Leer El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) Capítulo 177 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En el pasado, los independientes podían usar libremente el Puesto de Avanzada de la Secta Sangre Carmesí porque la Secta no tenía acólitos en el Reino del Arroyo Espiritual. Pero ahora que Lu Ye se ha hecho oficial y es el legado a cargo del puesto, el futuro de los independientes depende de su palabra.
Tras la repercusión mediática de la llegada de Lu Ye al bazar, numerosos comerciantes independientes temían su decisión. ¿Les permitirían quedarse o los echaría a patadas?
Fue por esta razón que Chen Yu había estado intentando desesperadamente encontrarse con Lu Ye.
Pero para su desconcierto, antes incluso de que pudiera articular el propósito de su encuentro con Lu Ye, este último le metió un pacto en las manos e insistió en que lo leyera.
Chen Yu examinó detenidamente el contenido y, una vez que comprendió las intenciones de Lu Ye, se sintió aliviado.
Los términos del pacto eran simples: se permitiría que el bazar continuara, aunque la Secta Sangre Carmesí se reservaba el derecho de desmantelarlo y reclamar la zona en cualquier momento.
Chen Yu fue designado encargado del bazar, mientras que los independientes, si pretendían quedarse, tendrían que aceptar un tributo de dos a cinco Piedras Espirituales por mes, según su rango.
Esta fue la idea de Shui Yuan. El precio del tributo era módico, asequible para todos los independientes, y le proporcionaría a Lu Ye un ingreso fijo. Además, era una formalidad que les recordaría constantemente a los independientes que ese lugar seguía siendo dominio de la Secta Sangre Carmesí y que su estancia allí les exigía una compensación y respeto hacia la Secta.
Chen Yu reexaminó rápidamente los términos y, sin dudarlo, se mordió el pulgar y dejó una marca roja sangre en el pacto para sellarlo.
A continuación, intercambió información de contacto con Lu Ye antes de marcharse como un hombre encantado y satisfecho, listo para dar la buena noticia al resto de los independientes.
Su buen humor tenía un buen motivo. Si bien Chen Yu había sido el líder de facto de los independientes en el pasado, su labor no había recibido el reconocimiento que merecía. Sin embargo, con este pacto, la Secta Sangre Carmesí lo reconocía formalmente como el responsable del bazar, lo que facilitaría enormemente su trabajo y lo haría mucho más eficiente.
Por otro lado, Lu Ye no tenía motivos para expulsar a los independientes. El complejo del Puesto de Avanzada era lo suficientemente grande para todos y no necesitaba un espacio tan vasto” al menos por el momento”, por lo que prefería mantener el statu quo antes que alterarlo y ofender a todos.
Lu Ye regresó al interior del Santuario de la Providencia y se detuvo frente a la Columna de la Oportunidad Divina. Necesitaba algo más.
Un cuarto de hora después, salió del Santuario con una cajita diminuta, apenas del tamaño de su mano, y se apresuró a dirigirse a las salas de entrenamiento.
La concentración de Qi Espiritual en la sala de entrenamiento era evidentemente mucho mayor que en el resto del Puesto de Avanzada, especialmente en el que había usado el día anterior. Con los tres círculos de Glifo: Concentración de Espíritu aún activos, el aire estaba impregnado de energías naturales.
Entró en la sala de entrenamiento y se sentó con la pequeña caja aún aferrada a sus manos.
La contempló, sintiéndose aliviado y a la vez amargo.
La Bóveda de la Providencia tenía prácticamente de todo: todo lo que un Cultivador pudiera desear, y justo lo que él necesitaba. Eso lo tranquilizó. Pero, al mismo tiempo, ver que una simple caja y su contenido podían costarle doscientos Puntos de Contribución le dolió profundamente. Ni siquiera Inviolable costaba tanto.
Con sumo cuidado, retiró la tapa de la caja, dejando al descubierto una llama del tamaño de la mano de un bebé que ardía en su interior, y el aire dentro de la cámara comenzó a sentirse sofocante.
Era la Llama Mística más barata que Lu Ye encontró dentro de la Bóveda de la Providencia: una Llama de Espíritus Terrenales.
En ese momento, lo que Lu Ye más necesitaba era la capacidad de su Árbol de los Glifos para purificar su cuerpo de toxinas y así poder seguir avanzando. Siempre había supuesto que el Árbol necesitaba algún tipo de energía o calor para mantener sus hojas encendidas y poder descubrir más Glifos.
Aunque no había podido demostrar si su hipótesis era correcta o no.
Hasta su primera visita a la Bóveda de la Providencia. Al darse cuenta de que la Bóveda contenía prácticamente todo lo que un Cultivador pudiera desear, supo que había encontrado la única forma de validar su hipótesis. Entre las numerosas Llamas Místicas y otras fuentes de calor a la venta, el Árbol de los Glifos, que había permanecido inactivo durante mucho tiempo, cobró vida repentinamente. Sin embargo, no podía absorber el calor de todas las fuentes, ya que, técnicamente, los objetos aún se encontraban dentro de la Bóveda, aunque Lu Ye estuviera a escasos centímetros de ellos.
