Leer Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) Capítulo 222 online gratis en español
🏴 Grupo: Ashoka-Crowli✍️ Traducción: Ashoka-Crowli
Tras regresar a mi habitación, miré la carta que me había entregado Sullivan con los ojos entrecerrados.
Mirando hacia atrás…
En la historia original de Sera, a pesar de que Iliya era uno de los altos ejecutivos del Imperio, la nación con la que estaba más profundamente involucrada, rara vez tenía la oportunidad de entrar en el Palacio Imperial.
Principalmente porque la propia Emperatriz estaba más profundamente conectada con Eleanor que Iliya, y también porque la forma en que aparecía en la historia principal no era particularmente agradable.
Ya lo había mencionado varias veces, pero la Emperatriz tuvo el papel más importante en provocar el colapso mental de Eleanor en el escenario principal.
Por eso…
Cecilia XI podría considerarse enemiga de Leonor.
Porque en el juego, el Canciller era el villano para Iliya, mientras que fue Cecilia XI quien envió a Eleanor en ese tren expreso al infierno.
“¿Pero por qué me ha convocado precisamente en este momento?”
Murmuré mientras estaba tumbado en la cama.
La carta decía que me convocaba al Palacio Imperial para felicitarme por mis logros excepcionales durante la Prueba de Selección de Héroes.
El contenido en sí ya es extraño.
Debería haber llamado a Iliya en lugar de a mí.
El evento se llamaba 'Selección de Héroes', por lo que la atención debería haber estado puesta en el candidato a héroe, no en el séquito, que no era más que un asistente.
Pero la emperatriz me mencionó por mi nombre en la carta, lo que significaba que tenía un asunto conmigo. Básicamente, me estaba diciendo que fuera obediente y que ni se me ocurriera huir.
“...”
¿Qué estaba tramando?
Ya era bastante extraño que se interesara por mí en primer lugar, ¿y ahora me convocaba antes de que comenzara la Última Prueba?
Podía entender por qué el Ministro de Hacienda intentaba detenerme, ya que algo podría sucederme.
Pero aun así…
[¿Vas a ir?]
“...Tengo que hacerlo.”
Porque podría ocurrir algo peor si no lo hiciera.
Sullivan me suplicó que no fuera mientras apretaba los dientes, pero aun así era mejor para mí entrar en el campamento enemigo —aunque tuviera un presentimiento ominoso al respecto— que provocar una guerra civil o algo por el estilo.
"Monstruo."
[Hm.]
“¿Qué tipo de amenazas debo esperar?”
Calibán guardó silencio un instante antes de estallar en carcajadas.
¿De verdad le acabas de preguntar qué hay dentro del Palacio Imperial a un Guardia Imperial que había jurado lealtad a Su Majestad la Emperatriz?
Al oír eso, yo también solté una risita.
Sí, técnicamente hablando, tenía razón.
Técnicamente, los Guardianes pertenecían a la Guardia Imperial.
Pero…
“Al fin y al cabo, es una guarida de demonios en su interior.”
Él era realmente la persona perfecta para pedirle esto.
Porque él era quien mejor conocía la maldad que se escondía tras el Palacio Imperial, dado que era quien estaba más cerca de él.
Ya lo había mencionado antes, pero en términos de poder, el Imperio era la más poderosa de las Tres Superpotencias. Por algo el Imperio era el bando principal de la historia de Sera.
A pesar de ello, había una razón por la que los tres países estaban igualados.
...Porque su líder es un puto desastre.
Dejando a un lado la moralidad del Papa, al menos Tierra Santa era estable gracias a que él la gobernaba con mano de hierro.
Por otro lado, aunque su líder supuestamente ostentaba la mayor parte de la autoridad, el Imperio era el más caótico de los tres y prácticamente se encaminaba hacia la destrucción.
Un equilibrio asombroso, debo decir.
[...El problema son los grandes nobles de la alta nobleza. El duque Tristán y el margrave Kendride son buenas personas, pero ni se te ocurra relacionarte con los demás. Es más, ni intentes conocerlos. Son como un hatajo de serpientes venenosas.]
Eso confirmó lo que ya pensaba.
