Leer El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) Capítulo 145 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Cuando el sol en miniatura se estrelló contra el campo de fuerza defensivo de la fortaleza, la roca y la tierra temblaron. Una enorme erupción de vapor, polvo y vientos se propagó en violentas y pulsantes ondas tras la colisión. La barrera defensiva aún resistía, pero todos dentro sentían el calor de la bola de fuego; parecía que el interior de la fortaleza iba a arder.
“¡Retira a todos tus hombres ahora mismo, o comenzaré la masacre!”, gritó Feng Yuechan imperiosamente desde lo alto de su aparato volador mágico.
El legado a cargo de la fortaleza sabía que no debía provocar su ira. Envió mensajes frenéticamente a todos y cada uno de los acólitos y campeones de su orden, instándolos a regresar a casa de inmediato.
En todo el Campo de Batalla, cada Cultivador del Valle del Veneno que convergía en los anillos exteriores de esta dimensión de bolsillo dio inmediatamente la vuelta y puso rumbo al puesto de avanzada actualmente asediado, no sin antes murmurar una serie de maldiciones entre dientes.
Todo el Campo de Batalla de Arroyo Espiritual se había convertido en un hervidero de actividad. Los puestos de avanzada de sectas y órdenes militantes pertenecientes a la Gran Coalición del Cielo, ubicados en los anillos interiores del Campo de Batalla, lanzaron de inmediato ataques sorpresa simultáneos contra los puestos de avanzada cercanos de Cresta de los Mil Demonios.
Más ridícula aún fue una orden conocida como el Batallón de la Fuerza. Este batallón envió un ejército que recorrió casi mil millas, atravesando tierras pertenecientes a diversas sectas y órdenes, solo para atacar otro puesto de avanzada de la Cresta de los Mil Demonios, perteneciente al Santuario de la Perfidia.
Al enterarse del ataque, los Cultivadores de bajo rango del Santuario quedaron estupefactos. ¡El Batallón era una orden que se suponía que estaba a mil millas de distancia! Sin embargo, ¿por qué demonios los atacaban? Los Cultivadores del Santuario no tenían ni idea. Ninguno sabía cómo había comenzado el conflicto con el Batallón.
Pero los Cultivadores de alto rango del Santuario sabían lo que estaba sucediendo. Habían recibido órdenes explícitas desde su cuartel general en el mundo de Jiu Zhou, instándoles a apresurarse a los anillos exteriores del Campo de Batalla para dar caza a cierta persona.
Ante tal dilema, los Cultivadores de alto rango apenas podían continuar con su misión. Con un ejército entero de enemigos a las puertas, ninguno de los Cultivadores de bajo rango del Santuario podía aventurarse a salir sin ser aniquilado por una lluvia de hechizos mortales. Sin otra opción, los Cultivadores de Octavo y Noveno Orden del Santuario tuvieron que suspender su cacería y regresar a casa para ayudar a levantar el asedio.
Los ataques sorpresa lanzados por las sectas y órdenes de la Gran Coalición Celestial contra sus contrapartes de la Cresta de los Mil Demonios comenzaron con solo un puñado de ellas, pero su número empezó a aumentar rápidamente. Según los cálculos de la Asociación Divina de Comercio, en tan solo cinco días se habían producido más de cien escaramuzas a pequeña escala entre ambos bandos. Jamás en la historia la Coalición había librado una guerra de tal magnitud en la Cresta de los Mil Demonios.
De hecho, era la primera vez en varias décadas que estallaba un conflicto directo entre la Coalición y la Cresta. Sectas y órdenes con puestos de avanzada en el corazón del Campo de Batalla seguían con interés el desarrollo de la guerra, ansiosas por ver si el estandarte que tantos años atrás había ondeado con orgullo al frente del ejército de la Gran Coalición Celestial aún perduraría.
Se esperaba que cayera en tan solo dos meses, antes de la repentina aparición de un sucesor que demostró tener lo necesario para mantener el estandarte en pie. La Cresta de los Mil Demonios jamás podría permitirlo. No ahora que su larga espera finalmente daba frutos. Durante treinta años, la Cresta había visto cómo el estandarte se acercaba cada vez más a su caída. Sin embargo, de repente, algo cambió: Lu Ye. La única persona cuya inesperada llegada podría destrozar todo el orden establecido. Para ello, la Cresta necesitaba que Lu Ye muriera. ¡El Cultivador de Quinto Orden debía ser eliminado para asegurar la caída del estandarte, que quedara sepultado para siempre!
El estandarte que había sido el principal objeto de vergüenza e ignominia para todas y cada una de las sectas y órdenes pertenecientes a la Cresta de los Mil Demonios.
Mientras tanto, Lu Ye agitó su sable con fuerza para quitarse la sangre que se había adherido a la hoja. A su alrededor, en el suelo, yacían varios cadáveres esparcidos. Cuerpos de Cultivadores caídos de la Cresta de los Mil Demonios. Lu Ye acababa de sobrevivir a un ataque y ¡no le gustaba nada la cantidad de enemigos que se encontraba!
¡Algo va muy mal!
