Leer El Ataúd del Héroe (Novela) Capítulo 33 online gratis en español
🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
Cuanto más reaccionaban, más miraba la súcubo a los dos caballeros que habían desenvainado sus espadas con ojos divertidos. Sin embargo, cuando la súcubo miró a Mela, su rostro cambió de forma extraña.
La súcubo ladeó ligeramente la cabeza.
\[...¿Qué eres? ¿Por qué...?\]
—Parece que este demonio aún no ha encontrado la reliquia sagrada.
Sin embargo, Harenir interrumpió bruscamente a la súcubo y desenvainó su espada. La espada sagrada, de un blanco puro, brillaba tenuemente bajo la luna. Sosteniéndola recta y apuntando directamente a la súcubo, Harenir ordenó.
—¡Todos, muévanse!
El significado era intuitivo. Él mantendría ocupado al demonio, así que los demás debían darse prisa y encontrar la reliquia sagrada.
Los compañeros entraron rápidamente al edificio. Él los siguió, para evitar peleas innecesarias. Ante esto, la súcubo rió y los persiguió. Unas alas de color rojo oscuro brotaron de su espalda.
\[¿Crees que puedes escapar de mí...?\]
—Dijiste que te gustaba, ¿acaso tu corazón ya ha cambiado?
¡Bang! El estruendo que resonó cuando Harenir bloqueó el paso de la súcubo fue feroz. La burla de Harenir, mezclada con el estruendo, resultó escalofriante. Aunque sus alas eran bastante grandes, lo que indicaba que no se trataba de un demonio débil, no parecía oponer resistencia alguna.
Su lucha comenzó en serio en el pasillo bajo la luz de la luna. La súcubo lanzó con ferocidad energía demoníaca como si intentara alejarse de él, pero Harenir la esquivó con gracia y cargó.
Como era de esperar, no había de qué preocuparse por ese humano, no, ese héroe con poderes sobrehumanos. Apartando la mirada de él, siguió tras sus compañeros.
—¡Tenemos que encontrarlo rápidamente!
—¡El sol, el pequeño sol...!
Kalterik y Noi corrían ruidosamente por el interior del templo. El lado este no era laberíntico, sino completamente abierto, con forma de amplio salón. Varias estatuas adornaban las paredes, y una imponente pintura sagrada cubría todo el techo, sostenida por enormes pilares.
Los tres registraron minuciosamente cada rincón, mientras él palpaba las paredes, preguntándose cómo sería la reliquia sagrada llamada "pequeño sol". Como la luz de la luna que entraba por las ventanas era escasa, la linterna que acababa de conseguir le resultó muy útil. Afuera, los estruendos continuaban sin cesar.
—El pequeño sol sería redondo, ¿verdad? O tal vez triangular o cuadrado para subvertir las expectativas.
—¡Qué tonterías estás diciendo!
Él lo había preguntado muy seriamente, pero, por desgracia, la persona que tenía cerca era Kalterik. Ya furioso por las acciones de la súcubo hacia Harenir, alzó la voz con irritación.
«¡Oye, oye! Cálmate, oso. Soy un aliado. Puede que no esté de tu lado, pero mi deseo de ayudar a Harenir es el mismo...»
¡BUM!
En ese preciso instante, un estruendo ensordecedor resonó justo a su lado. Decenas de monstruos atravesaron el muro exterior del templo y se lanzaron al interior. No estaba claro si la súcubo los había invocado con antelación o en ese preciso momento, pero cargaron con agresividad, como si quisieran interferir.
\[¡Hyaaaaargh!\]
\[¡Grrrr...!\]
¡Zas! Kalterik blandió su espada con fuerza y chasqueó la lengua con fastidio.
—¡Tsk! ¡Malditos imbéciles!
Incluso frente a monstruos gigantes, Kalterik no retrocedió en absoluto, solo frunció el ceño como si le molestaran mientras blandía su gran espada. Por otro lado, Mela también alzó con calma su estoque y eliminó a los monstruos uno por uno.
