Leer El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) Capítulo 834 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Se oyeron una serie de golpes metálicos, como si la lluvia cayera sobre hojas de plátano. El Mariscal de los Cadáveres de Hierro temblaba violentamente al sufrir heridas de diversa gravedad. La carne alrededor de sus heridas se enrollaba.
Aunque se había alejado del suelo unos 30 metros, seguía sin poder librarse de la tormenta de ataques.
Gruñó mientras su Qi Cadavérico fluía con fuerza. Acto seguido, extendió el puño, que atravesó a los fantasmas de sable y alcanzó a Lan Zi Yi.
Se oyó otro choque metálico cuando Lan Zi Yi cruzó sus sables frente a ella y desvió el ataque con precisión. Sin embargo, el impacto la obligó a retroceder.
El Mariscal Cadáver de Hierro sintió de repente alarma, presa de una gran sensación de peligro. Se giró para mirar a Lu Ye, quien había intentado emboscarlo poco antes. En ese momento, Lu Ye se encontraba no muy lejos de él, empuñando un sable en una mano y mirándolo fijamente con una mirada penetrante. Con frenesí, infundió su poder en el Sable Inviolable de nivel Artefacto Mágico, lo que provocó que el arma se volviera llameante, como si estuviera ardiendo.
Al instante, el Mariscal del Cadáver de Hierro se dio cuenta de que Lu Ye se estaba preparando para el próximo ataque, que sin duda sería devastador.
Dicho esto, no se inmutó. Por muy poderoso que fuera el ataque, sería inútil si no lograba alcanzarlo. En ese momento, Lu Ye se preparaba y Lan Zi Yi había sido repelido. El resto no era lo suficientemente fuerte como para detenerlo. Por lo tanto, el Mariscal Cadáver de Hierro saltó por los aires intentando escapar de aquel peligroso lugar.
Cuando se encontraba a diez metros del suelo, una mano apareció de la nada y le agarró el tobillo. En estado de shock, fue derribado con fuerza desde el aire.
Al instante siguiente, sintió que el mundo a su alrededor daba vueltas y se estrelló incontrolablemente contra el suelo.
El dueño de la mano lo había tirado al suelo como si fuera un saco de arpillera.
Con un golpe sordo, se formó un cráter en el suelo mientras un temblor se propagaba en todas direcciones. Los Cultivadores de Jiu Zhou, que habían sido hostigados poco antes por los miembros de la Raza Cadáver, sintieron que les temblaban los párpados.
Al instante siguiente, Ju Jia hizo girar a su oponente de un lado a otro y lo estrelló repetidamente contra el suelo.
Desde luego, el Mariscal Cadáver de Hierro estaba furioso. Dado su robusto cuerpo, semejante trato no le causaría graves daños, pero jamás había sido humillado de esa manera.
Mientras lo balanceaban, de repente se encogió. Su cuerpo marchito parecía una serpiente mientras se subía al brazo de Ju Jia y pronto cabalgaba sobre su espalda.
“¡Vete al infierno!”, gruñó mientras agarraba el cuello de Ju Jia con una mano y extendía la otra hacia la cabeza de su oponente, intentando clavarle sus afiladas uñas.
Todos los que lo vieron quedaron estupefactos.
Se oyó un tintineo. Las pupilas del Mariscal de los Cadáveres de Hierro se dilataron y la incredulidad se reflejó en su rostro.
Inicialmente pensó que podría matar a Ju Jia, pero para su sorpresa, su ataque no le causó el menor daño.
Pudo ver que, en el instante en que golpeó a Ju Jia, este desvió su poder hacia su cráneo, y sobre su cabeza apareció lo que parecía un caparazón de tortuga encogido. Era tan sólido que podía repeler su ataque con facilidad.
Mientras estaba en estado de shock, de repente sintió una tremenda sensación de peligro que lo envolvía.
Alzó la vista y vio a Lu Ye abalanzándose sobre él. Tras prepararse un instante, su aura se volvió tan amenazadora que incluso el Mariscal Cadáver de Hierro quedó atónito. Ante el inminente ataque, sintió un miedo repentino, una sensación que no había experimentado en mucho tiempo.
En ese preciso instante, Ju Jia extendió la otra mano y agarró la mano del Mariscal Cadáver de Hierro que le sujetaba el cuello.
Al tener la mano y la pierna inmovilizadas, el Mariscal Cadáver de Hierro no pudo huir. Finalmente, se sintió abrumado.
Lu Ye saltó por los aires y atacó al Mariscal Cadáver de Hierro con su sable llameante. Tras pasar junto a ambos, planeó treinta metros antes de detenerse.
