Leer Dios de la Espada Caótica (Novela) Capítulo 338 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Al día siguiente, una multitud aguardaba con expectación el inicio de la final. Ese día se coronaría al Rey de los Mercenarios. La bicentenaria Reunión de los Mercenarios llegaba a su fin. La noticia del combate entre Zhar y Jian Chen había acaparado la atención de todos. Incluso varios Maestros Celestiales habían acudido personalmente a presenciar la lucha, intentando predecir el resultado. Finalmente, se concluyó que la fuerza de ambos hombres era muy similar.
Zhar tenía más de cuarenta y cinco años, pero menos de cincuenta, con la fuerza de un Maestro Santo de la Tierra del Sexto Ciclo y la Fuerza Santa Radiante. Por ello, muchos lo llamaban el inmortal, ya que podía curar cualquier herida. Sus ventajas naturales eran numerosas y su complejidad era comparable a la de los otros dos Guerreros Radiantes. Ni el público ni los combatientes conocían sus habilidades de batalla, salvo por la excepcional resistencia de su armadura. Sin embargo, muchos especulaban que poseía al menos una Habilidad de Batalla de Nivel Celestial.
Jian Chen probablemente tenía entre veinte y veinticinco años, con la fuerza de un Maestro Santo de la Tierra de Primer o Segundo Ciclo. No se le conocía Fuerza Sagrada, pero sus golpes eran increíblemente letales. Su espada era tan veloz que dificultaba que incluso un Maestro Santo de la Tierra de Sexto Ciclo pudiera esquivarla. Además, podía mantener esa velocidad durante largos periodos sin sufrir los efectos secundarios de este movimiento sobrenatural. Gracias a algún tipo de arte marcial, sus movimientos eran increíblemente rápidos; no se le conocía ninguna técnica de combate, pero poseía un secreto oculto capaz de destruir el Arma Sagrada de un Maestro Santo de la Tierra de Sexto Ciclo. Al utilizar los destellos de luz azul y violeta, su poder de combate se multiplicaba repentinamente, y muchos especulaban que se trataba sin duda de una Habilidad de Combate de Nivel Celestial.
Cuando se reveló la información sobre la fuerza de ambos, todos se percataron de inmediato y ese mismo día se reanudaron las apuestas. Al tratarse de la ronda final, todos los apostadores habían realizado grandes apuestas. Muchos de los hombres más adinerados apostaron cientos de miles de monedas púrpuras, elevando el total a más de cien millones. Debido a la incertidumbre sobre la fuerza de los dos contendientes, algunos veían a Jian Chen como favorito y otros a Zhar como favorito, anticipando un resultado casi igualado. La mitad apostó por Jian Chen y la otra mitad por Zhar.
“Jejeje, qué animado. Apuesto 100.000 monedas moradas a que el hermano Jian Chen se lo lleva todo” dijo Tianmu Ling, sacando el dinero necesario para entregárselo.
“Yo también quiero apostar por la victoria del hermano Jian Chen, ¡500.000 monedas púrpuras!” Qin Ji avanzó a grandes zancadas y sacó el dinero de su Cinturón Espacial.
“Quisiera apostar mil monedas moradas a Jian Chen, es todo lo que tengo” dijo el anciano An, sacando un fajo de billetes más pequeño sobre la mesa.
“Treinta mil monedas púrpuras por Jian Chen, toda mi riqueza personal descansa sobre los hombros de Jian Chen”, dijo Qin Xiao con voz grandilocuente.
“Apuesto 10.000 monedas moradas a Jian Chen”. Dugu Feng no era de los que se quedaban atrás y habló con calma con quien tomaba las apuestas.
...
En la arena, Jian Chen y Zhar permanecían en silencio uno frente al otro. Jian Chen, con la espada en la mano y la punta apoyada en el suelo, se mantenía despreocupado frente a Zhar, pero su mirada penetrante se clavaba en él.
Zhar era un hombre de complexión robusta, de unos dos metros de altura, cuya mirada hacia Jian Chen era gélida. Iba completamente preparado, ataviado con su armadura plateada, de la que emanaban destellos de Fuerza Sagrada Radiante que bañaban el entorno con una luz resplandeciente, otorgándole un aspecto sagrado. La armadura solo dejaba al descubierto sus ojos. Alzando su brillante Arma Sagrada sobre su cabeza, Zhar, con su armadura, parecía un venerado dios de la guerra.
Los dos ya llevaban un rato en la arena antes de entrar en acción al instante en que el locutor hizo el anuncio.
De repente, Zhar, el dios de la guerra, habló desde dentro de su armadura plateada: “Jian Chen, aunque usas algún método especial para ocultar tu presencia, puedo decir que tu Fuerza Sagrada no está lejos de la mía. Con tu corta edad, estoy seguro de que con el tiempo alcanzarás la cima del Continente Tian Yuan. Así que, en esta batalla, gane o pierda, espero que sigamos siendo amigos y no enemigos”.
Jian Chen se quedó ligeramente sorprendido al oír esas palabras, pero miró a Zhar con una expresión extraña: “Hemos matado a tus camaradas Caraga y Ka Zhafei, ¿acaso no deseabas vengarlos?”.
Incluso bajo el casco, Zhar parecía no mostrar ninguna diferencia en sus emociones mientras hablaba con calma: “Admito que Caraga y Ka Zhafei provienen del mismo lugar que yo, pero pertenecemos a una potencia distinta. No somos amigos, sino rivales. Nuestra relación es bastante compleja, y si fuera peor, se habría vuelto hostil. Al haberlos matado tú y Ming Dong, debo agradecerles; de hecho, han eliminado a potenciales enemigos para mí”.
