Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 393 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Mar de la Conquista, a bordo del Perla Resplandeciente.
Al amanecer, una tenue neblina se cernía sobre el mar. Entre la fina bruma, el enorme crucero seguía surcando las olas, avanzando con paso firme.
Tras una noche de descanso, los pasajeros del Perla Resplandeciente salieron de sus camarotes, se refrescaron y se reunieron en el lujoso comedor para desayunar. Mientras comían, se agruparon en pequeños círculos, comentando el extraño incidente ocurrido esa misma mañana.
¿Te enteraste? Alguien intentó robar el Corazón Azul Profundo.
“¿El Corazón Azul Profundo? ¿No es esa la joya que el Sr. Massimo está exhibiendo esta noche? ¿Cómo sabes que alguien intentó robarla?”
“Había un aviso... Esta mañana, se encontraron avisos escritos en ivengardiano por toda la nave, incluso aquí. Un ladrón que se hacía llamar 'K' declaró que robaría el Corazón Azul Profundo.”
¿Un aviso? Estás bromeando, ¿verdad? ¿Qué clase de ladrón anuncia su crimen con antelación? Eso es como pedir a gritos que lo atrapen. Debe ser una broma.
“Mmm... yo también lo creo. ¿Quién haría algo así? ¿Están tan aburridos que intentan divertirse a nuestra costa?”
“Tal vez. Al menos nos da algo de qué hablar.”
...
En el espacioso comedor, los pasajeros elegantemente vestidos sostenían sus platos mientras conversaban sobre los extraños avisos que habían aparecido por todo el barco. Muchos habían visto los mensajes, todos firmados por la misma figura misteriosa: el ladrón conocido como K.
Los pasajeros tuvieron reacciones diversas ante este ladrón que se atrevió a anunciar su robo con antelación. A algunos les pareció gracioso, a otros absurdo, y unos pocos lo descartaron como una broma sin sentido.
Aunque las opiniones eran diversas, casi nadie se tomó en serio los avisos. La mayoría lo consideró una broma o una extraña performance artística, tratando a K simplemente como un tema para animar sus conversaciones.
En un rincón del comedor, el capitán del Perla Resplandeciente, Costa, estaba de pie junto al joyero Massimo, observando a la multitud murmurante con expresiones ligeramente peculiares.
“¿Qué opinas de este tal Ladrón K?” preguntó Costa, con las manos entrelazadas a la espalda.
Massimo resopló con desdén.
¿Qué se puede sacar de todo esto? Simplemente un payaso buscando llamar la atención con una payasada ridícula.
Su tono rezumaba desprecio. Independientemente de quién fuera realmente el Ladrón K, los carteles esparcidos por la nave le parecían una burla, y, naturalmente, despreciaba tales payasadas.
Para Massimo, el Ladrón K no era más que un alborotador que intentaba provocar polémica; ni siquiera una figura relevante en el mundo mundano, mucho menos en el mundo del misticismo. Ya había visto a otros busca-atención similares, y a sus ojos, no se diferenciaban de bufones de circo.
“Es cierto... Anunciar un robo con antelación es incomprensible, se mire como se mire. Lo más probable es que sea una broma. Aun así, no debemos bajar la guardia. El hecho de que K consiguiera distribuir estos avisos por toda la nave sin que nadie se diera cuenta demuestra que tiene cierta habilidad.”
Costa sostenía uno de los avisos en la mano. Si bien coincidió en que probablemente se trataba de una broma, reconoció que K tenía al menos cierta capacidad.
“Solo un poco de habilidad... para atreverse a provocarme así... si descubro quién es, me aseguraré de que termine en mi mesa antes de que Haimohois lo devore.”
Las palabras de Massimo fueron gélidas. Para ellos, dar con el bromista no era imposible, pero consumiría valiosos recursos místicos. Comparado con gastar las reservas de Revelación... Massimo, aunque irritado por la broma, no estaba dispuesto a malgastar más esfuerzos en ello.
