Leer El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) Capítulo 783 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“¿Qué?” Feng Rulie se quedó perplejo al oír eso, pero al instante siguiente, el Glifo del Vacío descendió y los envolvió a todos.
Se oían gritos y chillidos, y la gente se veía invadida por una sensación de ingravidez.
Si Lu Ye tuviera que describir la experiencia de usar el Escudo de Teletransportación que instaló, sería como adentrarse en un abismo y caer sin ver el final.
Ahora, la sensación de usar este escudo de teletransportación era aún más intensa.
Además de sentir que había caído en un abismo sin fondo, parecía que una fuerza invisible lo arrastraba hacia abajo, lo que intensificaba la ansiedad de no poder pisar tierra firme. Por momentos se sentía aplastado, y al instante siguiente, como si se hubiera alargado.
Durante todo el proceso, sus clasificaciones en la Lucha por la Supremacía carecieron de sentido.
Sus Poderes Espirituales parecían estar sellados dentro de sus cuerpos. Solo podían dejar que la fuerza invisible hiciera lo que quisiera.
Lo que vieron fue sumamente extraño. La frontera entre el tiempo y el espacio parecía haberse desdibujado.
Justo cuando se activó el colosal Escudo de Teletransportación que cubría un radio de 1.000 kilómetros, un mensaje en el corazón de Lu Ye explotó.
Un resplandor deslumbrante irrumpió en el aire. Vista desde lejos, parecía como si un sol hubiera caído sobre aquella cordillera. Sin duda, tal fenómeno captó la atención de innumerables Cultivadores.
En apenas diez instantes, la luz, tan brillante como el Sol, desapareció. Al mismo tiempo, el rico y puro Qi Espiritual Mundial, que abarcaba un radio de mil kilómetros, también se desvaneció.
Cuando unos Cultivadores llegaron al lugar para investigar el asunto, no encontraron rastro alguno. Pronto, el incidente se convirtió en una extraña historia.
…
La tenue luz del sol brillaba sobre el suelo. El mundo entero parecía un espejo cubierto de polvo, lo que hacía que todo se viera turbio.
En un viejo árbol marchito, varios cuervos huesudos miraban hacia abajo con ojos inyectados en sangre. De repente, como si presintieran algo, estos cuervos alzaron el vuelo mientras sus graznidos se desvanecían.
El vacío se contorsionó y se extendieron ondas. Mientras eso sucedía, una figura pareció emerger de las ondas.
En apenas unos instantes, la figura pasó de ser virtual a sólida al llegar finalmente a este mundo.
Las ondas se disiparon y la persona cayó del cielo sin control. Siguió retorciéndose en el aire hasta que se estrelló contra el suelo y quedó inmóvil.
Tras el impacto, Ying Wuji comenzó a ver estrellas. Desde que empezó a cultivar, jamás se había topado con un incidente tan extraño.
Siguió la llamada y se dirigió al pico sin nombre. Finalmente, nueve personas se reunieron en el mismo lugar. Antes de que pudieran comprender lo que sucedía, apareció un escudo de teletransportación formado por los picos y las cordilleras, tras lo cual el escudo se activó.
No tenía ni idea de cuánto tiempo duró el proceso de teletransportación, pero apareció en este lugar cuando terminó.
Su Poder Espiritual era un caos, por lo que no pudo activarlo. Tras caer del cielo, no le dolió tanto como había imaginado. Parecía que se había estrellado contra algo blando.
En lugar de sentirse afortunado, estaba ansioso. No sabía dónde estaba ni si corría algún peligro. Su tarea más importante era invocar su Poder Espiritual para poder protegerse incluso si se topaba con algún peligro.
Cerró los ojos y practicó su método de cultivo. Un instante después, por fin logró controlar su Poder Espiritual y recuperó el sentido.
Al instante siguiente, percibió un olor penetrante, que supuestamente provenía de cadáveres que no habían sido manipulados durante algunos días.
Había cadáveres a su alrededor, y hacía bastante tiempo que habían fallecido.