Y entonces, ¡crack! Los árboles brotaron del suelo, inmovilizando a los monstruos. Los troncos parecían más gruesos, como si extrajeran más fuerza vital de los campos exteriores a través del muro roto. Con experiencia previa lidiando con monstruos, todos se coordinaron hábilmente.
Justo cuando él pensaba que la habilidad de Noi para inmovilizarlo era demasiado poderosa y estaba a punto de relajarse, ¡whoosh! Se alzaron llamas. Las llamas subieron lo suficiente como para alcanzar el alto techo del salón.
¡Crack, crack! Las llamas se propagaron por los troncos que Noi había invocado y ardieron con furia. Como si los monstruos hubieran aprendido la lección, esta vez se unieron a la refriega los monstruos de atributo de fuego, que eran el punto débil de Noi. Justo cuando los monstruos que derribaban muros habían dividido al grupo en dos, las llamas crecientes los separaron por completo.
—¡Ugh, ugh...!
—¡Noi!
Por otro lado, Noi gimió de dolor. Parecía que cuando los troncos de los árboles ardían, el invocador también se veía afectado, ya que Mela podía vislumbrarse entre las llamas, abrazándolo y con expresión preocupada.
Él buscó a Kalterik mientras evaluaba la situación al otro lado. Parecía que tendrían que lidiar con los monstruos de ese lado, pero extrañamente, Kalterik estaba callado. Normalmente, habría estado gritando sobre lo molestos que eran esos malditos monstruos, pero ahora, ¿qué hacía...?
—Ah, ja...
Sin embargo, se detuvo bruscamente al ver el estado de Kalterik.
Kalterik estaba apoyado contra la pared, temblando. Él, que parecía estar bien hacía apenas unos instantes al enfrentarse a los monstruos, ahora se convulsionaba, sujetándose la cabeza como si sintiera un dolor insoportable.
Como alguien que sufre un trauma.
—...Oye. ¿Estás bien?
Cuando él se acercó y le tocó el hombro con expresión de desconcierto, Kalterik se sobresaltó violentamente. Sus ojos, muy abiertos, temblaban incontrolablemente, como si no se hubiera dado cuenta de que se acercaba justo a su lado. Solo después de tomar varias respiraciones entrecortadas gritó: —¡Wah!
—¡Claro! ¿Qué preocupaciones innecesarias...?
«Bueno, yo también creo que es una preocupación innecesaria...»
Pero resultó muy extraño cuando Kalterik lo dijo él mismo. Más bien, semejante arrebato parecía un intento de disimular una reacción normal. Al darse cuenta de que lo miraba de forma extraña, Kalterik frunció aún más el ceño.
\[¡Grrrr!\]
En ese instante, Kalterik recuperó la compostura y blandió su espada contra un monstruo con aspecto de lobo que se abalanzó sobre él. El monstruo fue aplastado por la pesada espada y murió. Tras eliminarlo al instante, Kalterik se giró para mirarlo.
—Tú... no te preocupes. Solo encuentra la reliquia sagrada.
«¿A qué se debe ese silencio ambiguo?»
«¿Te resulta incómodo recibir ayuda de la nigromancia en un lugar sagrado, o esperas que incluso si invoco muertos vivientes con este cuerpo patético, me desplomaré después de apenas lidiar con unos pocos monstruos?¿Por qué esta última imaginación es tan vívida?» Él se sintió un poco miserable.
En cualquier caso, si Kalterik iba a encargarse por completo de los monstruos, él lo agradecía. Como no tenía ganas de enfrentarse a los, aún espeluznantes, monstruos de cerca, se centró en examinar las estatuas.
Sin embargo, Kalterik seguía respirando con dificultad en algunos momentos mientras luchaba contra los monstruos.
—Uff, ah, ja. ¿Dónde, dónde están esos malditos que escupen fuego...?
