Leer Dios de la Espada Caótica (Novela) Capítulo 520 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Después, los ancianos Feng y Yun condujeron a Jian Chen hasta las villas de la familia Huang sin encontrar resistencia. Muchos reconocieron a los ancianos en el camino y les rindieron homenaje con una reverencia. Evidentemente, ambos ocupaban puestos de gran importancia en la familia Huang.
Las villas de la familia Huang eran bastante grandes. Los tres caminaban juntos, sonriendo. Esta escena despertó la curiosidad de todos los presentes, quienes comenzaron a especular sobre la identidad de Jian Chen.
Tras caminar con los dos ancianos a través de una villa, los tres finalmente llegaron a su destino, donde se podía ver un pabellón de dos pisos.
“Cuarto maestro, esta es la habitación de nuestra joven señorita. Ella ha estipulado que, si el cuarto maestro llega, puede entrar directamente” dijo el anciano Feng con una mirada significativa y una sonrisa, mientras que el anciano Yun permanecía al otro lado con una expresión similar.
Jian Chen contempló el pabellón frente a él sin prestar atención a las expresiones en los rostros de los ancianos. Tras un breve instante de vacilación, finalmente se dirigió a la puerta. La abrió y entró en el edificio.
La planta baja del pabellón era un salón muy amplio. A pesar de estar impecablemente limpio, estaba vacío y sin nadie, pero al final del salón había una escalera de madera que conducía a la segunda planta.
Tras dudar un instante, Jian Chen subió lentamente las escaleras hasta el segundo piso. Al llegar, un dulce aroma lo envolvió. Al inhalar, sintió una repentina embriaguez, como si sus pensamientos se hubieran desvanecido. Era un aroma que invitaba a entregarse sin reservas.
Jian Chen inhaló profundamente el aire fragante y, tras hacerlo, no pudo evitar suspirar: “¡Qué aroma tan encantador!”.
Jian Chen no había hablado en voz alta, pero en aquel silencioso pabellón, su voz resonó como un trueno que nadie podría ignorar.
Jian Chen observó el entorno y descubrió que la habitación había sido decorada pensando en la comodidad. El interior no era ostentoso, pero contenía varios objetos propios de una mujer y una hermosa decoración. Cualquiera que entrara por primera vez podría deducir fácilmente que la dueña de la habitación era una mujer.
En el centro de la habitación había una cama limpia y ordenada. Era bastante pequeña y solo cabía una persona. Sobre la cama amarilla había una manta del mismo color, doblada varias veces y con marcas de uso. Era evidente que hacía tiempo que no se tocaba.
Al lado de la cama había una ventana. En ese momento, una mujer, de espaldas a Jian Chen, miraba fijamente por la ventana, absorta en el paisaje. Vestía un traje negro y su cabello negro caía suelto. La combinación de su ropa y su apariencia armonizaba a la perfección, transmitiendo una sensación de gracia. Aunque su rostro no se veía, su hermosa figura permitía intuir que su rostro también lo sería.
La mirada de Jian Chen se fijó en la espalda de aquella mujer. Aunque no podía verle el rostro, la figura le resultaba muy familiar, y su mente ya parecía haber llegado a una conclusión sobre quién era: Huang Luan, a quien no veía desde hacía muchísimo tiempo.
Jian Chen, mirando en silencio la espalda de Huang Luan, no pudo evitar que una sonrisa se dibujara en sus labios. De repente, recordó la primera vez que él y Huang Luan se conocieron.
“Señorita Huang Luan, hace mucho que no nos vemos. Comparada con entonces, parece usted mucho más elegante ahora” dijo Jian Chen con una sonrisa en el rostro.
Al oír esto, la figura de Huang Luan, vestida de negro, comenzó a temblar. Sus dientes empezaron a mordisquearse el labio inferior, vacilante, antes de llegar a una conclusión. Finalmente, se giró lentamente. Miró el apuesto rostro de Jian Chen con una compleja expresión de felicidad.
Había pasado más de medio año desde su último encuentro, y la belleza de Huang Luan había aumentado considerablemente desde entonces. Su belleza aún era capaz de cautivar a un reino entero y no dejaba lugar a dudas. Incluso los peces y las aves se sentirían atraídos por ella, y la luna se ocultaría tras las nubes avergonzada.
Los límpidos ojos otoñales de Huang Luan miraron fijamente a Jian Chen, como absorta en sus pensamientos. Abrió lentamente la boca y preguntó: "¿Debo llamarte Jian Chen o Changyang Xiangtian?".
