Leer El Gen Más Fuerte (Novela) Capítulo 451 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El viejo Mei respiró hondo. “Bueno, seguiré a uno de ellos y veré qué pasa”. El escalofrío que le había recorrido la espalda persistía. Era como un jugador de ajedrez cuyas piezas estaban todas en su sitio. Parecían intactas, pero todas estaban cubiertas por una capa de excremento. Al tocarlas, no moriría, pero sentiría asco. Así se sentía ahora mismo.
De repente, recordó aquella enorme roca que había aparecido en la cima hacía un rato. En aquel entonces, había tenido la sensación de que alguien conspiraba contra él. Por cómo se estaban desarrollando los acontecimientos, ¿podría ser cierto? Al pensar en la posibilidad de transformarse de jugador de ajedrez en una pieza de ajedrez ajena, se estremeció. Tenía que investigar esto a fondo.
Entonces, oculto en la oscuridad, el viejo Mei siguió a tres escuadrones distintos en fila. Estos escuadrones cazaban bestias de las montañas sin descanso antes de regresar. El viejo Mei no hizo nada y solo los observó en silencio. Sin embargo, no encontraron nada. Estas personas siempre bajaban hasta el pie de la montaña, como si se prepararan para marcharse.
Justo cuando el viejo Mei estaba a punto de darse por vencido, de repente vio algo extraño al pie de la montaña. Allí, en la entrada de la Montaña de la Otra Orilla, un hombre de unos treinta años con una incipiente barba atendía un puesto ambulante. Junto a él había un letrero que indicaba que estaba allí para producir reactivos genéticos de la región de las colinas. Debajo del letrero lucía una insignia de productor de excelencia.
La expresión del viejo Mei cambió levemente. "¿Excelente productor?" Al ver a alguien llevar una bestia marina de la colina para intercambiarla por una esfera roja, finalmente comprendió lo que sucedía. ¿Así que las esferas rojas provenían de aquí?
Al presenciar cómo aquel excelente productor fabricaba dos esferas rojas y se quedaba con una antes de entregar la otra al proveedor de bestias marinas, el rostro del viejo Mei se ensombreció. ¿Acaso solo se necesitaba una bestia marina para obtener una de estas? De ser así, su plan sería…
El viejo Mei sintió como si hubiera caído en una cueva de hielo. Sabía que su plan había fracasado. Con esa esfera roja, no tenía ninguna esperanza de cazar a esos guerreros genéticos. Si quería reunir las partículas, tendría que enfrentarse a ellos cara a cara. Pero entonces... su poder de combate...
¿Podría buscar a aquellos que no tuvieran las esferas rojas? Mientras el viejo Mei observaba a su alrededor, su mirada se ensombreció. Todos allí parecían tener esas esferas rojas. Lo más aterrador era que su plan inicial con las jóvenes bestias de las colinas marinas pretendía retener a esta gente allí durante mucho tiempo, pero ahora ya no parecía ser así. Con la aparición de esas esferas rojas, la velocidad con la que estas personas podían completar la misión había aumentado considerablemente. No tardarían en lograrlo.
En aquel momento, su misión...
El corazón del viejo Mei se heló al pensar en ello. ¿Podría, entonces, matar a ese productor de genes? El viejo Mei echó un vistazo al montón de esferas rojas junto a él y desechó al instante aquella idea imposible. Estaba seguro de que, independientemente de si podía matar a esa persona o no, en el momento en que hiciera algún movimiento, él mismo moriría sin duda alguna.
¿Qué hacer entonces? El viejo Mei reflexionó con desesperación. ¿Tendría que rendirse así como así? Había dedicado diez años enteros a prepararse para esto. Había reunido tantas artes secretas de seis y cinco estrellas, cada una obtenida sin importarle el precio, ¿y ahora... tenía que renunciar a todo? ¿Esas artes secretas que había reunido con tanto esmero durante diez años solo servirían para cambiarlas por esas jóvenes bestias de las colinas? ¡No, eso no podía ser!
El viejo Mei seguía observando a la multitud que se movía a su alrededor mientras meditaba con rapidez. Ya era una persona sumamente inteligente, pues en tan solo diez años había logrado reunir tantas artes secretas valiosas, sin importar los métodos ni los precios que hubiera pagado. Se negaba a creer que aquello fuera irresoluble para él. Estaba convencido de que, sin duda, se le ocurriría algo.
Esfera roja...
Bestia de Hillssea...
El viejo Mei fijó la mirada en la gente que caminaba a su alrededor. De repente, sintió un vuelco en el corazón. ¡Quizás aún existían otros métodos para lograrlo! Si esas personas podían usar las esferas rojas, ¿acaso él también podía?
¡Shua!
Los ojos de la anciana Mei se iluminaron. ¡En efecto, las esferas rojas!
Podía obtener las esferas rojas intercambiándolas con bestias marinas de las colinas. Otros, en cambio, debían cazarlas con gran esfuerzo. Para él, sin embargo, esto no era necesario. Con una sola impronta de flor de ciruelo, podía transformar una bestia marina de las colinas en su mascota. No obstante... el inconveniente era que solo podía tener una mascota bajo su control a la vez.
Por lo tanto, solo podía usar una bestia marina cada vez que se movía. Ahora, sin embargo, las cosas serían diferentes. ¿Quizás podría sacrificar a su propia mascota antes de usarla para intercambiarla por la esfera roja? ¡Sí, era factible! Cuanto más lo pensaba el viejo Mei, más factible le parecía el plan.
¡Maldita sea! Ya que ustedes pueden usar esas esferas rojas, ¡compitamos y veamos quién tiene más esferas rojas!
