Leer Dios de la Espada Caótica (Novela) Capítulo 818 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“Las ilusiones aquí son realmente poderosas” murmuró Jian Chen en voz baja. Sus emociones, afectadas previamente por las ilusiones, se habían calmado poco a poco.
“La ilusión no era fuerte; tu estado mental es débil. Te engañó con demasiada facilidad. Surge de tu corazón y tu mente; si tu corazón y tu mente fueran perfectos y libres de preocupaciones, ¿cómo podría afectarte una simple ilusión? Esta ilusión se puede considerar la más débil; habrá otras aún más poderosas cuando entres en el Océano Estelar de la Fantasía” dijo la Hechicera Celestial con frialdad.
“Parece que te sobreestimé. Puede que te hayas convertido en un Soberano Santo, pero tu estado mental es deplorable. Probablemente seas el Soberano Santo con la mente más débil de todo el continente. Quizás venir al Océano Estelar Fantástico contigo fue una decisión equivocada” dijo la Hechicera Celestial con frialdad.
Al oír eso, Jian Chen sintió un profundo dolor. Era un Soberano Santo, pero, al fin y al cabo, aún era demasiado joven. Incluso sumando sus dos vidas, no llegaba a los cien años. Mientras tanto, los demás Soberanos Santos eran personas que habían vivido siglos, o incluso milenios, con suficientes descendientes como para formar un gran clan. Jian Chen los superaba con creces en talento, pero carecía por completo de experiencia vital.
Lo más difícil fue su relación con sus padres. Jian Chen le daba demasiada importancia, casi más que a su propia vida. Sabía perfectamente que las imágenes en la niebla eran ilusiones, pero aun así no pudo evitar creer en ellas; Jian Chen seguía sin poder soportar lo que sucedía a pesar de saber que todo era falso .
Si algún otro Soberano Santo hubiera presenciado algo similar, sin duda no habría caído en la trampa tan fácilmente como Jian Chen. Los Soberanos Santos que habían vivido siglos, o incluso milenios, tenían numerosos descendientes. Probablemente habían visto morir a algunos de ellos de vejez. Por consiguiente, ya no consideraban el vínculo familiar tan importante y se habrían resistido fácilmente a las ilusiones.
Las ilusiones se originan en la mente y el corazón. Si existen preocupaciones u obsesiones, la niebla creará ilusiones en consecuencia, mostrando tu punto más débil justo delante de ti.
Las ilusiones no ponían a prueba la fuerza, sino el corazón y la mente. Jian Chen aparentaba ser decidido y de corazón duro como una roca, pero esa era solo la fachada que mostraba ante sus oponentes. En realidad, aún conservaba un lado tierno, un lugar que ocupaba su familia.
Tras lo sucedido, la mente de Jian Chen se volvió mucho más firme. Contempló la niebla frente a él, que seguía arremolinándose, como si algo estuviera a punto de emerger. Sin embargo, la mente de Jian Chen se tranquilizó de inmediato, como agua en calma, sin ninguna perturbación. No pensó en nada, ni siquiera hizo conjeturas, así que, naturalmente, no había nada.
La siguiente parte del viaje fue sumamente tranquila. Tras más de dos horas de vuelo lento, él y la Hechicera Celestial finalmente atravesaron la región de niebla. El manto blanco y brumoso había desaparecido ante ellos, reemplazado por el azul profundo del mar.
“¡Uf!” exhaló Jian Chen con fuerza. Se sentía mucho más relajado tras atravesar la niebla. Miró a su alrededor, pero solo vio que el entorno y el cielo eran una superficie blanca. Estaban envueltos por una capa de niebla densa, aunque extraña, como si formara los límites de un mundo aparte.
Debajo de él se extendía un mar de un azul profundo. El agua era lisa como un espejo, sin una sola onda, estancada. Era sumamente extraño. En el centro de todo aquello se alzaba una enorme isla. Tenía una superficie inmensa y no parecía una isla, sino más bien un pequeño continente. La isla era montañosa, salpicada de árboles y completamente envuelta en una fina capa de niebla. La bruma añadía un halo de misterio.
Jian Chen contempló fijamente la enorme isla que tenía delante y preguntó: "¿Es este acaso el Océano Estelar Fantástico?"
La Hechicera Celestial contempló la isla que tenía ante sí. Con semblante serio, dijo: “Correcto, este es el Océano Estelar Fantástico, así como la tierra sagrada del antiguo clan Dragón, la Isla Dragón. Se dice que la Isla Dragón no era así originalmente, sino que se convirtió en el actual Océano Estelar Fantástico tras algún motivo desconocido”.
Jian Chen no pudo evitar recordar la escena en la Ciudad de Dios, cuando las Bestias Mágicas de Clase 8 huyeron del artefacto sagrado. Parecía haber un miembro del clan Dragón entre ellas.
“Se dice que el clan Dragón era uno de los cuatro grandes clanes de las Bestias Mágicas, y que desapareció junto con el clan Fénix Divino desde tiempos inmemoriales. ¿Tendrá su desaparición algo que ver con la Isla Dragón? O, dicho de otro modo, ¿murieron todos en la Isla Dragón?” preguntó Jian Chen con duda.
La Hechicera Celestial negó suavemente con la cabeza: “Yo tampoco sé mucho sobre lo que ocurrió en aquella época. La escasa información que existe al respecto proviene de rumores o de los antiguos registros de Ciudad Mercenaria. Sin embargo, no hay muchos registros sobre la Isla del Dragón”.
“De acuerdo, dejemos de especular, no tiene sentido. Nos encontramos en las afueras de Océano Estelar Fantástico. La niebla no era el verdadero peligro al venir aquí; los peligros están en esta isla. Al entrar, tened mucho cuidado. La Saliva del Dragón de cien mil años debería estar justo en el centro de la isla.”