Tras derrotar a Dong Shu Ye hacía unos días, Lu Ye continuó su viaje hacia el puesto de avanzada de la Secta Sangre Carmesí. Con su némesis y pesadilla finalmente vencidos, esa parte de su travesía resultaba estimulante y revitalizante.
No fue hasta hace tres días que algo cambió.
Iba de camino cuando se topó con un grupo de Cultivadores. Encontrarse con Cultivadores desconocidos era común, sobre todo en zonas agrestes. Lu Ye había perdido la cuenta de las veces que se había encontrado con extraños en medio de la nada.
Pero la mayoría de las veces, todos intercambiaban menos que breves asentimientos y miradas nerviosas, manteniendo una amplia distancia entre sí para evitar cualquier malentendido indeseado.
Pero esta vez, el grupo de Cultivadores con el que se topó se abalanzó sobre él incluso cuando intentó esquivarlos. Las expresiones en sus rostros casi hicieron que Lu Ye se preguntara si era un trozo de jamón y ellos llevaban días hambrientos.
Aun así, eso no impidió que Lu Ye acabara con ellos rápidamente. Cabalgó sobre el lomo de Amber y desató la muerte sin piedad; no hacía falta, ya que sus nuevos enemigos claramente no iban a mostrársela tampoco.
El escuadrón contaba con un Cultivador de Quinto Orden, pero Lu Ye no era un Cultivador cualquiera que apenas pudiera defenderse en una pelea contra un enemigo de rango similar. La escaramuza fue mucho más fácil que enfrentarse a Dong Shu Ye. Bastó un par de instantes para aniquilar al escuadrón enemigo por completo.
Saqueó el botín hasta saciarse y siguió su camino.
Justo cuando Lu Ye pensaba que ese era el resumen de todos sus problemas, se dio cuenta de que estaba equivocado al encontrarse con otro grupo de Cultivadores de la Cresta de los Mil Demonios.
Y durante los tres días siguientes, no paró de matar. Se topó con al menos seis grupos de enemigos y los aniquiló. Todo ello le reportó una recompensa de más de veinte bolsas de almacenamiento con un centenar de Puntos de Contribución.
Pero Lu Ye no estaba nada satisfecho con las recompensas. Aunque había ganado mucho, toda la lucha solo lo estaba retrasando.
Además, estaba empezando a tener problemas con su Poder Espiritual. Podía sentir la presencia de impurezas en su interior.
En el pasado, gracias a su Árbol de Habilidades, podía depender completamente del consumo de Píldoras Espirituales para aumentar su Poder Espiritual. En una ocasión, observó y descubrió que las “llamas” del Árbol podían consumir cualquier impureza o residuo tóxico resultante de la ingesta de las Píldoras y expulsarlo de su cuerpo. Por esta razón, su Poder Espiritual siempre había sido puro y podía evitar lo que su mentor, Tang Yi Feng, describía como “envenenamiento por el consumo de Píldoras”.
La pureza del Poder Espiritual de Lu Ye fue una de las principales razones por las que pudo derrotar a cualquier Cultivador de rango similar, además de los Patrones Espirituales de “Filo Afilado” y “Protección”, que podía utilizar libremente durante la batalla. Cuanto más puro era el Poder Espiritual de un Cultivador, más potentes eran los efectos de sus hechizos y de cualquier uso que hiciera de su Poder Espiritual.
Aunque se tratara del mismo golpe, la misma habilidad o la misma técnica, la diferencia en la pureza del Poder Espiritual de ambos Cultivadores daría lugar a resultados y efectos diferentes.
Sin embargo, en ese preciso instante, podía detectar con certeza impurezas dentro de su Poder Espiritual.
Anoche, al detenerse a descansar, examinó su Árbol de Habilidades y lo que descubrió lo dejó atónito. Su Árbol de Habilidades había perdido, de alguna manera, su capacidad para eliminar los desechos tóxicos y venenosos provenientes de la ingesta de Píldoras Espirituales, y así era como su cuerpo comenzaba a acumular más impurezas.
El Árbol de Habilidades fue la principal razón de su rápido progreso, que le permitió convertirse en Cultivador de Quinto Orden apenas desbloqueando su primer Punto Espiritual. Sin la capacidad de purificar su Poder Espiritual, su crecimiento futuro se vería sin duda perjudicado.
Eso dejó a Lu Ye de mal humor, que desahogó reduciendo a pedazos sangrientos y vísceras a cualquier Cultivador de la Cresta de los Mil Demonios que tuviera la mala suerte de cruzarse en su camino.
Le costó mucho darse cuenta de que no todo estaba perdido con su Árbol de Habilidades. Solo necesitaba absorber alguna sustancia que generara calor, la cual el Árbol de Habilidades podría usar para reavivar las “llamas” en sus hojas. Estas “llamas” eran lo que el Árbol de Habilidades necesitaba para eliminar la toxicidad de su cuerpo.
El sustento de las “llamas” debió agotarse por completo y esa podría ser la razón por la que su Árbol ya no podía purificar su Poder Espiritual.
