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Leer El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) Capítulo 815 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“¿Qué es ese ruido?” Alguien oyó de repente un ruido extraño. Todos guardaron silencio de inmediato. “No oigo ningún sonido. ¿Se equivoca?” “No. Escucha atentamente…” Al instante siguiente, se mostraron sorprendidos y escépticos, pues en efecto se oía un tintineo continuo. Era como si alguien estuviera golpeando algo metálico. Al principio, el sonido era suave y de baja frecuencia, pero pronto se hizo fuerte y frecuente. ¿De dónde viene ese sonido? Sus expresiones cambiaron, pues les pareció que alguien hacía ruido justo al lado, pero no veían a nadie más. Al instante siguiente, una voz firme les habló, lo que los sobresaltó. “Soy Pang Huanyin del Palacio de la Estrella Púrpura. Estoy de visita. ¡Por favor, abran la puerta!” “Palacio de la Estrella Púrpura…” “¿Pang Huanyin?” Los Cultivadores quedaron estupefactos. Conocían el nombre, pues acababan de hablar de ella, pero lo que los dejó atónitos fue oírla hablarles de repente. La voz sonaba cercana, pero no la veían por ninguna parte. Entre la multitud, un Cultivador mayor se dio cuenta de algo y dijo: “¡Activen el Espejo Celestial para ver qué está pasando afuera!”. “¿El anciano Jiang, se refiere a…?” “¡Dejen de perder el tiempo y actívenlo ahora!”, les instó el anciano. Poco después, estos Cultivadores activaron el Espejo Celestial y se miraron en el espejo de bronce. Lo que vieron los dejó atónitos. A través del reflejo, pudieron ver varias figuras. La mujer que encabezaba la escena vestía ropas masculinas y, con las manos a la espalda, lucía majestuosa. Aunque nunca la habían visto antes, la reconocieron al instante. “¡Pang Huanyin!” ¡Está afuera! Pang Huanyin pareció percibir su presencia, así que alzó la vista, mirándolos fijamente a pesar de que los separaba una puerta. Ante su mirada penetrante, los Cultivadores no pudieron evitar retroceder. “¿C-Cómo supo adónde iría nuestro Reino Oculto después?” Alguien estaba tan conmocionado que su rostro palideció. Los tres Reinos Ocultos vagaban por el Vacío, y cada uno tenía su propio método de extrapolación. Sin este método, era imposible deducir adónde iría el Reino Oculto a continuación. Ahora, Pang Huanyin se encontraba justo a las afueras de su Reino Oculto. En otras palabras, tenía la forma de averiguar adónde se dirigían. Eso era inconcebible. Lo que resultaba aún más sorprendente era que podía hacerse oír por ellos incluso estando fuera. “¡Infórmale al Maestro de la Montaña ahora mismo!”, ordenó apresuradamente el anciano Jiang. Alguien aceptó su orden y voló hacia la montaña. “Anciano Jiang, esa mujer está afuera. ¿Qué debemos hacer?” El anciano Jiang respondió con calma: “¿Por qué deberíamos preocuparnos? Aunque ha logrado averiguar dónde se encuentra nuestro Reino Oculto, no puede entrar. Esto es un asunto serio. Debemos informar al Maestro de la Montaña cuanto antes”. Solo entonces entraron en razón. Mientras la puerta permaneciera cerrada, Pang Huanyin no podría entrar. ¿Por qué iban a preocuparse? Justo después de que soltaran un suspiro de alivio, se observaron fluctuaciones de Poder Espiritual emanando del Vacío. Acto seguido, una luz dorada se expandió y formó una puerta. “¿Qué está pasando?” El anciano Jiang se alejó volando bastante. La incredulidad se reflejaba en su rostro. Acababa de decir que Pang Huanyin no podía entrar en el monte Sumeru, pero ahora la puerta daba señales de abrirse. Estaba convencido de que quienes estaban de su lado no eran quienes abrían la puerta. En otras palabras, Pang Huanyin era capaz de abrir la puerta del monte Sumeru. Era comprensible que el anciano Jiang estuviera estupefacto. “¡Cierra la puerta ahora mismo!”, gritó alguien. Solo entonces los desconcertados Cultivadores