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Leer Detective Genio (Novela) Capítulo 910 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Volumen 54: Es como adorar al diablo en vez de rezar a los dioses [1]"Los nueve niveles celestiales emiten la orden.[2] Informad a Yuqing[3]. Apresuraos y convocad a mil deidades. Todas se reunirán en la corte del Emperador. Taiyizhenren supervisará esto. Las alas dobles del Emperador[4] vigilan diez mil males y protegen vidas con justicia." "Si algo ominoso se presenta, algo que desafíe a los dioses y deidades y el camino del Emperador de Jade, organicen a los soldados del Emperador. Los siete dioses liderarán el ejército y los soldados marcharán por la derecha. Avanzarán, blandiendo sus espadas y lanzando sus armas ígneas." "Ordena a la caballería y a los soldados celestiales que luchen juntos contra el viento y el fuego. Combate a los espíritus malignos, mostrando tu poder a los seis niveles celestiales y capturando a los demonios. Diez mil males serán extinguidos." "Las dagas divinas y los rayos descienden sobre todo mal, eliminándolo. Empuñando el medallón del Emperador de Jade, no desobedezcan esta orden. La desobediencia se castigará con la muerte…" En la cámara llena de humos de incienso, un hombre vestido como un sacerdote taoísta estaba sentado con las piernas cruzadas sobre una alfombra de oración, sosteniendo un espantamoscas en una mano[5] y formando sellos con las manos con la otra mientras recitaba un mantra en voz baja. Frente a él había una mesa con ofrendas de frutas, incensarios y tablillas de deidades. Frente a la mesa del altar, el anciano empresario Lu Qixing estaba sentado con las piernas cruzadas en el suelo. Su torso huesudo y delgado estaba desnudo. Juntaba las palmas de las manos con reverencia y tenía los ojos cerrados. Siete velas lo rodeaban.[6] Dos hombres custodiaban la puerta tras Lu Qixing para impedir que alguien entrara de repente e interrumpiera la ceremonia sagrada. Uno de ellos era el hijo de Lu Qixing, Wang Haitao. Tras presenciar aquella escena tan absurda, Wang Haitao no pudo más que suspirar para sus adentros. Al terminar el largo mantra, el maestro taoísta abrió los ojos de repente, una mirada penetrante llena de energía. Con rapidez, sus dedos escribieron entre el humo del incienso, que se transformó en un conjuro. Lo vieron extender la palma de la mano hacia adelante. El conjuro flotó en el aire y se estrelló contra las tablillas sagradas. “¡Ja!”, gritó el maestro taoísta. “Según la orden del Supremo, Inconmensurable y Divino Emperador de Jade, las tres estrellas de la fortuna, la prosperidad y la longevidad [7] deben manifestarse rápidamente. ¡Date prisa y obedece la orden!” Los discípulos vestidos de amarillo, apostados a ambos lados, colocaron rápidamente tres figuras de paja en el suelo. El maestro taoísta parecía recibir una misteriosa señal del universo. La mano que formaba los sellos manuales temblaba, al igual que su larga perilla. De repente, la mesa del altar se estremeció y las ofrendas de fruta rodaron por todas partes. Más misteriosamente aún, la mesa entera flotó hacia arriba mientras se sacudía. "¡Ja!" El maestro taoísta gritó con fuerza y presionó la mesa contra el suelo con la palma de la mano, sin tocarla directamente. La mesa flotante se balanceó, como si una fuerza invisible la sostuviera, antes de caer lentamente a su posición original. "Las tres estrellas de la fortuna, la prosperidad y la longevidad deben aparecer rápidamente. Si no aparecen, ¡el rayo del cielo los castigará!" Lu Qixing respiró hondo y recitó rápidamente un mantra invocando a los dioses, mostrando así su piedad y respeto. Las luces de la habitación comenzaron a parpadear y una extraña ráfaga de viento se levantó sin razón aparente, arremolinando el