Ying Wuji llegó a esa conclusión de inmediato. Sin embargo, no se inmutó. Como Maestro del Reino del Río de las Nubes, ya había matado a mucha gente, así que ¿por qué habría de temer a los cadáveres?
Se oyeron unos graznidos agudos cuando los cuervos batieron las alas y regresaron. Aterrizaron en una rama seca y miraron a Ying Wuji. Lo observaron fijamente con sus ojos enrojecidos, con una mirada intensa y penetrante.
Ying Wuji abrió los ojos y vio aquellos cuervos huesudos. Estaba tan exasperado que casi tuvo ganas de reír. ¿Acaso esas aves esperaban para devorarlo porque creían que se estaba muriendo?
Actualmente, se recuperaba rápidamente. El proceso de teletransportación había desorganizado su Poder Espiritual y entumecido sus sentidos, pero no estaba herido. Además, incluso si no pudiera activar su Poder Espiritual, era imposible que esos cuervos lo mataran.
Sin embargo, pronto le asaltó una duda. Se suponía que había cadáveres a su alrededor. Dado que esos cuervos eran tan flacos, ¿por qué no los roían? Tenía la vaga sensación de que algo no cuadraba.
Un instante después, casi se recuperó. Rápidamente se puso de pie y, con un chasquido de dedos, lanzó ráfagas de aire a los cuervos. Tras desahogar su ira, observó su entorno.
Lo que vio lo sobresaltó. Un sol turbio pendía en lo alto del cielo, como si estuviera cubierto por una espesa capa de polvo. No irradiaba una luz deslumbrante, sino que se asemejaba más a la luz de una vela que parpadeaba con el viento.
¿Era el Sol? Ying Wuji se quedó paralizada.
En su opinión, incluso un sol poniente al atardecer era más radiante que esto.
Además, a juzgar por la posición del Sol, se suponía que era de mañana, cuando el Sol brilla con más intensidad. No debería verse así. El Sol parecía una persona mayor y frágil, con los días contados.
De repente, una idea aterradora cruzó la mente de Ying Wuji. En la cima sin nombre, cuando se formó la colosal Barrera de Teletransportación, estaban comprensiblemente nerviosos, pero al mismo tiempo se preguntaban adónde los enviaría.
Ying Wuji, naturalmente, también tenía sus propias teorías. Creía que el Escudo de Teletransportación los enviaría a un Reino Oculto. Era una forma común de entrar en un Reino Oculto. Solo que, esta vez, el Escudo de Teletransportación era más impresionante de lo habitual.
Desde que Ying Wuji comenzó su cultivo, había visitado varios Reinos Ocultos. Sin importar cuán diferentes fueran los Reinos Ocultos de Jiu Zhou, el Sol, la Luna y las Estrellas permanecían inalterables. Esto se debía a que los Reinos Ocultos se encontraban en Jiu Zhou.
Sin embargo, este lugar era muy diferente de cualquier Reino Oculto que hubiera visitado antes.
Pulsó rápidamente su Impronta de Campo de Batalla, pero su expresión cambió drásticamente. ¡Su Impronta de Campo de Batalla no reaccionó!
Esto era algo sin precedentes. Había que tener en cuenta que las Marcas del Campo de Batalla eran, básicamente, un don divino. En Jiu Zhou, tanto si uno pertenecía a una secta como si era un Cultivador independiente, su vida de cultivo estaba intrínsecamente ligada a la Marca del Campo de Batalla.
Un Cultivador podía consultar su propia información y contactar con sus amigos y familiares a través de la Impronta del Campo de Batalla. También podía usarla para deducir indirectamente si una persona había fallecido.
Mientras uno estuviera en Jiu Zhou, la Impronta del Campo de Batalla nunca sería inválida.
Pero ahora, la Marca de Campo de Batalla de Ying Wuji no reaccionaba, y el sol en el cielo lucía extraño. Al recordar la gigantesca Barrera de Teletransportación que abarcaba un radio de 1000 kilómetros, la aterradora idea que rondaba su mente se hizo más clara.
