Leer Dios de la Espada Caótica (Novela) Capítulo 596 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La distancia entre la veta de aleación de tungsteno y los Mercenarios de la Luna de Sangre no era mucha, unos cincuenta kilómetros detrás del castillo. Sin embargo, este lugar estaba rodeado por otros cien kilómetros de bosques inhóspitos, tanto por su entorno como por su fauna. Criaturas venenosas, pantanos y bestias peligrosas coexistían en aquel único lugar.
Pero la veta de aleación de tungsteno se encontraba precisamente allí. En el centro mismo de este bosque había una cueva solitaria a la que solo se podía acceder a través de un barranco.
Al caer la noche en este lugar, la visibilidad era prácticamente nula, debido a que el sol se ocultaba muy por debajo del horizonte y sumía todo el bosque en la oscuridad.
Sin embargo, la oscuridad fue atravesada por un único orbe azul y amarillo. Se trataba de Jian Chen y Tynes, quienes se dirigían a la entrada del barranco gracias a las habilidades de vuelo de Jian Chen.
La llegada de las dos figuras alertó de inmediato a las que estaban ocultas en el bosque, abajo. Al ver a Tynes, todas se dispusieron a saludar a los dos: “¡Capitán!”.
Tynes se volvió para mirar a Jian Chen: “Protector Imperial, todos estos son hombres del nivel de Maestro Santo de la Tierra y son hombres dignos de mi confianza para proteger el secreto de esta mina”.
“Trabajo satisfactorio” Jian Chen sonrió a todos y cada uno de los hombres presentes.
Riendo, Tynes se dirigió a sus hombres: “¡Dispersaos y escondeos de nuevo! Pero estad atentos a cualquiera que se acerque. ¡Matadlos al instante!”.
“¡Sí!” Cada persona respondió saludando antes de volver a transformarse en sombras y desaparecer de la vista para mimetizarse con el entorno del barranco.
“Imperial Protector, la veta de aleación de tungsteno fue descubierta completamente por accidente en este barranco”, señaló Tynes.
“Ven, muéstrame el camino.”
Jian Chen y Tynes descendieron rápidamente al barranco, bastante estrecho y poco profundo. Más que un barranco, era una quebrada, debido a la abundante hierba que crecía aquí y allá.
Contemplando la hierba desde arriba, Jian Chen cerró lentamente los ojos y permitió que su presencia se expandiera a lo largo de cincuenta kilómetros a la redonda, penetrando cualquier muro sólido que pudiera obstruir su camino.
Gracias a su aguda percepción, Jian Chen había podido ver a través de las rocas y los muros como si no existieran. Pero, cuando su presencia se deslizó hacia el área inferior, Jian Chen no pudo evitar soltar un suspiro.
Aquel lugar era prácticamente una gigantesca montaña de aleación de tungsteno con una pureza que coincidía a la perfección con la descripción de Tynes. La tremenda cantidad de aleación había dejado incluso a Jian Chen sin palabras, y gracias a su presencia, pudo excavar cinco metros de profundidad para explorar aún más la zona. Para su mayor asombro, descubrió que había aún más aleación de tungsteno de la que se había medido inicialmente; la extensión de la veta era más que suficiente para dejar a cualquier hombre completamente inconsolable.
Ahora que conocía la situación tras la cueva oculta, Jian Chen por fin pudo respirar aliviado. Antes, su corazón latía con fuerza por lo que había presenciado, pero ahora había recuperado la calma.
Y ahora que sus emociones se habían calmado por completo, Jian Chen comenzó a expandir su presencia una vez más. Cada vez más profundo, su presencia empezó a investigar hasta dónde se extendía aquella veta oculta de aleación de tungsteno.
Con la enorme velocidad con la que su presencia se extendía bajo tierra, Jian Chen pronto alcanzó unos diez kilómetros de profundidad. Gracias a su habilidad para propagar su presencia, Jian Chen pudo concluir que se trataba de una veta de gran pureza. Cuanto más profundo exploraba, más pura era la veta. Y ahora, a diez kilómetros de profundidad, Jian Chen pudo observar que la pureza de esta veta era de al menos el noventa por ciento, o quizás incluso cercana al cien por ciento. En otras palabras, ya no se trataba de una mina de aleación de tungsteno, sino de una zona subterránea compuesta enteramente de aleación de tungsteno.