Con una sonrisa segura, Jian Chen respondió: “Llámenme Jian Chen. Me gusta ese nombre. El nombre 'Changyang Xiangtian' solo lo usa mi familia. ¡Además de mi familia, soy Jian Chen!”.
Huang Luan se acercó a Jian Chen con calma, dando unos pasos ligeros. A corta distancia, sus ojos seguían rebosantes de complejidad. Incluso ahora, Huang Luan era incapaz de recordar el momento en que ella y Jian Chen se conocieron, o cuando se reencontraron en aquel espacio vacío durante la Reunión de los Mercenarios.
Era la primera vez que Jian Chen veía a Huang Luan con esa mirada. Intuyendo que algo no iba bien, esbozó una sonrisa incómoda: “Señorita Huang Luan, ¿se encuentra bien?”.
En cuanto Jian Chen terminó de hablar, Huang Luan abrió los brazos de golpe para abrazarlo. Se pegó a él con fuerza. Sus brazos, delgados pero excepcionalmente fuertes, lo atrajeron hacia sí.
Este giro inesperado había sorprendido tanto a Jian Chen que se quedó mudo del susto. Durante un instante, Jian Chen no le respondió. Que él supiera, aunque él y Huang Luan habían pasado por una época difícil juntos, su relación nunca había alcanzado un nivel tan estrecho e íntimo.
Cuando Jian Chen por fin se recompuso, aún sentía los brazos de Huang Luan, suaves pero firmes, rodeándolo. Sus pensamientos se sumieron en el caos: con Huang Luan abrazándolo de repente, Jian Chen, completamente desprevenido, no sabía qué hacer ni qué sucedería a continuación.
“Señorita Huang Luan... e-esto...” Jian Chen tragó saliva. Aunque quería decir algo, de repente se vio incapaz de articular palabra. Eran las dos sensaciones suaves pero firmes que sentía contra su pecho las que hacían que el corazón de Jian Chen latiera con una intensidad sin precedentes.
“Jian Chen, quería abrazarte, así que déjame abrazarte un ratito, ¿sí?” La voz de Huang Luan se oía justo al lado de sus oídos. Como el suave zumbido de un mosquito, su dulce voz rozó delicadamente la oreja de Jian Chen, provocándole una sensación de cosquilleo y entumecimiento.
Jian Chen respiró hondo intentando calmarse. Tras ordenar sus ideas, finalmente logró preguntar: “Señorita Huang Luan... ¿Qué significa esto?”.
Esta vez, Huang Luan no respondió, sino que siguió abrazando con fuerza a Jian Chen. Todo su cuerpo parecía pegado al de él; su cabeza descansaba junto al hombro de Jian Chen y sus ojos permanecían cerrados con fuerza. Se había sumergido en una sensación maravillosa que jamás había experimentado. Disfrutando en silencio de esta sensación que embargaba su mente y su espíritu, se llenó de alegría.
En ese preciso instante, Huang Luan estaba repasando mentalmente la escena de su primer encuentro con Jian Chen.
Recordó aquel tiempo que ambos habían compartido...
“¡Canalla! ¿Cómo te atreves a espiarme mientras me baño? ¡Te mataré!”
“¡Un momento, señorita! Todo fue un malentendido, no tenía ninguna intención de espiar a la señorita mientras se bañaba...”
...
Recordaba aquel momento en el espacio vacío durante la Reunión de los Mercenarios...
“¡Cabrón, si eres un hombre, ni se te ocurra huir…!”
“No quiero quedarme de brazos cruzados como blanco de tiro, no soy tan tonto...”
...
Recordaba aquella vez en que lucharon contra Shi Xiangran...
¡Canalla! Si me ayudas a lidiar con ellos, ¡daré por perdidas nuestras diferencias!
...
Recordó aquel momento en que Jian Chen había sido aplastado por el Sello de la Montaña del Tesoro de Shi Xiangran.
“¡Canalla! ¿Cómo pudiste ser tan estúpido? Te dije que corrieras, pero te quedaste ahí parado como un idiota. ¡Una muerte de idiota! Eso es lo que te mereces...”
...
Recordaba aquel momento en que estaban a punto de separarse...
“¿No querías saber mi nombre?”
“Nunca me lo dijiste, ¿cómo iba a saberlo?”
¿No se te ocurrió preguntar?
