Leer Dios de la Espada Caótica (Novela) Capítulo 872 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Al sentir la fuerza del Qi de la espada que se aproximaba, el anciano de túnica negra se sobresaltó. Instintivamente supo que resultaría gravemente herido si lo alcanzaba.
El anciano ya no se molestó en matar al anciano de la tribu Kalor. Retiró con fuerza la mano que tenía en la mano y lanzó un potente puñetazo contra la espada Qi.
Los ancianos lanzaron un puño de un metro de ancho, completamente condensado en energía, golpeando el Qi de la espada con violentas ondas de poder.
¡Boom! Al chocar, se desató un gran estruendo. Violentas ondas de energía sembraron el caos a su alrededor y lanzaron por los aires a Kai Ya y a los guardias.
Sin embargo, el Qi de la espada superó con creces la imaginación del anciano. No se dispersó, sino que atravesó directamente las violentas energías. No obstante, ahora era mucho más débil debido al golpe anterior.
El anciano también era un Guerrero Alma Marina de 14.ª Estrella, equivalente a un Rey Santo del Sexto Plano Celestial. Al ver que el Qi de la espada continuaba avanzando hacia él sin disminuir su velocidad, adoptó una postura extremadamente severa. Acto seguido, gruñó y una inmensa cantidad de energía surgió de él, golpeando el Qi de la espada con toda su fuerza una vez más.
Con un estruendo ensordecedor, el anciano finalmente dispersó el Qi de la espada a treinta metros de distancia. Las poderosas ondas expansivas lo golpearon, haciéndolo temblar violentamente.
El anciano se quedó atónito. Miró fijamente hacia donde provenía el Qi de la espada. Quería ver quién poseía semejante fuerza. Aunque no estuviera en la cima de la decimocuarta estrella, no estaba lejos de alcanzarla.
Lo único que vio fue a un joven de cabello negro y largo, vestido con túnicas blancas. Portaba una espada que brillaba con una luz oscura mientras flotaba en el aire.
Los ojos del anciano se entrecerraron bruscamente. Incluso tuvo una falsa impresión, como si el joven que tenía delante no fuera una persona, sino una espada que irradiaba un Qi de espada ascendente, como una espada sagrada erguida en el mundo.
“Guerrero, ¿quién eres? ¿Qué quieres de mí? ¿Por qué me emboscas de repente?” gruñó el anciano. Su expresión era de odio, mientras observaba distraídamente la intensa batalla entre Xie Wang y Nubis. Con solo una mirada, se dio cuenta de que ambos eran mucho más poderosos que él, probablemente verdaderos expertos que se encontraban en la cima de la Decimocuarta Estrella.
Jian Chen miró fríamente al anciano antes de volar hacia Kai Ya.” Señorita Kai Ya, ¿se encuentra bien?
Kai Ya miró a Jian Chen con su rostro pálido como la nieve. Al reconocerlo, la sorpresa tiñó sus hermosos ojos. "Guerrero, eres tú."
Jian Chen sonrió. “Señorita Kai Ya, parece que ha tenido algunos problemas, pero afortunadamente me encontró. De lo contrario, probablemente habría estado en peligro”.
En ese instante, los doce guardias que seguían a Kai Ya también reconocieron a Jian Chen. Se sorprendieron al instante al relacionar a Jian Chen con el hecho de que él solo hubiera repelido al poderoso anciano. Jamás imaginaron que aquel hombre de aspecto humilde, que ni siquiera tenía dinero para entrar a la ciudad, fuera en realidad un experto tan temible. Esto dejó a los doce guardias completamente atónitos.
“Agradezco al guerrero su ayuda. Kai Ya le devolverá el favor de salvarme la vida” dijo Kai Ya con gratitud. Su voz era débil, pues estaba gravemente herida. Las heridas no se las había infligido el anciano de túnica negra, sino las ondas de energía del enfrentamiento anterior entre los dos Soberanos Santos.
“La señorita Kai Ya es demasiado modesta. Hace medio mes, me sentí en deuda con su amabilidad. Tómelo como devolverle el favor” dijo Jian Chen con una leve sonrisa.