Jian Chen y la Hechicera Celestial volaron hacia la isla, aterrizando en ella poco después.
“En la antigüedad, el clan Dragón llenó la Isla Dragón de formaciones. Estas formaciones absorben automáticamente la energía del mundo para regenerarse. Aunque han pasado incontables años desde su creación, algunas, colocadas por expertos excepcionales, aún permanecen. Puede que no sean tan poderosas como antes, pero aun así debes estar alerta”, explicó la Hechicera Celestial a Jian Chen, detallándole algunas zonas de la Isla Dragón que debía tener en cuenta.
Jian Chen observaba la isla mientras escuchaba a la Hechicera Celestial. Ya habían atravesado la región de niebla, pero su presencia seguía reprimida por un poder misterioso, impidiéndole usarla en absoluto. Sin embargo, su visión, ya sin obstáculos, era mucho más clara.
Los dos avanzaron lentamente, ambos extremadamente cuidadosos en su trayecto.
En ese preciso instante, la tierra comenzó a temblar violentamente. Cuatro muros de tierra surgieron del suelo, formando una especie de celda que los atrapó a ambos en su interior. Los muros de tierra irradiaban un tenue brillo dorado. Una energía extremadamente poderosa y pura emanaba vagamente de ellos.
Poco después, lanzas de barro bañadas en luz dorada comenzaron a surgir de las paredes. Con un silbido, se lanzaron a la velocidad del rayo hacia Jian Chen y la Hechicera Celestial, quienes se encontraban atrapados.
Una lluvia de lanzas surgió de todas direcciones, impidiéndoles escapar. Solo el cielo blanco y brumoso les ofrecía una vía de escape.
“Recuerda, jamás debes volar a más de diez metros de altura en el Océano Estelar Fantástico. Los peligros en el cielo son mucho mayores que en tierra firme” la gélida voz de la Hechicera Celestial resonó en la mente de Jian Chen mientras enfrentaba las lanzas con calma e imperturbable. Poco después, pulsó suavemente una cuerda con el dedo, y una nota de cítara resonó. Se propagó en todas direcciones como una onda sonora visible.
La onda sonora contenía un poder increíble. Por dondequiera que pasaba, las lanzas de tierra se desintegraban, convirtiéndose en un montón de polvo en el aire.
La onda sonora visible atravesó el entorno como un cuchillo caliente la mantequilla antes de chocar con fuerza contra los muros de tierra que los aprisionaban. Con un estruendo, los muros temblaron violentamente antes de desintegrarse también.
Los muros de tierra que confinaban a los Maestros Santos Celestiales solo podían usarse contra ellos; no representaban ningún peligro para los Soberanos Santos. Sin embargo, si un Maestro Santo Celestial quedaba atrapado en ellos, la muerte era casi segura.
Tras romper las murallas de tierra, Jian Chen y la Hechicera Celestial continuaron su camino, caminando directamente hacia la región general de la isla.
En la siguiente etapa del viaje, ambos sufrieron constantes ataques de diversas trampas. Sin embargo, estos ataques estaban claramente preparados solo para los Maestros Santos Celestiales y no representaban una gran amenaza para los Soberanos Santos. El viaje fue aterrador, pero no muy peligroso.
¡Ruge! De repente, una bestia rugió a lo lejos. Poco después, la tierra comenzó a temblar levemente. Un gigante humanoide de más de trescientos metros de altura corría hacia ellos a gran velocidad, rugiendo sin cesar.
“¡Es una bestia de guerra!” Jian Chen entrecerró los ojos y gruñó para sí mismo. La bestia que tenían delante ya había alcanzado el nivel 7 como Bestia Mágica, equivalente a un Santo Soberano humano.
La Hechicera Celestial miró con frialdad a la bestia de guerra. Su dedo se movió suavemente sobre la cuerda del cítara, e inmediatamente una onda sonora salió disparada hacia la bestia que se acercaba, con la forma de una flecha afilada.
¡Zas! La flecha formada de sonido atravesó el pecho de la bestia. La defensa, ya de por sí poderosa, de la bestia fue como un caramelo blando ante ella, y la flecha le abrió un agujero del tamaño de una cabeza sin dificultad. Sin embargo, no brotó sangre.
La bestia de guerra parecía no sentir dolor, continuando su avance hacia ellos dos a grandes zancadas mientras rugía sin sentido por el camino.
La Hechicera Celestial permanecía igual que antes. Sus blancas y elegantes manos danzaban sin cesar sobre la cítara, produciendo bellos sonidos al tocarla. Con cada nota, una poderosa onda sonora se disparaba a la velocidad del rayo e impactaba contra el cuerpo de la bestia de guerra.
La bestia de guerra no esquivó el ataque y continuó su carga contra ellos en línea recta. Mientras tanto, su enorme cuerpo, de trescientos metros de altura, estaba ahora acribillado a balazos, y su cabeza ya estaba hecha añicos.
Pero aun así, aun sin cabeza, la bestia no murió. Ni siquiera sangró, mucho menos mostró dolor. Siguió embistiéndolos sin detenerse.
Al presenciar algo tan extraño, Jian Chen quedó abrumado por la conmoción y el horror. Le pareció increíble.
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Capítulo 819
Dios de la Espada Caótica (Novela) Capítulo 818
Estás leyendo el capítulo 818 de Dios de la Espada Caótica (Novela), un novela. Jian Chen, reconocido públicamente como el experto número uno de Jianghu. Su destreza con la espada superaba la perfección y era invencible en combate. Tras una batalla contra el excepcional experto Dugu Qiubai,… Este capítulo tiene publicado el 11 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Dios de la Espada Caótica (Novela) tiene 872 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.