Leer Dios Emperador Eterno (Novela) Capítulo 46 online gratis en español
🏴 Grupo: Snathy✍️ Traducción: Snathy
—¡Auuuu!
Han Fu lanzó un rugido salvaje. El Qi Genuino circuló por los quince meridianos de su cuerpo y una fuerza aterradora estalló desde lo más profundo de su ser.
—¡Boom!
—¡Boom!
...
Sujetando el hacha de guerra con ambas manos, avanzó a grandes zancadas hacia Zhang Ruochen. Cada paso que daba hacía temblar ligeramente la plataforma de combate.
—¡Whoosh!
Lanzó un tajo diagonal con el hacha.
A simple vista parecía un golpe impulsado únicamente por la fuerza bruta, pero escondía una refinada técnica que bloqueaba todas las rutas de retirada de Zhang Ruochen, sin dejarle ningún lugar por donde esquivar.
El Reino de Seguir al Corazón.
Hacha Siguiendo al Corazón.
La expresión de Zhang Ruochen permaneció inalterable. Con total calma levantó el brazo y cruzó la vaina de su espada para interceptar el hacha.
—¡Bang!
Un estruendo ensordecedor resonó por toda la arena.
La vaina de espada y el hacha quedaron inmóviles en el aire.
Zhang Ruochen sostenía la vaina con una sola mano y, aun así, había detenido el hacha que Han Fu blandía con ambas.
Al ver aquella escena, todos los presentes en el Palacio de Combate de Nivel Amarillo quedaron completamente atónitos. Nadie había imaginado que la fuerza física de Zhang Ruochen pudiera ser tan descomunal.
—Han Fu nació con una fuerza divina. Sin usar ninguna técnica marcial puede desatar treinta y dos fuerzas de toro. ¿Acaso la fuerza del Noveno Príncipe es todavía mayor?
Desde las gradas, Hong Tao negó suavemente con la cabeza y suspiró.
—Así que Su Alteza el Noveno Príncipe nunca luchó con todas sus fuerzas. Su cultivo es realmente insondable. Me pregunto si Han Fu logrará obligarlo a revelar cuál es su verdadera fuerza.
La escena era impactante.
Hasta ese momento, todos habían creído que el Noveno Príncipe solo podía derrotar a los expertos de la Finalización del Reino Amarillo porque su dominio de la espada era extraordinario.
Nadie esperaba que su fuerza física también fuera tan aterradora.
Solo con su fuerza bruta era capaz de enfrentarse de igual a igual con Han Fu.
—¡Joven, tienes bastante fuerza! ¡Recibe otro hachazo de este abuelo!
—¡Tajo Caótico del Mundo!
Han Fu saltó más de seis metros de altura y ejecutó una técnica marcial de Clase Media de la Etapa Humana. Alzó el hacha sobre su cabeza con ambas manos y la descargó de nuevo.
Al combinar aquella técnica con el peso de 600 kg del hacha de guerra, el golpe liberó una fuerza aterradora de fuerza de 45 toros.
—Técnica de Espada Tianxi: Campana de la Espada Celestial.
—¡Shing!
La Espada De Alma Brillante finalmente abandonó su vaina.
Zhang Ruochen movilizó todo el Qi Genuino de su cuerpo y lo inyectó en la espada, activando las cuatro inscripciones de fuerza grabadas en ella.
El peso de la Espada Destello del Alma aumentó hasta 230 kg.
La feroz intención de espada se condensó en una campana ilusoria formada por Qi de espada que envolvió completamente el cuerpo de Zhang Ruochen.
—¡Boom!
El hacha de Han Fu cayó sobre la campana de espada.
No solo fue incapaz de romperla, sino que la poderosa fuerza de rebote lo lanzó por los aires.
Han Fu sintió que sus órganos internos se sacudían violentamente y la sangre le hervía en el pecho. Había sufrido lesiones internas.
Sin utilizar ninguna técnica marcial, Zhang Ruochen ya podía desatar la fuerza de 36 toros.
Al ejecutar la Palma Prajna del Dragón y el Elefante, podría desplegar la fuerza de 49 toros.
La Técnica de Espada Tianxi no era una técnica enfocada en aumentar la fuerza. Su esencia residía en la precisión de la espada y en el filo de su Qi de espada.
Sin embargo, seguía siendo una técnica de espada de Clase Inferior de la Etapa Espiritual.
Al ejecutar la postura defensiva Campana de la Espada Celestial, Zhang Ruochen seguía siendo capaz de liberar la fuerza de 49 toros. Sumando el contraataque del Qi de espada de la campana, era normal que Han Fu hubiera resultado herido.