Mientras le escuchaba, dejando escapar un suspiro interior, continuó.
[Su Majestad Imperial es... una persona agradable. Para empezar, es amable. Algunos la consideran débil, pero eso se debe únicamente a que son demonios hambrientos que solo pueden saciarse destruyendo a otros.]
Calibán continuó con calma.
[Sin embargo, hay una cosa en la que se lanzaría sin importar el costo.]
“...Creo que sé lo que es.”
Esto era algo que todos los ciudadanos del Imperio habrían escuchado al menos una vez.
Bueno, nadie hablaba de ello abiertamente, pero todo el mundo conocía la terrible maldición que afligía a la Casa Imperial, que se hacía llamar los "Descendientes del Dragón".
[Ella haría cualquier cosa por sobrevivir. Probablemente, el motivo de su interés en ti esté relacionado con eso.]
“...”
Yo ya sabía lo que intentaba decir.
Sangre de dragón.
Más concretamente, la maldición que de ella se derivó.
Era similar, pero a la vez diferente, a la Maldición de la Separación que devoraba el cuerpo de Yuria.
En el caso de Yuria, su esperanza de vida se redujo por haber tocado el Segador, un objeto maldito. En el caso de la Emperatriz, se debió a que su cuerpo humano no pudo tolerar la sangre de dragón que corría por sus venas.
Porque el Dragón, conocido como la forma de vida de maná más pura, era una de las especies más poderosas de Sera.
El Emperador Dragón, aquel que se encontraba en la cima de su especie, podría compararse con un Recipiente que contiene tres Fragmentos—
[...Visto así, parece que los Diablos no son tan fuertes, ¿verdad?]
"¿Lo siento?"
[O sea, ya sabes, hay demasiadas cosas comparables a ellos. Como el Usuario de Lengua Maldita, el otro día. Y también está ese tal Emperador Dragón o algo así. En serio, ¿por qué hay tantos seres que se les parecen?]
Dejé escapar una sonrisa amarga ante sus palabras.
“...Puedes verlo así, pero…”
Desvié la mirada hacia fuera de la ventana.
Como mi habitación privada estaba en un piso bastante alto, la Zona del Vacío, más allá de la barrera establecida por los Serafines, era visible desde aquí.
“Los recipientes y los fragmentos sirven para reunir el 'poder' del Diablo en un solo lugar. No son los Diablos 'en sí mismos'.”
[¿Qué?}
“Solo se les podía llamar Demonios después de que un Recipiente que contenía tres Fragmentos entrara en contacto con el 'cuerpo' del Demonio en la Zona del Vacío. Reunir tres Fragmentos no es el final de la historia.”
Una vez que eso sucedió…
El mundo entero sería destruido al instante. No, no estaba bromeando.
Por eso estaba vigilando de cerca a Faenol.
Porque en ese momento era la que tenía más probabilidades de provocar un escenario final en el que el mundo explotara.
Por eso mismo parecía haber un buen número de seres capaces de rivalizar con los demonios, a pesar de que se les consideraba los más poderosos. La verdad es que ni siquiera estaban en su forma completa.
[...¿Cómo te enteraste de todo esto? Me fascinas cada vez.]
“...Supongo que por las cosas.”
Dejé atrás esas palabras ambiguas antes de volver a perderme en mis pensamientos.
La maldición de Sangre de Dragón, ¿es...?
Como dijo Calibán, la Emperatriz era una persona amable. Esa maldición sería la razón más plausible si se interesara por algo inesperado.
“...”
Pero seguía sin entender.
Sí, hice algo tan extraordinario que me hizo destacar de vez en cuando, pero al fin y al cabo, seguía siendo estudiante. Todavía me resultaba impensable que una de las personas más poderosas del continente, junto con el Ministro de Hacienda, estuviera tan obsesionada conmigo.
"...No sé."
Da igual, lo sabré cuando llegue allí.
De todas formas, las cosas no iban a salir como yo quería.
Simplemente necesitaba afrontar lo que fuera que me tocara enfrentar.
“...”
“...”
La mirada del Canciller era penetrante.
