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Leer Cultivar la inmortalidad desde la infancia (Novela) Capítulo 325 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“Ahora, adelante, mátense entre ustedes. Solo uno podrá reclamar estos tesoros, y solo uno saldrá vivo de aquí.” La voz de la mujer del vestido rojo resonó lentamente en el aire. Todos los que oyeron sus palabras se quedaron paralizados por un instante. Se miraron entre sí y luego observaron a los compañeros y socios de dao que aún permanecían a su lado. Ahora estaba claro: todos a su alrededor eran enemigos. Incluso sus compañeros más leales, incluso los socios de dao a quienes más apreciaban. “¿Tú… qué acabas de decir?” El cultivador temblaba mientras hablaba, su voz cargada de miedo. Incluso había utilizado el tratamiento de respeto “Usted” en su discurso, como si estuviera hablando con una deidad. Era comprensible: aquella mujer de rojo ya había demostrado su absoluta superioridad. Nadie allí podía derrotarla. En ese lugar, ella era como una diosa, con dominio sobre la vida y la muerte. Lo único que estas personas sentían hacia ella era miedo. “Dije~” La mujer vestida de rojo descendió con gracia sobre una piedra, cruzó las piernas y apoyó su delicada mano blanca en la barbilla. Con una sonrisa pícara, miró a la multitud. “Solo uno de ustedes puede vivir. El resto... debe morir. ¿Quedó claro?” Silencio. “El tiempo que dura una sola varita de incienso~” Clavó una varilla de incienso en la tierra, con la llama de la punta ardiendo lentamente hacia abajo. “Si, cuando se apague, queda más de uno con vida… entonces morirán todos. Simplemente esperaré a que llegue el siguiente grupo de personas.” Dicho esto, guardó silencio, simplemente sentándose en la piedra y observando cómo se desarrollaba la escena. Para ella, aquello era un gran espectáculo, una actuación emocionante a punto de comenzar. Los cincuenta o sesenta cultivadores restantes se distanciaron instintivamente unos de otros. Nunca antes habían confiado realmente el uno en el otro, y ahora, esa desconfianza no hacía más que profundizarse. Algunos incluso comenzaron a mirar con recelo a sus propios compañeros, temiendo que, en cualquier momento, aquellos en quienes más confiaban se volvieran repentinamente contra ellos. Sin embargo, nadie dio el primer paso. Pero mientras el incienso seguía ardiendo, el sudor comenzó a perlárseles en la frente. Todos lo comprendieron: quisieran o no, tenían que actuar. De lo contrario, la muerte era segura. “¡Pff!” En medio del silencio sofocante, alguien de repente tosió un bocado de sangre. El hombre bajó la mirada, conmocionado. Una mano le había atravesado el pecho. “E-Somos de la misma secta... Tú de verdad...” Giró la cabeza, mirando a su compañero discípulo con incredulidad. Antes de que pudiera terminar la frase, se desplomó sin vida contra el suelo. Y así, de repente, comenzó la matanza. En un instante, todo el campo de batalla se sumió en el caos. Cada uno luchó por sí mismo. Algunos compañeros dao y miembros de sectas se unieron, decidiendo eliminar primero a los demás antes de resolver sus diferencias entre ellos. “¡Mátenlos primero! De lo contrario, ¿acaso alguno de ustedes cree realmente que puede vencerlos al final?” Un cultivador gritó de repente, señalando directamente a Xu Ming y Shi Xin. Todos habían presenciado de primera mano la fuerza de Xu Ming. Para ellos, Xu Ming y Shi Xin eran como jefes finales. Si no los eliminaban primero, sus propias luchas carecerían de sentido. Al final, solo estarían allanando el camino para la victoria de otro. En el instante siguiente, se llegó a un acuerdo tácito. Todos los cultivadores restantes cargaron contra Xu Ming. “¿Quieres ver la verdadera naturaleza de las personas?” Xu Ming sonrió mientras se volvía hacia Shi Xin. “¿Qué?” Shi Xin lo miró confundida. “Déjame que te lo explique de otra manera. ¿Quieres ver la naturaleza humana? Es todo un espectáculo.” Xu Ming soltó una risa fría. Con la espada en mano, dio un