Ante esto, el viejo Mei se tranquilizó. De repente, sintió que aquellas esferas rojas no eran obra de alguien que conspiraba contra él. Al contrario, le serían útiles. ¡Podría usarlas como armas! Tras concluir este pensamiento, el viejo Mei actuó de inmediato. Pronto, invocó a otra bestia marina cercana.
¡Pu!
Con sus propias manos, mató a su nueva mascota. La bestia marina se limitó a mirar a la Vieja Mei con una expresión extraña, evidentemente sin comprender por qué aquella persona, que parecía estar mentalmente vinculada a ella, la estaba matando.
Al viejo Mei ni siquiera le importaban los pensamientos de la bestia. “Hmph”. A pesar de que la función original de esta impronta era invocar una mascota, para él, esas bestias no eran más que ganado.
¡Clang!
Llegó hasta el vendedor con su bestia de las colinas.
“Necesito producción” afirmó la anciana Mei con voz grave.
“Claro” respondió Chen Feng con un tono ensayado. Acto seguido, levantó la vista y se quedó atónito. ¿El viejo... el viejo Mei? Chen Feng casi le lanza una esfera roja. ¿Qué demonios? ¿Por qué está este tipo aquí? Ah, un momento. Como mi apariencia ya ha cambiado, no debería haberme reconocido. Eh, un momento... ¿quiere que le produzca el reactivo genético?
Chen Feng quedó algo estupefacto.
Si recordaba bien, ¿acaso esas esferas rojas no habían aparecido solo para complicarle la vida a la anciana Mei? ¿Por qué demonios venía este tipo también a comerciar? Chen Feng sintió que su plan había cambiado.
“Oh... ¿quieres que yo lo produzca?” preguntó Chen Feng con cautela.
“Sí” dijo la anciana Mei con impaciencia. “Más rápido. Tengo prisa.
Chen Feng no quiso decir nada innecesario. “De acuerdo”. Poco después, terminó de mostrarle algo a la anciana Mei y le entregó una esfera roja. Con una mirada de asombro, la anciana Mei examinó la esfera en su mano antes de marcharse. Chen Feng, por su parte, seguía algo estupefacto.
Mhm... ¿qué le pasa a este tipo?
Chen Feng no estaba precisamente preocupado por aumentar la fuerza de la anciana Mei con esas esferas rojas. Por cada esfera roja que vendía, él también obtenía una. Además, le había concedido un trato especial a la anciana Mei, modificando ligeramente las proporciones de su fórmula al producir ese reactivo.
Bueno, en realidad no fue una alteración tan grande. La única diferencia era que la esfera roja de la Vieja Mei era algo más débil que una normal... Mmm, alrededor de un 20% más débil. A simple vista, nadie lo notaría. Incluso si lo descubrieran, podría alegar que la bestia de las colinas que usó era débil de todos modos.
Chen Feng se sumió en sus pensamientos. “Wu... ¿qué estará tramando ese tipo?”. Media hora después, el viejo Mei regresó con otra bestia marina. Y media hora más tarde, volvió con otra. El viejo Mei no dejaba de regresar. A veces, volvía después de una hora; otras, en tan solo diez minutos. Mientras los demás seguían de viaje, el viejo Mei ya regresaba con su bestia marina. Su velocidad era realmente asombrosa.
Una vez...
Dos veces...
La anciana Mei siguió comerciando sin cesar con las esferas rojas. En cuanto a Chen Feng, su expresión se volvió aún más extraña.
"¿Podría ser...?"
Tenía una vaga idea de lo que el viejo Mei intentaba hacer. En resumen, ¿el viejo Mei pretendía intercambiar una enorme cantidad de esferas rojas y usar la fuerza bruta para completar su plan? Además, ¿las esferas rojas provendrían de Chen Feng? Esto...
Chen Feng no sabía si reír o llorar ante aquello. En efecto, la anciana Mei era muy inteligente.
El método que usaba el viejo Mei para obtener bestias marinas era realmente asombroso. Según las suposiciones de Chen Feng, podría tratarse de algún tipo de habilidad para domesticar mascotas. Gracias a esto, el viejo Mei había obtenido grandes beneficios. En tan solo unas horas, había conseguido más de diez esferas rojas. Aparte del viejo Mei, ¿quién más podía hacer esto? Sin duda, entre todos los que se encontraban en la Montaña de la Otra Orilla, además de Chen Feng, quien más había aumentado su fuerza recientemente era el viejo Mei.
Sin embargo, la anciana Mei parecía haber pasado algo por alto. Este supuesto productor excelente era precisamente Chen Feng. Cada vez que la anciana Mei obtenía una esfera roja, Chen Feng también obtenía una, una más poderosa. A medida que la cantidad aumentaba y el tiempo pasaba... incluso Chen Feng se sentía algo avergonzado al continuar con esta estafa.
¿Esto es correcto? Al fin y al cabo, la anciana Mei es mayor. Estafar así a una persona mayor...
Con un gesto casi mecánico, Chen Feng le entregó a la anciana Mei otra esfera roja. “Espero su próxima visita”. Con una mirada amable, la vio marcharse, mientras su corazón se llenaba de una profunda tristeza.
¡Ay, qué anciano tan amable!

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El Gen Más Fuerte (Novela) Capítulo 451
Estás leyendo el capítulo 451 de El Gen Más Fuerte (Novela), un novela. Chen Feng, de la Tierra moderna, había sufrido mala suerte desde su nacimiento. Tras encontrar el legendario «artefacto de la suerte», su mala suerte alcanzó su punto álgido y se convirtió en la única persona que murió… Este capítulo tiene publicado el 14 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Gen Más Fuerte (Novela) tiene 880 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.