El fuego se extinguió al recuperar el Sable Inviolable su color original. La hoja oscura lucía tenue.
El Mariscal Cadáver de Hierro, inmovilizado mientras cabalgaba sobre Ju Jia, miraba al frente con la mirada perdida, con los labios temblando. Parecía que intentaba decir algo, pero no podía emitir sonido alguno.
Ju Jia se sacudió el peso de encima, pero antes de que el Mariscal Cadáver de Hierro tocara el suelo, su cabeza y su cuerpo se separaron, y sangre maloliente brotó de su figura.
Lan Zi Yi se acercó a ellos desde la distancia. Mientras observaba la figura de Lu Ye y al Mariscal Cadáver de Hierro en el suelo, mostró una expresión de conflicto.
Sabía que el ataque que Lu Ye había preparado sería poderoso, pero resultó ser aún más asombroso de lo que había imaginado. Calculó que jamás podría lograr una hazaña similar.
Sin duda, pudo distinguir que el sable en la mano de Lu Ye era un Artefacto Mágico. Además, al lanzar el ataque, activó un Glifo para bendecir su arma. Con tantos poderes en juego, logró lanzar un ataque deslumbrante.
Al sentir el calor del dorso de su mano, Lan Zi Yi miró su Marca de Campo de Batalla. Pronto se sintió eufórica al ver que había acumulado una buena cantidad de puntos de batalla.
Fue el beneficio que obtuvo tras ayudar a matar al Mariscal Cadáver de Hierro. Eran más que simples puntos de batalla otorgados por destruir a un enemigo. Sin importar cuán poderoso fuera el Mariscal Cadáver de Hierro, solo era equivalente a un Maestro del Reino del Río de las Nubes. No había diferencia entre matarlo a él y a un Maestro de Noveno Orden.
Sin embargo, matar al enemigo no era la única forma de obtener puntos de batalla. Si uno contribuía en la batalla, también podía obtenerlos.
Fue una recompensa otorgada por los Cielos para elogiar la contribución de Lan Zi Yi.
En fin, el Mariscal Cadáver de Hierro era uno de los miembros más poderosos de la Raza Cadáver. Su muerte supuso un avance significativo en su misión de eliminar a la Raza Cadáver.
Fue igual que en el Dominio de las Miríadas de Bestias. En aquella ocasión, unió fuerzas con Lu Ye y los demás para derrotar a Niu Meng. Tras la batalla, también obtuvo muchos puntos de combate.
Esa fue la razón por la que decidió acompañar a Lu Ye al darse cuenta de sus intenciones. Sin duda, ella también quería beneficiarse.
Dado que ella obtuvo bastantes puntos de batalla, Lu Ye debió haber conseguido aún más. Aunque los tres habían colaborado, fue Lu Ye quien derrotó al Mariscal Cadáver de Hierro. Además, fue quien más contribuyó.
Aunque el Mariscal Cadáver de Hierro era poderoso, a los tres les bastaron diez respiraciones para matarlo. Los demás Cultivadores de Jiu Zhou presentes quedaron estupefactos.
Solo entonces se dieron cuenta de lo débiles que eran en comparación con esas tres personas.
Antes, no habían podido enfrentarse al Mariscal Cadáver de Hierro, así que solo les quedaba esperar la muerte. Sin embargo, Lu Ye y los demás lograron destruirlo fácilmente.
Como ganador y subcampeón en la Lucha por la Supremacía, sin duda hicieron honor a sus nombres.
Tras la muerte del Mariscal Cadáver de Hierro, los demás miembros de la Raza Cadáver ya no pudieron causar estragos. Estos Cultivadores unieron fuerzas y pronto eliminaron a sus enemigos.
Lu Ye estaba decidido a encontrar al Rey Cadáver Dorado, así que se marchó apresuradamente tras resolver el problema.
Los tres continuaron vagando y matando a aún más miembros de la Raza Cadáver, pero el Rey Cadáver Dorado no estaba a la vista por ninguna parte, como si se hubiera desvanecido de este mundo.
Lu Ye incluso sospechaba que Shi Sha podría haber abandonado el Templo del Cielo Fangoso.
Dada la situación actual, los miembros de la Raza Cadáver ya no podían cambiar las cosas. Tarde o temprano serían eliminados por los fervientes Cultivadores de Jiu Zhou. Incluso los miembros de la Raza Cadáver dispersos por el Continente Inigualable serían cazados pronto.
Después de todo, una oportunidad como esta para conseguir puntos de batalla fácilmente era poco común.
