arrow_back

Leer Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) Capítulo 245 online gratis en español

🏴 Grupo: Ashoka-Crowli✍️ Traducción: Ashoka-Crowli
La conciencia de Faenol se hundía en lo profundo. Podía sentir cómo poco a poco se sumergía en su mundo interior. Cuanto más se hundía, más cosas de las que "había estado apartando la mirada" en su vida salían a la luz. Desde un paisaje interior endurecido, emociones retorcidas, recuerdos que le destrozaban el corazón cada vez que los recordaba. “...” Para Faenol Lipek, el mundo siempre había sido un lugar lleno de dolor y tristeza. Aun así, le gustaban todos los momentos de 'los tiempos en que estaba viva' que podía recordar. Porque todo se convirtió en una situación horrible: su lugar de nacimiento en el campo, donde nació, la Torre Mágica, donde había establecido su hogar después… Y la gente que la rodeaba. Todos ellos habían tenido un final trágico. “Por eso hago todo esto por ti.” Una voz resonó en su cabeza mientras su mente se hundía lentamente más y más. Enfocó su visión borrosa y miró hacia adelante. Había una mujer justo delante de ella, mirándola fijamente a los ojos mientras apoyaba la barbilla en la mano. Si Faenol estuviera envuelta en el color 'rojo', se parecería a la mujer que tiene delante. Por supuesto, no eran exactamente iguales; había diferencias en su aspecto. La mujer parecía mayor. Quizás si Faenol viviera unos años más, se vería exactamente igual que ella. “Es mejor no sentir nada en absoluto. En el fondo de tu corazón, ya lo sabes.” “...” “Vivir en este mundo es doloroso. No perderás nada si no aceptas nada.” Tristeza… Remordimiento… Y… tal vez incluso compasión… Podía sentir una energía especial emanando de la mujer. Realmente no encajaba con la imagen de un ser al que se llamaba "el Diablo". "...Entonces-" A pesar de su leve consciencia, Faenol logró articular sus palabras. “...¿Por qué... me salvaste...?” El primer incidente de la Noche Carmesí, la primera vez que ella murió. Fue el momento en que se dio cuenta por primera vez de que, para los demás, ella era un ser maldito. Quien la salvó entonces fue la mujer que tenía ante sus ojos, el Diablo Rojo. Lo que ella no comprendía era que, si el Diablo Rojo sabía que su pasado estaba lleno de recuerdos tan dolorosos… Ella podría haber… Que muera… Para que pudiera descansar en paz… Y sin embargo, no lo hizo. ¿Con qué propósito lo había hecho? ¿Qué quería de ella? ¿Cuál fue exactamente su razón para salvarle la vida, llegando incluso a privarla de todas sus emociones y sentidos? “...” Durante un tiempo, el Diablo guardó silencio. “...Descansa un momento, Faenol.” Esas palabras resonaban una tras otra en su mente aturdida. “La próxima vez que abras los ojos, el mundo donde nunca más sufrirás daño estará completo.” Esas fueron las últimas palabras que escuchó Faenol. Antes de que su consciencia se sumiera por completo en la oscuridad. ● Aterrador. Si tuviera que expresar lo que estaba pasando por su cabeza en ese momento, esa sería la única palabra que le saldría. Iliya Krisanax sujetó la Espada Sagrada con manos temblorosas. Ante sus ojos se desplegaba una escena que ya había presenciado anteriormente. El 'Diablo' dentro de una enorme columna de fuego. Con dos cuernos sobre la cabeza y pupilas rasgadas que adornaban sus ojos. Faenol Lipek, en una pose como si abrazara su propio cuerpo, yacía inmóvil dentro de esa columna de fuego. Su mirada se dirigía hacia arriba, pero sus ojos habían perdido su brillo. Era como si estuviera buscando algo. …Dijo que no tengo tiempo que perder. Iliya recordó las palabras que Dowd le había dicho antes de que viniera aquí. Dijo que cuanto más tiempo permaneciera el Diablo Rojo en este mundo, más área se vería afectada por la terraformación. Si la situación no cambiaba y la Nave entraba en contacto con la Zona del Vacío… Podría ocurrir un apocalipsis. “...” Dado que eso era así, lo que tenía que hacer estaba claro. Pase lo que pase, sea quien sea el rival… Iliya respiró hondo mientras apretaba con fuerza la Espada Sagrada. En verdad… Ella no creía que pudiera lograrlo. Hasta ahora, Dowd era quien ocupaba su puesto actual, aunque su función principal era la de apoyo a él. Ahora que él no estaba allí con ella, sinceramente no podía creer que pudiera hacer esto. Pero aun así, ¡era mejor que hiciera algo a que se quedara de brazos cruzados viendo cómo comenzaba el apocalipsis! “¡Hmph!” Golpeando el suelo con el talón, respiró