Leer Dios de la Espada Caótica (Novela) Capítulo 236 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El Qi de Jian Chen se había entrelazado con el del enviado en el aire de una manera que recordaba a dos bestias peligrosas que se atacan sin cesar.
En contraste con el lugar donde se encontraban Jian Chen y el enviado, el jardín que los rodeaba fue azotado por un fuerte vendaval que no hacía sino aumentar de intensidad con cada instante que pasaba.
El amable enviado asintió con una sonrisa antes de aumentar aún más su producción. En un instante, la peligrosa situación en la que se encontraba Jian Chen se había intensificado repentinamente.
El rostro de Jian Chen se endureció al instante al sentir el aumento de la presión del Qi. Hacía apenas un tiempo que Jian Chen luchaba de igual a igual con aquel hombre, pero de repente, sintió como si todo a su alrededor se hubiera congelado y estuviera atrapado en su interior. Incapaz de liberarse de las restricciones, incluso su ropa se le había pegado al cuerpo debido al Qi del enviado.
La garganta de Jian Chen dejó escapar un leve gruñido mientras aumentaba rápidamente su propio Qi. Pronto, este alcanzó su punto máximo, pero la cantidad de Qi que el otro hombre aún ejercía sobre Jian Chen lo controlaba, impidiéndole liberarse. A pesar de sus esfuerzos, la fuerza que se le imponía era como intentar escalar una montaña imposible.
Estos dos enviados pertenecían a la clase de Maestro Santo de la Tierra, mientras que Jian Chen solo estaba al nivel de Gran Maestro Santo Primario; por lo tanto, le era imposible intentar competir con cualquiera de los dos.
Aunque Jian Chen no podía moverse ni un ápice bajo el abrumador Qi, permanecía inquebrantable ante el hombre. Su Fuerza Sagrada interior seguía circulando, intentando contrarrestar el Qi ajeno que lo rodeaba. Bajo las piernas de Jian Chen, el suelo comenzó a resquebrajarse. Desde el centro de sus pies, una serie de grietas, semejantes a una telaraña, se extendieron en todas direcciones. Tras romperse la piedra, Jian Chen comenzó a hundirse lentamente en la tierra.
Al ver cómo el enviado de Ciudad Monarca trataba a Jian Chen, Yun Li no pudo evitar esbozar una expresión de preocupación. En su interior, estaba convencido de que Jian Chen era el joven hijo de un clan influyente, con un potencial que solo se veía una vez cada cien años. Si un joven como él había alcanzado el nivel de Gran Maestro Santo, era difícil predecir cuál sería su verdadero límite o hasta dónde podría llegar. Si este enviado ofendía a Jian Chen, no sabía qué problemas podrían surgir. Y lo que era más importante, si Jian Chen guardaba rencor, sin duda se avecinaban grandes problemas.
A pesar de la preocupación reflejada en el rostro de Yun Li, no podía permitirse ofender a los dos enviados que tenía delante. Así pues, tras un único intento de apaciguarlos, no dijo nada más y, temiendo enfadarlos, volvió a mantenerse al margen.
El enviado intentaba poner a prueba la fuerza de Jian Chen, aumentando la presión sobre él. En ese instante, las piernas de Jian Chen se hundieron en la tierra, haciéndolo caer al suelo. Su rostro palideció como si una pesada piedra aún lo aplastara. Respirar le costaba un mundo, pero seguía apretando los dientes y resistiendo, mientras su mirada se volvía cada vez más fría, alimentando su sed de sangre. Era evidente que las acciones del enviado habían despertado en Jian Chen ese instinto asesino.
El enviado seguía sonriendo a Jian Chen con una mirada amable, casi como un anciano bondadoso cuidando de su ganado. Sin embargo, a esas alturas, la creciente presión del Qi sobre Jian Chen era tan intensa que no podía mover ni una uña.