Al ver que Jian Chen estaba con la gente de la tribu Kalor y que su relación parecía ser de otra índole, el anciano que observaba desde lejos se sintió profundamente afligido. Sabía que si la tribu Kalor contaba con la ayuda de un experto como él, sin duda no podría vengarse de lo sucedido años atrás.
Por otro lado, el anciano herido de la tribu Kalor se llenó de júbilo. Soportó con estoicismo sus heridas y se puso en pie con esfuerzo, gritando: “¡Guerrero, por favor, ayúdanos, a la tribu Kalor, a acabar con esta persona! Te estaremos eternamente agradecidos”.
Dicho esto, el anciano de túnica negra ya no se preocupó por su venganza. Pensamientos de retirada ya habían cruzado por su mente, pero continuó preguntando: "¿Puedo averiguar cuál es la relación del señor con la tribu Kalor?".
Jian Chen lo ignoró y le dijo a Kai Ya: “Señorita Kai Ya, puesto que es su enemigo, permítame agradecerle su amabilidad ofreciéndole su cabeza”. Dicho esto, Jian Chen alzó la Espada Matadragones y se abalanzó sobre el anciano. Sus ojos reflejaban una poderosa y manifiesta sed de sangre.
La expresión del anciano cambió drásticamente. Justo cuando iba a retirarse, aparecieron de repente otras tres imponentes presencias. Los tres expertos de la tribu Menghuang avanzaron juntos y se dirigieron directamente hacia Jian Chen.
“Guerrero, hoy te será difícil escapar. ¿Por qué no colaboras con nosotros tres para exterminar a esta persona?” exclamó el actual patriarca de la tribu Menghuang.
Un destello cruzó los ojos del anciano. Su intención de huir se desvaneció al instante y una sonrisa maliciosa volvió a dibujarse en su rostro. “Claro. Ya que no piensas dejarme ir, no me queda más remedio que trabajar con estos tres para acabar contigo. Te atreves a arruinar mis asuntos; yo, Hei Batian, te haré caer aquí mismo hoy”.
¡Ten cuidado, guerrero!
Al ver a los otros tres hombres abalanzarse sobre Jian Chen, la expresión de Kai Ya cambió de inmediato. Gritó sin poder contenerse y comenzó a preocuparse por él. Aunque no se conocían desde hacía mucho tiempo, Jian Chen seguía estando de su lado. De él dependía que su grupo y el anciano pudieran salir con vida de allí.
Un atisbo de desdén apareció en el rostro de Jian Chen, quien se burló: “Ya veremos quién cae aquí hoy. Gente de la tribu Menghuang, originalmente quería que vivieran unos días más, pero ya que buscan la muerte, no será mi culpa”.
“¡Qué descaro!”. Los tres expertos de la tribu Menghuang, enfurecidos, desenvainaron sus armas y se enzarzaron en una gran batalla con Jian Chen.
“Ni un grano de arroz se atreve a eclipsar a la luna”. La Espada Matadragones en la mano de Jian Chen se convirtió en un destello y salió disparada con la velocidad del rayo. En un abrir y cerrar de ojos, Jian Chen había asestado tres golpes, derribando las armas de los tres expertos de la tribu Menghuang. La tremenda fuerza del impacto les provocó un entumecimiento en las manos.
Los tres quedaron profundamente conmocionados. Sabían que Jian Chen era sin duda extremadamente poderoso, pero según sus creencias, incluso ellos mismos poseían el poder suficiente para enfrentarse a un Guerrero Alma Marina de la 14.ª Estrella si trabajaban juntos. Jamás imaginaron que Jian Chen fuera tan poderoso como para que, en un solo choque, los tres perdieran la ventaja. La poderosa energía de la Espada Matadragones los afectó profundamente, provocándoles una incapacidad para resistir desde lo más hondo de sus corazones.
¡Zas, zas, zas...!
En ese preciso instante, la espada brilló tres veces más con rapidez. La Espada Matadragones continuó atravesando a los tres, golpeándolos directamente en el pecho. No tuvieron tiempo de reaccionar.