—¡Otra vez!
Los ojos de Han Fu se tiñeron de rojo sangre. Activó la línea de sangre del Leopardo León de Fuego que corría por sus venas y finos hilos de llamas comenzaron a brotar de los poros de su piel.
—¡Han Fu va a enloquecer!
—¡Al despertar el poder de la línea de sangre del Leopardo León de Fuego, su fuerza puede alcanzar la fuerza de 49 toros!
La última vez que Han Fu perdió el control, despedazó a un guerrero de la Finalización del Reino Amarillo, reduciéndolo a una masa de carne y sangre bajo los golpes de su hacha.
Debía saberse que un guerrero común de la Finalización del Reino Amarillo solo podía liberar la fuerza de 25 toros. Quienes alcanzaban la fuerza de 36 toros ya eran considerados extraordinarios.
En cuanto a la fuerza de 49 toros, ese era un nivel aún más aterrador. Incluso algunos guerreros de la Junta Amarilla no podían desatar semejante poder.
Han Fu también habría podido convertirse en un guerrero de la Junta Amarilla, pero en su décimo combate se encontró con un oponente que ocupaba una posición muy alta en el ranking. Por eso no consiguió enlazar diez victorias consecutivas.
Si en aquel décimo combate se hubiera enfrentado a un guerrero de la Junta Amarilla más débil, ahora él también formaría parte del ranking.
Podía decirse que su poder de combate no era inferior a la de un verdadero guerrero de la Junta Amarilla.
—Je, je. Has conseguido obligar a Han Fu a perder el control. Zhang Ruochen, parece que de verdad eres bastante fuerte.
Con una expresión burlona, Liu Chengfeng observaba desde las gradas a Zhang Ruochen, que no dejaba de retroceder sobre la plataforma.
Una vez que Han Fu enloquecía, ni siquiera él tenía la certeza de poder derrotarlo, mucho menos Zhang Ruochen.
Y si alguien era vencido por Han Fu, aquello no significaba simplemente perder.
Significaba una sola cosa:
Morir.
—¡Whoosh!
Antes incluso de que el hacha descendiera, Zhang Ruochen ya podía sentir una oleada abrasadora de calor golpeándole el rostro.
No intentó enfrentarlo de frente.
Desplegó su técnica de movimiento y comenzó a retirarse.
Si optaba por un choque directo, su fuerza no era inferior a la de Han Fu.
Pero Zhang Ruochen no solo quería derrotarlo.
Todavía debía afrontar el décimo combate contra un guerrero de la Junta Amarilla, así que no podía permitirse gastar demasiado Qi Genuino ni demasiada energía.
Han Fu blandía una y otra vez su hacha de guerra.
Zhang Ruochen respondía retrocediendo sin cesar, esquivando cada golpe por el margen más estrecho posible.
Cada evasión hacía contener la respiración a los espectadores.
Nadie se atrevía a imaginar qué ocurriría si uno de aquellos hachazos llegaba a alcanzarlo.
Desde el pie de la plataforma, la Novena Princesa estaba tan nerviosa que su corazón se salía de su pecho.
La situación era demasiado peligrosa.
¿Por qué su noveno hermano se negaba a rendirse?
¿De verdad todavía tenía posibilidades de ganar contra Han Fu?
Al principio, Han Fu había dominado por completo el combate.
Su aura era arrolladora y mantenía a Zhang Ruochen totalmente reprimido.
Sin embargo, poco a poco, la fuerza de Han Fu comenzó a disminuir.
La velocidad con la que blandía el hacha también empezó a reducirse y las llamas que cubrían su cuerpo se volvieron cada vez más débiles.
—Han Fu está consumiendo demasiado Qi Genuino. Me temo que va a perder. Este Noveno Príncipe realmente es un talento excepcional. Su aptitud es extraordinaria.
Liu Chuanshen observaba la batalla desde las gradas.
Al enterarse de que Zhang Ruochen había conseguido ocho victorias consecutivas, acudió de inmediato al Palacio de Combate de Nivel Amarillo para comprobar por sí mismo cuán extraordinario era aquel Noveno Príncipe.
Junto a él se encontraba un erudito que llevaba una máscara de hierro. Con voz ronca, comentó:
—Si este Noveno Príncipe consigue desarrollarse, quizá llegue a ser capaz de competir con el Séptimo Príncipe.
Liu Chuanshen volvió la mirada hacia el erudito enmascarado.
—¿Qué quiere decir con eso, señor?
