Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 148 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Dentro del carruaje tenuemente iluminado al borde de la calle, Dorothy estaba sentada analizando la información que había recopilado del hotel lejano.
“Según la información recabada, deduzco que estos individuos no son Beyonders locales de Igwynt, sino forasteros que han venido aquí. Su objetivo es seguir las órdenes de alguien llamado Cráneo de Ciervo y encontrar a su gran enemigo en esta ciudad. Dicho enemigo es un maestro de la piedra, experto en el arte de la Escultura Espiritual.”
“Mientras recababan información en la ciudad, descubrieron que Anna había despertado repentinamente de la influencia del veneno cognitivo del Cáliz. Por ello, sospecharon que podría estar relacionada con el Ser de Piedra y la buscaron. Así fue como se toparon conmigo, lo que desencadenó la batalla de hace un momento.”
“Aunque no lograron encontrar una pista con Anna, consiguieron un avance significativo en otra línea de investigación: el rastreo del suministro de piedras, que les permitió localizar a su objetivo en la escuela de Santa Amanda. No cabe duda de que este supuesto gran enemigo de Cráneo de Ciervo debe ser Aldrich.”
“Je… ¿Quién iba a pensar que alguien que afirma ser absolutamente neutral también tendría enemigos…?”
Dorothy reflexionó sobre esto mientras intentaba descifrar los motivos y objetivos de aquellos visitantes inesperados en Igwynt, así como la razón por la que Anna se había convertido, sin saberlo, en su objetivo. Ahora, la única pregunta que quedaba era cómo enfrentarse a ellos.
“¿Volver a informar a la Oficina de la Serenidad? No, eso no funcionará. El tipo con el que peleé antes ya era de rango Negro, y por su conversación, el otro tenía un estatus casi igual. Eso significa que probablemente el otro también sea de rango Negro.”
Si no hubiera intervenido en secreto, uno solo de ellos habría aniquilado casi por completo al escuadrón de Gregor. ¿Qué ocurriría si fueran dos? El escuadrón de Gregor ya ha sufrido grandes pérdidas y su capacidad de combate se ha reducido considerablemente. Incluso si reunimos a todas las fuerzas de la Oficina de la Serenidad de Igwynt, la batalla contra esos dos seguiría siendo ardua. Incluso si ganamos, no hay garantía de que podamos capturarlos o matarlos, y probablemente sufriríamos graves bajas nosotros mismos.
Dorothy sabía que no todas las situaciones justificaban llamar a las autoridades. Solo esos dos individuos ya superaban la capacidad de la Oficina de la Serenidad de Igwynt. Incluso si lograban someterlos, capturarlos o eliminarlos sería un asunto completamente distinto.
“Así pues, parece que la única opción que queda es visitar al director.”
El hecho de que esta organización enemiga pudiera permitirse emplear a dos agentes de rango Negro solo para reconocimiento y seguimiento demostraba que eran mucho más poderosos que la Eucaristía Carmesí. Ser objetivo de una organización así era, en sí mismo, una prueba de la fuerza de Aldrich.
Con la decisión tomada, Dorothy planeó buscar a Aldrich. Sin embargo, no lo hizo de inmediato; tenía otros asuntos que atender primero.
“Pero antes de ir a verlo, mejor gano algo de dinero extra y repongo mi equipo.”
Murmurando para sí misma, Dorothy miró hacia el este.
…
Anochece, en la parte oriental de Igwynt, en el Astillero Inundado.
El viento nocturno soplaba en este muelle de contrabandistas, un caos de estructuras improvisadas. En la zona de almacenes, los edificios abandonados estaban acribillados a balazos, testigos silenciosos de batallas pasadas.
Al borde de un muelle de madera en ruinas, un ferry oxidado se mecía en el agua. Bajo la tenue luz parpadeante, una docena de figuras permanecían de pie en el muelle; una de ellas era Harold.
Vestido de traje y con un alto sombrero de copa, Harold fumaba un cigarrillo rodeado de sus subordinados. Se le veía impaciente mientras esperaba el regreso de los gánsteres que había contratado.
“Ya ha pasado muchísimo tiempo. ¿Por qué no han vuelto todavía? ¡Tantos solo para acabar con un mocoso! ¿Cómo es posible que hayan tardado tanto?”
De pie entre sus dos guardaespaldas bajo la luz amarillenta, Harold refunfuñó, ya cada vez más insatisfecho con la banda que había contratado.
“Hmph… Intenten ganar tiempo. Cuanto más tiempo ganen, más tiempo vivirán. Pero una vez que estén todos a bordo, ninguno saldrá con vida…”
Mientras pensaba en ello, Harold echó un vistazo al ferry que flotaba cerca. Oculto en su interior, ya había colocado explosivos, programados para detonar con todos a bordo.