Pero ahora, en cuanto abrió la tapa de la caja, Lu Ye sintió un escalofrío que lo recorrió de arriba abajo. Acto seguido, vio la imagen ilusoria del Árbol de los Glifos extendiendo sus raíces, como zarcillos, hacia la caja y hacia la Llama Mística.
En un abrir y cerrar de ojos, el calor desapareció y con él la Llama de los Espíritus de la Tierra.
Mientras tanto, ¡la cuarta hoja del Árbol de los Glifos estalló en llamas!
Desde la batalla en la que obtuvo una Fruta Penetrante de Barreras antes de partir de la Montaña Nube Verde, Lu Ye había notado que esta hoja brillaba. Pero sin suficiente alimento, el Árbol aún no podía experimentar ningún cambio.
Pero ahora que arde, Lu Ye esperaba haber desbloqueado otro nuevo glifo.
Conteniendo su entusiasmo y deleite, continuó observando, solo para ver con sus propios ojos cómo las llamas seguían y seguían sin dar ningún resultado.
La quinta hoja ni siquiera brillaba, mucho menos chisporroteaba en llamas…
Lu Ye frunció el ceño. Sin duda, esto era una decepción inesperada.
Pero al menos le consoló descubrir que el Árbol de los Glifos ahora podía purificar su cuerpo de toxinas. Comenzó a funcionar casi de inmediato, y una neblina grisácea y opaca emanó lentamente de él.
Las toxinas en el interior de Lu Ye habían alcanzado tal nivel que el brillo de su Poder Espiritual se había vuelto tenue y apagado. Esa era una señal inequívoca de cómo las toxinas estaban afectando su fuerza y su progreso.
Desde la Batalla de Punta Dorada, Lu Ye se había abstenido de consumir más Píldoras Espirituales. Shui Yuan podría tener formas de ayudarle a expulsar las toxinas de su cuerpo, y los efectos habían sido bastante satisfactorios, aunque no perfectos. Aún quedaban toxinas residuales en su organismo.
Para eliminar completamente las toxinas se requeriría un largo régimen de acondicionamiento y cuidado.
A diferencia del Árbol de los Glifos, que solo tardó media hora en purificar por completo su Poder Espiritual ahora que su capacidad ha sido restaurada.
Lu Ye finalmente pudo respirar aliviado después de tanto tiempo de aprensión e inquietud.
Y al parecer, su hipótesis era correcta.
El Árbol de los Glifos necesitaba calor o energías similares a las de las llamas para mantenerse y poder seguir quemando sus hojas. Esto le permitiría acceder a aún más Glifos. Por otro lado, el exceso de energía también se almacenaría dentro del Árbol para usarse como combustible y eliminar cualquier toxina derivada de la ingesta de Píldoras Espirituales.
Esta vez, solo una hoja se incendió. Lu Ye supuso que esto podría deberse a la necesidad del Árbol de reservar combustible, por lo que solo se utilizó una pequeña fracción de la energía para quemar la cuarta hoja.
Pero no había nada de qué preocuparse; la Bóveda de la Providencia rebosaba de Llamas Místicas de las que el Árbol podía alimentarse. Para empezar, esta era solo una de las muchas Llamas de Espíritus Terrenales que Lu Ye encontró dentro de la Bóveda.
Lo único que necesitaba para conseguir más Llamas Místicas eran Puntos de Contribución. Con suficientes Puntos, Lu Ye podría comprar más Llamas Místicas para desbloquear todo el potencial del Árbol.
Lu Ye revisó su cuenta y suspiró. Quinientos Puntos de Contribución. Pensar que hace apenas unos días estuvo a punto de llegar a los mil.
Puntos de Contribución. Al igual que el dinero, los Puntos de Contribución no crecían en los árboles. Sin embargo, parecían brotar de sus bolsillos con la misma facilidad que una gota.
Sin mostrar aún interés por entrenar, Lu Ye concentró su visión espiritual en el Árbol de los Glifos, concretamente en la cuarta hoja, que aún ardía. Respiró hondo y observó con la mayor intensidad posible, empleando toda la fuerza de voluntad y concentración de la que era capaz.
Su mirada se fijó en la hoja, que se hizo cada vez más grande. Pero eso también le impidió pensar con claridad. De repente, sintió un dolor agudo en la mente, como si le hubieran clavado un trozo de hierro al rojo vivo en el cerebro.
El golpe casi lo dejó inconsciente y, cuando recobró el sentido, estaba empapado en sudor. Negando con la cabeza, intentó ahuyentar la terrible incomodidad que sentía.
Como siempre, intentar observar el Glifo usando sus sentidos espirituales resultó tan difícil y agotador como antes, fuera de Quinto Orden o no. Pero, por suerte, no perdió el conocimiento como la primera vez.
Glifo: ¡Furia sangrienta!
Ese era el nombre de su cuarto glifo.
