Leer Diario de un Mago Muerto (Novela) Capítulo 74 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Rum extendió las manos hacia la pequeña ventana y comenzó a recitar un conjuro.
Con un golpe seco, la ventana negra se cerró de golpe y la habitación se oscureció varios grados de inmediato.
Entonces, la ventana comenzó a extenderse y expandirse, creciendo hasta cubrir toda la pared exterior de la “habitación”.
Saul observó la transformación frente a él, olvidándose por un momento de respirar.
Era como abrir una caja de regalo sorpresa: la ventana negra se inclinó lentamente hacia afuera.
La luz del sol se coló por la estrecha rendija, ampliándose gradualmente y entrando poco a poco, hasta llenar toda la habitación.
Saul encontró la luz del sol un poco deslumbrante, pero no se atrevía a parpadear.
De pie a su lado, el mentor Rum dijo: “Adelante, echa un vistazo”.
Saul arrastró los pies con cautela hacia la ventana. Poco a poco, el paisaje exterior fue apareciendo ante sus ojos.
A lo lejos, el cielo estaba despejado y azul como un lienzo lavado, con nubes flotando a la deriva. El sol colgaba en posición oblicua y su halo hacía difícil para Saul mirarlo fijamente durante mucho tiempo.
Bajo el cielo, se extendían sin fin las cimas oscuras de las montañas. Densos bosques llenaban los valles, extendiéndose hacia las llanuras.
Aldeas dispersas y caminos sinuosos salpicaban las montañas y los bosques. La zona más cercana era un páramo llano, abierto y vacío, sin rastro de seres humanos ni ganado.
El mundo era tranquilo, como un cuadro.
“Hola, nuevo mundo”, lo saludó Saúl en silencio en su corazón.
De repente, un grito agudo rompió la tranquilidad.
Una sombra negra pasó volando por encima de sus cabezas, alejándose a toda velocidad.
Saul levantó la vista y vio un pájaro enorme volando a una velocidad increíble, atravesando el viento y las nubes.
Incluso parecía haber una persona de pie sobre el pájaro.
Este cambio repentino devolvió a Saul a la realidad. Una vez más, recordó que lo que tenía ante sí no era un tranquilo campo, sino un mundo de magos y fuerzas poderosas que escapaban a su comprensión.
“¿A que es bonito? Ahora mira más de cerca “dijo la voz de Rum detrás de él.
Saul bajó lentamente la mirada. Los campos de un verde intenso se desvanecieron en manchas irregulares, convirtiéndose en tierra marrón amarillenta, luego en amarillo quemado y, finalmente, en una maraña de negro azabache y barro.
Al mirar hacia abajo, a solo unas docenas de metros, vio un pantano burbujeante.
De vez en cuando, las burbujas removían huesos o maleza, que volvían a ser arrastrados al fango tras una breve lucha.
Varios cadáveres destrozados flotaban en la superficie.
Algunos estaban boca arriba, otros boca abajo y otros con los pies apuntando al cielo. Flotaban lentamente con el barro burbujeante.
De repente, un tentáculo negro cubierto de barro emergió silenciosamente, enroscándose alrededor de uno de los cadáveres y arrastrándolo lentamente hacia abajo.
El cadáver no opuso resistencia, simplemente se hundió de nuevo en el fango.
Mientras Saul observaba cómo desaparecía el tentáculo, sintió una sensación fría y resbaladiza rozándole la piel, como si algo reptiliano acabara de tocarlo.
¿Dónde se encontraba exactamente la torre del mago Gorsa? ¿Por qué había un pantano lleno de cadáveres y monstruos debajo de ella?
Los aprendices que estudiaban magia aquí, ¿acabarían hundiéndose en el fango o volando por encima de las nubes?
La belleza y la tranquilidad se desvanecieron. La duda y el miedo se apoderaron del corazón de Saúl.
La voz de Rum volvió a oírse.
“Da miedo, ¿verdad? Mira a tus pies.”
Al oír esas palabras, Saúl bajó la mirada y sus pupilas se contrajeron bruscamente.
En algún momento, había pisado justo al borde de la ventana negra.
¡La mayor parte de su pie derecho ya colgaba!
En el siguiente segundo, habría caído, convirtiéndose en otro cadáver flotando en el pantano.
Recuperando el sentido, Saúl retiró bruscamente el pie y trastabilló hacia atrás repetidamente, retrocediendo hasta que su espalda se estrelló contra la pared del otro extremo de la habitación.
Al ver la expresión de miedo de Saúl, Rum soltó una risa ahogada.
Se inclinó hacia delante, su corpulencia rezumando hacia los pies de Saúl, cálida y húmeda.
Levantó una mano y cubrió los ojos de Saúl.
“La belleza y el terror te tientan a caer en el abismo. El localizador es como la ventana negra: sostiene tu forma mental cuando pierdes el rumbo. Pero ten en cuenta que un localizador solo puede retrasar tu colapso. Al final, debes ordenar tu propia conciencia para despertar.”
Cuando Rum volvió a bajar la mano, la habitación había vuelto a la normalidad. La ventana del tamaño de una pared era de nuevo un panel de cristal negro de un metro cuadrado, inclinado hacia dentro, que dejaba pasar un estrecho haz de luz...