Aún ahora, podía recordar con claridad esos momentos. Sentía como si hubiera perdido algo cuando se separó de Jian Chen. Al mismo tiempo, había sido feliz cuando Jian Chen estaba con ella.
En ese momento, Huang Luan recordó lo que sintió por aquel hombre. Lo odiaba profundamente. Deseaba con todas sus fuerzas despellejarlo, desgarrarle los músculos, beber su sangre y devorar su carne. En aquel entonces, aquel hombre, débil y desconocido, la había visto. Por eso, Huang Luan quedó profundamente impresionada con Jian Chen. Solo al regresar a la villa se dedicó a reflexionar sobre sus sentimientos e intentó olvidar lo sucedido. Sin embargo, lo que sentía por Jian Chen solo la hirió aún más.
Más tarde, durante la Reunión de Mercenarios, se topó de nuevo con Jian Chen por casualidad en el espacio vacío. Aunque la repentina explosión de fuerza de Jian Chen la había sobresaltado, aún sentía cierta animosidad hacia él. Esta animosidad la calaba hasta los huesos; no había disminuido desde su primer encuentro, y por eso ambos habían comenzado a pelear.
Sin embargo, cuando Shi Xiangran la atacó, se vio en un aprieto. En ese momento, no tuvo más remedio que implorar la ayuda de Jian Chen para proteger su Armamento del Gobernante. Aunque dudaba que Jian Chen pudiera ayudarla, y escapar era inútil, ya que muchos expertos estaban aliados con Shi Xiangran, no le quedó más remedio que resignarse a seguir adelante.
Sin embargo, a pesar de las heridas de Jian Chen, su fuerza de combate había sido abrumadora y superó con creces sus expectativas. No solo se defendió, sino que además logró derrotar a los Maestros Santos de la Tierra junto a Shi Xiangran, aliviando así la presión sobre ella. Incluso consiguieron escapar de aquella situación, uniendo fuerzas para defenderse de Shi Xiangran.
Tras estos sucesos, la perspectiva de Huang Luan sobre Jian Chen comenzó a cambiar gradualmente. No les quedó más remedio que permanecer juntos hasta que el torneo terminara, después de reunir todas sus fuerzas para enfrentarse a Shi Xiangran.
Durante el tiempo que pasó con Jian Chen, Huang Luan fue comprendiendo mejor a este hombre. Ya fuera por su influencia, su apariencia o incluso su carácter, no le encontraba ningún defecto. Además, era fuerte. Sus buenas cualidades hicieron que Huang Luan cambiara poco a poco su opinión sobre Jian Chen, y gradualmente dejó atrás el odio que sentía por él. Sobre todo porque aquel primer encuentro incómodo había sido pura coincidencia.
Jian Chen poseía un encanto irresistible capaz de cautivar a cualquier mujer. Sumado a su carácter seguro y libre, su talento excepcional, el inmenso poder que lo hacía valiente y su inteligencia ante cualquier ataque enemigo, todas estas cualidades superiores le conferían un atractivo increíble. Podría decirse que era el príncipe azul de cualquier mujer del continente.
Cuando superó los prejuicios que sentía hacia Jian Chen, descubrió todas sus virtudes durante sus viajes juntos. Sin saberlo, Jian Chen había dejado una huella imborrable en su mente.
Fue durante ese tiempo que Huang Luan sintió una extraña inquietud. Desde entonces hasta su ruptura con Jian Chen tras la Reunión de los Mercenarios, esa inquietud se fue aclarando gradualmente. Al regresar a la villa, esa sensación se intensificó enormemente. Finalmente, este pensamiento la atormentó, y comenzó a revivir con frecuencia los recuerdos de cuando estaba con Jian Chen.
Ese sentimiento no había desaparecido ni siquiera después de su ruptura con Jian Chen. Al contrario, se había extendido como un veneno por todo su cuerpo. Penetró más profundamente y se volvió aún más grave, hasta el punto de que ya no podía librarse de sus pensamientos.
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Dios de la Espada Caótica (Novela) Capítulo 520
Estás leyendo el capítulo 520 de Dios de la Espada Caótica (Novela), un novela. Jian Chen, reconocido públicamente como el experto número uno de Jianghu. Su destreza con la espada superaba la perfección y era invencible en combate. Tras una batalla contra el excepcional experto Dugu Qiubai,… Este capítulo tiene publicado el 29 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Dios de la Espada Caótica (Novela) tiene 970 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.