Leer El diario de Hebbler (Novela) Capítulo 5 online gratis en español
Domingo 30 de abril, 2006
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Pesadilla parte 2
¿Oyes ladrar los perros?
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—_Sé amable_
Me despierto acostada en la cama de mi abuelita. Al lado de mi yace seca, amarilla y muerta.
A modo de visita el demonio que ocupa su cuerpo suelta unas cuantas maldiciones antes de equilibrarse como un insecto convulsivo.
—¿Qué quieres de mi?— preguntó rechinando los dientes con fastidio.—Siempre me llamas entre sueños.
Encolerizado se levantó de la cama con una postura rígida y un tronido cadavérico. Tomó el bastón junto a la cama y se trasladó al otro lado para verme la cara.
—Verás…
—¡Ya lo sé! Acabemos con esto.
Salimos de la recámara, a la sala donde estaba el centro de la producción de cabezas de ganado virgen. Aún ante mis ojos inexpertos, los ejemplares de esta temporada que pasaban exhibidas en las bandas automáticas eran bastante más abultadas y blancas que la última vez.
Todas compartimos parte de la misma sangre solo que algunas tienen menos suerte que otras y yo tengo más suerte que todas. El demonio que me protege me tomó años convocarlo, no habría acudido sino por la buena reputación de mi padre en el infierno.
Entramos a la cocina donde está el matadero. El sonido denso de la automatización con la que despellejan la carne de las que no son compradas siempre hace que caiga de rodillas. Nunca he podido superar esta parte entera pero hoy solo perdí la adición. El sudor frío poco a poco cubre mi cuerpo y hace doler mis dedos. El demonio de mi abuela se queda junto a mí viendo el oficio de los carniceros. Faenas humanas. Podrían simplemente procesarlo pero disfrutan el terror en las miradas de las mujeres que no pueden pronunciar una sola palabra de reproche. Asesinarlas es un acto de piedad contra la ansiedad de terminar en poder de los carniceros. Antes de que comenzaran sus prácticas de tortura poco convencionales una descarga eléctrica en mi cerebro me ayudó a ponerme de pie y corrí al comedor donde estaba la subasta que conecta con las habitaciones privadas del Edén.
El demonio en el cadáver de mi abuela salió corriendo tras de mí sofocado, arrastrando una pierna que no podía doblarse.
Arrugó la nariz por los calores de lujuria que se respiraban en la subasta. Permanecí de pie indecisa porque no conozco la salida. Sus ojos rodaban al azar sobre su propio eje y de repente las líneas cuadradas de su boca se dibujaron hacia arriba en una sonrisa. —¿Quieres ser subastada?
Aquella sonrisa sobrenatural traía consigo un pensamiento sórdido a mi desgracia.
La empujé. El demonio se reveló contra mí y mordió mi bazo clavado los dientes de la anciana con tanta fuerza que se desprendieron de su boca y se aferraron a mí. Los hilos de sangre negruzcos nos enredaron en una telaraña. Entre más luchaba, más quedaba enredada con ella. Así debió acabar la pesadilla. Mientras me ahogaba en la telaraña de sus encías.
En esta ocasión se prolongó más de lo normal. Al verla detenerse noté que todos nos estaban mirando. “Quizás” me tiré al suelo, quizás voy a ser vendida. Me quedé estática viendo cómo se desarrollaba este fragmento de pesadilla en el que nunca había estado.
Un hombre corpulento luce una gama de color monocromática. No tiene rostro, “es muy probable que sea papá”. Al verlo me recordé a mí misma que no podía serlo porque aparecer en mis sueños significaba estar muerto.
Ring, ring, ¡Bliiiing!
Foquitos de colores en los anuncios luminosos —de frente, de perfil,—, iluminan las siglas iniciales del programa de subastas.
—…¿es la oferta final?
—¡Vendido a Edén!
Antes de darme cuenta ya había terminado la subasta. Enfrente al hombre chillando, gritando, pidiendo ayuda. Con la esperanza de que si era lo suficientemente ruidosa desistiría en lastimarme. Nada funcionó.
El demonio de la abuela golpeó velozmente mi cabeza con la piedra de un molcajete para que me desmayara, después sobó con cariño el chichón que hizo con la piedra.
—Niña buena, niña buena. Tienes que ser una niña buena.
Lo último que vi fue a Anton salir de la nada y arremeter contra la cara del hombre monocromático sin rostro. Mi último recuerdo es oír a los perros ladrando tan tristemente como el día que murió la abuela.
Despierto. Sigo dentro de la pesadilla. No puedo ver a donde voy pero imagino que por el pasto y las espinas estoy descalza en el rosal de la abuela.
No, no estoy ciega. Todo es demasiado oscuro para percibir algún color. Escuché el ladrido de Anton a lo lejos.
—…Anton
—Anton…
—¡Anton!
Desde la muerte de mi abuela y la partida de Anton la estancia en aquella casa había sido más difícil de sobrellevar, sin la caricia de un florero o una simple planta rodante de pelos que se forma sola cuando tienes mascotas, me dicen muy seguido que siempre parezco extraviada, incluso un poco ajena.
Aún con mis sentidos adormecidos logré seguir el olor de los tulipanes que se secaron con la muerte de mi abuela. Estaba segura de que casi podía tocarlos hasta que una manos en mi espalda me empujaron con fuerza y rodé cuesta abajo del barranco. Los vidrios cercenaron mi piel y caí de cabeza al agua estancada. Para mi sorpresa, en el fondo del barranco se puede ver claramente lo que hay arriba.
\-E-_E-Ella_.
Ella se parece a mí pero no tenemos la misma cara. Su aspecto era una monstruosidad. Espuma blanca rojiza sale de sus heridas y su cara parece una pulpa mallugada pero, da la extraña sensación de ser yo misma. Está tan destrozada que no pude ver expresión alguna. Ella me vio expectante.
El miedo escaló mis piernas y se atoró en mi mandíbula.
Pellizcos dolorosos atascaron mis piernas en el lodo de la pestilente suciedad en la que me encontraba atorada.
El dolor se presentó cada vez más grávido mientras iba subiendo, llegando a la mano derecha puede verlo. Ratas.
Grité, agité mi mano con fuerza mandando a volar la que se prendía de mis dedos con la intención de roer mis huesos. Trate de escalar la tierra. Se desbordó con los vidrios encajados que me hicieron caer de nuevo en las aguas negras.
Ella alzó una piedra sobre su cabeza y la dejó caer a donde yo estaba.
Estoy muerta.
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Estás leyendo el capítulo 5 de El diario de Hebbler (Novela), un novela. Es un relato de terror psicológico y gótico que explora las profundidades del trauma, el abuso doméstico y el ciclo ineludible de la violencia intrafamiliar a través de las entradas de un diario personal que abarcan más… Este capítulo tiene publicado el 4 de octubre de 2026. El diario de Hebbler (Novela) tiene 5 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.