Leer Diario de un Mago Muerto (Novela) Capítulo 194 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Los gusanos han llegado: ¿podrá la muerte estar muy lejos?
Todo se desarrolló ante los ojos de Saúl como una película muda, pero el horror no disminuyó.
Su mente comenzó a correr mientras miraba el diario que tenía frente a él.
Esta última entrada confirmó que había muerto dentro del vientre del gusano y que éste estaba siguiendo a Saúl por su olor.
No… según las entradas anteriores, el peligro que evité fue Víctor. La muerte definitiva vino de ese gusano blanco.
Ese gusano blanco hinchado, tan grande como un elefante, giró lentamente su cuerpo y se giró hacia Swan.
Su cuerpo se raspó contra el suelo con un ruido enfermizo, como si algo fuese aplastado bajo una piedra de molino.
Su rostro, al aparecer ante sus ojos, le heló la sangre a Saúl. Abrió los ojos de par en par y casi gritó.
La parte frontal del gusano tenía una cara humana.
Aquel rostro grotesco parecía empapado y abultado, mortalmente pálido y arrugado.
Sus ojos eran de un gris turbio, como si alguien les hubiera introducido una aguja y los hubiera removido; sus iris estaban completamente nublados.
Sus fosas nasales estaban grotescamente extendidas, lo suficientemente grandes como para que cupiera dentro la cabeza de un niño.
Cuando abrió sus fauces hacia Swan, Saul no vio dientes, solo varias cabezas humanas rodando dentro de su garganta.
Esas cabezas miraban fijamente hacia afuera, sin que ninguna de ellas se resistiera.
Swan también los vio.
Cuando su mirada se encontró con esos ojos sin vida, sus gritos se desvanecieron en el silencio.
Ahora lo entendía: resistirse era inútil. Tenía la boca abierta, con los labios temblorosos mientras murmuraba una súplica a nadie.
Aunque Saul estaba a solo unos metros de distancia, observando al hombre y al gusano, podía sentir la absoluta desesperación de Swan.
El diario ya le había advertido: si se topaba con el gusano, con sus medios actuales, sería tragado entero.
Saúl apretó fuertemente los dedos.
Pero justo cuando la boca abierta del gusano estaba a punto de cerrarse alrededor de Swan, de repente se detuvo.
Las fosas nasales del gusano con cara humana se expandieron y contrajeron, se expandieron y contrajeron...
Aquella cabeza grotesca e hinchada empezó a retraerse y desapareció de nuevo en su montaña de carne blanca.
Saúl corrió inmediatamente hacia las escaleras, donde Víctor, atado pero tranquilo, lo observaba.
Incluso había un toque de diversión en los ojos de Víctor.
Efectivamente, por el rabillo del ojo, Saúl lo vio: la cola del gusano se retorcía. Ese cuerpo blanco lechoso y grasiento se derritió y se recompuso rápidamente. El rostro humano que había desaparecido de la cabeza resurgió... ¡de la cola!
Y estaba frente a Saúl.
De cerca, ese rostro parecía como si hubiera estado empapado durante días en agua estancada: agrietado, arrugado y con un hedor grasiento.
El olor extraño era tan desagradable que incluso Saúl, que se había acostumbrado al hedor de los cadáveres, sintió náuseas.
El gusano inhaló profundamente cerca de la escalera donde Saúl estaba atrapado. Su grotesco rostro se iluminó de emoción.
“Heiya~ heiya~ heiya~”
Se rió. ¿Quién sabía qué órgano producía sonidos tan retorcidos y distorsionados?
Sus fosas nasales pulsaban rítmicamente mientras inhalaba el aroma de Saúl con visible éxtasis.
A través de la boca ligeramente entreabierta, Saúl aún podía ver claramente aquellos rostros humanos entumecidos que giraban sin cesar en su interior mientras los músculos del gusano se contraían y se movían.
Saúl quería atacar al gusano, pero en el momento en que surgió el pensamiento, el diario le advirtió: cualquier agresión provocaría a la criatura y conduciría a la muerte instantánea.
