Leer El Ataúd del Héroe (Novela) Capítulo 15 online gratis en español
🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
Harenir lo miró con una expresión aún más enigmática. Como si no esperara tal respuesta, apretó los labios con fuerza, y justo en ese momento, Noi corrió hacia él llorando.
—¡Guuaa, Haren!
Su rostro era un desastre, como si toda la tensión se hubiera esfumado repentinamente al ver a Harenir. Corrió tambaleándose, casi cayéndose, y gritó con fuerza. Harenir le acarició suavemente la cabeza, como si adivinara los esfuerzos de Noi por los restos de árboles esparcidos en el claro.
—El camino de vuelta estaba bloqueado, así que llegué tarde. Pero aguantaste bien, Noi.
Los tres caballeros se habían dispersado y movido simultáneamente, y aunque Harenir había ido al lugar más lejano, el sonido de su destrucción del núcleo resonó casi al mismo tiempo que el de Mela. En otras palabras, Harenir había sido así de rápido, pero por alguna razón, había tardado en regresar.
Quizás los Dium consideraron que la presencia de Harenir era sumamente problemática y obstaculizaron su regreso. Tal vez amontonando rocas o talando árboles a su paso.
Pat, pat, mientras Harenir lo elogiaba por su buen desempeño, el temblor de Noi disminuyó gradualmente. ¿Calmarse con solo unas pocas caricias? ¿Era esta la presencia de un héroe? Mientras observaba con curiosidad su asombroso vínculo, que siempre resultaba sorprendente, oyó a Dium levantarse a lo lejos.
Crack— El ímpetu de la criatura al elevarse mientras rompía el árbol era ominoso. Miró fijamente a Harenir, aparentemente enfurecida por haber sido tomada por sorpresa.
\[Tú...\]
Pero la expresión de Harenir, al encontrarse con esa mirada asesina, permaneció impasible. Era su primer encuentro con un Dium en este bosque, y aunque la criatura tenía dos cuernos que sobresalían, no había ninguna agitación particular en su rostro.
—...Al final, todo se reduce a esto.
Puede que lo hubiera previsto desde el momento en que vio el camino bloqueado, pero desde el principio había sospechado de la supervivencia de los Dium y quería registrar la Zona de Invasión. Aunque los demás caballeros, e incluso Noi, su ayudante, se mostraban escépticos al respecto.
En retrospectiva, parecía que Harenir no solo había adivinado, sino que lo había "sabido" con certeza. De lo contrario, no habría venido, ni siquiera fingiendo su muerte. Aunque no podía saber por qué Harenir estaba tan seguro, su serenidad, incluso frente al Dium, le produjo una sensación de alivio.
Más bien, y por extraño que pareciera, parecía alguien que había estado esperando este momento.
¡Boom!
¡Pum! ¡Pum!
La batalla comenzó cuando el Dium cargó contra Harenir. Bajó su enorme brazo con ferocidad, pero Harenir esquivó el ataque con un movimiento tan ligero como una pluma. El Dium solo dispersaba sus imágenes residuales, destrozando árboles y rocas indefensas.
\[¡Pequeña rata!\]
—Después de haberte escondido aquí todo este tiempo, ¿no te parecerías más a una rata?
El Dium se enfureció aún más ante la voz que no había perdido ni un ápice de aliento. ¡Bang, bang, bang! Cargó, agitando salvajemente los brazos, creando cráteres en el suelo. El polvo levantado por el impacto se extendió como niebla, obstruyendo la visión, y justo cuando esperaba que se asentara rápidamente... una bruma negra comenzó a extenderse lentamente sobre él.
Desde el principio, una densa niebla había cubierto toda la Zona de Invasión. Por eso nadie se había atrevido a tocarla, dejándola abandonada durante tanto tiempo tras la Gran Catástrofe. Ahora, esa niebla se extendía aún más, siguiendo los movimientos del Dium y dificultando la visibilidad.
Harenir blandió su espada horizontalmente en un amplio arco. La niebla se disipó un poco, e inmediatamente se volvió para mirar a Noi y a él, diciendo:
—Por ahora, ustedes dos refúgiense detrás de la roca...