Aún le resultaba inconcebible, pero una vez eliminado todo lo imposible, lo que quedaba, por improbable que pareciera, debía ser la verdad.
“¿Este lugar…?” Ying Wuji estaba estupefacto, con la mente hecha un lío. “¿No está en Jiuzhou?
Si no estaba en Jiu Zhou, ¿dónde estaba? Se obligó a sí mismo a calmarse y se convenció de que su especulación podría ser errónea.
Para evitar que sus pensamientos se desbocaran, miró apresuradamente a su alrededor para observar el entorno. Pronto confirmó que se encontraba en una fosa común.
Dondequiera que miraba, veía muchos cadáveres destrozados y deformados. Su vestimenta era variada. Algunos parecían hombres de negocios, otros mendigos. También había cadáveres que parecían haber sido agricultores en vida.
El aire estaba impregnado del hedor a cadáveres. Había caído del cielo, pero apenas sentía dolor. No era que tuviera una complexión robusta ni que sus sentidos estuvieran alterados. Simplemente se había estrellado contra un cadáver.
Echó un vistazo y estimó que probablemente había entre 8.000 y 10.000 cadáveres en aquella fosa común. Incluso alguien como Ying Wuji sintió un escalofrío. Se preguntó qué habría ocurrido para causar tantas víctimas.
Además, ¿dónde estaban los demás? Los Cielos habían reunido a un total de nueve personas. Si él estaba allí, ¿dónde estaban los demás?
Tras pensarlo un poco, se dio cuenta de que, dado el tamaño de la Sala de Teletransportación, debían de haber sido enviados a un lugar muy lejano. Era lógico que se separaran al llegar.
Podía confirmar que, incluso si se desviaban, no estarían demasiado lejos de él. Seguramente los encontraría en lugares cercanos.
Tenía que encontrarlos lo antes posible, y las diferencias entre la Gran Coalición Celestial y la Cresta de los Mil Demonios ya no importaban.
Si las cosas eran tal como él había previsto, se encontraban en una situación peligrosa. Solo dejando de lado sus diferencias y trabajando juntos encontrarían una salida.
Tras tomar la decisión, estaba listo para activar su Poder Espiritual y dispararse hacia el cielo.
De repente, sintió algo frío que le agarraba el tobillo. Instintivamente bajó la mirada y vio una mano putrefacta que lo sujetaba. También había una cabeza cuyos ojos lo miraban fijamente.
Al cruzarse sus miradas, Ying Wuji sintió que se le erizaba todo el vello corporal. Tuvo la sensación de haber caído en una cueva de hielo.
De repente, la cabeza abrió la boca y gruñó mientras expulsaba un turbio Qi cadavérico. El desprevenido Ying Wuji quedó envuelto en el aliento.
Instintivamente, blandió su machete y le asestó un tajo en la cabeza. Luego, salió volando, aún aturdido por la conmoción.
Un crujido resonó de repente en aquel silencioso cementerio. Los cadáveres que yacían allí desde hacía tiempo parecían haber resucitado, mirándolo fijamente. De cada cuerpo en pie emanaba una terrible energía cadavérica.
Algunos cadáveres destrozados se arrastraron lentamente hacia él usando solo sus manos.
“¡Ah!” Independientemente de lo experimentado y sereno que fuera Ying Wuji, no pudo evitar exclamar en ese momento.
Nunca antes había oído hablar de muertos que volvieran a la vida, ni los había visto. Rápidamente se elevó hacia el cielo para alejarse de aquel extraño lugar.

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El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) Capítulo 783
Estás leyendo el capítulo 783 de El Gran Sabio de la Humanidad (Novela), un novela. Los débiles gritan hasta quedarse roncos sin que nadie se preocupe por ellos. Los fuertes susurran suavemente con palabras profundamente arraigadas en los corazones de la gente. Un árbol de habilidades en llamas, cada… Este capítulo tiene publicado el 15 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) tiene 1041 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.