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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 79 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
La mañana en Igwynt era bulliciosa, con calles animadas y los niveles subterráneos de la Torre del Abeto Ciprés rebosantes de actividad. Dentro de la Oficina de la Serenidad, la gente se movía afanosamente. En una esquina del vestíbulo principal se alzaba una pesada puerta de hierro, con el puesto de trabajo cercano desocupado. En medio de la conmoción en el espacio subterráneo de la Oficina, nadie pareció notar el escritorio vacío. Sin que lo supieran, la pesada puerta de hierro, previamente cerrada, comenzó a abrirse lentamente, revelando una figura furtiva. Cargando un maletín, Brandon, un hombre de aspecto erudito y con gafas, emergió de detrás de la puerta. Primero la cerró con seguridad y luego miró a su alrededor con cautela. Hasta ahora, todo bien. Nadie ha notado nada inusual. He logrado recuperar todo lo que he podido. El momento crítico es ahora. Aferrando el pesado maletín, Brandon pensó para sí mismo. Había tomado todo lo que pudo de la Bóveda Sellada de la Oficina: documentos clasificados, contenedores espirituales y artefactos místicos. Estos artículos servirían como su futuro apoyo y capital dentro de la organización a la que estaba desertando. Esta misión, encomendada a Brandon por Buck, consistía en robar todo lo posible de la Bóveda de la Oficina mientras el director de la Oficina y el Escuadrón de Cazadores estaban fuera. La misión estaba ahora a medio completar. El último paso era salir de la Oficina con el maletín sin ser detectado, una tarea plagada de peligros. Los puntos de salida de la Oficina estaban todos bajo la vigilancia de las Balizas Iluminadoras. Estas lámparas podían penetrar objetos para revelar rastros de espiritualidad. Si se detectaban rastros no registrados, las lámparas activarían alarmas que alertarían a toda la Oficina. Debido a estas lámparas, las fuerzas externas de Beyonders no podían infiltrarse en la Oficina, y los objetos místicos no podían sacarse fácilmente. Normalmente, Brandon llevaba encima un vial de droga del Cáliz. Sus rastros espirituales eran mínimos y sus efectos estaban contenidos dentro de un tubo de ensayo que repelía las sombras, lo que le permitía evadir la detección siempre que evitara la proximidad de las lámparas. Pero hoy era diferente. Los objetos del maletín irradiaban rastros espirituales cien veces más fuertes que las drogas. Cruzar el rango de detección de las lámparas, sin duda, activaría una alerta. Brandon, sin embargo, tenía un plan. Respirando hondo, metió la mano en su bolsillo y sacó un pequeño dedo humano cortado. Este era un objeto de almacenamiento espiritual del Cáliz, confiscado durante una redada en la base de Burton y guardado en la Bóveda. Brandon lo había robado y lo mantenía consigo en lugar de colocarlo en el maletín. Era su llave para escapar. Lanzando otra mirada a sus colegas ignorantes, Brandon aprovechó un momento en que nadie miraba. Colocó discretamente el dedo cortado en su boca, lo masticó sin dudarlo y lo tragó. Luego, agarrando el maletín, se dirigió hacia una de las salidas. Esta salida en particular era la más alejada de cualquier Baliza Iluminadora. Aunque pasar por la zona de detección era inevitable, retrasar el momento de la exposición hasta el último segundo le daría un tiempo precioso. Brandon aceleró el paso hacia la salida elegida. Al acercarse a la zona de detección, sacó un Sigilo Devorador de su bolsillo, otro objeto tomado de la bóveda. Este sigilo, una vez incautado por el Escuadrón de Cazadores, fue presionado contra su frente. Mientras ardía, el símbolo del Cáliz apareció en su ceño. “Concédeme tu protección, oh Gran Cáliz de Sangre” murmuró entre dientes. En ese momento, la espiritualidad del Cáliz dentro de él surgió. El físico de Brandon se volvió más fuerte y, con un estallido de velocidad, salió disparado a través de la zona de detección. La Baliza