reaccionaron. Si la puerta podía abrirse, también podía cerrarse. Sin importar cómo Pang Huanyin lo hubiera logrado, no podían dejarla entrar. Si no conseguían impedirle el acceso al Reino Oculto, serían los responsables. En ese preciso instante, una mano surgió de la puerta dorada y se aferró al marco. La puerta era ilusoria, pues había sido formada por un Poder Espiritual, pero ahora parecía tangible. Toda su atención se centró en la mano, presa del horror. Era como si la garra de una bestia siniestra, en lugar de una mano humana, se hubiera aferrado al marco de la puerta. Tenían la sensación de que la bestia podría aparecer al otro lado en cualquier momento. La persona que se aferraba al marco de la puerta ejerció más fuerza con la mano y salió. Se quedó de pie frente a la puerta, con un aspecto imponente. Lo miraron y se dieron cuenta de que era un joven de unos veinte años. Su ropa estaba hecha jirones y todo su cuerpo empapado en sangre. A través de la abertura de su ropa, pudieron ver sus graves heridas. Aquellas no eran heridas de batalla. Eran, en cambio, el precio que tuvo que pagar por irrumpir en el Reino Oculto cuando la puerta aún no estaba estable, mientras el Vacío lo atacaba. Sin embargo, el hombre permanecía imperturbable, con la cabeza gacha. Su flequillo le cubría los ojos, impidiendo que nadie viera su expresión. Llevaba el sable a la altura de la cintura. Apretó la vaina con una mano mientras los dedos de la otra rodeaban suavemente la empuñadura. Nadie se atrevió a moverse. En el instante en que apareció aquel hombre, todos sintieron un aura feroz que los envolvía. Cualquier movimiento sería recibido con el ataque más hostil. El ambiente era tenso. Algunos Cultivadores estaban tan nerviosos que les perlaba el sudor en la frente. La puerta dorada pronto se estabilizó. Otra figura emergió de ella, irradiando un brillo de su Poder Espiritual. Era como si intentara repeler algo. No era otra que Pang Huanyin. En cuanto su brillo se desvaneció, descubrieron que no estaba sola. Había un anciano detrás de ella. Al entrar en el Reino Oculto, Pang Huanyin sonrió y miró a estas personas, que parecían demasiado ansiosas para moverse. “Gracias”. Sus rostros se contrajeron, pues no comprendían por qué la mujer les daba las gracias. Había irrumpido en el Reino Oculto, pero lo hizo parecer como si ellos le hubieran abierto la puerta. Era la primera vez que se daban cuenta de que el Maestro del Palacio de la Estrella Púrpura era capaz de falsificar la verdad de esa manera. Pang Huanyin se giró para mirar a Lu Ye, que había sido la primera en entrar. Con el ceño fruncido, le preguntó con cariño: “¿Estás bien?”. No era fácil abrir por la fuerza la puerta de un Reino Oculto. El otro bando sin duda intentaría resistirse. En ese caso, solo alertarían a los habitantes del Monte Sumeru. Por lo tanto, no podían perder tiempo cuando se abrió la puerta. Alguien tenía que tomar la iniciativa para restringir el paso a los Cultivadores del otro lado. Era arriesgado cruzar la puerta antes de que estuviera estabilizada. Las heridas en el cuerpo de Lu Ye fueron el precio que tuvo que pagar. Esta vez, su entrada fue distinta a la anterior salida del Valle de la Serpiente Plateada. En aquella ocasión, aunque la puerta no era del todo segura, la situación era mucho mejor. Al fin y al cabo, los del Valle llevaban tiempo preparándose. Por lo tanto, cuando Lu Ye y Ying Wuji cruzaron la puerta, no resultaron heridos; solo sintieron un ligero mareo. Pero las heridas que ahora presentaba su cuerpo eran insoportables para cualquier otro Cultivador. Lo que sorprendió a Pang Huanyin fue que el aura de Lu Ye no se había debilitado en absoluto. Era como si las heridas no le hubieran afectado en absoluto. “Estoy bien” respondió Lu Ye, apartando su mano derecha de la empuñadura. El temor que había atenazado a estos