Para eliminar a Anna, Harold había colaborado con otros aspirantes a la herencia del vizconde Field para contratar a los gánsteres locales de Igwynt para que la mataran.
Harold les prometió a esos matones que, tras completar el trabajo, recibirían su primer pago aquí mismo, en el Astillero Inundado. Para eludir a la policía, también les ofreció un ferry, alegando que les ayudaría a escapar de Igwynt durante la noche a través del río Arcilla de Hierro. El segundo pago, dijo, se realizaría en su destino final.
En realidad, Harold nunca tuvo la intención de que vivieran lo suficiente como para convertirse en una carga. El ferry ya estaba cargado de explosivos, conectados a un sencillo temporizador mecánico. En el momento en que los gánsteres subieran a bordo, activaría el temporizador, asegurándose de que, una vez que el barco llegara al centro del río, explotaría, borrando todo rastro de sus sicarios y ahorrándose así el tener que pagarles.
Harold residía en Cragrock Town, en el condado de Igwynt, donde la minería era la principal actividad económica. Poseía dos minas allí y, dado que los explosivos se usaban comúnmente en la minería, tenía fácil acceso a ellos. Los explosivos que transportaba el barco habían sido introducidos de contrabando en Igwynt a través de su propia red; la cantidad suficiente para lanzar por los aires la embarcación y a sus pasajeros.
Ahora, todo lo que tenía que hacer era esperar a que sus peones ensangrentados llegaran al lugar designado, para poder devorarlos uno a uno.
“¡Señor Harold! ¡Ya están aquí! Pero, curiosamente, solo hay uno.”
En ese instante, un centinela se acercó corriendo e informó a Harold. Al oír esto, Harold quedó momentáneamente atónito antes de responder.
¿Solo uno? ¿Qué está pasando?
“No lo sé. Dice que su operación fracasó; el guardaespaldas del objetivo era demasiado fuerte. ¡Fue el único que logró escapar!”
“¿Un enemigo inesperado…? ¡Un mocoso que ni siquiera ha heredado las propiedades! ¿Qué clase de protección poderosa podrían tener? ¿Y aun así fracasaron? ¡Tráiganlo aquí!”
Harold, furioso mientras escuchaba, ordenó a sus hombres que trajeran al superviviente.
Un hombre pequeño, de piel oscura, con extremidades fibrosas y rasgos afilados, se acercó. Harold lo reconoció: era uno de los gánsteres que había contratado, supuestamente un ladrón muy conocido en la Ciudad Baja.
¿Qué ha pasado? ¿Por qué estás solo aquí? ¿Dónde están los demás? ¿Ese mocoso está muerto o no?
Harold escupió sus palabras al ladrón, quien respondió temblando visiblemente.
“¡Lo siento, señor! Nos topamos con gente aterradora; ¡no éramos rivales para ellos! ¡Todos llevaban armas, armas de verdad! ¡Incluso mejores que las de la policía! ¡Madre mía, nunca en mi vida había visto tantas armas! Estábamos completamente…”
Las palabras del ladrón describieron vívidamente la escena mientras Harold escuchaba atentamente. De repente, la expresión del ladrón cambió. De su cintura, sacó rápidamente un pequeño cuchillo y, antes de que nadie pudiera reaccionar, se lo clavó en la garganta a Harold.
Los ojos de Harold se abrieron desmesuradamente. Agarrándose el cuello ensangrentado, emitió sonidos guturales antes de desplomarse en el suelo.
“¡¿Qué estás haciendo?!”
Los guardaespaldas de Harold quedaron atónitos. Uno de ellos sacó inmediatamente una navaja y atacó al ladrón.
¡Bang!
Un disparo resonó en el aire. El guardia que había desenvainado su navaja voló por los aires. En sus últimos instantes, se giró hacia el origen del fuego y vio a Harold, erguido e inexpresivo, apuntándole con su pistola. El humo aún salía del cañón.
El guardaespaldas restante, conmocionado, se volvió hacia Harold con incredulidad.
“Lord Harold, ¿por qué hiciste… ¡Ugh!”
Antes de que pudiera terminar, una sensación de frío le recorrió el pecho. Al mirar hacia abajo, vio una hoja clavada en él, empuñada por el mismo guardia al que acababan de disparar.
Al caer, él también se convirtió en una marioneta, al igual que sus compañeros guardias, participando en una reacción en cadena de pesadilla y matanza mutua entre los propios hombres de Harold.
Como una hilera de fichas de dominó que caen, todo el ejército de Harold fue aniquilado en un espantoso ciclo de traición y derramamiento de sangre.
Y a cierta distancia, en su carruaje, Dorothy permanecía sentada en silencio, observando la carnicería desarrollarse a través de los ojos de sus marionetas de cadáveres.

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Estás leyendo el capítulo 148 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.