Al fin y al cabo, solo era un payaso. Tarde o temprano, los Haimohois lo engullirían. No había necesidad de malgastar energía en él. El único pesar era que Massimo, Costa y el resto de la tripulación tendrían que evacuar antes de llegar a las aguas del sacrificio final, perdiéndose el espectáculo de ver cómo todo el barco” incluido el bufón” era devorado.
“Aunque solo sea una broma, deberías vigilar el Corazón Azul Profundo por si acaso.”
El tono de Costa era cauto, pero Massimo lo despidió con un gesto desdeñoso.
“Tranquilo, acabo de comprobarlo. Sigue estando perfectamente seguro. Mi gente lo está vigilando constantemente. No hay ningún problema.”
Mientras hablaban, Massimo y Costa salieron del comedor y subieron a la cubierta de proa. Contemplaron la estatua del ángel en la proa, envuelta en un paño blanco. Más allá se extendía el mar infinito, y tras ellos se alzaban filas de marineros vigilantes.
“Además... no dependemos únicamente de ojos ordinarios para vigilar el Corazón Azul Profundo, ¿verdad?”
Massimo murmuró. Aunque no podían ver la gema debajo de la tela, como Trascendentes del Cáliz de rango Ceniza Blanca, sus sentidos espirituales les permitían percibir su presencia.
Con semejante visión espiritual, era imposible que el Corazón Azul Profundo pudiera ser robado justo delante de sus narices.
...
El tiempo pasó volando y pronto la mañana dio paso al mediodía. La exposición de joyas de Massimo comenzó sus preparativos. Se instalaron pequeños expositores en los salones de baile y comedor del barco, donde se exhibían gemas raras y exquisitas.
La colección de Massimo atrajo a casi todos los pasajeros a bordo. Las salas de exposiciones se llenaron rápidamente, y las damas exclamaban admiradas ante las deslumbrantes joyas. Todos se maravillaban con los tesoros que Massimo había reunido.
En su discurso promocional, Massimo declaró que la exhibición diurna era solo un aperitivo; el evento principal sería la presentación del Corazón Azul Profundo en la cubierta de proa esa misma noche. Los pasajeros estaban expectantes, y los rumores sobre el Ladrón K se extendieron aún más. Algunos incluso empezaron a preguntarse qué podría suceder esa noche.
Tras recorrer la exposición con sus compañeros y su profesor, Neftis se excusó y regresó sola a su cabaña. Mientras caminaba por un pasillo, divisó una figura familiar.
“Señorita Dorothy...”
Al ver a la chica de pelo blanco vestida con ropa de invierno, Neftis se sorprendió. Dorothy sonrió mientras se acercaba y le susurró.
“Ya he hablado con el Gran Chamán. Cuando regreses a tu habitación, realiza el ritual inmediatamente. ¿Todavía tienes suficientes ofrendas?”
“S-sí, debería tener suficiente... Pero, señorita Dorothy, lo que me pide que haga... n-no estoy seguro de poder hacerlo...”
Neftis parecía nerviosa, pero Dorothy le dio unas palmaditas tranquilizadoras.
No te preocupes. Si sigues el plan, todo saldrá bien. Tu abuelo era un maestro ladrón, ¿verdad? Debes haber heredado algo de su talento.
“Mi abuelo robaba a los muertos... Lo que yo voy a hacer es completamente diferente...”
Neftis se movía inquieta, nerviosa. La expresión de Dorothy se tornó seria.
“Confía en ti misma, Mayor Nephthys. Ahora mismo, la vida de todos en esta nave está en nuestras manos. Para garantizar que todos lleguen a salvo, debemos hacerlo. Te apoyaré en todo lo que pueda. Mantén la calma.”
“...De acuerdo. Haré lo mejor que pueda.”
Tragando saliva, Neftis se serenó. Si lo que Dorothy le había contado la noche anterior era cierto, entonces todo el barco corría peligro. No le quedaba más remedio que actuar.
“Bien. Regresa y prepárate bien, luego descansa. El verdadero espectáculo comienza esta noche.”
Tras esas últimas palabras, Dorothy pasó junto a ella. Neftis respiró hondo y siguió caminando por el pasillo.