Iluminadora más cercana parpadeó violentamente y, momentos después, las alarmas bramaron por toda la Oficina, sobresaltando a todos. Los que estaban en el vestíbulo se volvieron hacia la lámpara parpadeante con sorpresa. Vieron a Brandon, aferrando su maletín, desapareciendo por la salida. “¡Alguien está sacando objetos restringidos! ¡Tras él!” gritó uno de los miembros restantes de la Oficina, señalando la salida. Un grupo de perseguidores emprendió la caza de inmediato. Mientras tanto, Brandon, impulsado por los efectos del sigilo, subió las escaleras de dos en dos. Emergió a través de una puerta oculta en la planta baja de la Torre del Abeto Ciprés, corriendo hacia el vestíbulo principal a una velocidad de vértigo. En el vestíbulo, la señora Ada estaba sentada en el mostrador de recepción, mirando con curiosidad un ramo recién entregado. Su momento de tranquilidad se hizo añicos cuando una pequeña campana de alarma en su escritorio comenzó a sonar ruidosamente; su sonido estridente la tomó por sorpresa. “¿Y ahora qué?” murmuró ella, frunciendo el ceño. Justo entonces, se acercaron unos pasos apresurados. Se giró para ver a Brandon, visiblemente nervioso, corriendo hacia las puertas principales con un maletín. En un instante, Ada comprendió la situación. Levantándose de su escritorio, sacó un revólver de un cajón y apuntó al fugitivo Brandon. “¿A dónde crees que llevas la propiedad de la Oficina, maldito mocoso?” chilló, disparando repetidamente. El tiroteo provocó el pánico entre los civiles cercanos, que se dispersaron en todas direcciones. Brandon, tomado por sorpresa por la inesperada agresión de Ada, no tuvo más remedio que seguir corriendo, esperando que ella fallara. Ada disparó cinco veces, con su ira evidente en cada tirón del gatillo. Aunque los cuatro primeros fallaron, el último disparo alcanzó la mano de Brandon, obligándolo a soltar el maletín. Su contenido se esparció por el suelo. Apretando los dientes por el dolor, Brandon cerró apresuradamente el maletín, recogió lo que quedaba y salió disparado del edificio. Para cuando Ada llegó a la entrada, él se había desvanecido en la calle. En un callejón apartado de la parte alta de la ciudad de Igwynt, Brandon tropezaba, jadeando pesadamente. Miró a su alrededor con nerviosismo, asegurándose de que nadie lo hubiera seguido. Finalmente, exhaló profundamente y se apoyó contra una pared. Los efectos del sigilo se habían desvanecido hacía tiempo, y la prolongada persecución lo había dejado exhausto. Necesitaba un momento para recuperarse antes de dirigirse al punto de encuentro de la organización. Su mano temblorosa, a la que ahora le faltaban dos dedos, flotaba frente a su rostro. Mirando los muñones ensangrentados, murmuró: “Esa maldita vieja... Un día, la mataré con mis propias manos.” Cerrando el maletín, Brandon estabilizó su respiración y entró tambaleándose en el centro del callejón. “Solo espera... Una vez que me convierta en un Beyonder, ajustaré esta cuenta.” “No vivirás para ver ese día” dijo una voz fría desde atrás. Sobresaltado, Brandon se giró para ver a un hombre demacrado, de nariz ganchuda, con una gabardina gris y un sombrero. “Tú eres...” comenzó Brandon, pero el hombre lo interrumpió, clavándole un cuchillo en el corazón. Los ojos de Brandon se abrieron con incredulidad mientras se desplomaba en un charco. De pie sobre el cuerpo sin vida, Edrick encendió un cigarrillo, exhalando humo mientras hablaba: “Los traidores solo tienen un final, ¿no es así, señor Brandon?” Desde el charco, el cuerpo de Brandon se agitó. Se levantó, sacándose el cuchillo del pecho y devolviéndoselo a Edrick. “Por supuesto. Es lo que merezco” respondió Brandon con calma. Edrick sonrió con ironía y se alejó, con Brandon siguiéndolo de cerca, maletín en mano. El callejón volvió al silencio, dejando solo rastros tenues de sangre en el agua.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 79

Estás leyendo el capítulo 79 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.