¡Zas! En ese instante, un ataque salió disparado. Algo afilado emergió de la niebla y se dirigió hacia Harenir. Aquello, de un negro intenso, era el dedo del Dium; al parecer, el Dium podía transformar su cuerpo a voluntad.
Instintivamente, Harenir retrocedió medio paso para esquivar el ataque. Pero este pudo haberle rozado la mejilla, pues una fina línea apareció en su rostro y la sangre le corría por la cara.
—La herida...
Su exclamación, teñida de desconcierto ante la herida aparentemente profunda, se transformó hacia el final en una sorpresa perpleja.
—...¿se ha ido?
La herida en la mejilla de Harenir desapareció en menos de unos segundos. Cuando se limpió la sangre de la mejilla con el dorso de la mano, no quedó ni rastro. Se preguntó si habría algún tipo de magia curativa en el dorso de su mano, pero entonces...
“Haren no muere. Porque es el hijo amado por Dios”.
De repente, recordó lo que Noi había dicho. Había dicho que un héroe que se cura instantáneamente de las heridas no podría morir simplemente por una búsqueda, y eso no era un simple elogio, sino una afirmación basada en un hecho irrefutable.
¡Zas, zas! Varios ataques sorpresa surgieron de la niebla. De vez en cuando, Harenir sufría leves heridas, pero desaparecían en un abrir y cerrar de ojos. No parecía prestarles especial atención. Como si fuera algo natural, sin necesidad de concentrarse en ello, el héroe existía sin problemas, como si así debiera ser.
«¿A esto le llaman "el amor de Dios"?»
Mientras contemplaba asombrado aquello, él intentó escapar con Noi. Pero los ataques les llovían por todas partes y no encontraban un momento para moverse, así que al final, Harenir se interpuso entre ellos, protegiendo su posición y bloqueando los ataques. Los Dium parecían querer tomar como rehenes a los dos débiles, atacándolos constantemente.
Normalmente, en estas situaciones, el héroe estaría impotente protegiendo a los débiles, y se percibiría su frustración por no poder hacer nada, mientras que aquellos protegidos sentirían tanto gratitud como culpa. Pero él seguía experimentando una extraña disonancia. Más bien, parecía como si hubiera estado esperando este momento...
¡Crash!
En ese instante, se oyó a lo lejos el sonido de algo que se rompía. Aunque hasta entonces habían escuchado todo tipo de ruidos fuertes en el bosque, aquel les llegó con especial claridad. Era el mismo sonido que habían oído cuatro veces antes.
—¡Lo he destruido!
El estruendoso grito de Kalterik resonó como una bienvenida. Finalmente había logrado superar la interferencia de los Diums de un solo cuerno y destruido el núcleo.
Con esto, todos los núcleos en la Zona de Invasión habían sido eliminados.
Al desaparecer el último núcleo, no solo disminuyó la enorme tensión que oprimía el bosque de forma incomparable, sino que también se hizo mucho más fácil respirar. Justo entonces, le pareció ver que las comisuras de los labios de Harenir, que estaba frente a él, se abrían ligeramente.
¡Zas!
En el instante en que desenvainó su espada horizontalmente, un estallido de luz blanca pura surgió y la niebla del lugar se disipó al instante. Aunque el movimiento fue similar al anterior, el resultado fue completamente diferente. Sopló un viento feroz que sacudió incluso el casco del Dium, lanzándolo lejos.
\[Tú...\]
—Estaba aburrido.
Harenir sonrió, mirando al desconcertado Dium. Ahora comprendía claramente el origen de la disonancia que había sentido antes. Ah, había ganado tiempo deliberadamente para impedir que Dium, el de los dos cuernos, se acercara a los demás caballeros. Había luchado a propósito como si fuera una contienda igualada, fingiendo forcejear entre la niebla.
¡Zas! De un solo salto, Harenir voló directamente hacia el rostro de Dium. Se lanzó ágilmente hacia adelante y blandió su espada con gracia, ¡y pum! Un rugido terrible resonó mientras el suelo se hacía añicos.
—Tengo curiosidad por una cosa. ¿Cómo volviste a la vida?
\[¡Uf, guh...!\]
—O mejor dicho, ¿acaso no moriste en primer lugar?
