Leer Cultivar la inmortalidad desde la infancia (Novela) Capítulo 318 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La cueva Samadhi se encontraba bajo la montaña Huorong.
Muchos cultivadores habían puesto originalmente su mirada en la Montaña Bodhi de Sangre, con la esperanza de obtener un fruto de Bodhi de Sangre.
Pero los frutos ya habían sido recogidos. Ahora, el Monte Bodhi de Sangre no era más que un páramo desolado, despojado de todo valor. Ya no había razón para ir allí.
Dentro del Reino Secreto Sin Raíces, solo un puñado de lugares albergaban tesoros de primer nivel, y la Cueva Samadhi era uno de ellos.
Cada vez llegaban más y más cultivadores a la cueva de Samadhi.
Afortunadamente, la cueva era inmensa, como un intrincado sistema de túneles subterráneos. Se extendía profundamente y serpenteaba en todas direcciones, lo suficientemente grande como para albergar a miles de cultivadores.
Pero dentro de la cueva Samadhi, el verdadero peligro no era el entorno, sino los propios cultivadores.
Uno nunca puede saber cuándo puede caer en una emboscada y encontrar una muerte prematura.
Muchos creían que, sí, el Reino Secreto Sin Raíces contenía tesoros. Pero ¿acaso los tesoros que portaban otros cultivadores no eran igualmente valiosos?
¿Para qué malgastar esfuerzos recorriendo toda una ciudad cuando era mucho más fácil esperar a la persona adecuada para robar?
A veces, saquear era simplemente más eficiente.
Y en un lugar como la cueva Samadhi, donde la iluminación era tenue, las paredes te rodeaban por todos lados y emboscar a alguien era ridículamente fácil, casi no había adónde correr.
Por eso, en cada apertura anterior del Reino Secreto Sin Raíces, la Cueva Samadhi siempre había sido un refugio para forajidos.
Pero esta vez fue diferente.
Esta vez, en la cueva Samadhi reinaba un silencio sepulcral. Nadie tenía la intención de tender una emboscada a nadie.
Mientras recorrían la cueva, el sudor les perlaba la frente y caminaban con cautela. Sus ojos se movían nerviosamente, escudriñando el entorno. Gotas de sudor se formaban constantemente, como si estuvieran en alerta máxima ante la presencia de algo invisible.
“Hermano mayor, ¿cómo se supone que vamos a salir de aquí…?”
Una joven llamada Hu Sheng se aferraba con fuerza al brazo de su hermano mayor. Sus labios, antes rosados, se habían vuelto pálidos.
Procedían de una secta de nivel Alma Naciente y se les habían concedido dos plazas para entrar en el Reino Secreto Sin Raíces, con la esperanza de encontrar encuentros fortuitos.
Nunca tuvieron la intención de venir a la cueva Samadhi.
No buscaban tesoros legendarios de grado inmortal. Los tesoros espirituales comunes del reino secreto les habrían bastado.
Pero, de alguna manera, habían entrado por accidente.
Al principio, pensaron que no era gran cosa. Con un mapa y algo de precaución, siempre que evitaran las emboscadas, podrían salir airosos.
Pero pronto se dieron cuenta…
El mapa resultó completamente inútil en la cueva Samadhi.
La cueva se había transformado en un laberinto.
Habían perdido el sentido de la orientación. Norte, sur, este, oeste... todo estaba distorsionado.
El mapa que tenían en sus manos no era más que un trozo de papel inservible.
Wang Song le dio una suave palmadita en la mano a su hermana menor.” No te preocupes. Te sacaré de aquí.
“Mm…” Hu Sheng asintió.
Aunque sabía que su hermano mayor solo intentaba consolarla, sus palabras le brindaron una pequeña sensación de tranquilidad.
"¡Cuidado!"
Mientras ambos seguían avanzando, Wang Song gritó de repente.
Empujó a su hermana menor al suelo”
Una lluvia de dagas arrojadizas pasó zumbando, incrustándose en la pared de la cueva antes de explotar.
“Je… esta pollita es toda una belleza.”
Un grupo de cultivadores emergió de las sombras.
Wang Song y Hu Sheng se pusieron de pie rápidamente, enfrentándose a varios hombres con evidentes malas intenciones.
“Yo digo que atemos al tipo y nos divirtamos un rato con su hermana pequeña. Que tenga que presenciar cada momento.”