Dentro del carruaje, de camino al Palacio Imperial, empecé a sudar frío porque Sullivan, que estaba sentado frente a mí, me miraba fijamente con los ojos entrecerrados.
El carruaje era espacioso, como cabía esperar de un carruaje digno de ser utilizado por el Canciller, pero ni siquiera eso evitó que me sintiera sofocado.
“...”
“...”
El silencio se prolongó durante un rato.
Y quien lo rompió primero fue el Ministro de Hacienda.
"...No tienes por qué desconfiar tanto de mí."
Dijo, dejando escapar un profundo suspiro.
“Sabía que harías esto de todos modos.”
"...¿Disculpe?"
“Teniendo en cuenta cómo te has sacrificado por los demás y todo eso, sinceramente, dudo que haya alguien más en este mundo que llegaría tan lejos como tú.”
"...Gracias."
¡Qué sobrevaloración tan abrumadora! No supe qué decir al respecto.
¿De verdad fui tan increíble…?
"Sin embargo."
Mientras yo esbozaba una sonrisa amarga, la canciller continuó hablando con expresión firme.
“...Aún necesitarás mi ayuda en el Palacio Imperial. Si ocurre algo, no dudes en contar conmigo.”
“...”
De hecho, estaba pensando en hacer exactamente eso si la situación se volvía demasiado peligrosa.
Por cierto, me di cuenta una vez más…
Esta persona se comportaba conmigo de forma demasiado familiar.
No había pasado mucho tiempo desde que nos conocimos, pero ella me miró con una mirada dulce, como si fuéramos una pareja casada en su luna de miel o algo así.
- Por favor, no te separes de mí.
Recordé lo que me había dicho cuando intentó disuadirme antes de partir hacia el Palacio Imperial...
...Sonaba raro.
Me pidió que no la dejara sola así.
Por la forma en que lo dijo, dio a entender que antes de todo esto teníamos una relación "íntima".
Mi presentimiento me decía que algo no andaba del todo bien.
Sentí que mi experiencia con ella y la experiencia que ella tuvo conmigo fueron completamente diferentes.
Como si ella conociera una parte de 'mí mismo' que yo desconocía.
Hablando de eso, no me lo esperaba.
Mientras reflexionaba sobre esos pensamientos, la canciller acercó su rostro al mío.
Sonrió de forma inusual, como si estuviera divertida.
“Estaba segura de que traerías a Lady Tristan contigo al Palacio Imperial. Que me hayas elegido a mí en lugar de a ella, eso sí que no me lo esperaba.”
“...”
Bueno, eso se debía a que algo podría suceder si juntaba a la Emperatriz y a Leonor en la misma habitación.
Ya lo había dicho varias veces, pero la Emperatriz fue la causante del colapso de Eleanor y, a diferencia de Gideon, yo no tenía la menor razón para mejorar su relación.
“...Simplemente pensé que sería mucho mejor visitar el Palacio Imperial con Su Excelencia. Por varias razones.”
“...”
Al oír mi respuesta, el Canciller guardó silencio.
Ella me miró en silencio.
Con los ojos bien abiertos.
“...”
¿Qué es?
¿Dije algo incorrecto?
Como yo pensaba…
—¿Eso significa…?
La canciller acercó aún más su rostro al mío.
Su sonrisa se ensanchó y un ligero rubor apareció en sus mejillas.
—¿Que soy más fiable que Lady Tristán?
“...”
—Claro que sí, ¿verdad? Tú lo crees, ¿verdad? Soy mucho más fiable que ese mocoso, ¿verdad?
Sin embargo, yo nunca dije eso.
Por favor, deja de decir cosas que podrían hacer que Eleanor me partiera por la mitad si se enterara…
Mientras me obligaba a sonreír entre sudor frío, el carruaje fue disminuyendo gradualmente la velocidad.
Supongo que habíamos llegado al Palacio Imperial.
“...Haa.”
Bajé del vagón con un suspiro.
Ante mis ojos se alzaba un magnífico edificio. No podía ver la cima ni aunque estirara el cuello al máximo.
“...”
Me sentí abrumada.
