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Leer Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) Capítulo 166 online gratis en español

🏴 Grupo: Ashoka-Crowli✍️ Traducción: Ashoka-Crowli
Seras no necesitó hacer mucho para infiltrarse en Elfante. Lo único que tenía que hacer era unirse al grupo de estudiantes transferidos que se matricularon fuera del semestre regular. A diferencia de las instituciones educativas típicas, la Academia Imperial aceptaba estudiantes durante todo el año debido a su inmensidad. Esta fue la vulnerabilidad que ella aprovechó. Por supuesto, aún tenía que someterse a estrictos procedimientos de seguridad, pero dado que incluso podía infiltrarse en el Palacio Imperial usando una identidad falsa, no representaba ningún problema para ella. Un simple juego de niños. Es ridículamente fácil. En el vagón de tren que se dirigía a Elfante, Seras dejó escapar un profundo suspiro al pensar en ello. Consideró innecesario falsificar una identidad de estudiante. Al fin y al cabo, solo necesitaba terminar la tarea en un día y luego regresar inmediatamente a Tierra Santa. —Créame, señora, aún necesitará uno. No se preocupe, lo tendré listo en un día. Si Vizsla no hubiera insistido tanto, lo habría hecho mucho antes. Recordaba la conversación que habían tenido ayer. ¿De verdad necesito una identidad falsa? ¿Dudas de mis capacidades? —No, señora. Conozco perfectamente sus capacidades. Las conozco mejor que nadie. —Entonces, ¿es necesario un proceso tan engorroso? Terminaré esta tarea en un día. Tras oír eso, recordó que Vizsla cerró la boca durante un rato antes de esbozar finalmente una sonrisa amarga. -Por si acaso. Considéralo una precaución excesiva por mi parte. Aunque él dijo esto Era evidente que preveía una situación en la que ella necesitara algo así. Como si él supiera que ella tampoco sería capaz de lidiar con ese hombre de una sola vez. Estaba seguro de que ella tendría que quedarse más tiempo en la academia porque no podía hacerlo tan rápido como afirmaba. ¡Espera, Vizsla! ¡Te juro que te haré sufrir cuando regrese! Se juró a sí misma que le haría pagar por haber dudado de sus habilidades. Para ella, haber llegado tan lejos significaba que la misión estaba prácticamente cumplida. Con solo mirarla, era obvio que consideraba incompetentes a esos tontos del Imperio. Y esto se acentuaba aún más cuando se trataba del Palacio Imperial. Ella sonrió con frialdad, observando el escudo imperial estampado en las banderas ondeantes a la entrada de Elfante. Escoria. Esa fue la única evaluación que les hizo. ¿Cuánto había sufrido ella a causa de ellos antes de conocer al Papa y comenzar una nueva vida? La noche en que el cielo y la tierra se tiñeron de rojo. Todas las atrocidades que la Familia Imperial cometió contra ella aquel día seguían muy presentes en su mente. Pronto, Seras. Calmó su corazón, que ardía de odio, y se repitió a sí misma. Pronto. Al fin y al cabo, la aniquilación de esa escoria y el descenso del salvador que traería la paz a todo el continente era inminente. Esa era, en efecto, la verdadera fe. Solo el Papa podía traer igualdad y felicidad a este mundo podrido. El paraíso pronto llegará a esta tierra. El plan del Papa estaba a punto de entrar en su fase final. Así pues, lo que debía hacer ahora era eliminar todos los obstáculos de acuerdo con la orden del Papa. Y como siempre, todo comenzó con los preparativos. Uf. Cerrando los ojos y dejando escapar un profundo suspiro, giró lentamente el maná de su dantian. Su consciencia se apagó. Fundamentalmente, el método de combate de un asesino priorizaba el asesinato de un solo golpe, sin pensar en la retirada ni en un ataque posterior. Y la base de dicho método consistía en borrar las emociones para que permanecieran inalterables en cualquier situación. El método de meditación que practicaba creaba una barrera mental para impedir cualquier tipo de compasión o misericordia hacia la persona objetivo. Tras pasar incluso por este proceso, sus ataques, ya de por sí letales, adquirirían una precisión mecánica y un nivel de concentración aterrador. ¿Cuánto tiempo llevaba en ese estado? [El tren se está deteniendo. El tren se está deteniendo. Todos los estudiantes, por favor, permanezcan sentados.] Dicho esto, el tren entró lentamente en la estación. Dentro del tren que estaba a punto de detenerse, Seras volvió a revisar el arma que escondía entre sus brazos. [Bienvenidos a Elfante.] Tras ese anuncio, se mezcló con la multitud que entraba en la estación. Como cabía esperar del mayor centro educativo del continente, lo que se extendía ante ella era un mar de gente. Sin embargo, incluso entre semejante multitud Gracias a sus sentidos agudamente desarrollados, rápidamente encontró su objetivo. Un hombre con la mirada perdida que acababa de bajar