El erudito respondió:
—Si la Comandancia Yunwu solo produjera un Séptimo Príncipe, dentro de diez años el Banco del Mercado Marcial, el Mercado Negro y el Gremio de Inscripciones tendrían que someterse por completo a las fuerzas oficiales.
En toda la Comandancia Yunwu, nadie sería capaz de enfrentarse al Séptimo Príncipe dentro de diez años.
—Sin embargo, si dentro de la familia real aparece alguien capaz de contenerlo, la situación será completamente distinta.
Al escuchar aquellas palabras, Liu Chuanshen asintió lentamente, pensativo.
—Parece que, cuando llegue el momento, nuestro Banco del Mercado Marcial podría prestarle algo de ayuda. Si ambos príncipes terminan enfrentándose hasta salir ambos perjudicados, ese sería el mejor desenlace para nosotros.
El erudito enmascarado sonrió levemente.
—Comparado con ese deslumbrante Séptimo Príncipe, el Noveno Príncipe aún es demasiado débil. Nosotros solo necesitamos brindarle un pequeño apoyo desde las sombras. Que llegue o no a convertirse en una amenaza dependerá únicamente de su propio potencial.
Tras una breve pausa, añadió con absoluta seguridad:
—En tres movimientos, Han Fu será derrotado.
Apenas terminó de hablar, Zhang Ruochen lanzó una palma que envió a Han Fu fuera de la plataforma de combate.
Noveno combate, victoria.
Había vuelto a ganar.
Solo le quedaba un último combate.
Si conseguía vencer también en el décimo, su nombre sería inscrito en la Junta Amarilla, convirtiéndose en el vigesimoctavo guerrero de la Comandancia Yunwu en alcanzar ese honor.
Naturalmente, su rival en el último combate también sería un guerrero de la Junta Amarilla.
—¡Es increíble! ¡El Noveno Príncipe apenas tiene dieciséis años y ya está a punto de convertirse en un guerrero de la Junta Amarilla!
—He oído que, cuando el Séptimo Príncipe ingresó a la Junta Amarilla, el Príncipe de la Comandancia decretó una amnistía general en todo el territorio.
—¿Quién creen que será el guerrero de la Junta Amarilla que salga a detener la racha de diez victorias consecutivas del Noveno Príncipe?
...
Todo el Palacio de Combate de Nivel Amarillo volvió a estallar en un clamor ensordecedor.
Incluso muchos guerreros que estaban presenciando combates en el Palacio de Combate de Nivel Negro acudieron para contemplar el nacimiento de un nuevo guerrero de la Junta Amarilla.
Después de todo, ver a alguien desafiar la Junta Amarilla era un acontecimiento extremadamente raro.
En ocasiones, ni siquiera ocurría una sola vez en medio mes.
—¡Noveno hermano, tienes que lograrlo!
La Novena Princesa jamás habría imaginado que Zhang Ruochen fuera tan poderoso como para derrotar incluso a Han Fu.
Ahora tenía mucha más confianza en él.
Los hermosos ojos de Shan Xiangling brillaban intensamente mientras observaba fijamente a Zhang Ruochen sobre la plataforma.
—Tenemos el mismo cultivo, ambos estamos en la Estado Final del Reino Amarillo, pero él es muchísimo más fuerte que yo... Seguro que conseguirá convertirse en un guerrero del Listado Amarillo.
—¡Inútiles! Parece que al final tendré que actuar personalmente.
Liu Chengfeng descendió desde las gradas y subió paso a paso a la plataforma de combate. Clavó una mirada afilada en Zhang Ruochen y dijo:
—Noveno Príncipe, ya has luchado nueve combates. ¿Cuánto Qi Genuino te queda?
—Más que suficiente para ocuparme de ti —respondió Zhang Ruochen con calma.
Liu Chengfeng esbozó una sonrisa.
—Noveno Príncipe, realmente eres un prodigio. Si hubieras alcanzado la Finalización del Reino Amarillo, admito que no sería rival para ti. Lástima que ahora solo estés en el Estado Final del Reino Amarillo.
Liu Chengfeng ocupaba el puesto 11 en la Junta Amarilla y es considerado uno de los guerreros mas fuertes de la Junta Amarilla.

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Estás leyendo el capítulo 46 de Dios Emperador Eterno (Novela), un novela. Hace ochocientos años, Zhang Ruochen, hijo del Emperador Ming, fue asesinado por su prometida, la Princesa Chi Yao. Ochocientos años después, Zhang Ruochen renació, solo para descubrir que su antigua prometida, quien lo… Este capítulo tiene publicado el 30 de julio de 2026, Traducido por el grupo Snathy. Dios Emperador Eterno (Novela) tiene 104 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.