Poco después, entró en su camarote y cerró la puerta con llave. Sin demora, sacó una hoja de papel blanco de su equipaje y la extendió en el suelo. Al desplegarla, reveló un intrincado diseño del ritual del Silencio.
“Señor Bigotes de Alma... Por favor, ayúdeme una vez más...”
Arrodillada junto al círculo, Neftis murmuró mientras sacaba de su bolsa tres monedas de hierro imbuidas de la espiritualidad del Silencio y las colocaba delante de la formación.
...
Mientras tanto, en el Nuevo Continente, en lo profundo de los bosques no lejos de la costa oriental, se encontraba el campamento de la tribu Tupa.
Dentro de la tienda del chamán, el anciano Uta, ataviado con su vestimenta ceremonial completa, estaba sentado con las piernas cruzadas, fumando su pipa. Cerca de allí, Kapak, que sostenía un libro ilustrado, habló de repente.
“Profesora Uta, están listos. Podemos comenzar.”
“De acuerdo... ya lo sé...”
Tras exhalar una larga bocanada de humo, Uta dirigió la mirada al centro de la tienda, donde se extendía un elaborado y complejo arreglo ritual. Junto a él, la figura espectral de un lince descansaba con aire despreocupado.
“Señor Bigote de Alma, tome su posición. Estoy a punto de comenzar el ritual de canalización espiritual inversa... La suplicante al otro lado es la que conoció la última vez. Ha preparado las mismas deliciosas ofrendas que disfrutó antes.”
Ante las palabras de Uta, el espíritu del lince, que descansaba plácidamente, se relamió y flotó hasta el centro de la formación, agachándose obedientemente. Uta se levantó con la ayuda de su bastón y se dirigió con pasos cortos al borde de la formación antes de volver a sentarse.
“Jamás pensé que algún día tendría que tratar con los pieles blancas... Espero que esto traiga buena fortuna a nuestra tribu al final...”
Con un suspiro, Uta levantó las manos e, invocando su poder como el Gran Chamán, comenzó la aplicación avanzada del ritual de canalización de espíritus: la canalización inversa de espíritus.
...
El tiempo voló, y pronto la tarde se convirtió en crepúsculo. Al oscurecerse el cielo, la noche volvió a envolver el vasto mar.
En el inmenso Mar de la Conquista, la Perla Resplandeciente prosiguió su viaje. Aunque el cielo estaba oscuro, el barco resplandecía con luz, sus cubiertas y superestructuras iluminadas brillantemente.
La espaciosa cubierta de proa estaba repleta de hombres y mujeres elegantemente vestidos, que abarrotaban cada rincón. Los pasajeros que no encontraban sitio en la cubierta se asomaban por las barandillas de los niveles superiores, mirando con expectación hacia la proa.
Gente de todos los rincones del mundo, ataviada con sus mejores galas, se congregó expectante. A pesar del frío viento marino, su entusiasmo permanecía intacto. Esperaban con impaciencia el momento más deslumbrante del viaje: la presentación del Corazón Azul Profundo.
Este era el punto culminante del viaje de la Perla Resplandeciente, el evento que todos habían estado esperando. Estaban a punto de presenciar la primera exhibición pública de lo que se consideraba el zafiro más hermoso de la historia.
Entre la animada charla, de vez en cuando se mencionaban los comentarios de la mañana sobre Ladrón K . Aunque la mayoría los tomaba a broma, algunos no podían evitar preguntarse si ocurriría algo inesperado durante la exposición.
Al llegar la hora señalada, el público estalló en aplausos. Massimo Russo, el renombrado coleccionista de gemas, subió a la proa por una entrada privada. De pie ante la estatua del ángel cubierto con un sudario, bajo luces brillantes y estrictas medidas de seguridad, sonrió y saludó al público.
¡Damas y caballeros! ¡Bienvenidos al gran final de la exhibición de esta noche! Bajo este vasto cielo, sobre este mar infinito, ¿qué mejor escenario podría haber para que el Corazón Azul Profundo revele todo su esplendor?