del tren. Dowd Campbell. Encajaba a la perfección con la descripción que le habían facilitado de antemano. Tras soltar un profundo suspiro, Seras comenzó a abrirse paso entre la multitud apiñada. Paso de sombra. Si bien sus pasos eran precisos incluso entre tanta gente, su movimiento era tan limpio que parecía como si se cortara agua a través de ella. Si bien este juego de pies, en el que se movía inadvertidamente entre la gente, era básico para una asesina, el nivel de su ejecución casi podría considerarse un milagro. Se movió en una dirección diferente a la de la multitud, pero ni una sola persona reconoció su presencia. Como si fuera un fantasma, flotando en ese espacio. La razón por la que eligió un lugar que un asesino normal jamás elegiría fue porque tenía muchísima confianza en sí misma. Alguien capaz de matar sin ser detectado, incluso a plena luz del día y en medio de una plaza. Eso era lo que implicaba ser un Gran Asesino. Esa era la razón Ver a aquel hombre mirando a su alrededor con desconcierto la sorprendió. Era como si supiera que alguien lo estaba acechando. ¡ En ese momento Dowd Campbell, como presintiendo algo, miró a su alrededor con expresión tensa. Su capacidad para detectar el peligro era asombrosa. Sin embargo, ya era demasiado tarde, ya que ella ya estaba dentro del alcance. Seras metió la mano en su ropa. Preparó su espada. Un solo golpe era todo lo que necesitaba. Y justo cuando estaba a punto de desatarlo El rostro del objetivo captó su atención. Y en ese momento Su hoja se detuvo. Había sucedido antes incluso de que pudiera procesar conscientemente lo ocurrido. ¿ Se quedó mirando atónita su propia mano. ¿Por qué? No tenía ningún sentido. No tenía ningún motivo para detenerse. Pero era como si Antes de que su mente pudiera procesarlo, su cuerpo había rechazado instintivamente la acción. Le estaba diciendo que nunca, jamás debía hacerle daño a ese hombre. Porque sin duda lo lamentaría. Después ¡ Sus ojos se abrieron de par en par. Porque algo surgió desde lo más profundo de su consciencia. Como había erradicado todas las demás emociones, esta la sentía con mucha más intensidad. En su consciencia, serena como un estanque en calma, una emoción se extendió como una sola gota de tinte. Incluso en un estado en el que derramó inmensas cantidades de maná para no dejar nada más que racionalidad Un gran asesino La conciencia de alguien que se enorgullecía de mantener una mente aguda mucho mejor que la de cualquier otra persona en el continente. De repente se tiñó de blanco. Con solo ver el rostro del hombre que tenía delante, se sintió aliviada. En su corazón latía un pulso incontrolable. ¿Eh? Su voz se fue apagando poco a poco. Se le había escapado sin querer, presa de su desconcierto. Y quizás por eso Dowd Campbell giró rápidamente la cabeza hacia ella. Uh, uh Y en cuanto sus miradas se encontraron, Seras, con el rostro completamente enrojecido, tropezó hacia atrás sin darse cuenta. Todo su cuerpo temblaba. Sintió un calor intenso en el rostro mientras su corazón latía con fuerza. Lo único que hizo fue establecer contacto visual con ese hombre. Fue entonces cuando sintió un impulso repentino de escapar en ese mismo instante. No podía soportar seguir mirándolo. Los latidos de su corazón eran ahora tan fuertes que le resultaban insoportables. ¡ Entonces, sin darse cuenta de una piedra que sobresalía, Seras la pisó y tropezó. Soltó la daga que sostenía. Algo que ni siquiera un aficionado haría. Un error tan propio de una principiante era impensable para alguien de su calibre, una de las dos únicas en el mundo. Tras el sonido del golpe de la daga contra el suelo, todas las personas que estaban cerca volvieron la cabeza hacia ella. ¿Eso es un arma? ¿Qué? ¿No está prohibido llevar armas personales? Parece que se le cayó mientras lo sostenía. ¿Por qué lleva algo así? ¿Intentaba apuñalar a alguien? ¿Es esa persona de allí? ¿Qué demonios? ¿En serio? ¿De verdad intentaba matarlo? Se oyeron murmullos. Pero la cosa no quedó ahí; la atención de todos los que estaban alrededor, al darse cuenta de que algo sucedía, se centró entonces en ella. Ser reconocido en un lugar así era casi como una sentencia de muerte para un asesino. Fue una crisis. La respuesta habitual en una situación así sería escapar rápidamente, pero hacerlo podría dejar pruebas de un intento de asesinato contra Dowd Campbell. Y dejar semejante rastro era algo que ella no podía permitir bajo ningún concepto. Atrapada en un dilema, Seras se mordió el labio hasta que sangró. Pero entonces La ayuda llegó de un lugar totalmente inesperado. ¿Estás bien? Dowd Campbell, que se había acercado a ella, le extendió la mano y le preguntó. Mientras ella alzaba la vista con sus grandes ojos redondos, Dowd se inclinó, le tomó la mano y la ayudó a levantarse. Debido