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Leer Cuidado con el pollo (Novela) Capítulo 29 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Me desperté sintiéndome tan bien como todos los días, salvo por un peso sobre mi cuerpo y una cierta humedad en el pecho. Abrí los ojos y miré hacia abajo. Me faltaba la camisa y vi una mata de pelo teñido de verde. Meimei seguía dormida, boca abajo sobre mi pecho y babeando, con una sonrisa de satisfacción en el rostro. Me reí y le acaricié la espalda desnuda. Me detuve. A ella también le faltaba la camiseta. Distraídamente, aparté la pierna de Gou Ren de mi garganta, donde se había dejado caer, vestido solo con un taparrabos, y saqué mi pierna de Yun Ren, que al menos estaba vestido. Sonreí al recordar nuestro creciente alboroto que finalmente condujo a... esto . Lo admito, estaba un poco achispado, y no completamente borracho como mis amigos después de tres botellas, pero me dejé llevar de todos modos. Incluyendo la parte en la que tenía a un hermano Xong en cada hombro, mientras Meimei se sentaba sobre los hombros de ellos, formando una especie de extraña... figura humana. Como una actuación de animadoras. Mientras Meimei bebía vino de arroz a dos manos. Meimei borracha era muy graciosa. Se convirtió en un viejo verde. Se puso a cantar una espectacular y vulgar canción sobre una madama de burdel y un burro, con movimientos pélvicos incluidos. Los hermanos Xong se partían de risa con su canción, y yo no estaba mucho mejor, porque a mitad de la canción empezó a meterme mano. Puse el límite cuando me pidió que le echara lo que quedaba de nuestra bebida en el pecho para poder lamerlo.... Vale, no puse el límite ahí. No me juzguen. Estaba caliente. Ah, qué buenos tiempos. Mis manos rodean la espalda de Meimei y la levanto del suelo. Meimei es muy ligera. Podría sostenerla con un solo brazo sin sentir su peso. La llevo con cuidado a mi cama y la meto bajo las mantas. Le doy un beso en la frente y ella murmura feliz. Me picaba la espalda. Los hermanos Xong consiguen unas mantas y los trasladan a sacos de dormir. Para ser justos, a mí también me parecieron ligeros. No me costó ningún esfuerzo moverlos con cuidado. Me estiro y los dejo dormir un rato más. Si tuviera que adivinar la hora, ¿quizás las cinco de la mañana? Ojalá pudiera dormir un poco más, pero ya estoy despierto, así que mejor me pongo a trabajar. Miro a mi alrededor y frunzo el ceño. Me sorprende un poco que ninguno de los animales haya entrado anoche, especialmente Tigger. ¿Quizás nos hemos pasado un poco? Me visto y salgo al frío. La granja siempre está en silencio a estas horas de la mañana, salvo cuando Gran D va a tocar la alarma. Aunque últimamente no ha sonado mucho. Tigger y Gran D se han encargado de todo sin despertarme, o quizá hayan acabado con la población de alimañas de los alrededores. Pero no hay nadie por aquí. Frunzo el ceño. Lo pienso un momento, miro las huellas en la nieve y empiezo a seguir una de las de Chunky. Se aleja de la casa, cruza el río y se adentra en la parte “trasera izquierda” de mi propiedad, en relación con la carretera. La sigo durante un rato, confundido y preocupado, porque es muy larga. Tan larga que se aleja de la reserva. Estoy a punto de echar a correr cuando los veo. Todos están trotando de vuelta a casa, sin preocuparse por nada. Respiro aliviado y dejo de caminar, quedándome allí de pie con los brazos cruzados. Mis animales me ven y pasan de parecer triunfantes y orgullosos a parecer niños a los que han pillado con las manos en la masa. Bueno, todos excepto Chunky, que chilla alegremente al verme y corre hacia mí, chocando contra mis piernas y pidiendo que le rasque. Le hago caso y le rasco. Peppa tiene algo atado a la espalda. Me pregunto qué será. “¿Dónde habéis estado?”, les pregunto, y... “¡Espera, qué te ha pasado, Tigger!”. Me acerco y cojo a mi gata en brazos. Está cubierta de pequeños arañazos y tiene el pelaje rapado en algunas zonas. Se acicala con mi caricia, frotando su cabeza contra mí. Hemos estado matando alimañas, Gran Maestro. “Oigo” decir a Rizzo. Uf, ¿más bestias espirituales? Bueno, mientras todos estén bien. Gran D da un paso adelante y se inclina, al igual que el resto de mis animales. Y entonces se oye un ruido sordo, como si un montón de espadas se cayeran de la espalda de Peppa. ...... Vale,¿qué coño clase de alimañas llevanespadas? Me vuelvo hacia Rizzo, con un enorme vacío en el estómago. Tengo la sensación de que este va a ser un día difícil. ///////// Era una historia sacada de un cuento. Cinco valientes discípulos que defendieron a los malvados bandidos. Cada uno de ellos se enorgullecía cuando era su turno de ser el centro de