punto de avanzada, en especial el ciervo del viento cornudo, su presa principal, cuya ubicación exacta era bien conocida por los jugadores.
A través del minimapa compartido por Demacia, Li Mu determinó que esta ruta constituía un paso obligado para el retorno de los Semiorcos, por lo que condujo al grupo a emboscarse aquí desde muy temprano.
Y ahora, finalmente los habían atrapado.
La fuerza de los Semiorcos era sumamente formidable; aunque los jugadores también habían alcanzado el rango Hierro Oscuro Inferior, sus experiencias en combate eran abrumadoramente inferiores a las de ellos.
Sin embargo, dado que los jugadores no le temían al dolor ni a la muerte, al enfrascarse en una contienda encarnizada contra los Semiorcos, desplegaban un ímpetu suicida que ataba por completo de manos y pies a sus rivales.
Aun así, un par de jugadores cayeron abatidos tras el primer enfrentamiento.
No obstante, dada la abrumadora cantidad de jugadores, por más fuertes que fueran los Semiorcos, terminaron sucumbiendo ante la desventaja numérica, acumulando heridas sobre sus cuerpos de forma incesante...
Cuando la diferencia de fuerza es reducida, o cuando el enemigo es apenas un poco superior, la táctica del mar de gente se convierte para siempre en el golpe definitivo de los jugadores.
Y los jugadores estaban destinados a convertirse en la pesadilla de cualquier enemigo de nivel similar.
"¡Están locos! ¡Sin duda alguna se han vuelto locos!"
Al presenciar a este grupo de elfos que peleaban sin importarles la vida, los cuatro Semiorcos finalmente sintieron terror.
Comenzaron a retroceder al tiempo que gritaban a viva voz:
"¡Nos rendimos! ¡Nos rendimos! Estamos dispuestos a marcharnos del Bosque de los Elfos, ¡dejen de atacar!"
Al pronunciar estas palabras, la comisura de los labios del Semiorco a la cabeza se esbozó en una leve sonrisa.
¡Esta era su movimiento definitivo!
Los elfos eran criaturas amantes de la paz.
Mientras se mostraran dispuestos a admitir la derrota, este grupo de orejas largas y mentes simples les daría una oportunidad, evitando exterminarlos por completo.
Esta era una experiencia sumamente probada que los Semiorcos habían acumulado a lo largo de muchos años cazando elfos, y jamás les había fallado.
Sin embargo, en esta ocasión, los elfos no se detuvieron en lo absoluto...
"¿Rendirse? Jeje, nosotros no aceptamos prisioneros. ¡Será mejor que se conviertan obedientemente en puntos de contribución y de experiencia!"
Los jugadores dejaron escapar risotadas llenas de mofa, intensificando sus ataques de forma aún más encarnizada.
"¡Ya no van a aguantar más!"
"¡Acaben con ellos!"
"¡Derrotemos a los malvados Semiorcos y rescatemos a nuestros compatriotas!"
"¡Ura—!"
Escuchando los alaridos de los elfos y contemplando la sed de sangre que refulgía en sus ojos, los cuatro Semiorcos quedaron atónitos.
¿Un momento?
¿Ellos... pretendían exterminarlos por completo?!
¿Desde cuándo estos elfos se habían vuelto tan sedientos de sangre?
En un abrir y cerrar de ojos, una extraña sensación de pavor se apoderó de los Semiorcos, sintiendo cómo toda la concepción que tenían sobre los elfos se derrumbaba en un instante.
"¿De verdad... son elfos...?"
Al contemplar aquellos rostros bien parecidos que lucían una ferocidad tan extrema hasta el punto de la deformación, murmuraron sin podérselo creer.
Los jugadores, sin embargo, no les dieron el menor margen para reflexionar; por el contrario, comenzaron a desplegar toda clase de habilidades, lanzando una ofensiva desenfrenada sobre los Semiorcos.
Un corte por persona, retirándose tras asestar el golpe para que los demás cubrieran la posición.
Una coordinación sumamente impecable...
Finalmente, el primer Semiorco no logró aguantar más.
Tras recibir un estocada certera en pleno pecho, se desplomó lentamente.
Y tras la caída del primer Semiorco, el ímpetu de los jugadores se encendió aún más. En un abrir y cerrar de ojos, los Semiorcos restantes también comenzaron a ceder de forma progresiva...
A fin de cuentas, pagando el costo de ocho jugadores muertos, el último de los Semiorcos sucumbió bajo una lluvia de tajos violentos.
E inmediatamente después, un grupo de jugadores se abalanzó sin poder contenerse a despojarlos de sus vestimentas para comenzar a sortear el equipamiento.
Li Mu no participó en el reparto; en su lugar, contempló las anatomías de los Semiorcos teñidas por la sangre, mostrando una expresión sumamente sombría:
"No imaginé que la fuerza de combate de los Semiorcos fuera tan abrumadora..."
Para esta emboscada habían reunido a un total de veintisiete jugadores de nivel 11 o superior, y aun así habían sufrido bajas de tal magnitud.
¡Y eso que se trataba únicamente de Semiorcos en el rango Hierro Negro Inferior!
Li Mu no pudo evitar suspirar conmovido; a igualdad de nivel, la efectividad en batalla de las criaturas inteligentes simplemente no podía compararse con la de las bestias mágicas desprovistas de intelecto.
Soltando un suspiro, le gritó a una chica elfa dentro de la escuadra:
"Little Salty Cat, empieza a disfrazar a Boxlunch y a los demás."

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Capítulo 73
El Juego del Árbol del Mundo (Novela) Capítulo 72
Estás leyendo el capítulo 72 de El Juego del Árbol del Mundo (Novela), un novela. En _El Reino de los Elfos_, la Guerra Celestial de hace mil años provocó la caída del Árbol del Mundo. En un mundo gobernado por dioses verdaderos, la caída de la civilización élfica no tardó en llegar. Han pasado mil… Este capítulo tiene publicado el 9 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Nishino. El Juego del Árbol del Mundo (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.