paso al frente. La primera persona que se abalanzó sobre él fue partida en dos al instante. Quien acababa de pedir su muerte fue abatido sin dudarlo. Luego, Xu Ming arrastró su espada por el suelo, trazando una larga línea en la tierra. “Quien cruce esta línea, morirá.” Las palabras de Xu Ming calaron hondo en los corazones de quienes le precedieron. Uno a uno, todos se detuvieron justo más allá de la delgada línea que él había trazado. Y luego, al instante siguiente” Los ojos de Xu Ming, con sus intrincados diseños inspirados en el Dao, se movieron, y las líneas que los conformaban giraron. Todos se quedaron paralizados por un breve instante. Entonces, como si Xu Ming ya no existiera en su mundo, volvieron a atacarse entre sí, reanudando su brutal matanza. “¿Qué hiciste?” preguntó Shi Xin. "Poco." Xu Ming cerró los ojos doloridos, limpiándose el fino hilo de sangre que le había corrido por el lagrimal. Solo después de una larga pausa los volvió a abrir. “Simplemente les lancé una pequeña ilusión, haciéndoles creer que ya estamos muertos.” Shi Xin parpadeó, sorprendida. No esperaba que Xu Ming tuviera tal habilidad. Y no era la única. La mujer del vestido rojo también observaba a Xu Ming con gran interés. Especialmente sus ojos. Sus ojos... eran como una colección de artefactos místicos, capaces de producir toda clase de técnicas extrañas, pero increíblemente efectivas. Sin embargo, por muy poderosas que fueran estas habilidades, parecían tener un alto coste para él. Menos de la mitad del tiempo que dura una varilla de incienso, solo quedaban dos personas en el Reino Ilusorio. Estaban cubiertos de heridas, sus cuerpos empapados en sangre. Ambos poseían una fuerza formidable y una suerte extraordinaria; de otro modo, no habrían llegado tan lejos. Pero ahora... Todos los demás estaban muertos. Solo quedaron ellos dos. Sin embargo, solo uno de ellos podría reclamar los tesoros y abandonar este lugar con vida. ¿Y ahora qué? Los dos hombres” un hombre y una mujer” se miraron fijamente. Sus miradas estaban llenas de emociones demasiado complejas para describir. Y bajo esa superficie, una silenciosa cautela. “Yun'er, yo...” El hombre tragó saliva con dificultad, mirando fijamente a la mujer que amaba. “Qiu Shi…” La mujer, Yun'er, sonrió dulcemente. “Mátame. Si muero, tú vivirás bien. El hombre negó con la cabeza violentamente. “¡No! ¡Jamás podría hacer eso! ¡Yun'er, mátame a mí en vez de a ti! ¡Quiero que sobrevivas!” Los ojos de Yun'er temblaron. “Solo oírte decir eso... me alegra. Pero no seas tonto, Qiu Shi. Solo uno de nosotros puede salir vivo de este lugar.” “¡Lo sé!” Qiu Shi apretó los puños con fuerza. “Pero aun así, ¡quiero que seas tú! "Qiu Shi..." “¡Yun'er! ¡Jamás te mataré! ¡Si tú mueres, yo tampoco quiero vivir!” “Qiu Shi, siento lo mismo… Si tú mueres, entonces yo no quiero vivir…” “¡Entonces... en nuestra próxima vida, volvamos a ser compañeros de dao!” “¡Mn! ¡En nuestra próxima vida, volveremos a ser compañeros de dao!” Cuando sus voces se apagaron, los dos amantes se volvieron” Y se abalanzó directamente sobre la mujer del vestido rojo. Su intención era clara. No tenían ningún interés en ganar este cruel juego. O bien ambos vivían” O ambos murieron. Pero justo cuando llegaron a estar a veinte metros de la mujer vestida de rojo” Un destello de sombra cruzó sus ojos. En ese instante, sin dudarlo, volvieron sus espadas el uno contra el otro.
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Cultivar la inmortalidad desde la infancia (Novela) Capítulo 325

Estás leyendo el capítulo 325 de Cultivar la inmortalidad desde la infancia (Novela), un novela. ¿Qué es el cultivo? Cuando pienso en el pasado, cultivar era, de bebé, dar patadas con las piernas una y otra vez: patadas en la cama, patadas en el suelo, patadas todos los días. A medida que crecía, el cultivo… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Cultivar la inmortalidad desde la infancia (Novela) tiene 549 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.