La segunda capa del Cuerpo Caótico equivalía al Séptimo Nivel Celestial del Santo Gobernante. Combinado con un Armamento de Gobernante, la fuerza de Jian Chen en combate equivalía al Noveno Nivel Celestial. Los tres se encontraban por debajo del Quinto Nivel Celestial, por lo que carecían de poder para resistir a Jian Chen con semejante diferencia.
Los tres miembros de la tribu Menghuang emitieron gruñidos ahogados y retrocedieron rápidamente. Estaban atónitos y ya no querían seguir luchando contra Jian Chen. Huyeron al unísono y desaparecieron rápidamente en la lejanía.
“En un principio, quería matarlos a los tres directamente, pero por ahora he cambiado de opinión. Váyanse. Les dejaré vivir unos días más.”
Jian Chen no obstaculizó su partida. Había permitido que la gente de la tribu Menghuang comprendiera su fuerza, por lo que creía que no atacarían a la tribu Dare pronto. Esto, casualmente, le proporcionó un tiempo valioso para robar el fragmento del Mapa de Octoterra.
Al ver cómo Jian Chen aniquiló a los tres expertos de la tribu Menghuang en cuanto se enfrentaron, el anciano de túnica negra se aterrorizó. Frenó en seco en pleno vuelo, sin valor para seguir luchando. Inmediatamente se dio la vuelta y echó a volar lejos para escapar.
“Deberías quedarte. Los he dejado ir a ellos, pero a ti no” dijo Jian Chen con naturalidad. Su voz fue escuchada claramente por el anciano de túnica negra, quien sintió un escalofrío. Huyó aún más rápido.
Jian Chen no le dio al anciano la oportunidad de usar la Fuerza Espacial para escapar. Mediante el Destello Ilusorio, apareció ante él como un fantasma. Con un movimiento de brazo, la Espada Matadragones que empuñaba se convirtió en una ráfaga de destellos que envolvieron al anciano. Los destellos se apilaron, oscureciendo el cielo y dejándolo inmovilizado.
“¡Argh!” Un grito escalofriante surgió entre la confusión. Al disiparse la imagen borrosa, el anciano había sufrido una transformación radical en cuestión de segundos. Estaba cubierto de sangre y su cuerpo presentaba innumerables heridas. Su aspecto era deplorable.
“¡Guerrero, perdóname, perdóname, guerrero! Jamás volveré a provocar a la gente de la tribu Kalor. Por favor, perdona mi vida.” El anciano había comprendido el terror de Jian Chen. No creía que pudiera escapar ese día, así que comenzó a suplicar.
Los ojos de Jian Chen eran fríos, impasibles ante las acciones del anciano. Todos los asesinatos cometidos a lo largo de los años le habían forjado un corazón despiadado hacia sus enemigos, pues solo así se podía sobrevivir en este mundo. La bondad hacia ellos equivaldría a quitarse la vida.
La mirada asesina de Jian Chen brilló con fuerza. Al descender la Espada Matadragones, decapitó directamente al anciano.
El anciano no murió. Bajo el control de su alma original, la cabeza entera comenzó a huir a lo lejos, intentando escapar. Sin embargo, no fue lo suficientemente rápido como para alcanzar a Jian Chen. En un abrir y cerrar de ojos, Jian Chen recorrió cientos de metros y bloqueó el paso de la cabeza cercenada. Una suave palma se posó sobre la cabeza, destrozando el alma original que contenía. Aniquiló así el alma del anciano.
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Dios de la Espada Caótica (Novela)
Capítulo 873
Dios de la Espada Caótica (Novela) Capítulo 872
Estás leyendo el capítulo 872 de Dios de la Espada Caótica (Novela), un novela. Jian Chen, reconocido públicamente como el experto número uno de Jianghu. Su destreza con la espada superaba la perfección y era invencible en combate. Tras una batalla contra el excepcional experto Dugu Qiubai,… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Dios de la Espada Caótica (Novela) tiene 872 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.