humo del incienso. Los tres hombres de paja se encendieron de repente y se pusieron de pie. Lu Qixing, boquiabierto, se arrodilló rápidamente y se inclinó en señal de reverencia. “Ruego a los tres dioses de la fortuna, la prosperidad y la longevidad que me concedan veinte años más de vida. Su seguidor, Lu Qixing, está dispuesto a reconstruir cuerpos dorados[8] para ustedes”. "¡Maestro! ¡Las luces de las siete estrellas!", gritó un discípulo taoísta. Resultó que las luces de siete estrellas en el suelo habían comenzado a temblar repentinamente, lo que provocó que el rostro de Lu Qixing palideciera de miedo. El maestro taoísta subió a la mesa con audacia, extendiendo las palmas de las manos como si lanzara inexplicables ondas de energía. Vieron cómo las luces de siete estrellas, que se balanceaban, volvían a aquietarse gradualmente. Gritó a los hombres de paja en llamas y preguntó: “Dios de la Longevidad, ¿qué dijiste? ¿Que ha cometido demasiadas maldades como para prolongar su vida?”. "¡No, no, no, Dios, no me abandones!", gritó Lu Qixing de dolor. ¡No te vayas! ¡Vuelve y dame una explicación clara! Ni la reprimenda del maestro taoísta ni las súplicas de Lu Qixing lograron impedir que los “dioses” se marcharan. Mientras los muñecos de paja ardían lentamente hasta convertirse en cenizas, la esperanza de Lu Qixing se desvaneció. Una ráfaga de viento maligno irrumpió en la casa. Seis de las siete luces estelares se apagaron al instante, y el corazón de Lu Qixing casi se detuvo en seco. “¡Dioses despiadados y crueles, vuelvan aquí!” El tono del maestro taoísta sonó casi como una maldición, pero fue inútil. Mientras se consumía el último tallo de paja, bajó la cabeza con cansancio. “Presidente Lu, he hecho lo que he podido. El Dios de la Longevidad dijo que este asunto es difícil de resolver. Su longevidad ya está predestinada. Lu Qixing se sentó paralizado en el suelo, con aspecto a punto de llorar. "Maestro taoísta, vuestros poderes son inmensos. ¿No se os ocurre ninguna solución?" "Yo realmente…" Mientras hablaba, el centro de la mesa del altar explotó y se partió repentinamente, derribando las tres tablillas. El maestro taoísta retrocedió asustado. Rápidamente hizo cálculos con los dedos y mostró una expresión de asombro. "¿Quién eres? ¿Por qué has profanado mi altar? ¿No temes que los cielos te castiguen?... ¿Qué? ¿Dijiste que tenías un método?" Lu Qixing abrió mucho los ojos y recuperó la esperanza. Preguntó con avidez: "¿Este... qué gran dios es este?" “Él…” Un sudor frío le corría por la frente al maestro taoísta. “¡No, no, no, no es un dios de verdad! ¡Es un demonio! "Maestro taoísta, ya soy así. Aunque sea un demonio, un diablo o un extraterrestre, con tal de que me permita vivir unos años más, ¡me da igual!" "Presidente Lu, ¿está seguro?" ¡Seguro! El maestro taoísta negó con la cabeza, impotente.” Bueno, dijo que era un dios castigado y enviado al reino humano por violar las leyes celestiales hace quinientos años. ¡Tras renacer en el mundo mortal, su nombre pasó a ser Zhou Xiao! En Long'an, todo el mundo conocía ese nombre. Wang Haitao se percató de repente de que algo no cuadraba con lo que aquel maestro estaba diciendo y lo detuvo: “¡Padre, no te creas sus tonterías!”. “¡Cállate!” gritó Lu Qixing. “¡Qué hijo tan filial! ¿Acaso deseas que me muera? Wang Haitao apretó los puños con dolor. No podía intervenir en una situación donde ambas partes estaban de acuerdo. Solo podía retirarse y seguir observando aquella farsa con el corazón encogido. El maestro taoísta hablaba con ese dios maligno como si estuviera al teléfono, murmurando de vez en cuando. Si se escucha con atención, se oyen extraños sonidos de viento en la habitación, como la banda sonora de una película de terror. Las banderas que colgaban de las vigas de la casa ondeaban y las luces parpadeaban constantemente. La última vela que simbolizaba la vida de Lu Qixing parpadeaba con el viento, pero permanecía obstinada. El maestro taoísta finalmente le dijo a Lu Qixing: “Presidente Lu, este dios maligno puede otorgarle longevidad, pero no será suya, sino robada a otros… Además, este método no solo perjudica su karma, sino también mi cultivo. ¡Presidente Lu, tenga cuidado!”