Saul estaba realmente conmocionado.
No le daban miedo las montañas lejanas ni el pájaro que volaba en lo alto, ni siquiera los cadáveres y los huesos del pantano.
Lo que más le asustaba era que aún no sabía cómo había acabado fuera de la ventana.
En su memoria, solo se había acercado a la ventana.
Pero esta experiencia, combinada con su modificación anterior, le proporcionó a Saul una comprensión más profunda de lo que era realmente un localizador.
Un localizador ayudaba a los magos a ser conscientes de su propia existencia, para que no se perdieran en lo conocido o lo desconocido.
Pero su poder tenía límites. Si alguien confiaba ciegamente en un localizador y no controlaba sus propios deseos, acabaría superando la protección que este podía ofrecer y terminaría convertido en un montón de carne o, peor aún, en algo irreconocible.
Además, un localizador era extremadamente privado. Si alguien conocía bien el localizador de otra persona, podía llegar a descubrir su punto débil. Por esta razón, indagar en el localizador de alguien era tabú.
Mientras Saul seguía perdido en sus reflexiones, Rum murmuró: “Te he explicado media lección, aunque no seas mi alumno. Digamos que eso vale 10 créditos”.
“¡¿Me estás robando, mentor?!
Saul se quedó boquiabierto, incrédulo.
“¿O podrías trabajar para mí durante diez días?
Saul cerró la boca rápidamente.
Así que eso era lo que pasaba.
Recordó la conversación entre Kaz y Rum cuando Kaz lo trajo aquí por primera vez: habían estado hablando de que Saul les ayudara.
Dado que ese era el caso, Saul no discutió.
Solo necesitaba aclarar una cosa.
“Mentor Rum, solo llevo tres meses estudiando. No sé muy bien lo que puedo hacer”.
Al oír eso, Rum lo miró con severidad. “¿Ahora te acuerdas de que eres un novato? Mira las acrobacias que has estado haciendo, ¿te parecen errores de novato?
Su estómago se hinchó y latía como un sapo.
“Ve al segundo laboratorio de la planta catorce. Busca a Nick. Ah, y dile que se ocupe del espíritu vengativo que te persigue.
¡Eso era algo serio!
Saul se puso inmediatamente firme. “Gracias, mentor Rum. ¡Iré ahora mismo!
Sin perder tiempo, se inclinó respetuosamente y se dirigió hacia la salida.
Justo cuando su mano tocó la cortina, la voz de Rum volvió a resonar.
“Antes de pasar a aprendiz de segundo rango, piénsalo bien. Elegir un atributo principal que no te conviene es algo doloroso.
Saul se detuvo.
Las palabras de Rum sonaban... personales.
¿Podría ser que Rum no estuviera satisfecho con su actual campo de investigación?
Levantando la cortina, Saul salió y, justo antes de marcharse, se volvió para echar un vistazo a la habitación.
Las lámparas del interior habían sido apagadas deliberadamente. Solo un único haz de luz atravesaba la habitación.
El mentor Rum, como una montaña de carne, estaba sentado solo en las sombras.
Todo parecía tan indistinto.
La pesada cortina pronto se quedó inmóvil, bloqueando la línea de visión de Saul.
Después de salir de la habitación de Rum, Saul se apresuró hacia el laboratorio.
Ya había sentido que el asunto de la pesadilla no podía demorarse. Si el mentor Rum no le hubiera ayudado hoy, habría acudido al veterano Byron o a otra persona.
La buena noticia era que, desde el punto de vista de Rum, el espectro no era gran cosa. Ni siquiera se molestó en ocuparse de él, solo le dijo a un compañero de curso superior que se encargara.
“Espero que este veterano sea fácil de tratar”, pensó Saul en voz baja.
Salió de la habitación de Rum y bajó por la rampa. La planta de los mentores era mucho más tranquila que la de los aprendices.
Los tres aprendices de segundo rango que habían estado esperando fuera no se veían por ninguna parte.
Bajo la brillante luz de las lámparas, el pasillo parecía frío y vacío.
De repente, un extraño pensamiento se le ocurrió a Saul.
Esta torre de magos había atrapado a los sirvientes y a los aprendices, ¿habría atrapado también a otros?
¿Era el único verdaderamente libre el maestro de la torre, Gorsa, a quien Saúl había apodado burlonamente “Gran Rosa”?
Cuando Saúl vio al maestro de la torre antes, el hombre estaba completamente envuelto en una capa marrón rojiza. Incluso la pequeña parte de su barbilla que quedaba al descubierto estaba cubierta con vendajes de seda rosa, como siempre.
¿Alguien así... era realmente libre?

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Capítulo 75
Diario de un Mago Muerto (Novela) Capítulo 74
Estás leyendo el capítulo 74 de Diario de un Mago Muerto (Novela), un novela. Saul se adentra en un mundo mágico lleno de misterios espeluznantes y crisis mortales. Decidido a sobrevivir, decide superar todos los obstáculos y convertirse en mago. Sin embargo, en este mundo aterrador, tanto los… Este capítulo tiene publicado el 27 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Diario de un Mago Muerto (Novela) tiene 1037 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.