hondo antes de echar a correr. En cualquier caso, su título de Candidata a Heroína no era solo un espectáculo. Con las habilidades de combate que adquirió entrenando con el Santo del Puño y su Ojo de la Verdad, no le sería del todo imposible intercambiar golpes con el Diablo Rojo. …Primero, necesito cortar la llama, crear un trampolín con Poder Mágico, llegar al Cuerpo Principal y forzarla a un combate cuerpo a cuerpo… Era la primera vez que retaba a un demonio a una pelea, pero la pelea ni siquiera comenzaría a menos que ella llegara tan lejos. Como ella pensaba… Al instante siguiente… Su cuerpo rebotó violentamente. Ni siquiera se había acercado al borde de la llama que formaba la columna de fuego, y sin embargo sucedió esto. “...” Sus pupilas se dilataron. Le llevó un tiempo. Para comprender lo que acababa de suceder. …Yo, justo ahora… El culpable en este caso fue la 'presión' que emanaba de la llama. Para ser exactos, la reverberación causada por el Aura Demoníaca, esa cosa relativamente inofensiva que emanaba de la columna de fuego. Y aquello la apartó antes incluso de que pudiera acercarse. Mientras esto sucedía, el cuerpo de Faenol dentro de la columna de fuego no se movió en absoluto. Lo que significaba que ni siquiera se percató de la presencia de Iliya, ni intentó conscientemente apartarla. Dicho de forma más sencilla… Iliya se quedó sin aliento. “¡...!” Tras darse cuenta de eso, sus ojos se pusieron rojos. Para ella, la situación no podía ser más humillante. Casi inmediatamente después, apretó los dientes y volvió a correr en esa dirección. Le… Sería mejor ser completamente aplastada por un solo golpe de su oponente. Pero esto… La hizo pensar que su oponente ni siquiera la consideraba alguien con quien valiera la pena lidiar… “...” Y era cierto, ni siquiera podía hacerle nada al Diablo. Ni siquiera pudo encontrar la manera de derrotarla, mucho menos de enfrentarse a ella. Ni siquiera utilizando el Ojo de la Verdad pudo obtener información alguna. “...” Iliya apretó los dientes e intentó otro ataque. Si no funcionaba, seguía intentándolo hasta que funcionara. Con semejante pensamiento temerario, se lanzó al ataque. Una vez… Dos veces… Tres veces, cuatro veces, cinco veces, seis veces, siete veces… “...” Cada vez que lo intentaba, la rechazaban. Ni siquiera pudo acercarse lo suficiente a su oponente. La brecha que existía entre ellos era tan grande que anulaba su orgullo, su autoestima, todo el duro trabajo que había realizado... todo. “...¡No te metas conmigo…!” Tal sentimiento podría haber sido la fuerza impulsora que la llevó a mover su cuerpo en un principio. ¿Cuántas veces…? ¿Cuántas veces se precipitó hacia la llama? Podía sentir cómo las sensaciones en todo su cuerpo se iban desvaneciendo cada vez más. Su oponente ni siquiera estaba interesada en ella desde el principio. Ni siquiera tenía la intención de causarle ese nivel de daño a Iliya. “...” Diez veces, cien veces, ciento cincuenta veces… Apenas habían transcurrido unos minutos e Iliya ya había perdido la cuenta de cuántas veces la habían desechado. Le cubrían todo el cuerpo ampollas, algo que no le resultaba extraño. El contacto continuo con el Aura Demoníaca, aunque solo fuera su reverberación, aumentaba aún más el número de rasguños. Las pequeñas heridas y el dolor que sentía también se iban acumulando poco a poco. No solo tenía moretones, su cuerpo también estaba cubierto de suciedad y sangre. Doscientas veces, trescientas veces, trescientas cincuenta veces… ¿Ya ha pasado una hora? “...” Duele. Duele muchísimo. El dolor le hacía sentir como si todo su cuerpo se estuviera desgarrando. Aunque ella seguía avanzando a toda prisa… Ella seguía sin poder acortar la distancia con su oponente. Su oponente era fuerte, increíblemente fuerte. La diferencia de fuerza entre ellas era abismal, la hacía sentir como un insecto indefenso. Incluso llegó a pensar que contraatacar era un esfuerzo inútil. “...” Y sin embargo… Una vez más, respiró hondo y ajustó la Espada Sagrada en sus manos. Aunque existían muchos mecanismos psicológicos que respaldaban a Iliya Krisanax. …Incluso con una diferencia tan abismal… Esa persona… …Por muy doloroso que sea… Aun con una diferencia tan grande entre él y sus oponentes, siempre se lanzaba hacia adelante sin miedo. Soportó el dolor de que su cuerpo fuera destrozado, todo porque era algo que tenía que hacer. -Todo estará bien. Recordaba las palabras que había recibido no hacía mucho. Las palabras que salieron de la boca de esa persona. -Tú puedes hacerlo. "...Lo sé." Apretó los dientes. Sosteniéndose las piernas temblorosas, se puso de pie, usando la espada como bastón. “...Lo sé, profesor.” Ese hombre la reconoció. Creía sinceramente que ella sería capaz de hacerlo. Si no podía soportar tanto, ni siquiera merecía estar a su lado. Al pensarlo, sintió que la fuerza volvía a su cuerpo. Levantó su cuerpo, que en ese momento estaba lleno de heridas. “...” Respiró hondo y apretó con fuerza la Espada Sagrada. Aunque estaba tan exhausta que sentía los brazos como gelatina, logró volver a colocarse en la posición correcta. “...