. Aunque sus palabras parecían disuasorias, cada frase estaba cargada de tentación. Lu Qixing suplicó desesperadamente: “Maestro, haré lo que sea para compensar su pérdida. No importa el método que utilice, con tal de sobrevivir, incluso si… incluso si desea que mi hijo biológico muera, ¡no importa!”. Señaló a Wang Haitao, quien parecía avergonzado. “Está bien. Como prometí prolongar tu vida, no me queda más remedio que hacerlo. ¡No puedo evitar cumplir mis promesas!” suspiró el maestro taoísta. ¡Gracias, Maestro, gracias, Maestro! ¡Bang, bang, bang, bang…! Las seis velas que se habían apagado volvieron a encenderse de repente, pero esta vez ardían con inquietantes llamas azules. Lu Qixing pareció recibir un impulso de determinación y exclamó: “¡Maestro Dios Maligno, puedo prometer cualquier cosa!”. El maestro taoísta transmitió sus palabras en su nombre: “El dios maligno dijo que te dará instrucciones la noche de luna llena, y solo necesitas seguirlas”. ¡Por supuesto! ¡Por supuesto! El maestro taoísta agitó su espantamoscas. "La ceremonia ha terminado. ¡Por favor, regrese a descansar, presidente Lu!" “Hijo, ayúdame.” Lu Qixing ya estaba exhausto y su cuerpo delgado y frágil estaba cubierto de sudor frío. Wang Haitao dio un paso al frente, pero Lu Qixing le dijo con saña: "¡Yo no te he llamado!" Al otro lado de la puerta, el hombre de las gafas de sol, que no había dicho ni una palabra en todo el rato, sonrió con desdén y se adelantó para ayudar a Lu Qixing. Incluso lo llamó cariñosamente "papá". “Aiya, mi buen hijo” dijo Lu Qixing, sujetando a su hijo del brazo y saliendo lentamente de la habitación. El maestro taoísta suspiró aliviado y dijo a sus discípulos: "¡Recojan!" Se quitó la túnica, encendió un cigarrillo y exhaló con satisfacción. Wang Haitao dio un paso al frente y lo miró con odio. “¡Estafador! ¿Qué motivo tienes para dañar así a mi familia?” “¡Ja, ja, los secretos del cielo no pueden ser revelados!” exclamó el maestro taoísta con una sonrisa. 1. Los cuatro primeros párrafos suelen ser recitados por el Emperador de Jade (deidad suprema del taoísmo) en los cielos al exorcizar el mal. He intentado traducirlos parte por parte basándome en el significado, pero suelen ser mucho más poéticos y pegadizos. 2. Significa una orden del Emperador de Jade que se sienta en la cima de los nueve niveles. 3. En referencia a una de las tres deidades taoístas principales, Yuansh*tianzuan. 4. Una grulla de coronilla roja, conocida como símbolo de suerte, longevidad y fidelidad. 6. Todas estas velas son de diferentes colores. 7. Los dioses de las tres estrellas o constelaciones consideradas esenciales en la astrología y mitología chinas (Júpiter, Osa Mayor y Canopus) que representan la fortuna, la prosperidad y la longevidad respectivamente. 8. Estatuas de los dioses hechas de oro.
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Detective Genio (Novela) Capítulo 910

Estás leyendo el capítulo 910 de Detective Genio (Novela), un novela. Seguimos la historia de Song Lang, un genio de la policía que, debido a las desafortunadas circunstancias provocadas por su enemigo mortal, asume ahora la identidad de un conductor llamado Chen Shi. Aunque quería vivir… Este capítulo tiene publicado el 14 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Detective Genio (Novela) tiene 981 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.