Uno de los cultivadores sonrió con desdén.
“Me parece bien”, añadió otro.
“Entonces está decidido.”
El líder se relamió. “¡A por ellos!”
A su orden, los cuatro hombres se abalanzaron sobre Wang Song y Hu Sheng.
¡Corran! ¡Yo los detendré!
Wang Song apartó bruscamente a su hermana menor.
“¡Hermano mayor! ¡No te dejaré!”, gritó Hu Sheng.
¡Vete! ¡Si no lo haces, ninguno de los dos saldrá vivo de aquí!
Wang Song entrelazó sus dedos formando un sello.
Innumerables cuerdas de agua se formaron frente a él, entrelazándose en una densa red.
“¡Hermano mayor! Si morimos, morimos juntos.”
Hu Sheng se mordió el labio con fuerza, negándose a marcharse.
La pelea estalló en un instante.
Hu Sheng y Wang Song no eran débiles. Si hubieran luchado dos contra dos, quizá habrían tenido una oportunidad.
Pero estaban en inferioridad numérica. Y las técnicas de sus oponentes eran insidiosas; claramente del tipo perfeccionado por cultivadores renegados sin ningún respeto por el honor.
“¡Hermano mayor!”
Hu Sheng fue pateado a un lado, cayendo al suelo.
Mientras luchaba por levantarse, lo vio”
Una hoja se abalanzó hacia Wang Song.
Sus ojos se abrieron con horror al ver cómo su hermano mayor era partido en dos. La sangre salpicó por el aire.
"Qué vergüenza."
El líder del grupo agitó su espada, haciendo que gotas de sangre salpicaran la pared de la cueva.
“Tu hermano mayor no te verá divirtiéndote con nosotros” dijo con una sonrisa pícara. “No tengas miedo, cariño. Te lo pasarás genial. Disfrutarás cada segundo.
Los cuatro hombres se acercaron paso a paso.
Hu Sheng apretó los puños con tanta fuerza que sus uñas se clavaron profundamente en su carne.
“Je… je… je…”
Justo cuando estaba a punto de quemar su sangre vital, preparándose para llevárselos consigo, una suave risa resonó en la cueva.
¿Quién anda ahí?
Los cuatro hombres se giraron rápidamente, mirando en todas direcciones.
“¡Agh!”
Un grito estridente rasgó el aire.
Los tres restantes se volvieron bruscamente hacia la fuente.
Lo que vieron les heló la sangre.
Una mujer vestida de carmesí estaba de pie frente a ellos, con su delicada y pálida mano hundida profundamente en el pecho de su camarada.
Retiró la mano, levantando su corazón que aún latía.
La sangre goteaba lentamente de sus dedos delgados, semejantes al jade, deslizándose en elegantes riachuelos.
Era impresionante.
Alta y grácil, su figura se veía realzada por el vestido rojo que se ceñía a su cuerpo, sujeto con una sola tira de tela a la cintura. Sus curvas, suaves como suaves colinas, quedaban a la vista.
El vestido terminaba justo por encima de sus pantorrillas, con el dobladillo irregular y desigual, como si hubiera sido rasgado al azar.
El contraste entre la tela carmesí y sus tobillos claros y delicados era llamativo.
Pero sus manos... sus manos eran lo más cautivador de todo.
Esbeltas e impecables, parecían la obra maestra de un escultor. Una sola mirada bastaba para que un hombre deseara tomarlas, sostenerlas, no soltarlas jamás.
La mujer se giró lentamente, con movimientos pausados.
Sus dedos se extendieron, su muñeca se inclinó hacia abajo”
El corazón se le resbaló de la palma de la mano y cayó al suelo con un húmedo plop.
Los hombres que quedaban tragaron saliva con dificultad.
Por un instante, sintieron como si sus propios corazones les hubieran sido arrancados del pecho y dejados caer sobre el frío suelo de piedra.

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Estás leyendo el capítulo 318 de Cultivar la inmortalidad desde la infancia (Novela), un novela. ¿Qué es el cultivo? Cuando pienso en el pasado, cultivar era, de bebé, dar patadas con las piernas una y otra vez: patadas en la cama, patadas en el suelo, patadas todos los días. A medida que crecía, el cultivo… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Cultivar la inmortalidad desde la infancia (Novela) tiene 549 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.