“Gracias a todos por acompañarnos esta noche. ¡A cambio, están a punto de presenciar un espectáculo que jamás olvidarán!”
Massimo alzó las manos y su voz resonó por toda la cubierta, siendo recibida con vítores entusiastas. Cuando los aplausos cesaron, continuó con una sonrisa.
“Ahora bien, estoy seguro de que muchos de ustedes vieron esos carteles de broma esta mañana. ¿Cuántos de ustedes realmente creyeron que existía un Ladrón K? Permítanme aclarar algo: esos carteles no fueron ningún truco publicitario mío. Con mi reputación, no necesito trucos baratos para llamar la atención. Así que sí... el incidente de esta mañana no fue más que una broma. El Ladrón K es solo un payaso, y debo admitir que lograron hacerme reír.”
El público rió entre dientes al oír sus palabras. Massimo, satisfecho con la reacción, continuó.
“¡Oh, vaya...! Parece que Ladrón K no solo me divirtió a mí, sino también a todos ustedes. Quizás tenga futuro en la comedia. Tal vez algún circo lo contrate.”
Las risas resonaron entre el público.
Bueno, basta de bromas. ¡Vamos al grano! Miren bien: el Corazón Azul Profundo está justo detrás de mí, acunado en las manos de esta estatua de ángel. Aunque está oculto bajo esta tela, ¡aún puedo sentir su presencia! ¡Sí! ¡La presiento! ¡Ese es el vínculo místico entre esta joya y yo!
Las palabras de Massimo no contenían engaño. Como un Beyonder, podía percibir la presencia espiritual del Corazón Azul Profundo. Sabía sin duda que la gema seguía donde la había guardado: en las manos del ángel, bajo la tela.
Con un gesto dramático, retrocedió hacia la estatua cubierta y tomó el paño blanco que la cubría. El público contuvo la respiración, con la mirada fija en cada uno de sus movimientos.
“Y ahora... ¡contemplad! ¡El resplandor del Corazón Azul Profundo! ¡Una maravilla como nunca antes habéis visto!”
Con una declaración final, Massimo arrancó la tela de un tirón.
La estatua del ángel fue revelada una vez más.
Las miradas de la multitud se dirigieron inmediatamente a sus manos, donde debería haber estado el Corazón Azul Profundo.
Pero los esperados suspiros de asombro nunca llegaron.
En cambio, entre el público se extendieron murmullos de confusión.
Massimo, desconcertado, se volvió para mirar la estatua... y se quedó paralizado.
Incrustada en la palma del ángel había una gran gema azul, de aspecto similar al Corazón Azul Profundo... pero opaca, sin vida y carente de brillo.
Peor aún, Massimo no percibió ninguna presencia espiritual en él.
Para su percepción de rango Ceniza Blanca, la gema bien podría haber sido un zafiro común.
Y pegada a su superficie había una nota, escrita en ivengardiano:
El auténtico Corazón Azul Profundo está ahora en mi poder.
“Ladrón K
El corazón de Massimo dio un vuelco. Sus ojos se abrieron desmesuradamente por la sorpresa.
Rebuscando en su bolsillo, sacó una llave” la que abría el mecanismo de montaje de la gema” y se precipitó hacia la estatua.
Mientras tanto, oculta bajo la mano del ángel, sin que nadie lo notara, una marioneta cadavérica con forma de araña salió arrastrándose por el ojo de la cerradura, aferrándose al verdadero Corazón Azul Profundo.
Desde entre la multitud, Dorothy sonrió.
Su marioneta sostenía la gema, y a través de sus hilos espirituales, los efectos del Anillo de Ocultamiento” que enmascaraba todas las señales espirituales” se extendían a ella.
Para Massimo y Costa, la joya en la mano del ángel ahora era una falsificación.
Mientras veía a Massimo trepar hacia la estatua con su llave, Dorothy murmuró entre dientes.
“Tendrás que bajarlo tú mismo...”

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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela)
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 393
Estás leyendo el capítulo 393 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.