Zhar suspiró profundamente: “Esta triple alianza entre nosotros tres se ha prolongado demasiado. Quizás sea hora de romperla”. Y añadió: “Jian Chen, pase lo que pase en esta batalla, espero sinceramente que sigamos siendo amigos”.
Los ojos de Jian Chen brillaron con una luz extraña; sabía que se encontraba en una situación desconocida y que corría el gran riesgo de verse arrastrado a un terrible campo de batalla. Tras pensarlo un momento, Jian Chen dijo: “Solo puedo decir que no seremos enemigos; en cuanto a la amistad, eso no se puede expresar con tan pocas palabras”.
Zhar asintió con la cabeza. “Es cierto. Si con solo decir estas palabras bastara para que dos desconocidos se hicieran amigos, entonces la amistad no tendría ningún valor. Jian Chen, sé que estás decidido a quedar primero, pero ¿tienes la fuerza para vencerme?”.
Los ojos de Jian Chen brillaron con una expresión extraña mientras intentaba comprender a qué se refería Zhar, pero aun así abrió la boca y respondió: “¡En parte!”.
Zhar rió: “Parece que tienes confianza en ti mismo”. Dicho esto, Zhar sacó su espada larga y luego otra espada de hoja plateada de su Anillo Espacial: “Jian Chen, si usara esta Arma Sagrada, ¿qué tan seguro estás de que podrías vencerme?”.
Jian Chen observó con una mirada brillante la nueva arma que Zhar tenía en la mano: "Si no me equivoco, se trata de un Armamento de Gobernante".
Sin mediar palabra, Zhar rió de nuevo: “Correcto, este es un Armamento de Gobernante. Jian Chen, si yo usara esto, ¿qué tan seguro estás de que podrías vencerme?”.
Jian Chen permaneció misteriosamente en silencio, sin dar respuesta.
Continuando su discurso, Zhar dijo: “Jian Chen, debes saber que llegar hasta aquí no ha sido fácil para nosotros dos. Los requisitos de la Reunión de Mercenarios no permitieron la participación de muchos genios nacidos en la época equivocada, así que, seas tú o yo quien desee el primer puesto, ninguno de los dos lo renunciará fácilmente. Con nuestras fuerzas tan igualadas, tendremos que luchar con todas nuestras fuerzas para alcanzar el primer lugar, y puesto que debemos derrotarnos mutuamente para ser los primeros, haré todo lo posible”. Zhar interrumpió su discurso para mirar a Jian Chen por un instante: “Pero si pudieras acceder a mi petición, renunciaré a mi intento y te cederé el primer puesto”.
Al oír esto, Jian Chen mantuvo la compostura, pero su mente inmediatamente comenzó a repasar las primeras palabras de Zhar. En un instante, llegó a la conclusión de que existía la posibilidad de verse involucrado en un enfrentamiento entre grandes potencias. La situación de Zhar era bastante tentadora, pero sin duda tendría un precio muy alto. Zhar debía haber visto el potencial de Jian Chen, así como su relación con Ming Dong, o quizás deseaba fervientemente contar con el apoyo de las potencias que los respaldaban a ambos. Fuera cual fuese el motivo, Jian Chen no estaría dispuesto a colaborar con él.
“Mis disculpas, pero creo que esta batalla debe ganarse utilizando nuestras propias fuerzas, no palabras” dijo Jian Chen con calma y expresión neutral.
“Jian Chen, ¿ni siquiera quisiste escuchar mi petición?” preguntó Zhar.
“No es necesario” respondió Jian Chen.
“Jian Chen, esta es tu oportunidad para quedar en primer lugar. No tengo miedo de decírtelo, pero poseo una Habilidad de Batalla de Nivel Cielo Medio y un Armamento de Soberano. ¿Acaso creías que podías vencerme?” preguntó Zhar.
Jian Chen sonrió ampliamente mientras respondía: “Zhar, si no puedes golpearme, entonces el Arma del Gobernante que llevas en la mano no te servirá de nada. En cuanto a la Habilidad de Batalla de Nivel Celestial, jeje, si bien son poderosas, requieren tiempo para usarse. Si te atreves a intentar activar tu Habilidad de Batalla de Nivel Celestial, te garantizo que no podrás liberarla. Mi espada te cortará la garganta”.
De no ser por el casco que llevaba Zhar, el cambio en su rostro habría sido evidente para todos. Miró fijamente a Jian Chen por un instante antes de soltar una carcajada. Era la primera vez que pensaba que sus palabras habían sido tan inútiles y que la generación más joven las había perjudicado tanto.
Tras un breve instante, Zhar suspiró mientras miraba pensativo a Jian Chen: “¡Ojalá mi hijo fuera tan extraordinario como tú! ¡Sería maravilloso! ¡Incluso si tuviera que acortar mi vida cien años, o incluso mil, o diez mil, lo aceptaría!”.
Jian Chen se quedó sin palabras.
Continúa leyendo
Dios de la Espada Caótica (Novela)
Capítulo 339
Dios de la Espada Caótica (Novela) Capítulo 338
Estás leyendo el capítulo 338 de Dios de la Espada Caótica (Novela), un novela. Jian Chen, reconocido públicamente como el experto número uno de Jianghu. Su destreza con la espada superaba la perfección y era invencible en combate. Tras una batalla contra el excepcional experto Dugu Qiubai,… Este capítulo tiene publicado el 14 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Dios de la Espada Caótica (Novela) tiene 990 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.