Leer El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) Capítulo 28 online gratis en español
Imagen de riko en patreon porque aquí no me dejo subirla por el peso.
La Comandante Riko se estaba despidiendo de Su Majestad y de la Primera Ministra, inclinando ligeramente la cabeza con la formalidad que el protocolo exigía. Ya estaba de espaldas, a un paso de cruzar el marco de la imponente puerta doble, cuando un sonido agudo y penetrante cortó el aire de la sala.
No era una alarma cualquiera.
Ese timbre sólo se activaba en casos de alerta máxima: situaciones tan graves que implican llamarla en cualquier momento. El eco resonó contra las paredes de mármol, provocando que las guardias reales se tensaran de inmediato tomando el mango de sus manos y viendo debajo de sus máscaras a Riko con intención asesina.
Riko se detuvo en seco. Su mano voló al bolsillo interno de su chaqueta militar y sacó su teléfono especial de línea directa. Apretó el botón de respuesta, pero no tuvo tiempo de pronunciar una palabra.
La voz de su asistente estalló al otro lado, temblorosa, al borde de las lágrimas:
—¡Comandante!… es… es sobre Keita… quiere…
Riko abrió los ojos de par en par, y cuando escuchó la frase completa, un grito ahogado escapó de su garganta.
—¡¡¡¿QUÉEEEEEEEEEEE?!!!
El rugido retumbó en cada rincón de la habitación. La Reina y la Primera Ministra giraron sus cabezas al unísono para mirar a Riko con rostros tensos.
La comandante había quedado inmóvil, la mandíbula desencajada, el teléfono resbalando lentamente de su mano hasta caer al suelo con un golpe seco. Su respiración se aceleró. En sus ojos se dibujaban cientos de imágenes, todas relacionadas con el caos logístico y político que esa simple noticia podría generar, honestamente estaba incluso pensando si debía falsear el informe, negarle la solicitud a keita y tratar de ocultar el asunto antes de que creciera, pero sabía que la reina revisará las cámaras y audios sobre keita, no tenía forma de ocultar eso.
—¡Comandante, reaccione! —exclamó la Emperatriz, inclinándose hacia ella. tras el tercer llamado que por fin la sacó de su shock.
— ¿Qué ha pasado? — añadió la Primera Ministra, poniendo una mano firme en su hombro.
Riko parpadeó, como si despertara de una pesadilla, y con voz quebrada confesó:
—Keita… Keita quiere… ir al colegio… con compañeras reales.
El silencio que siguió fue tan denso que parecía absorber el oxígeno de la sala.
—¿¡QUÉEEEEEEE?! —repitieron al unísono la Emperatriz y la Primera Ministra, pero esta vez su grito fue casi tan fuerte como el de Riko.
En la mente de la Emperatriz, la noticia fue como una chispa que encendió una fantasía instantánea. Primero se imaginó a Keita rodeado de docenas de chicas, todas intentando llamar su atención. Un destello de celos le recorrió la espalda, pero su imaginación no se detuvo ahí y se desvió a un extraño fetiche.
Un leve hilo de baba comenzó a resbalar por la comisura de sus labios, mientras sus mejillas se teñían de rojo. Cada segundo, la imagen mental se volvía más vívida: Keita, imponente, dueño absoluto de la atención, el hombre que podría devolver la figura del emperador que dominaba un país a su antojo como en las antiguas historias perdidas de la prehistoria donde los hombres antes eran los que dominaban y conquistaban el mundo.
La Primera Ministra, en cambio, sintió una oleada de emociones completamente distinta: su mente era la de una depredadora oliendo una oportunidad irrepetible. Sus ojos adquirieron un brillo calculador y sus labios se curvaron en una sonrisa que nada tenía de inocente.
En su mente, la maquinaria política comenzó a girar a toda velocidad. Hasta ese momento, su plan era relativamente sencillo: manipular la lista de receptoras de la semilla de Keita para obtener favores y chantajear a políticos importantes. Pero ahora… ahora era diferente.
Un “colegio con Keita” podría convertirse en la herramienta de control más poderosa jamás creada.
—Podría ofrecer cupos a las hijas de los empresarios y políticos que me respalden… — pensaba con frialdad — El que no apoye mis proyectos, el que se queje de mis decisiones, se queda fuera.
No sólo dominaría el Congreso, sino que también podría usarlo como moneda de negociación con países aliados… o para extorsionar a naciones rivales. Si jugaba bien sus cartas, el valor simbólico y económico de Keita sería tan alto que hasta podría pagar la deuda externa completa con las ganancias.
Mientras la Reina y la Primera Ministra se ahogaban en visiones de poder y fantasías personales, Riko permanecía en shock, con la mirada perdida.
Para ella, la noticia no tenía ni un ápice de romanticismo ni de codicia: era pura logística infernal.
—Tendré que triplicar el personal… blindar el perímetro del colegio… coordinar transporte, horarios y protocolos de seguridad… establecer filtros de identidad para cada estudiante… y todo esto sin que Keita sospeche que está rodeado de agentes secretos… — Su mente era una tormenta de listas, planes y amenazas potenciales.
Sabía que este movimiento lo catapultaría a ser, sin duda alguna, la figura masculina más famosa de la historia reciente. Y eso significaba que el trabajo de protección sería 10 veces más complejo… y 100 veces más peligroso.
La Reina fue la primera en romper el silencio. Se puso de pie, sacudiendo su vestido real y alisando el cabello con dignidad.
— Comandante Riko, esta operación será prioridad nacional. No importa lo que cueste.
La Primera Ministra asintió, con esa sonrisa peligrosa aún en el rostro.
—Y yo me encargaré de que todos los permisos legales estén disponibles, moveré todos los recursos humanos que necesites, pero acelera el proceso de monetización viral de Keita, necesitaremos hasta el último centavo.
Riko respiró hondo y se incorporó lentamente.
— Entendido…
La Reina y la Primera Ministra se miraron un instante… y sonrieron al unísono.
—Exactamente, Comandante. — dijeron mirando a riko con una sonrisa de depredadoras casi rozando la psicopatía.

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Estás leyendo el capítulo 28 de El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela), un novela. En un mundo donde la tasa de natalidad se ha desplomado y solo nace un hombre por cada nueve mujeres, la figura masculina es un bien escaso y extremadamente protegido. La mayoría son tímidos, frágiles y evitan cualquier… Este capítulo tiene publicado el 25 de agosto de 2026. El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) tiene 39 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.