Leer El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) Capítulo 4 online gratis en español
— Keita, hay alguien que quiere saludarte —dijo Airi con una sonrisa sospechosa, justo cuando estábamos entrando al enorme salón principal.
— ¿Alguien más vive con nosotras? — pregunté, curioso.
— Claro, tu hermanastra mayor. Recuerda que vivimos los tres aquí —respondió con tono casual, aunque sus ojos brillaban como si estuviera a punto de presenciar un drama familiar digno de premios.
Y entonces… ella apareció.

Desde la escalera descendía una joven de cabello oscuro, corto y brillante. Su piel era clara, su figura atlética y proporcionada como una modelo de fitness, y llevaba una blusa blanca ajustada con pantalones deportivos. Cada paso era elegante, medido, firme.
—¿Yui? —pregunté, mientras la chica se acercaba con la expresión más estoica que jamás había visto.
—...Hola — dijo secamente, deteniéndose a unos pasos de mí.
Interior de Yui:
(¿¡Qué demonios pasa!? ¿¡Por qué me está mirando así!? ¡¡Está… sonriendo?! ¡¡Y ME ESTÁ MIRANDO A LOS OJOS!! ¡Antes no podía ni respirar si me acercaba dos metros! ¿¡Qué clase de evolución Pokémon es esta!?)
Airi cruzó los brazos con un tono divertido.
—Yui, recuerda que Keita tiene amnesia. Preséntate otra vez, como si lo conocieras por primera vez, ¿sí?
La chica tragó saliva. Su postura rígida como si estuviera en una entrevista militar.
—Me llamo Yui —dijo, desviando la mirada un segundo antes de volver a sostenerla con esfuerzo—. Tengo diecinueve años. Estoy en el primer semestre de Economía en la universidad. Y... me gusta hacer ejercicio en el gimnasio de casa.
Interior de Yui:
(¿¡Por qué estoy sudando tanto si ni siquiera he entrenado hoy!? ¡No me puede mirar así! ¡No me puede hablar normal! ¡¿Qué hiciste con mi hermanito llorón?!)
Yo sonreí sin dudar y asentí con sinceridad.
—¡Vaya, eres una hermana mayor muy genial!
—¿Eh?
Silencio.
Una palabra bastó para congelar a Yui.
—Me refiero a que... estudiar economía suena complicado. Y también entrenar todos los días… Debes ser súper disciplinada. Eso es admirable — dije con total inocencia, tratando de caer bien.
Interior de Yui:
(¿¡GENIAL!? ¿¡Me acaba de decir que soy genial!? ¿¡A MÍ!? ¿¡CON ESA CARA DE PRÍNCIPE!? No, espera… ¡eso fue una confesión indirecta! ¡¡Esto es una propuesta de matrimonio camuflada!! ¿¡Y si me lo dice otra vez!? ¡¡¿Y si se arrodilla y me pide que sea su esposa?! ¡¡¿Y si ya tiene nombre para nuestros hijos?!!)
—¡T-tampoco es para tanto! —dijo Yui, apartando la mirada con brusquedad, aunque un rojo intenso se le subía por las orejas.
—Oye, Yui, ¿crees que podrías enseñarme a usar el gimnasio? Me gustaría hacer algo de ejercicio. Creo que me vendría bien para... despejar la cabeza.
—¿¡Eh!? ¿¡Quieres… entrenar… conmigo!? —repitió, como si acabara de escuchar que le ofrecía un anillo de compromiso.
—Sí. Si no te molesta, claro —le respondí con una sonrisa simple.
Interior de Yui:
(\*Se acabó. Ya está. ¡¡Nos vamos a casar!! Voy a entrenarlo, lo voy a ver sudando, lo voy a ver moviendo pesas, ¡¡lo voy a ver con camiseta mojada!! ¡¡Y luego nos casamos! ¡Nos casamos y tenemos una casa con dos gimnasios y cuatro hijos! ¡¡AHHHH!! ¡¡CÓMO VOY A HACER PARA DORMIR HOY!!)
—E-está bien… puedo mostrarte algunas cosas básicas —dijo con un tono forzadamente neutro, cruzando los brazos para ocultar su temblor.
—¡Genial! ¡Gracias, hermana!
Yui giró tan rápido que casi se tropieza con sus propios pies.
—Voy a… a cambiarme. Para entrenar. Te espero en quince minutos. ¡No llegues tarde! — dijo antes de desaparecer escaleras arriba como un rayo.
Yo me quedé parado, algo confundido.
—¿Dije algo raro? —pregunté mirando a Airi.
—Solo que es genial —repitió con una sonrisita malévola, recargando la cabeza en una mano—. Y para Yui, eso fue más romántico que una declaración bajo fuegos artificiales.
—...¿En serio?
—Mucho más.
Interior de Airi:
(¡Maldición! ¡¡No puedo bajar la guardia ni un segundo!! ¡¡La tsundere cayó en dos frases!! ¡¡Tengo que cocinarle algo delicioso hoy… o entrenarlo yo en la noche... en yoga… en ropa ajustada…!!)
Y así, sin querer, había desbloqueado otra ruta romántica sin darme cuenta. Pero hey, al menos iba a aprender a usar el gimnasio.

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El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela)
Capítulo 5
El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) Capítulo 4
Estás leyendo el capítulo 4 de El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela), un novela. En un mundo donde la tasa de natalidad se ha desplomado y solo nace un hombre por cada nueve mujeres, la figura masculina es un bien escaso y extremadamente protegido. La mayoría son tímidos, frágiles y evitan cualquier… Este capítulo tiene publicado el 15 de julio de 2026. El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) tiene 39 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.