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Leer El Gen Más Fuerte (Novela) Capítulo 770 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En Ciudad Cueva Montaña, un aura asombrosa surgió de repente. "¡Qué audaz!" ¡Bang! Esa aura espantosa envolvió a toda la ciudad, provocando que todas las formas de vida de la zona temblaran de miedo. "Dios mío, esta aura..." "¿Qué idiota provocó a este señor?" "Sea quien sea, está acabado." "Márchense rápido, no sea que nos veamos envueltos en esta ira." Innumerables seres vivientes miraron hacia el centro de la ciudad con horror. Comenzaron a huir apresuradamente, temiendo ser víctimas de la ira del dios. “Excelente. Ya que quieres una batalla, que así sea.” La sed de sangre de Prison se intensificó. Inicialmente había querido evitar matar, sobre todo en un momento como este, cuando aún faltaban dioses. Las reglas del Dios del Pecado generalmente no permitían matar entre dioses. Por ello, tras meditarlo largamente, decidió que su apóstol visitara a ese dios. Inesperadamente, su apóstol murió al instante. Esto era demasiado. “Ya te dije que es inútil intentar razonar con estos dioses salvajes” dijo otro dios con desdén. “Son bárbaros e ignorantes; se convirtieron en dioses por pura suerte. En definitiva, siguen siendo los seres más bajos entre los dioses. “¿Qué dios es ese tipo?” preguntó Prison con frialdad. El otro dios frunció los labios. "No lo sé. ¿A quién le importaría saber el nombre de un dios salvaje?" Prison se puso de pie. Al instante, un aura divina aterradora se extendió a su alrededor. Podía olvidarse de que los creyentes comunes murieran, pero ahora que un apóstol había muerto, él, como el dios en cuestión, no podía permanecer impasible. Se trataba de un conflicto entre dioses, algo en lo que los apóstoles no podían participar. Puesto que ese dios lo había provocado a una batalla divina, debía aceptar el desafío. "Parece que tendré que ir personalmente hasta allí. Déjame ver claramente qué clase de fuerza tienes, para ser tan audaz como para matar a mi apóstol." ... En ese momento, en cierta montaña, aquel dios contempló fijamente el cadáver que yacía a sus pies, y luego observó al orgulloso y enorme mono. Permaneció en blanco durante largo rato, asimilando que, sin más, había provocado a Prisión. ¡Dios mío, la prisión era un dios importante! Este dios se sentía un poco mareado. ¿Por qué había sucedido esto de repente? “¿Cómo estás?” El enorme mono miró a su dios, que se frotaba la cabeza con gesto adusto. El mono estaba algo confundido, preguntándose cómo un dios podía sufrir una dolencia tan simple como un dolor de cabeza. Qué extraño. El dios: "..." Miró al enorme mono, que reflexionaba seriamente sobre el problema, pero no sabía cómo responder a la pregunta. ¿Cómo debía decirlo? ¿Debía decirle al mono que era un idiota por no haber visto claramente de quién era apóstol aquel individuo, y reprocharle que hubiera tenido el descaro de matarlo? ¿Debía preguntarle si sabía que lo que acababa de hacer equivalía a provocar una guerra entre dos dioses? No era capaz de decir nada de eso. El enorme mono había actuado por él. Aquel apóstol de la Prisión había sido demasiado impetuoso, provocando que el enorme mono reaccionara violentamente y, accidentalmente, lo matara. En cualquier caso, el apóstol ya había muerto. Era inútil hablar de todo aquello. Independientemente de cómo se sintiera, tenía que tranquilizarse. Sabía que debía mantener la calma. Lo que estaba a punto de afrontar era la crisis más peligrosa que había enfrentado desde su ascensión a la divinidad. “Un dios mayor…” Por desgracia, el solo pensarlo le helaba la sangre. Era uno de los dioses menores de menor rango, tan alejado de un dios mayor: dos reinos los separaban. Si de verdad se atrevía a luchar contra Prisión, no duraría ni un asalto. Estaban en ligas completamente distintas. En resumen, jamás podría derrotar a Prisión, ni en toda su vida. En ese momento, lo único que podía hacer era huir a toda velocidad para salvar la vida. En cuanto a su santuario... El dios contempló con amargura la montaña que tenía