Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 69 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
“Lidiar con esto es una molestia, pero afortunadamente, finalmente está hecho.”
En la azotea de un edificio alto, Dorothy estaba sentada en el suelo, murmurando para sí misma mientras miraba una pila de mapas y planos que sostenía en sus manos. Durante los últimos días, había estado monitoreando e investigando a la Oficina de la Serenidad, pasando incontables y tediosas horas en tareas de reconocimiento, seguidas de un registro de datos aún más monótono.
Al final de todo, Dorothy sentía que su estado mental había sido llevado al límite. Sin embargo, ahora que la tarea estaba finalmente completa, soltó un suspiro de alivio.
Gracias a su observación de las entradas y salidas ocultas de la Oficina de la Serenidad, combinada con la memoria extraordinaria que poseía como Cognitor, Dorothy había memorizado la apariencia de la mayoría de los miembros de la Oficina de la Serenidad de Igwynt. Ahora, era el momento de pasar a la siguiente fase de su plan.
Mientras contemplaba esto, Dorothy chasqueó los dedos. Momentos después, varios hombres emergieron de la escalera cercana, cada uno cargando una caja de madera larga y rectangular sobre sus hombros.
Dorothy ordenó a sus marionetas de cadáveres humanos que se acercaran y colocaran las cajas de madera en una hilera ordenada frente a ella. Luego, les ordenó que forzaran las tapas con palancas. Dentro de las cuatro cajas yacían cuatro perros de diversos tamaños y razas.
Estos eran especímenes experimentales de Edrick. Dorothy había seleccionado varios y los había transportado a Igwynt, y estos cadáveres caninos estaban entre ellos.
Al mirar a los perros que, a pesar de haber estado muertos durante meses, permanecían perfectamente preservados como si estuvieran durmiendo pacíficamente, Dorothy exhaló con satisfacción. Instruyó a sus marionetas humanas a tumbarse a su lado y luego desactivó su control. Acto seguido, consumió dos puntos adicionales de Revelación para mejorar su control sobre el Anillo de Marionetas de Cadáveres, levantando los cuatro cadáveres caninos simultáneamente.
Bajo el mando de Dorothy, las marionetas caninas se levantaron temblorosamente de sus cajas de madera. Tras examinar su entorno, caminaron obedientemente para pararse frente a ella.
Sonriendo levemente ante sus nuevas creaciones, Dorothy metió la mano en sus ropas y sacó un paquete de papel. Al abrirlo, reveló un polvo carmesí: la droga del “Cáliz” que había obtenido recientemente de Clifford.
Dorothy extendió su mano con el polvo y las cuatro marionetas caninas lo olfatearon con curiosidad. Durante este proceso, Dorothy consumió otro punto de Revelación para conectarse y experimentar el agudo sentido del olfato de los perros.
Una vez que el polvo fue reempaquetado y guardado, Dorothy ordenó a las marionetas caninas que descendieran del edificio, disfrazándose de perros callejeros y dispersándose en varios rincones del vecindario circundante.
“Ahora... solo queda esperar a que termine su turno" murmuró Dorothy mientras permanecía en la azotea, observando la distante Torre del Abeto Ciprés.
...
Debajo de la Torre del Abeto Ciprés, dentro de las instalaciones de la Oficina de la Serenidad de Igwynt, la espaciosa área subterránea estaba iluminada por un enorme candelabro de gas, cuyo peculiar brillo naranja amarillento disipaba la penumbra. Bajo la luz, más de una docena de miembros del personal se afanaban, gestionando la documentación de los incidentes místicos que ocurrían en Igwynt cada poco día.
En una esquina abarrotada llena de estantes con artículos varios, un joven de cabello castaño grisáceo, gafas y un comportamiento académico, se sentaba a un escritorio, completando meticulosamente formularios con una pluma estilográfica. Mientras escribía, su expresión se volvía cada vez más tensa y fruncía el ceño con ansiedad.
“Ah...”
Exhalando profundamente, el hombre “Brandon” dejó su pluma, masajeándose las sienes y limpiándose el sudor de la frente. Al ver su mano húmeda, el ceño de Brandon se profundizó. Lanzó una mirada de soslayo a la luz naranja amarillenta del candelabro, y un atisbo de disgusto brilló en sus ojos.
“Oye, Brandon, la lámpara del pasillo este se ha fundido. ¿Tienes repuestos?”
Un hombre ligeramente pasado de peso y vestido con overol de trabajo se acercó a Brandon, golpeó el escritorio y preguntó. Brandon se obligó a responder: “Sí, tenemos. Acabamos de recibir algunos de la iglesia hace poco. Espera aquí y te buscaré uno.”
Brandon se puso de pie y caminó hacia una puerta de hierro detrás de él, desbloqueándola con una llave. Entró brevemente y regresó sosteniendo una caja pequeña.
“Aquí tienes.” Cerrando la puerta de hierro, Brandon colocó la caja sobre el escritorio.
El hombre del overol la tomó y se dio la vuelta para irse, pero Brandon lo detuvo para preguntar: “Joseph, pensaba que antes no había lámparas en el pasillo este. ¿Cuándo las instalaron?”
“Oh, la semana pasada. El señor James hizo que las pusieran. Planea añadir más: una para el salón norte y algunas para el pasillo oeste. Ahora mismo está negociando con la iglesia al respecto, así que no tardará mucho.”
“¿Por qué está añadiendo tantas lámparas de repente? No parece necesario” cuestionó Brandon con curiosidad.
“¿Quién sabe? Él es el director, no nos corresponde cuestionar sus decisiones. En fin, me voy ya, Brandon” respondió Joseph con indiferencia, alejándose con la caja, dejando a Brandon en su escritorio con una expresión sombría.
De repente, el rostro de Brandon palideció y su respiración se aceleró. Se levantó bruscamente y se dirigió hacia un pasillo.
“Señorita Burma, voy al baño. Si alguien me busca, por favor pídales que esperen un momento.”
“Está bien, adelante, Brandon” respondió un colega cercano.
Mientras caminaba, Brandon evitó deliberadamente el candelabro central, manteniendo su distancia de la luz.
Al entrar en un pasillo tenuemente iluminado, Brandon aceleró el paso hasta llegar al baño. Una vez dentro, cerró la puerta con llave, caminó hacia el lavabo y se apoyó contra él, mirando su reflejo en el espejo. Su respiración era agitada y su rostro estaba contraído por el malestar.
“Hah... hah... hah...”
Tras recuperar el aliento, Brandon se enderezó y sacó una taza pequeña y un tubo de ensayo de su bolsillo. El tubo contenía un polvo carmesí.
Abriendo el grifo, Brandon comenzó a llenar la taza con agua, aunque sus manos temblorosas le dificultaban la tarea. Dos veces derramó el agua, empapando sus mangas. Solo en el tercer intento logró llenar la taza con éxito.
Cerrando el grifo, Brandon abrió con cuidado el tubo de ensayo y, temblando, vertió una pequeña cantidad de polvo en el agua. Una vez que el polvo se disolvió, el líquido se tornó de un rojo pálido.
Aferrando la taza con fuerza, Brandon se la llevó a los labios y la bebió de un trago.

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Estás leyendo el capítulo 69 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.