Leer El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) Capítulo 26 online gratis en español

Keita estaba sentado cómodamente en el mullido sofá de la mansión, con las piernas cruzadas y una revista gruesa de joyería apoyada sobre sus rodillas. Pasaba las páginas con calma, admirando cada fotografía de anillos, collares y pulseras con la concentración de un arqueólogo examinando un tesoro antiguo.
Cada vez que algo llamaba su atención, tomaba un marcador y rodeaba el diseño con un círculo bien marcado. Al principio había sido modesto: un par de anillos sencillos, tal vez una cadena. Pero a medida que avanzaba por las páginas, su mente se relajó y recordó que el gobierno parecía dispuesto a darle cualquier cosa que pidiera.
—Bueno… si van a ser así de generosos… —murmuró con una sonrisa traviesa, mientras marcaba relojes, hebillas de cinturón, pulseras, e incluso gafas de sol — Más vale aprovechar.
Cuando terminó, dejó la revista cuidadosamente sobre la mesa de centro, como quien termina un trabajo importante. Fue entonces cuando escuchó pasos apresurados bajando las escaleras.
Airi y Yui aparecieron casi al mismo tiempo, ambas vestidas para salir: Airi con un conjunto elegante de oficina, falda lápiz y chaqueta ajustada; Yui con ropa impecable que resaltaba sus curvas. Las dos se detuvieron al verlo, y durante un segundo parecieron debatirse entre seguir caminando… o directamente lanzarse a abrazarlo.
El gobierno les había dejado muy claro que debían mantener sus rutinas, pero la tentación de quedarse todo el día con él era insoportable.
—¡Buenos días, Keita! — dijeron casi al unísono, acercándose tan rápido que chocaron hombro con hombro.
—Buenos días —respondió él, sonriendo.
Cuando Keita bajó la vista un momento para recolocar la revista, ambas aprovecharon para pellizcarse discretamente los costados, como si el dolor físico pudiera decidir cuál se quedaría más cerca de él.
—¿Y a dónde van tan temprano? —preguntó Keita, curioso.
Airi hizo un puchero.
—A trabajar, cariño… — dijo con un tono que sonaba más a queja que a orgullo laboral.
Yui jugueteó con un mechón de su cabello, con expresión melancólica.
—A la universidad… — respondió como si le acabaran de decir que tenía que ir a picar piedra.
Keita se levantó del sofá y, con esa sonrisa que él consideraba amable, pero que para ellas era un arma de destrucción masiva.
—Espero que les vaya muy bien hoy. Les prometo que esta noche les prepararé algo especial para cenar.
El efecto fue inmediato: Airi sintió que las piernas le flaqueaban, y Yui tuvo que contener un suspiro soñador. En sus cabezas, ya se estaban imaginando comiendo algo preparado por un hombre… y quizá siendo alimentadas directamente de su mano.
Pero, antes de que pudieran perderse en esas fantasías, Keita las interrumpió con una pregunta que les heló la sangre.
—Oigan… — dijo rascándose la barbilla — ahora que lo pienso… ¿yo no debería ir a estudiar también?
—¿Eh? —Las dos se miraron con los ojos muy abiertos.
Airi reaccionó primero, recordando que él aún no recuperaba la memoria.
—Cariño… los hombres no suelen estudiar en institutos. Tu “escuela” es en casa, con clases por chat.
—¿¡Qué!? —Keita abrió los ojos como platos — Eso sería aburridísimo… No aprendería nada así. Oigan… ¿y no podría ir a un colegio normal? seguramente debe existir uno mixto en algún lado.
El pánico fue instantáneo.
—¡No, no, no! — dijeron las dos al mismo tiempo, agitando las manos como si él acabara de sugerir lanzarse a un volcán.
— Keita, sería peligrosísimo — insistió Airi — ¡Ni lo pienses!
— ¡Una locura total! —añadió Yui — Hay demasiadas… influencias externas.
— ¿no podrían arreglar para que yo vaya a uno? realmente no quiero quedarme encerrado aquí todo el día.
Airi y Yui se miraron con una mezcla de horror y resignación. Las dos sabían que, si él lo pedía formalmente, la mitad del gabinete estaría dispuesto a construirle un instituto entero. Pero la idea de verlo rodeado de cientos de chicas desconocidas les revolvía el estómago.
Keita, viendo que dudaban, decidió atacar por el flanco emocional. Desde que llegó a un nuevo mundo se había decidido a conocerlo y explorar las culturas diferentes, pero no tenía ninguna oportunidad allí encerrado. Les tomó suavemente las manos, mirándolas con esos ojos sinceros que podían desarmar a cualquiera.
—Es algo que me gustaría hacer. Conocer más personas, aprender de verdad. Solo ustedes pueden ayudarme a encontrar un sitio así. Y a cambio… prometo ayudarlas en lo que me pidan sin importar que.
Fue como activar un hechizo. Airi sintió que se le aceleraba el pulso; Yui tuvo que contener el impulso de gritar “sí” antes de pensarlo. Se miraron una vez más… y se rindieron.
—Está bien… — dijo Airi con un suspiro derrotado.
— Lo intentaremos… — añadió Yu. disimulando que en su mente estaba decidiendo entre pedirle que la dejara lamer su sudor o otras cosas que por decencia moral no pueden ser escritas.

Continúa leyendo
El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela)
Capítulo 27
El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) Capítulo 26
Estás leyendo el capítulo 26 de El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela), un novela. En un mundo donde la tasa de natalidad se ha desplomado y solo nace un hombre por cada nueve mujeres, la figura masculina es un bien escaso y extremadamente protegido. La mayoría son tímidos, frágiles y evitan cualquier… Este capítulo tiene publicado el 19 de agosto de 2026. El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) tiene 39 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.