Era una hipótesis que aún necesitaba la debida verificación, y él necesitaba la mencionada “sustancia a base de calor” para averiguar si su suposición era cierta.
La primera vez que Lu Ye activó su Árbol de Habilidades, descubrió una extraña llama de color amarillo mandarina sellada en uno de los minerales que encontró. La siguiente sustancia que absorbió su Árbol de Habilidades fue el calor que emanaba de las raíces del Árbol Frutal Penetrante de Barreras. Sin embargo, a pesar de estas experiencias, Lu Ye desconocía la procedencia de la tercera sustancia calorífica para su Árbol de Habilidades; las dos primeras veces fueron pura casualidad.
Por suerte para él, la mayor parte de su Poder Espiritual permanecía intacta, sin verse afectada gravemente. Solo debía tener cuidado de no inhalar las Píldoras Espirituales con la imprudencia de antes. Consumía únicamente una Píldora al día y dedicaba el resto del tiempo a utilizar el Patrón Espiritual de “Reunión de Espíritus” para completar el trabajo.
Con una gran cantidad de Piedras Espirituales a su disposición, su plan inicial era visitar la sucursal más cercana de la Asociación de Comercio Divino y ver si podía encontrar alguna “sustancia a base de calor” que su Árbol de Habilidades pudiera utilizar.
Pero ese plan no parecía viable en ese momento. Durante los últimos días, Lu Ye se había topado con oleadas de escuadrones de Cultivadores de la Cresta de los Mil Demonios, cada uno con al menos uno o dos Cultivadores de quinto orden. Pronto empezó a preguntarse si no se trataba de escuadrones comunes, sino de partidas de caza, y un presentimiento le decía que él mismo era la presa.
Yi Yi estaba hojeando los cadáveres cuando Lu Ye alzó la vista. Un halcón sobrevolaba la zona, un depredador en busca de presa.
Al mismo tiempo, bajo un árbol a cinco kilómetros de la posición de Lu Ye, un pequeño grupo de Cultivadores se encontraba reunido. Como si ignoraran los más de siete u ocho cadáveres esparcidos por el suelo a su alrededor, observaban un dispositivo que mostraba la posición de Lu Ye, al igual que el Disco de la Luna Sombría.
La posición de Lu Ye vista desde una perspectiva aérea.
Todos ellos observaron la escena pensativamente, sin pronunciar palabra.
Uno de ellos tragó saliva con dificultad.” ¿Cómo es posible que sea un Cultivador de Quinto Orden?” exclamó sin aliento.
Habían presenciado cómo Lu Ye se abría paso entre un grupo de Cultivadores de la Cresta de los Mil Demonios con la facilidad y la destreza de un carnicero experto que corta un trozo de carne. Una sola mirada bastaba para saber que Lu Ye no solo estaba familiarizado con la matanza, sino que había nacido para ello. Ni siquiera los Cultivadores comunes de sexto orden podían presumir de tal letalidad.
“¿Es este el tipo correcto?”, preguntó otro. “Solo asegúrate de que tenemos al tipo correcto”.
“Es él. De Quinto Orden, montando un tigre blanco como la nieve, en el camino entre el Monte Fengyun y el puesto de avanzada de la Secta Sangre Carmesí. No hay duda” dijo una mujer de voluptuosas curvas. Era ella quien alimentaba el Disco Lunar Sombrío en miniatura con sus Poderes Espirituales de Séptimo Orden. El resto de su escuadrón estaba compuesto por tres de Sexto Orden y varios de Quinto Orden.
Un equipo con esa composición jamás habría estado merodeando por los círculos exteriores del Campo de Batalla en circunstancias normales.
El escuadrón se dirigía desde su puesto de avanzada hacia la intersección entre los anillos exterior e interior del Campo de Batalla. Era el lugar ideal para que un equipo con esa composición entrenara. Pero a mitad de camino, recibieron una orden urgente de sus superiores de acudir allí de inmediato.
Ninguno de ellos sabía lo que realmente estaba sucediendo. Pero habían oído que sus mentores en la orden habían disfrutado de la bondad y generosidad de la Secta Sangre Carmesí hacía muchísimo tiempo. Por lo tanto, cuando la noticia de la verdadera identidad de Lu Ye como acólito de la Secta Sangre Carmesí comenzó a extenderse por todo el Campo de Batalla como una enfermedad contagiosa, los mentores de este escuadrón les ordenaron que fueran a vigilar al joven y se aseguraran de que estuviera a salvo.
No eran los únicos. Una furia contenida impregnaba todo el Campo de Batalla. Si bien muchos querían proteger a aquel joven, aún más deseaban verlo muerto. Era una contienda entre ambos bandos donde la supervivencia del muchacho determinaría quién se alzaría con la victoria.

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El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) Capítulo 145
Estás leyendo el capítulo 145 de El Gran Sabio de la Humanidad (Novela), un novela. Los débiles gritan hasta quedarse roncos sin que nadie se preocupe por ellos. Los fuertes susurran suavemente con palabras profundamente arraigadas en los corazones de la gente. Un árbol de habilidades en llamas, cada… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) tiene 1041 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.