Para los Cultivadores de Jiu Zhou, estos horribles y apestosos miembros de la Raza Cadáver eran como tesoros.
El Rey Cadáver Dorado no era tonto. Como la situación no le favorecía, probablemente no se quedaría allí.
Tenía el aspecto de cualquier otro miembro de la Raza de los Cadáveres. Si quería esconderse entre los cadáveres, nadie podría descubrirlo.
Poco después, los tres vieron el cadáver del Mariscal de Cadáveres Plateados.
El Campo de Batalla donde se encontró su cuerpo era horrendo. Aunque Lu Ye no presenció la batalla, podía imaginar lo espantosa que había sido.
Muchos Cultivadores debieron rodear al Mariscal Cadáver Plateado. Sin importar lo formidable que fuera, finalmente fue superado y asesinado. Las huellas en el Campo de Batalla demostraron que la gente de Jiu Zhou había pagado un precio muy alto para destruirlo.
Justo cuando Lu Ye estaba a punto de abandonar la búsqueda, Lan Zi Yi dijo de repente: “Ven conmigo. Creo que sé dónde está el Rey Cadáver Dorado”.
Lu Ye se giró para mirarla.
Lan Zi Yi continuó diciendo: “Hemos estado dándole demasiadas vueltas al asunto. Hemos asumido que se ha estado escondiendo entre los cadáveres para atacar a los Cultivadores de Jiu Zhou o que ha abandonado este lugar. De hecho, no ha hecho ninguna de las dos cosas”.
“¿Dónde está?” preguntó Lu Ye.
Lan Zi Yi alzó la vista y echó un vistazo al pico más alto en la distancia.
Lu Ye frunció el ceño.
“Es el primer miembro de la Raza Cadáver en el Continente Inigualable, además del Rey Cadáver Dorado, por lo que conserva su orgullo y dignidad como rey. Ahora que la situación no favorece a la Raza Cadáver, no se comportará como un perdedor. Hay un palacio allí, y él está justo dentro.”
Mientras hablaba, agitó su hermosa mano. “He recabado información por diversos medios. Unos Cultivadores de Jiu Zhou irrumpieron en ese lugar y murieron. Nadie se atreve a acercarse ahora. Ya que no pudiste encontrarlo, ¿por qué no preguntaste por ahí? ¿O es que no tienes amigos?”.
Una sonrisa se dibujó en sus labios al pronunciar la última frase. Su burla sugería que Lu Ye era un gafe que no tendría amigos en lo que restaba de vida.
Lu Ye alzó ligeramente su Sable Inviolable.
“Vamos. Yo te guiaré.” Lan Zi Yi enderezó el rostro al instante y dio un paso al frente.
Nadie conocía el nombre del Pico del Espíritu. Este lugar había estado ocupado por la Raza de los Cadáveres durante 1000 años, y muchas cosas habían cambiado desde entonces.
Awayay, era el pico más alto del Templo del Cielo Fangoso, así que probablemente también era el más importante.
En la cima había un palacio.
En muchas zonas del Templo del Cielo Fangoso, se veía a Cultivadores de Jiu Zhou luchando contra miembros de la Raza Cadavérica. Solo esta cima estaba desprovista de humanos o miembros de la Raza Cadavérica.
Así pues, Lu Ye empezó a creer las palabras de Lan Zi Yi. La anomalía en aquel lugar indicaba que algo andaba mal.
Poco después, los tres aterrizaron frente al palacio. Acto seguido, la mirada de Lu Ye se tornó severa, pues ya podía percibir el aura que recordaba vívidamente emanando del salón.
Era el aura del Rey Cadáver Dorado, Shi Sha.
Un fuerte olor metálico emanaba del salón. Unos Cultivadores habían irrumpido en este lugar y habían muerto hacía tiempo. Aquello era el olor de su sangre.
El aura del Rey Cadáver Dorado era poderosa e innegable. Era como un dragón ominoso que permanecía en el salón. Aunque sabía que atraería a algunos Cazadores de Dragones, no tenía intención de esconderse en otro lugar. Quería desatar la última batalla épica para anunciar su inminente desaparición al mundo.
¡Esa era la dignidad del rey!

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Estás leyendo el capítulo 834 de El Gran Sabio de la Humanidad (Novela), un novela. Los débiles gritan hasta quedarse roncos sin que nadie se preocupe por ellos. Los fuertes susurran suavemente con palabras profundamente arraigadas en los corazones de la gente. Un árbol de habilidades en llamas, cada… Este capítulo tiene publicado el 15 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) tiene 1041 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.