Leer El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) Capítulo 669 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Desde luego, a la misteriosa mujer no le importaban los sentimientos de Lu Ye. Como él se negaba a cooperar, resopló y blandió su espada, que se transformó en incontables Rayos de Espada que se abalanzaron sobre él.
Ante la inmensa presión, Lu Ye activó por completo la Técnica del Ojo Mental mientras blandía con furia el Sable Inviolable. El choque de las armas resonó por todo el lugar.
En ese momento, Lu Ye quedó atónito. Aquella mujer era increíblemente poderosa.
Ya había matado a un Maestro del Reino del Río de las Nubes de Octavo Orden, aunque en aquella ocasión contó con la ayuda de Yi Yi. Aun así, incluso sin Yi Yi, podría haber logrado la misma hazaña, dada su vasta herencia. Simplemente habría necesitado más tiempo y más estrategias.
En otras palabras, tenía el poder para enfrentarse a un Maestro del Reino del Río de las Nubes de Noveno Orden. Aunque no fuera rival para él, podía resistir un tiempo.
Sin embargo, al enfrentarse a esta mujer, Lu Ye comprendió que todos sus intentos eran inútiles. Ante su lluvia de ataques, su defensa se hizo añicos en apenas diez respiraciones.
La mujer ni siquiera había activado todo su poder. Era una Cultivadora de espada, por lo que su fuerte debería ser lanzar Rayos de Espada en lugar de combates cuerpo a cuerpo como este.
Todas las Luces de Sable de Lu Ye habían sido destruidas. Se quedó paralizado mientras la espada de la mujer presionaba su frente. Sintió un escalofrío y un líquido pegajoso que le corría por la frente.
Aunque no podía ver su expresión porque llevaba una máscara, sabía que debía estar furiosa.
“¡Regresa a Jiu Zhou!”, exigió.
Como Lu Ye no tenía ninguna posibilidad contra la mujer, poco podía hacer. Si ella hubiera querido matarlo, habría perdido la vida.
Si persistía en su obstinación, lo noquearían y lo llevarían de vuelta a Jiu Zhou. Por lo tanto, prefería obedecer. El único inconveniente era que su viaje a la Torre de los Cien Recintos se retrasaría un mes.
Sin embargo, antes de que pudiera inclinar la cabeza, la mujer gruñó repentinamente y perdió incluso el equilibrio al sujetar la espada. Su aura también se descontroló en un instante.
Retrocedió rápidamente para aumentar la distancia entre ellos. Era como si temiera lastimarlo accidentalmente.
“¿Qué te ha pasado?” preguntó Lu Ye frunciendo el ceño.
La mujer no le respondió, y lo que sucedió después dejó atónito a Lu Ye.
Fue como si se hubiera roto un sello invisible. A medida que el aura de la mujer fluctuaba, siguió elevándose hasta atravesar el Reino del Río de las Nubes.
A Lu Ye le resultó familiar la escena, pues recordó lo sucedido en la Asociación de Comercio Divino tiempo atrás.
En ese momento, estaba haciendo cola en el Santuario de la Providencia cuando varios Cultivadores de la Cresta de los Mil Demonios lo atacaron por sorpresa. De repente, un gerente de la Asociación de Comercio Divino intervino y los eliminó con facilidad.
La situación del gerente era similar a la de esta mujer.
Aunque parecían estar en el Reino del Río de las Nubes, de repente fueron capaces de exhibir el poder y el aura del Reino del Lago Real.
La misteriosa mujer no se encontraba en el Reino del Río de las Nubes. Era mucho más poderosa que eso.
“¿Perteneces a la Asociación de Comercio Divino?” preguntó Lu Ye, sorprendido.
En su opinión, solo aquellos de la Asociación de Comercio Divino podían usar una habilidad tan extraña. Podían llegar al Campo de Batalla del Río de las Nubes a pesar de ser más poderosos que el Reino del Río de las Nubes, y activar sus verdaderos poderes en poco tiempo.
“¡Regresa a Jiu Zhou!” exigió la mujer entre dientes. Hablaba con dificultad, como si luchara contra algo. Tras terminar de hablar, el espacio a su alrededor se distorsionó y desapareció al instante.
De no ser por su singular fragancia que aún permanecía en el aire, Lu Ye habría pensado que todo había sido una ilusión.