“Este debe ser el verdadero alcance del poder de un Maestro Santo de la Tierra. Con solo su Qi, no he podido moverme; ¡qué aterrador! Ni siquiera puedo compararme con él como Gran Maestro Santo”, pensó Jian Chen, conmocionado. La diferencia entre un Maestro Santo de la Tierra y un Gran Maestro Santo era abismal. Un abismo los separaba.
Justo cuando Jian Chen apenas podía controlar su respiración, los destellos azul celeste y violeta de su dantian emergieron repentinamente de su cuerpo en forma de dos resplandores alrededor de su cabeza. Parecían las dos empuñaduras de una espada que se clavaban en su cráneo.
Al mismo tiempo, una cantidad increíblemente intensa de Qi de Espada se expandió hacia afuera casi como si surgiera de la nada. En una fracción de segundo, todo el jardín se llenó de Qi de Espada y cada partícula de aire se condensó con él. La sensación era bastante aguda, a diferencia de la suave caricia de una simple brisa. De hecho, era similar a ser cortado por múltiples espadas con una sensación punzante .
En el instante en que el Qi de la Espada emanó del cuerpo de Jian Chen, las flores del jardín comenzaron a danzar frenéticamente, y al instante siguiente, una nube de polvo cubrió todo el lugar. Al volver a mirar, no quedaba ni una sola brizna de hierba ni flor en pie.
De repente, el pabellón de piedra resonó con un crujido, mientras una nube de polvo cubría el cielo en todas direcciones. Un instante después, el exterior del pabellón quedó completamente oculto por el polvo que bloqueaba la vista.
“¿Qué... qué clase de poder es este? ¡Dense prisa y regresen!” Los dos enviados perdieron la calma y volaron hacia atrás para escapar del perímetro del Qi de la Espada.
Ni siquiera Yun Li reaccionó demasiado rápido; inmediatamente saltó hacia atrás. Su rostro reflejó ansiedad antes de que la sorpresa lo invadiera.
Justo cuando los dos enviados se retiraban, las dos espadas, una azul y otra violeta, desaparecieron repentinamente de su vista, reintegrándose a su cuerpo en un instante. Tras su desaparición, el manto de Qi de la Espada se desvaneció, dejando tras de sí los restos del jardín de flores, con cicatrices por doquier.
Los dos enviados y Yun Li, a cien metros de distancia, observaban atónitos a Jian Chen, incrédulos. Sin embargo, Jian Chen se encontraba en peor estado que antes, pues el suelo bajo sus pies estaba lleno de grietas. En los rostros de los tres hombres se apreciaban numerosas heridas diminutas de las que apenas brotaba sangre. No obstante, no fueron lo suficientemente rápidos para huir antes de que algunos mechones de cabello se desgarraran y se los llevara el viento. Incluso sus ropas estaban hechas jirones y empezaban a mancharse de sangre.
“¡¿Qué... qué clase de poder es este?! ¡¿Cómo puede ser tan aterrador?!” exclamó el enviado de aspecto apacible, conmocionado y con una buena dosis de miedo reflejada en su rostro.
En ese instante, ambos enviados usaron su Fuerza Sagrada para protegerse; sin embargo, algo absolutamente impactante sucedió. Aquel misterioso poder, aparentemente, ignoró sus defensas y los hirió a ambos. Aún más impactante, sintieron cómo innumerables objetos diminutos, similares a cuchillas, se clavaban en sus cuerpos. Muslos, cintura, brazos, manos, rostro, frente y pecho presentaban cortes que los convertían en una masa sanguinolenta.
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Estás leyendo el capítulo 236 de Dios de la Espada Caótica (Novela), un novela. Jian Chen, reconocido públicamente como el experto número uno de Jianghu. Su destreza con la espada superaba la perfección y era invencible en combate. Tras una batalla contra el excepcional experto Dugu Qiubai,… Este capítulo tiene publicado el 25 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Dios de la Espada Caótica (Novela) tiene 960 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.