¡Euryap!” Con un grito tan decidido. Iliya avanzó sin dudarlo. Y al instante siguiente. ¡-! Por primera vez, parte de la llama que rodeaba a Faenol fue "cortada". "...¿Eh?" Los ojos de Iliya se abrieron de par en par. Era muy débil. Pero, en efecto, por primera vez había logrado infligir cierto daño a su oponente. La forma en que Faenol se estremeció y miró en su dirección demostró que no estaba alucinando. Sin embargo, hubo algo más que la sorprendió aún más. “...” Ella fulminó con la mirada la Espada Sagrada. Brillaba hace un momento, ¿verdad? ¡Uf, venga ya…! ¿Por qué me respondió cuando recuperé el valor mientras pensaba en ese tipo? Sé que estoy perdidamente enamorada de ese chico, pero aun así…! [...Bueno, eso se debe a que la Espada Sagrada solo reacciona cuando la voluntad del usuario está en su estado más firme. Así ha sido siempre, de generación en generación.] “¡¿Qué?!” Iliya se asustó muchísimo al ver la Espada Sagrada. A menos que estuviera loca… Estaba segura de que la "voz" que acababa de oír provenía de la espada. “...” ¿Hizo esto…? ¿Solo hablar? ¡No me lo estaba imaginando, ¿verdad?! Tal como ella pensaba mientras contemplaba la Espada Sagrada… "¿...Con quién estás hablando?" Una voz familiar llamó a su oído. Sobresaltada, Iliya se giró para ver detrás de ella… Para su sorpresa, Dowd la miró atónito. “¿Debo decir… que era lo que se esperaba del héroe? De verdad que has llegado hasta aquí tú solo, ¿eh?” "...¿Enseñar?" Iliya dijo, con la voz quebrada. No sabía por qué actuaba así. Ella tampoco sabía por qué ese hombre estaba allí. Ella no tenía ni idea de cómo diablos había llegado allí. Y tampoco tenía ni idea de qué demonios le había pasado a ese Guardia del Infierno o lo que sea. Tenía muchas preguntas que quería hacer y muchas respuestas que quería escuchar. “...” Pero… De algún modo, la inquietud que sentía hacia él pareció desvanecerse. Probablemente esa era la única respuesta que necesitaba. “Sí, soy yo, vuestro profesor. He venido a ayudaros.” Lo que dijo después confirmó su suposición. “Aún te falta dar el golpe final.” Dowd dijo con una sonrisa. Su expresión bastó para que los ojos de Iliya se abrieran de par en par por un instante. …Este. Era la Dowd que ella conocía. El hombre que, sin importar lo difícil que fuera la situación en la que se encontrara… Lo orientaría en la dirección que "él 'así lo había imaginado'". “Ahora tienes mejor aspecto, profe.” Iliya dijo con una risita. Su propia reacción al enterarse de que la condición de este hombre había mejorado la dejó incrédula. Aunque su estado no era mejor que el de él, ya que también estaba plagada de heridas aquí y allá. ¿Y bien, algún plan? “Ah, sí, claro que tengo uno.” Dowd respondió, aún sonriendo. Después, señaló a Faenol. Luego, con tono despreocupado, volvió a abrir la boca. “Me la voy a comer.” "...¿Qué?" “Como ya dije, voy a… eh… comérmela. Completamente.” “...” Iliya miró en silencio a Faenol, que estaba dentro de la columna de fuego, y a Dowd alternativamente. Hm. Veo. ¿Comértela, eh? ¿A fondo, eh? “...Maldito pervertido.” “...¿Qué hice yo para que me llamaran así?” Había algo que ella había olvidado. En ese estado, en la mayoría de los casos, Dowd hacía comentarios disparatados
Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela)

Continúa leyendo

Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela)

Capítulo 246

Siguiente Capítulo ›

Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) Capítulo 245

Estás leyendo el capítulo 245 de Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela), un novela. La Jefa Final me propuso matrimonio. Este capítulo tiene publicado el 11 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Ashoka-Crowli. Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) tiene 414 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.