atención, excepto Gran D, que se quedaba allí como si fuera lo más natural del mundo haber liderado un asalto contra un campamento de bandidos sin avisarme primero. Apreté el puño al pensar en lo que el bandido había dicho que le haría a mi granja. Me preocupé cuando describieron las técnicas que habían utilizado. Y no supe qué sentir cuando derrotaron a los bandidos y “limpiaron” el lugar. Estaba muy preocupado. Estaba muy, muy, muy preocupado. Bueno, con las bestias espirituales podía lidiar, o eso creía. La rata mutante y fea, quizá fuera un caso aislado. Defender la granja de las plagas, comprensible. ¿Luchar contra cultivadores y ganar? Quizá era culpa mía por ser perezoso y dejarles hacer lo que quisieran. Darles tanta responsabilidad y no decirles realmente lo que debían hacer. Sí, no sé cómo coño lidiar con esto. Sinceramente, no sabía cómo sentirme respecto a que hubieran matado a los bandidos. Una parte de mí se rebeló y gritó que toda vida humana era sagrada. Que debían ser detenidos y sometidos a un juicio justo.... Incluso si un juicio justo significaba una ejecución sumaria o pasar el resto de sus vidas como esclavos en las minas. Una parte de mí deseaba poder hablar con ellos, hacerles ver su error, como una especie de salvador, y que luego todos viviéramos felices para siempre. Pero las palabras del bandido dejaron claro lo que pensaba de ese plan. Otra parte sentía una satisfacción visceral por su muerte. Habían amenazado con hacer daño a Meiling y a mis amigos. Habían amenazado con destruir todo lo que había construido. Los árboles estrangulaban ciudades enteras. Las montañas se levantaron y descargaron su terrible ira. La propia Tierra se levantó y entró en guerra. Una parte de mí deseaba estar allí, junto a mis animales. La última parte estaba simplemente molesta. ¿El hecho de haberme encontrado con ese bastardo en Verdant Hill y ahora esto? ¿Las superratas? ¿El mundo estaba intentando joderme? Miré a mis animales, con el rostro lo más impasible que pude. Esperaban que los elogiara. Contemplaban sus trofeos con orgullo. ¿Cuánto tiempo pasaría antes de que se embarcaran en más “aventuras”? No tenían guía. Los dejé solos y los traté como mascotas. Incluso cuando sabía que no lo eran. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que llamen la atención de algún cultivador? Cultivadores que querrán comérselos y no aceptarán un no por respuesta. Cultivadores que quieren lo que hay aquí. Lo único que querían era hacerme sentir orgulloso. Lo único que querían era vivir aquí. Seguirán causando problemas. Se ofendieron en mi nombre. En nombre de Meiling. En nombre de los hermanos Xong. Fueron a la guerra para defenderlos. Van a arruinar todo. Esa vida pacífica que tanto deseas. Me llamaban Gran Maestro. Me consideraban valiente y sabio, fuerte más allá de toda medida. El ser más bondadoso que habían conocido jamás. El que los había criado, incluso cuando no tenía por qué hacerlo. Acaba con esto. Inténtalo de nuevo con otros animales y, esta vez, sin qi. Respiré hondo y me agaché, posando la mano sobre la cabeza de Gran D. Es sencillo. No lo hagas. Una pequeña sonrisa se dibujó en mi rostro mientras empezaba a rascarle las barbillas. “Gracias a todos. Buen trabajo protegiendo la granja”. Mis animales se acicalaban, disfrutando de mi atención. Les repartí caricias y elogios, y ellos lo absorbieron como si fuera su propio padre. Bueno, considéralo un entrenamiento. Son bastante infantiles. Oye, si puedes criar un gallo, puedes criar un niño. Al diablo con los pensamientos oscuros. Me avergüenza haberlos tenido. ¿Qué demonios estás tratando de hacerme hacer, yo? No habría más violencia ni odio aquí. Nada de tonterías Xianxia. La vida SERÍA buena. Yo la HARÍA buena. Mi propio pedacito de paraíso, aquí mismo. Por un breve instante, sentí calor, como si me estuvieran abrazando. Algo en el límite de mi conciencia se estremeció, como una rata chillando asustada antes de ser atacada por un gato. La sensación se desvaneció. Cogí las espadas. “Vamos, vamos a desayunar”, les dije. Los discípulos se animaron. Todos excepto Peppa, que parecía un poco enferma.
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Cuidado con el pollo (Novela) Capítulo 29

Estás leyendo el capítulo 29 de Cuidado con el pollo (Novela), un novela. Jin Rou quería ser un cultivador que desafiara a los cielos y superara todos los límites. Desafortunadamente para él, murió, y ahora estoy atrapado aquí. ¿Jóvenes maestros arrogantes? ¿Tribulaciones celestiales?… Este capítulo tiene publicado el 12 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Cuidado con el pollo (Novela) tiene 643 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.