[¿Qué está pasando?] Estaba desconcertado.
Mientras recordaba el tiempo que había pasado con la misteriosa mujer, todo le parecía extraño.
La mujer apareció de repente y rompió el cerco para que él pudiera escapar. Después, lo llevó a una cueva oculta donde había un escudo de teletransportación, que lo transportó al lugar donde se encontraba la Columna de la Oportunidad Divina.
Ninguna persona común podía poseer un Escudo de Teletransportación y una Columna de Oportunidad Divina. El primero requería ser un experto en el Camino de los Escudos y la segunda necesitaba mucho dinero para construirla.
La misteriosa mujer se había mostrado impasible con él. Incluso podría decirse que era impaciente la mayor parte del tiempo, lo cual contradecía su acción de salvarle la vida a Lu Ye. Aun así, había dicho que solo seguía órdenes.
En cuanto a la persona que estaba detrás de la mujer, Lu Ye no tenía ni idea de quién era.
Tuvo la sensación de haber entrado en contacto con algo en lo que jamás había pensado. La complejidad del asunto superaba su imaginación, y no era algo que un Maestro del Reino del Río de las Nubes de Quinto Orden como él debiera saber.
Mientras miraba en la dirección en la que la mujer había desaparecido, frunció el ceño.
Fue solo en ese momento cuando se percató de que la mujer probablemente no pertenecía a la Asociación Divina de Comercio, la cual jamás había intervenido en los conflictos y disputas entre los Cultivadores. Por lo tanto, se les consideraba imparciales en Jiu Zhou. Quizás tenían un pacto con los Cielos que les permitía poseer habilidades que los demás Cultivadores jamás podrían dominar.
Por ejemplo, aunque algunos de ellos se encontraban por encima del Reino del Río de las Nubes, aún así pudieron entrar en el Campo de Batalla del Río de las Nubes y activar sus verdaderos poderes en poco tiempo.
Si la mujer hubiera pertenecido a la Asociación Divina de Comercio, no habría acudido a salvarlo. De lo contrario, habría comprometido la imparcialidad de la Asociación Divina de Comercio, lo que les acarrearía un castigo celestial.
En otras palabras, otras personas pudieron utilizar una habilidad similar aunque no pertenecieran a la Asociación de Oficios Divinos.
Además, por lo que Lu Ye había observado, la mujer debía tener una organización detrás.
La Sala de Teletransportación y la Columna de la Oportunidad Divina fueron dejadas como legado por la organización. Además, solo una organización podía poseer una herencia tan poderosa.
¿Qué clase de organización misteriosa es esa?
La mujer llevaba una máscara para ocultar su rostro. Era evidente que le preocupaba que la reconocieran. Se suponía que era famosa. Una vez que mostrara su rostro, su identidad quedaría al descubierto.
Lu Ye no tenía ni idea de lo poderosa que era en realidad, pero al menos pertenecía al Reino del Lago Real.
En cuanto a su desaparición final, debió haber usado una técnica especial para suprimir su cultivo y así poder entrar en el Campo de Batalla del Río de las Nubes. Sin embargo, esta técnica tenía un límite de tiempo. También es posible que no pudiera usar un poder que excediera el límite de este lugar, pues de lo contrario la técnica perdería su efecto. Si usaba un poder que trascendiera el Reino del Río de las Nubes, sería expulsada a la fuerza del Campo de Batalla del Río de las Nubes.
Esto era distinto del gerente de la Asociación de Comercio Divino. Tras demostrar su poder como Maestro del Reino del Lago Real, podía suprimir fácilmente su cultivo hasta alcanzar el Reino del Río de las Nubes de Noveno Orden. Sin embargo, la mujer no podía hacer lo mismo.
Esa era la razón principal por la que Lu Ye creía que ella no pertenecía a la Asociación de Comercio Divino.
En el mundo marcial, había muchas cosas a las que los Cultivadores más débiles no tenían acceso. Estas cosas también estaban más allá de su imaginación.
Siempre se dijo que solo los Maestros del Reino del Río de Nubes tenían permitido entrar en el Campo de Batalla del Río de Nubes.
Sin embargo, en apenas medio mes, Lu Ye había visto a dos Cultivadores que estaban por encima del Reino del Río de las Nubes.
No era de extrañar que la mujer fuera increíblemente poderosa, pues poseía una herencia que trascendía el Reino del Río de las Nubes.