Cultivadores desapareció al instante. El anciano Jiang, con cautela, miró brevemente a Lu Ye antes de saludar a Pang Huanyin. “Maestro del Palacio Pang, hemos informado al Maestro de la Montaña sobre su visita. Por favor, espere aquí un momento. Si se entera de su llegada, se alegrará”. Era viejo y astuto, pues no culpaba a Pang Huanyin ni a los demás por irrumpir en el Reino Oculto. Dado que ya había ocurrido, cualquier denuncia sería inútil. Además, estas personas se encontraban en el Monte Sumeru, su territorio, donde tenían ventaja. Los Administradores decidirían cómo lidiar con ellos, y los Cultivadores como ellos, encargados de custodiar la puerta, no tenían por qué intervenir. Por lo tanto, su tarea era simple: lograr que Pang Huanyin se quedara allí. “De acuerdo. Esperaré a que llegue aquí” respondió Pang Huanyin. Como ya se encontraban dentro del Reino Oculto, decidieron acatar sus reglas. Si insistían en abandonar esa zona, se desataría un conflicto. Al menos, le complacía que aquellos Cultivadores estuvieran dispuestos a ignorar el hecho de que había irrumpido en su propiedad. Miró a sus dos compañeras y dijo: “Anciano Xiao, por favor, recupera tus poderes. Yi Ye, cura tus heridas ahora”. No podía llamar a Lu Ye “Cultivador Lu” delante de esa gente, así que decidió llamarlo por su nombre. En cuanto al anciano Xiao, no fue fácil abrir por la fuerza la puerta de un Reino Oculto. Aunque poseía un tesoro legado por sus ancestros, había agotado casi todas sus energías. Lu Ye y el anciano Xiao asintieron. Uno se dirigió a otro lugar para recuperar sus fuerzas, mientras que el otro rasgó sus ropas hechas jirones y buscó agua para lavar la sangre. Estos Cultivadores pudieron ver que Lu Ye había dejado de sangrar y que sus heridas sanaban rápidamente. Estaban asombrados. Mientras tanto, Pang Huanyin permanecía en silencio, palpando su entorno en un intento por detectar la presencia de alguien, pero pronto desistió, pues no percibía nada. Estaba asombrada de la maestría de Ying Wuji en el arte del ocultamiento. Lu Ye fue la primera en irrumpir en el Reino Oculto para distraerlos, seguida de Pang Huanyin. Había activado su poder deliberadamente para hacer ruido y emitir un resplandor. No lo hacía para demostrar su poder, sino para encubrir a Ying Wuji. Ying Wuji entró tras ella en el Reino Oculto, pero enseguida ocultó su presencia y desapareció. Era un misterio dónde estaría ahora. De todos modos, habían discutido el plan antes de venir aquí, así que Pang Huanyin no estaba preocupado. Sin embargo, ella no tenía ni idea de por qué Lu Ye insistía en venir al Monte Sumeru. ¿Qué podía hacer para obligar a los habitantes del Monte Sumeru a participar en la lucha contra la Raza Cadáver? Si la gente del Monte Sumeru y del Valle de la Serpiente Plateada hubiera querido luchar contra la Raza Cadáver, habría actuado hace mucho tiempo en lugar de perder el tiempo. Si los tres Reinos Ocultos colaboraran, tendrían alguna posibilidad de acabar con la Raza Cadavérica. Desafortunadamente, a pesar de que los habitantes del Palacio de la Estrella Púrpura llevaban más de mil años trabajando para lograr ese objetivo, aún no lo conseguían. Por lo tanto, Pang Huanyin tenía esperanzas en la promesa de Lu Ye y esperaba con interés lo que podría hacer.
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El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) Capítulo 815

Estás leyendo el capítulo 815 de El Gran Sabio de la Humanidad (Novela), un novela. Los débiles gritan hasta quedarse roncos sin que nadie se preocupe por ellos. Los fuertes susurran suavemente con palabras profundamente arraigadas en los corazones de la gente. Un árbol de habilidades en llamas, cada… Este capítulo tiene publicado el 15 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) tiene 1041 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.