Aunque aún recordaba los edificios de hormigón y acero que había visto antes, esta era la primera vez que veía un edificio tan enorme, opulento y majestuoso.
…Y construyeron todo esto para una sola persona.
Por supuesto, tenía un significado simbólico como residencia oficial, dado el prestigio del país. Sin embargo, era de dominio público que el propósito principal del edificio era ser la casa de la emperatriz.
Y a mi lado estaba alguien con el mismo nivel de poder que el dueño de esta casa.
Una vez más, pude sentir en mi piel el enorme poder que ostentaban tanto la Emperatriz como el Canciller.
Vivían en un mundo completamente diferente al mío, ya fuera en esta vida o en una anterior.
Al fin y al cabo, yo era hijo de un barón—
“...”
Ah, claro. Ahora era la casa de un vizconde.
...Por cierto, ¿mi padre está bien?
Le entregué el título de vizcondado que había recibido a mi padre y desde entonces no he pagado intereses. ¿Sabes?, quizá debería ir a comprobar su estado durante las vacaciones.
“¿Es usted Dowd de la familia del vizconde Campbell?”
De repente, cuando miraba a mi alrededor tras bajar del vagón, alguien me llamó.
Volví la cabeza. Había un hombre, parecido a un oso gigante, que me miraba desde arriba. Detrás de su espalda había una espada enorme, tan alta como él.
Tuvo una presencia inolvidable.
Radu Alexander Varphon.
Él era el actual Santo de la Espada.
“...”
¿Qué carajo?
Esta persona, en términos de fuerza física, era una de las más fuertes de todo este continente.
¿Y me estabas diciendo que una persona así salió a saludar a alguien como yo? ¿Una simple estudiante de una familia vizcondal?
—¿Qué le trae por aquí, señor Radu?
Sullivan preguntó con voz rígida después de verlo.
“Estoy aquí como escolta, Canciller Sullivan. Su Majestad Imperial me lo ha ordenado personalmente.”
“...”
Sullivan entrecerró los ojos. Al ver que incluso fruncía el ceño, parecía estar de mal humor.
“...Esta es la primera vez que este hombre viene aquí. Está cansado del viaje, así que pospongamos la reunión para mañana.”
“...”
En realidad, no.
Solo nos llevó dos horas llegar allí, ya que primero usamos la Piedra de Transferencia de Teletransportación para llegar hasta aquí.
Sullivan le gruñó en la cara, como diciéndole que no se metiera con ellos, pero el Santo de la Espada ni siquiera pestañeó mientras continuaba hablando en un tono suave.
“Sin embargo, Su Majestad Imperial desea ver a este hombre ahora mismo. Podemos considerarlo una orden de la Emperatriz.”
“...”
El ceño fruncido de Sullivan se acentuó.
Su insistencia parecía ponerla de peor humor.
“...Ya es de noche. Aun tratándose de la Casa Imperial, no es de buena educación llamar a los invitados a estas horas. Lo lógico es proporcionarles un lugar donde dormir y dejar que descansen…”
Esta vez, su voz prácticamente se había convertido en un gruñido.
Era como si le estuviera diciendo: 'Deja de hacer tonterías y lárgate de una vez'.
Pero él siguió respondiendo con tono tranquilo.
“No tienes que preocuparte por eso.”
¡Caramba, ni siquiera parecía molesto!
Aunque su tono no se correspondía con lo que dijo a continuación.
“Podemos dejar que duerma en la habitación de Su Majestad Imperial esta noche.”
“...”
¿Lo siento?
Eh, ¿qué?
¿Qué?
—...¿D-Dónde, dijiste?
“Dormitorio. El lugar con una cama para dormir.”
“...”
“Su Majestad Imperial desea pasar la noche contigo, Dowd Campbell.”
Sullivan abrió mucho la boca.
Y la mía también.
“...”
Mierda.
¡Tío, acabo de llegar! ¿Qué demonios...?

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Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela)
Capítulo 223
Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) Capítulo 222
Estás leyendo el capítulo 222 de Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela), un novela. La Jefa Final me propuso matrimonio. Este capítulo tiene publicado el 11 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Ashoka-Crowli. Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) tiene 414 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.