Ante tal descubrimiento, Jian Chen tuvo que esforzarse al máximo para contener sus emociones. La excitación era tal que todo su cuerpo comenzó a temblar, pero no interrumpió su investigación y continuó adelante.
Once kilómetros....
Doce kilómetros....
Trece kilómetros....
Catorce kilómetros....
Pronto, Jian Chen alcanzó el límite de lo que podía abarcar con su presencia a quince kilómetros. Pero en ese momento, la expresión de Jian Chen cambió a una de sorpresa.
Justo por debajo del kilómetro quince, Jian Chen apenas pudo percibir una oleada de energía anormalmente fuerte asociada a su presencia. Era casi como si una barrera le impidiera detectar cualquier otra cosa bajo la capa protectora. Incluso la magnitud de dicha barrera era una incógnita para él.
“¿Qué es eso?”, murmuró Jian Chen para sí mismo. Aquella repentina rareza había superado con creces sus expectativas. Lamentablemente, su presencia no era suficiente para ir más allá de aquella parada a quince kilómetros, pues no tenía otra forma de investigar qué era aquella extraña energía.
El siguiente paso había sido investigar los alrededores con su presencia antes de retirarse definitivamente. Con el ceño fruncido, miró al suelo mientras intentaba pensar. Aquel suceso había despertado en él una gran curiosidad que eclipsó por completo la alegría que sintió al descubrir la profundidad a la que llegaba la aleación de tungsteno.
“Si tan solo mi presencia fuera lo suficientemente fuerte. Tal como están las cosas ahora, es inútil intentar ver qué hay más allá de esa barrera; pero al menos puedo explorarlo en el futuro”, pensó Jian Chen.
Tynes, que estaba justo al lado de Jian Chen, notó la expresión de desconcierto en su rostro y preguntó con preocupación: “Protector Imperial, ¿qué ocurre?”.
“Tynes, ¿cuál es la historia de este valle? ¿Existen acaso leyendas sobre este lugar?” preguntó Jian Chen.
“No he oído nada parecido antes” dijo Tynes, negando con la cabeza tras devanarse los sesos en busca de alguna información pertinente.
Jian Chen, con un suspiro de resignación, contempló todo el valle a su alrededor. A unos veinte metros de distancia, la aleación de tungsteno se había deteriorado hasta alcanzar una pureza del cincuenta por ciento. Y a cincuenta metros, prácticamente no quedaba aleación de tungsteno, solo piedras y tierra en su lugar.
Tras investigar todo el valle, Jian Chen pudo determinar que el núcleo de la aleación de tungsteno se encontraba en un radio de cien metros alrededor de este lugar. La aleación de tungsteno en el corazón del valle era de la mayor pureza, con aproximadamente un ochenta y cinco por ciento.
Una vez finalizadas por completo sus investigaciones, Jian Chen y Tynes regresaron al cuartel general de los Mercenarios de la Luna de Sangre.
En lo más alto del castillo donde se encontraban los Mercenarios de la Luna de Sangre, se podía ver a Jian Chen conversando con Tynes y los demás miembros de alto rango de los Mercenarios de la Luna de Sangre.
“Excava la aleación de tungsteno cuanto antes, asegurándote de que nadie se entere de su existencia. No debe haber ningún motivo para que alguien lo sepa. Tynes, te dejo esto a ti” ordenó Jian Chen.
“Pero, Protector Imperial, la pureza de estos minerales ya es un problema a tener en cuenta. Si a esto le sumamos las propiedades mágicas de la aleación de tungsteno, que la hace cien veces más resistente que el acero reforzado, un año no bastaría para reducir ni una mínima parte de la cantidad de minerales” dijo un anciano vestido de negro. Este anciano, en particular, era un Maestro Santo de la Tierra y una figura importante entre los mercenarios.