Fue una reacción extraña tener que forcejear solo por el humo que llenaba el lugar. Incluso se tambaleaba por momentos. Aun así, logró encontrar al monstruo que escupía fuego y consiguió cortarle la cabeza.
¡Zas!
—Uf, ja...
Kalterik dejó escapar un largo suspiro de alivio frente a la cabeza del monstruo que había caído al suelo. Tan pronto como el monstruo, que había estado escupiendo fuego sin cesar y alimentando las llamas, se desplomó, el fuego se debilitó considerablemente. Parecía que las llamas se extinguirían naturalmente al cabo de un rato.
Mmm, parece que tiene algunos malos recuerdos relacionados con el fuego. Él no tenía ganas de preguntar por qué, así que simplemente se encogió de hombros y siguió mirando a su alrededor, pero...
¡Zas! ¡Bang, bum!
La súcubo entró volando, derribando las paredes del lugar. Los muros a ambos lados del salón quedaron destruidos, y reinaba el caos.
\[Ja, ja. Me dijeron que tuviera cuidado con el caballero santo de rostro excepcionalmente bello, ¿era él? Había rumores de que había muerto, ¿qué demonios es esto?\]
El estado de la súcubo, que lanzó un grito agudo, era lamentable. Tenía la pierna izquierda rota y cojeaba, y la sangre le brotaba del hombro. Su ala izquierda parecía haber sido amputada por completo, dejando un lado vacío. Daba la impresión de que apenas había escapado tras quedar destrozada en la lucha contra Harenir.
Y hay una elección que suelen hacer quienes se encuentran en esta situación.
\[Tú, le tienes miedo al fuego, ¿verdad?\]
Se trataba de tomar un rehén.
La súcubo, que acababa de volar cerca de Kalterik, sonrió de oreja a oreja. Como si hubiera leído su miedo con solo mirarlo a los ojos brevemente, extendió ambas manos. El gesto de envolver la cabeza de Kalterik mientras flotaba en el aire debió parecerle terriblemente lascivo.
¡Whoosh! Llamas se alzaron en círculo alrededor de Kalterik. Para ser precisos, no era fuego, sino la energía demoníaca de color rojo oscuro de la súcubo, pero el rostro de Kalterik palideció al instante. Parecía como si el momento más terrible de su vida se estuviera recreando.
—No-no. Uf...
Kalterik jadeó al caer de rodillas. Harenir, que había estado persiguiendo a la súcubo, también llegó al lugar y lo llamó con el rostro desconcertado.
—...Señor.
—¡Kalterik!
En ese preciso instante, Mela también se unió tras despejar la prisión de árboles que bloqueaba el centro del salón, y se quedó atónita. Mientras todos se quedaban paralizados, la súcubo soltó una carcajada.
\[Que nadie se mueva. ¿A ver qué le pasa a este si das un solo paso?\]
Era claramente una amenaza, pero Harenir no movió los pies de inmediato. «¿Es esta la actitud habitual cuando se toma un rehén?»
Él observó la escena con curiosidad desde atrás. Su figura parecía estar perfectamente oculta entre las sombras, sin que la súcubo la notara. Apreciaba enormemente la sombría —o mejor dicho, la capacidad de sigilo— que Isaph poseía.
Si se trataba de un arma que no se moviera ni un paso, él tenía una...

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El Ataúd del Héroe (Novela)
Capítulo 34
El Ataúd del Héroe (Novela) Capítulo 33
Estás leyendo el capítulo 33 de El Ataúd del Héroe (Novela), un novela. —Hora de comer, prisionero número 444. Me encontré transmigrando al cuerpo de un prisionero. Un prisionero en el corredor de la muerte, cuya ejecución está programada para mañana. Sin embargo, antes de que pudiera… Este capítulo tiene publicado el 19 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo ACS. El Ataúd del Héroe (Novela) tiene 101 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.