a la diferencia de altura, fue como si ella fuera atraída hacia su abrazo. ¡E-Eeek-! Seras, con la mejilla apoyada en su pecho, dejó escapar un chillido agudo con una voz que nunca antes había emitido en toda su vida. Su pecho era firme y sólido. Le provocó un deseo irresistible de hundir la nariz en él y disfrutar de la sensación durante un buen rato. Aunque había probado innumerables cuerpos bien entrenados mutilándolos y descuartizándolos. Con este hombre, un ligero roce la hacía estremecer por completo. ¿Te duele algo? Dowd, sacudiéndose el polvo de su cuerpo inquieto y nervioso, preguntó con voz indiferente. Yo no-no-no-no-no-no-no-no-no Su voz sonaba como si se estuviera metiendo en la madriguera de un ratón. Era una voz que ni la propia Seras podía controlar. Disculpa por haberte chocado. Incluso se te cayeron tus pertenencias. Tras decir eso, Dowd recogió la daga del suelo y se la ofreció. Sin embargo, las armas personales están prohibidas, por lo que tendrás que entregarla cuando ingreses en la academia. Sé que los niños de familias con antecedentes militares a menudo portan armas, pero aun así está prohibido. En ese momento, ella comprendió la intención de aquel hombre. Él intentaba restarle importancia a la situación alegando que a ella se le cayó su objeto personal tras chocar con él. De hecho, tan pronto como se pronunciaron esas palabras, el interés de la multitud se disipó rápidamente. Todos comenzaron a perder la concentración, restando importancia al incidente como algo trivial. Entonces me iré. Nos vemos dentro de la academia. Entonces, Dowd se giró con una leve sonrisa. Fue un placer conocerte. Hasta luego. Seras se quedó inmóvil, abrumada por el poder destructivo de su sonrisa. Se quedó paralizada, todo su cuerpo empezó a temblar. La sonrisa que él le acababa de dedicar casi le estallaba el corazón. Sentía todo el cuerpo como una fragua, un calor abrasador emanaba de cada poro. Era incapaz de controlar el temblor. Sin embargo, incluso en ese estado, lo que ella no podía comprender era Él me cubrió. Pero ¿por qué? ¿Simplemente por qué? Ese hombre sabía que alguien lo estaba acechando. Después de todo, de hecho, la había fulminado con la mirada tan pronto como Seras perdió la concentración y reveló su presencia. Si no fuera idiota, obviamente se habría dado cuenta de que ella intentaba hacerle daño. Seras observó al hombre alejarse de ella con una mirada compleja. Por el momento, una cosa era segura. Fue bueno que hubiera escuchado a Vizsla. Aun con la cara completamente roja, lo único que pudo hacer fue juguetear con el carné de estudiante que tenía en brazos. Tenía razón. Quizás su estancia en esta academia sería más larga de lo esperado. Por multitud de razones. Dijo que había sido un placer conocerme. Seras murmuró esas palabras para sí misma. Las palabras que él le dirigió. Que había sido un placer conocerla. Y que la volvería a ver más tarde. Extrañamente Esas palabras le calaron hondo en el corazón. Mierda. Joder. Mierda. En cuanto Seras desapareció de mi vista, maldije en voz baja mientras jadeaba en busca de aire. ¡Maldita sea! ¿Por qué demonios apareció de repente aquí? En este momento, debería estar pegada al Papa y obedeciendo todo lo que él le ordene. Para empezar, ¡era absurdo desplegar a un personal tan valioso solo para fastidiarme a mí! Si no la hubiera encubierto, ¡quién sabe qué habría pasado! Me entró un sudor frío al pensar en esto. Como dije antes Debido a la situación, sin duda era un Recipiente que albergaba un Fragmento del Diablo Púrpura. Quién sabe qué podría pasar si la acorralan. Por favor. Yo era de las que rezaban todas las noches antes de acostarse, rogando que nada inesperado interfiriera con mis planes. ¿No era ya hora de que mis oraciones fueran respondidas al menos una vez? A pesar de todo, seguía siendo humano. Prefería tomar el camino fácil. Mensaje del sistema [ ¡Habilidad: Encanto Fatal activado! ] [¡El nivel de favorabilidad del objetivo Seras se dispara hasta el nivel de interés 5!] [¡Recompensas disponibles!] [¡El Fragmento del Diablo Púrpura latente en el objetivo comienza a despertar bajo tu influencia!] [¡Pronto se generará un evento relacionado con el objetivo Seras!] Esa era la razón ¡Dejen de hacer este tipo de mierda! ¡Por favor, que alguien ponga fin a mi sufrimiento!
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Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) Capítulo 166

Estás leyendo el capítulo 166 de Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela), un novela. La Jefa Final me propuso matrimonio. Este capítulo tiene publicado el 11 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Ashoka-Crowli. Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) tiene 414 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.