“Protector Imperial, ya he notificado al jefe de los otros seis jefes, ¿deberíamos informarles también? ¿Tal vez podrían elegir a una sola persona de confianza para que extraiga el mineral?” propuso Tynes.
“Sí, estoy de acuerdo. Esperen a que lleguen esos seis y luego díganles la noticia” dijo Jian Chen.
Quince días después, los seis líderes restantes se reunieron finalmente en el cuartel general de los Mercenarios de la Luna de Sangre. Con los siete reunidos, Jian Chen pudo retomar una serie de conversaciones secretas y asignar a cada uno sus tareas para extraer el mineral.
Esta reunión se prolongó considerablemente, ya que Jian Chen tuvo que tratar diversos asuntos confidenciales con los siete Maestros Santos Celestiales. Cuestiones preliminares como quién extraería el mineral, quién lo transportaría y quién lo refinaría en secreto.
Al segundo día, Tynes condujo inmediatamente a quinientos de sus hombres de mayor confianza a extraer el mineral con el pretexto de cazar Bestias Mágicas. Simultáneamente, los otros seis líderes enviaron a varios de sus hombres a diferentes zonas de la cordillera para realizar labores de reconocimiento.
Gracias a la acción conjunta de los siete, se logró suprimir por completo la información sobre la aleación de tungsteno, y finalmente se procedió a su extracción. Bajo el mando de Jian Chen, se había explorado y explotado todo el valle.
Jian Chen seguía sintiendo una gran curiosidad por aquella misteriosa barrera a varios kilómetros de profundidad, pero debido a la aleación de tungsteno que se interponía en su camino, no podía acercarse. La única opción era excavar un túnel hacia abajo.
Los días siguientes transcurrieron con mucha calma y paz. Para ocultar la extracción de aleación de tungsteno, Jian Chen, junto con Tynes, fue el único encargado de supervisar a los mineros. Los demás líderes regresaron a sus territorios para evitar que alguien perspicaz atara cabos y se diera cuenta de que algo andaba mal. Aun así, los siete habían establecido un canal de comunicación rápido entre ellos. Si surgía la más mínima desviación de los planes, todos serían notificados y llegarían al castillo de los Mercenarios de la Luna de Sangre lo más rápido posible.
Diez días después, los Mercenarios de la Llama habían sido enviados rápidamente al territorio de los Mercenarios de la Luna de Sangre. Tras atrincherarse en el castillo, los tres Maestros Santos Celestiales y los quinientos Maestros Santos de la Tierra se unieron al grupo, lo que fortaleció aún más a los Mercenarios de la Luna de Sangre.
Jian Chen no había ocultado la existencia de la aleación de tungsteno a Ming Dong y los demás, y se lo había contado. Pero Zhan Tian, los otros capitanes y los Maestros Santos Celestiales seguían sin tener ni idea del mineral.
Cuando llegó el momento de que comprendieran la magnitud de la aleación de tungsteno, cada uno de ellos quedó tan impactado que se les desencajó la mandíbula.
“Un yacimiento tan grande de aleación de tungsteno como este es extremadamente raro en el continente. Si saliera a la luz, sin duda se desataría el caos. Incluso algunas familias aisladas o las Ocho Grandes Potencias se movilizarían ante tal acontecimiento. Con nuestra sola fuerza, sería difícil contenerlo”, comentó Huang Luan con tono sombrío.
Con igual semblante sombrío, Jian Chen asintió con la cabeza: “Ya tengo la información bajo control. Si llega el momento en que se filtre, entonces haré que el Reino Qinhuang intervenga”.
“Mi familia Huang es fuerte; si es necesario, también contaré con la participación de mi antepasado.”
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Dios de la Espada Caótica (Novela)
Capítulo 597
Dios de la Espada Caótica (Novela) Capítulo 596
Estás leyendo el capítulo 596 de Dios de la Espada Caótica (Novela), un novela. Jian Chen, reconocido públicamente como el experto número uno de Jianghu. Su destreza con la espada superaba la perfección y era invencible en combate. Tras una batalla contra el excepcional experto Dugu Qiubai,… Este capítulo tiene publicado el 13 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Dios de la Espada Caótica (Novela) tiene 940 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.