Reprimió su magia creciente y concentró su mente.
Olor, olor... Estaba a punto de comerse a Swan, pero de repente se fijó en mí. ¿Qué hay en mí que le resulta tan irresistible?
Saúl intentó retroceder lentamente, pero el diario le advirtió nuevamente: cualquier movimiento brusco y sería devorado.
Entonces algo brilló en su mente.
Si el gusano se sentía atraído únicamente por su propio olor, poco podría hacer para ocultarlo sin alarmarlo.
Pero las posibilidades de que un poderoso gusano se sintiera atraído especialmente por Saúl eran infinitesimales.
Es como sacar a una persona al azar de la calle para hacerle una prueba de ADN y encontrar una coincidencia del 99%.
Lo cual significaba... algo más.
Saúl sólo había traído un objeto que pertenecía al propio castillo.
Y los objetos del mismo origen pueden tener la misma esencia.
Una idea surgió en la mente de Saúl.
Esta vez, el diario no pasó a una nueva página.
Un destello de alegría pasó por los ojos de Saúl, que rápidamente reprimió, reemplazándolo con terror y tristeza a través de pura voluntad y años de perfeccionadas habilidades de actuación.
Lentamente giró la cabeza hacia Víctor en las escaleras.
Víctor permaneció atado por los zarcillos de Pequeña Alga, su expresión tan tranquila como siempre.
Incluso un poco divertido.
“Sólo tengo una oportunidad”, se dijo Saúl.
“Víctor” susurró a través de una estrecha rendija en sus labios, en voz baja, pero sabía que Víctor podía oírlo”. ¿Por qué mataste a tantos? ¿Por qué te metes conmigo? Si quieres algo, podemos intercambiarlo. Ambos somos aprendices; el beneficio debería ser mayor que la muerte, ¿no?
Víctor parpadeó lentamente.
Los zarcillos de la Pequeña Alga comenzaron a aflojarse.
Pero el cuerpo de Víctor todavía estaba cubierto de escarcha: la magia de Saúl lo mantenía inmovilizado.
“No los maté” dijo Víctor, entrecerrando los ojos”. Ni uno solo.
“Así es” dijo Saúl con frialdad”. ¡Si no me salvas, te arrastraré conmigo a las entrañas del gusano!
Víctor se encogió de hombros con desdén. “Bien. La muerte nos espera a todos. Las amenazas no me inmutan. Un castillo, una tormenta y tú... ¡qué honor, hermano!”.
Lentamente levantó una mano hacia su pecho, inclinándose ligeramente.
“Ya que esa es tu respuesta…” Saúl se movió de repente, no hacia Víctor, sino hacia él.
Él arrojó algo.
Un pequeño frasco de cerámica con tapa sellada.
El gusano, que había estado olfateando a Saúl con atención, se puso alerta. Al darse cuenta de que su presa estaba a punto de huir, abrió las fauces de par en par.
Pero Saúl no corrió ni se resistió; en lugar de eso, lanzó un hechizo de flecha al frasco en el aire.
¡Smash!
El frasco de cerámica giratorio se hizo añicos en el aire, liberando un líquido aceitoso de color amarillo pálido.
Debido a la inercia, la mayor parte voló hacia Víctor.
Víctor abrió los ojos de par en par. Paralizado en su sitio, solo pudo observar cómo lo rociaban con un chorro de aceite sagrado.

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Diario de un Mago Muerto (Novela) Capítulo 194
Estás leyendo el capítulo 194 de Diario de un Mago Muerto (Novela), un novela. Saul se adentra en un mundo mágico lleno de misterios espeluznantes y crisis mortales. Decidido a sobrevivir, decide superar todos los obstáculos y convertirse en mago. Sin embargo, en este mundo aterrador, tanto los… Este capítulo tiene publicado el 25 de septiembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Diario de un Mago Muerto (Novela) tiene 1037 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.