Sin embargo, la mujer debió de arriesgarse para salvarlo. Por muy formidable que fuera, en el Campo de Batalla del Río de Nubes solo se permitían movimientos del Reino del Río de Nubes. Si se veía rodeada por muchos, correría peligro.
Además, había revelado una ubicación secreta y la Sala de Teletransportación. Independientemente de la organización que estuviera detrás de ella, seguramente sufrieron algunas pérdidas esta vez.
Aunque Lu Ye no quería suponer que la otra parte tuviera malas intenciones, debía ser cauteloso ya que habían estado actuando con sigilo.
Desconocía la naturaleza de la organización que estaba detrás de la mujer y cuáles eran sus intenciones. Sin embargo, dado que habían decidido salvarlo, era evidente que buscaban algo.
Tal vez tenían la vista puesta en el potencial de Lu Ye.
Eso no era sorprendente. En Jiu Zhou abundaban los Cultivadores talentosos. Sin embargo, era raro encontrar a alguien como Lu Ye, que había causado sensación tanto en el Campo de Batalla del Arroyo Espiritual como en el del Río de las Nubes.
Había demostrado su potencial, así que la organización debió de fijarse en él. Quizás solo querían que les debiera un favor salvándolo, por lo que la mujer no le reveló nada.
Tras el análisis, Lu Ye se dio cuenta de que sin duda volvería a entrar en contacto con la organización en el futuro.
Decidió dejar el asunto en suspenso por el momento, pues todo se aclararía con el tiempo. Aún estaba muy débil. Incluso si lograba averiguar quiénes eran, poco podría hacer. No sería demasiado tarde para saber más sobre ellos cuando se fortaleciera.
La crisis había terminado, al menos por ahora. La mujer había querido que Lu Ye regresara a Jiu Zhou, pero fracasó en su misión. Además, fue expulsada del Campo de Batalla, mientras que Lu Ye permaneció en el mismo lugar.
Ahora, nadie le obligaba a ir a ningún sitio.
Por lo tanto, se suponía que su ubicación actual era segura. Al relajarse, una sensación de agotamiento lo invadió, haciéndole sentir una necesidad urgente de descansar.
Había agotado su Poder Espiritual. Al fin y al cabo, era agotador mantener Alas y Caminar con el Viento simultáneamente durante tanto tiempo.
Ahora necesitaba recuperar fuerzas. Se sentó con las piernas cruzadas y se metió unas pastillas en la boca antes de prepararlas.
…
Mientras tanto, en el santuario sellado de la Providencia de una secta en particular en Jiu Zhou, una mujer seductora apareció de la nada.
Era la mujer misteriosa, y aún llevaba puesta una máscara blanca.
Al recordar lo sucedido, frunció el ceño. Pulsó su Marca de Campo de Batalla y envió un mensaje: “Misión fallida. El objetivo no ha regresado a Jiu Zhou”.
Aunque no tenía ni idea de qué decisión tomaría Lu Ye después de que ella se fuera, supuso que no volvería obedientemente a Jiu Zhou, a juzgar por cómo se había comportado.
Poco después, recibió un mensaje.
'¿Dónde está?'
“Base número 35” respondió la mujer.
Un instante después, la otra parte dijo: 'Déjenlo en paz. Que el destino decida su vida o su muerte'.
Tras finalizar la conversación, la mujer salió del lugar y se quitó la máscara blanca, dejando al descubierto su hermoso rostro.
Al abrirse la puerta, la mujer salió del Santuario de la Providencia.
Un grupo de personas la estaba esperando. Entre ellos había Cultivadores del Reino del Lago Real, del Reino del Río de las Nubes y del Reino del Arroyo Espiritual. La saludaron y dijeron: “¡Saludos, Maestra de Secta!”.
La mujer asintió impasible y se elevó hacia el cielo. Muchos jóvenes discípulos, al verla partir, quedaron atónitos.

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Estás leyendo el capítulo 669 de El Gran Sabio de la Humanidad (Novela), un novela. Los débiles gritan hasta quedarse roncos sin que nadie se preocupe por ellos. Los fuertes susurran suavemente con palabras profundamente arraigadas en los corazones de la gente. Un árbol de habilidades en llamas, cada… Este capítulo tiene publicado el 15 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) tiene 1041 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.