Harenir se acercó, formulando preguntas con calma. Aunque sus movimientos parecían ligeros y ágiles, la tierra se estremecía a su paso. Era como si el bosque se derrumbara. El suelo se volteaba, los árboles caían y las rocas se hacían añicos. Nada detenía los pasos de Harenir.
El Dium intentaba escapar desesperadamente. Corría, esquivando la espada de Harenir, tambaleándose sobre el suelo que temblaba violentamente, apoyándose en los árboles hasta que estos se rompían, provocando que rodara por el suelo. La situación era muy diferente a la anterior.
—Veo que no tienes intención de contestar...
Harenir habló como si estuviera decepcionado, aunque ni siquiera le había dado oportunidad de responder. No estaba claro si era sincero o burlón, pero el Dium, ahora hecho jirones, pareció interpretarlo como lo segundo y tembló.
\[¡Graaaaargh!\]
Finalmente, el Dium extendió sus brazos y lanzó un rugido terrible. Un miasma negro como la noche brotó de todo su cuerpo con una fuerza aterradora, para luego estallar en todas direcciones. El aura era tan feroz que resultaba imposible siquiera mantenerse en pie.
Kalterik y Mela, que habían intentado unirse a ellos, se detuvieron con gemidos. Lo que el Dium había liberado no era simple miasma. Se sentía como si todo el cuerpo se pudriera y se desmoronara con solo tocarlo.
La contaminación de la zona de invasión se aceleró.
—Uff...
Finalmente, él cayó de rodillas, temblando, con las manos apoyadas en el suelo. Sentía que su fuerza vital se le escapaba. No sabía si las yemas de sus dedos estaban blancas por aferrarse al suelo o si se debía a la contaminación sufrida en la Zona de Invasión.
Un dolor terrible se apoderó de él, como si la facilidad con la que había respirado antes hubiera sido una ilusión. Sentía como si sus pulmones se estuvieran solidificando.
\[¿Te volviste arrogante solo porque destruiste los núcleos? ¿Creíste que podías eliminar nuestra tierra con esos trucos? ¡Jejeje, qué ridículo, qué delirio tan arrogante!\]
El Dium estalló en burla. Su risa resonó por el bosque y le dio vueltas en la cabeza, vértigo. De hecho, esa parte le había parecido cuestionable desde el principio.
¿Desaparecería la Zona de Invasión simplemente destruyendo todos los núcleos? Si es así, ¿por qué nadie lo había intentado hasta ahora? Si bien había sentido disminuir la energía ominosa de la Zona de Invasión cuando Kalterik destruyó el último núcleo, eso solo significaba que se había atenuado, no desaparecido.
Además, con el miasma de Dium ahora llenando el espacio de esta manera, no sería extraño que se formaran nuevos núcleos en cualquier momento. Dium rió maniáticamente de la reacción de Harenir mientras permanecía inmóvil.
\[¿Cómo podríamos renunciar a esta tierra que hemos conquistado? ¡Seguro que recuperaremos nuestra era...!\]
—En realidad, al principio no estaba seguro.
La voz tranquila de Harenir se oyó entre los gritos frenéticos de Dium. El contenido, algo abrupto, hizo que tanto Dium como él miraran a Harenir con desconcierto. ¿Qué demonios estaba diciendo? ¿De qué no estaba seguro...?
—No estaba seguro de si eliminar los núcleos sería realmente efectivo.
\[¿Qué...?\]
—Pero escondiste el último núcleo.
En medio de la furia de la tormenta, sumida en la oscuridad más absoluta, Harenir sonrió levemente. Aquella sonrisa apacible parecía extrañamente fuera de lugar en aquella situación de urgencia.

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El Ataúd del Héroe (Novela)
Capítulo 16
El Ataúd del Héroe (Novela) Capítulo 15
Estás leyendo el capítulo 15 de El Ataúd del Héroe (Novela), un novela. —Hora de comer, prisionero número 444. Me encontré transmigrando al cuerpo de un prisionero. Un prisionero en el corredor de la muerte, cuya ejecución está programada para mañana. Sin embargo, antes de que pudiera… Este capítulo tiene publicado el 14 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo ACS. El Ataúd del Héroe (Novela) tiene 101 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.