Tras una inspección más detallada, Lu Ye descubrió que podría tratarse de un glifo ofensivo, pero su función era distinta a la de una mejora directa del daño, a diferencia de Filo Afilado.
Sin embargo, Lu Ye confiaba en que, si se utilizaba correctamente, Furia Sangrienta le daría ventaja, ¡especialmente al enfrentarse a un oponente superior!
Una que lo haría extremadamente peligroso, incluso para enemigos de rango superior.
Cada glifo del Árbol de los Glifos bien podría ser un as bajo la manga en el que Lu Ye confiaría, pero primero necesitaba alimento adecuado para el Árbol.
Y para que eso sucediera, necesitaría Puntos de Contribución. Muchos, muchísimos.
En ese momento, aún tenía quinientos Puntos de Contribución en reserva. Pero no los usaría para otra Llama de los Espíritus Terrenales. Necesitaba guardarlos para cuando los necesitara.
Se levantó y colocó Piedras Espirituales en las ocho cavidades que rodeaban el Círculo de la Bendición. Al llegar a la octava cavidad, se detuvo. Guardó la Piedra que iba a colocar y, en su lugar, sacó la escama de color rojo sangre que había recogido del interior del Manantial del Dragón y la colocó en la cavidad.
Si el Círculo de la Bendición pudiera beneficiarse de tener Piedras Espirituales como catalizadores, entonces también podría extraer la energía del interior de la balanza.
Lo último que quería era imitar a Amber, oliendo la báscula y pasando el resto del día inconsciente. Al fin y al cabo, difícilmente podía afirmar tener las mismas características físicas que el tigre blanco.
Pero si el Círculo de la Bendición pudiera extraer su poder, entonces podría ser una forma más segura para él de consumir las energías de la balanza sin hacerse daño.
Lu Ye comenzó a crear círculos de Glifo: Reunión de Espíritu sobre sus Puntos Espirituales.
Una vez terminados sus preparativos, ingirió una Píldora Espiritual y comenzó su meditación. Al poco tiempo, el aire se llenó de espesas volutas de Qi Espiritual con un matiz rojizo, y cuanto más lo observaba Lu Ye, más se asemejaba a dragones…
Los días pasaban volando. Los dedicaba al brutal entrenamiento de Li Baxian, perfeccionando sus habilidades y destreza, y sufriendo ser “asesinado” una y otra vez por él. No había un solo día en que no acabara ensangrentado, y cuantas más heridas acumulaba, más se sentía como un panal de abejas. Por suerte, siempre podía recurrir a las pociones de Shui Yuan, en las que se sumergía durante horas para curarse.
Se quedaba allí hasta la noche, cuando regresaba al Puesto de Avanzada para estudiar más sobre los secretos de la Columna de la Oportunidad Divina y los privilegios a los que tenía derecho como legado a cargo, o quizás disfrutaba de otro recorrido por el interior de la Bóveda de la Providencia para ver y observar qué más había dentro, o simplemente volvía a la cámara de entrenamiento para meditar.
Li Baxian no le había enseñado ninguna técnica. Ni trucos ni movimientos vistosos; pues Li Baxian creía que estos tenían más valor estético que utilidad real en combate.
La estocada, el tajo o el hachazo más simple y directo solían ser la mejor manera de matar.
Pero lo que Li Baxian intentaba inculcarle a Lu Ye eran las valiosas cualidades intangibles: la percepción y la sensación del combate, permitiendo que su cuerpo recordara, mediante la memoria muscular, cómo era derrotado cada vez. Decir que el entrenamiento era “brutal” se quedaba corto, pero solo la Secta Sangre Carmesí era capaz de emplear tales métodos. Cualquier otra secta u orden que intentara replicarlo podría causar más daño que beneficio a sus propios acólitos.
Ese día, Lu Ye estaba devorando la comida en la mesa cuando, con la boca aún llena, le murmuró a Li Baxian: “Hermano Baxian, ¿cómo puedo acumular más Puntos de Contribución?”.
“Matar, por supuesto” respondió Li Baxian secamente.
“Lo sé. Pero, ¿no me dijiste que mantuviera un perfil bajo por el momento?”
Las repercusiones de la Batalla de Punta Dorada, ocurrida hace un mes, aún se estaban disipando, de ahí el consejo de Li Baxian a Lu Ye de mantenerse a la expectativa hasta que la situación en el Campo de Batalla de Arroyo Espiritual se calmara. Mientras tanto, Lu Ye se había dedicado a recuperarse y entrenar, por lo que aún no había salido a causar estragos.
“Bueno, de lo contrario, siempre podrías intercambiar objetos con la Bóveda.”

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Estás leyendo el capítulo 177 de El Gran Sabio de la Humanidad (Novela), un novela. Los débiles gritan hasta quedarse roncos sin que nadie se preocupe por ellos. Los fuertes susurran suavemente con palabras profundamente arraigadas en los corazones de la gente. Un árbol de habilidades en llamas, cada… Este capítulo tiene publicado el 15 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) tiene 1041 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.