ante sí. Este santuario, esta habitación, todo lo que hay aquí lo había esculpido él mismo con gran dificultad. Como dios solitario, había dedicado muchísimo tiempo a completar su santuario. Y ahora... En ese instante, su aspecto era tan lastimero mientras permanecía allí de pie. Evidentemente, jamás imaginó que, en tan solo unos días, pasaría de ser un dios menor con un pequeño territorio remoto a un dios nómada. ¿Qué demonios era esto? ¿Acaso había sido algo bueno encontrarse con Chen Feng y el enorme mono? Ni siquiera él podía responder a esa pregunta. Apretó los dientes al decidir escapar con todos. "Vámonos." El enorme mono se rascó la cabeza confundido, sin comprender aún lo que acababa de suceder. Se preguntaba por qué aquel dios se había quedado inmóvil durante tanto tiempo tras ver la huella en la cabeza del cadáver, antes de decidir repentinamente llevárselos a todos. ¿Qué estaba pasando? Chen Feng se sumió en sus pensamientos. “Prisión”. También había oído hablar de ese dios. Prisión era uno de los dioses principales de Ciudad Monte Tallado, y gozaba de gran influencia. ¿Por qué habría venido su apóstol? Ah, claro, debía de ser por los creyentes de Ciudad Monte Tallado. Chen Feng lo comprendió perfectamente. Era la única razón posible para que ese dios enviara a alguien. Desafortunadamente para el apóstol, había sido demasiado arrogante, creyendo que nadie se atrevería a hacer ningún movimiento contra él, y por ello se transformó instantáneamente en un cadáver. “Ya veo” dijo Chen Feng, comprendiendo todo. En resumen, a ese pobre dios suyo lo estaban convirtiendo una vez más en chivo expiatorio. “Vámonos” dijo Chen Feng, dándole una palmadita en el hombro al enorme mono mientras explicaba”: Somos demasiados. Por lo tanto, necesitamos buscar un nuevo hogar. “Ao” suspiró el enorme mono con tristeza. “Así que parece que hoy en día, incluso ser un dios es bastante difícil, ¿eh? Y así, ese día, una hora después de que el enorme mono matara al apóstol, el dios se llevó a Chen Feng y a los simios hercúleos y huyó, dejando tras de sí una montaña vacía. La brisa fría rozó el lugar, y el santuario, completamente desierto, lucía desolado. Poco después, con un destello de luz, descendieron dos figuras aterradoras. Eran Prisión y un compañero suyo, también un dios importante. Prisión había planeado venir solo. Sin embargo, su compañero sospechaba que podría haber una trampa, ya que el oponente los había provocado sin previo aviso. Tras reflexionar sobre cómo algunos dioses habían perecido de esa manera en el pasado, decidieron reunirse. Sin embargo, lo que encontraron fue una montaña desolada y vacía. En el suelo, el cadáver del apóstol yacía esparcido. Era evidente que nadie se había molestado en limpiar el lugar. En cuanto al santuario, estaba completamente vacío. Prison frunció el ceño. "¿Dónde está?" No creía que un dios lo suficientemente osado como para matar a su apóstol pudiera huir de él. “¿Temporalmente fuera de servicio?” adivinó el otro dios. “Esperemos aquí, pues” dijo Prison. Tenía que afrontar la muerte de su apóstol. Esto era especialmente cierto porque pudo ver cómo, incluso en la muerte, los ojos de su apóstol habían estado bien abiertos, evidentemente sin creer que moriría de esa manera. “Claro.” El otro dios ocultó su aura y esperó. Una hora... Dos horas... Cinco horas... Diez horas... ... Y así, sin más, pasó un día. No fue hasta el final del segundo día que Prison aceptó con gran reticencia un hecho: ¡el dios con la osadía de matar a su apóstol había escapado!
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El Gen Más Fuerte (Novela) Capítulo 770

Estás leyendo el capítulo 770 de El Gen Más Fuerte (Novela), un novela. Chen Feng, de la Tierra moderna, había sufrido mala suerte desde su nacimiento. Tras encontrar el legendario «artefacto de la suerte», su mala suerte alcanzó su punto álgido y se convirtió en la única persona que murió… Este capítulo tiene publicado el 15 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Gen Más Fuerte (Novela) tiene 880 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.